Rafael Puyol

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Catedrático de Geografía de la UCM. Vicpresidente de la Fundación Instituto de Empresa

Universidad 2018. Introducción

En el monográfico de Nueva Revista 164 fundamentalmente damos la voz a distintos interlocutores vinculados con el mundo universitario para que expongan sus ideas sobre la problemática de las instituciones.
Universidad española. Reformas pendientes

Universidad española. Reformas pendientes

Frente a la situación actual de la universidad española se pueden distinguir dos grandes posturas contrapuestas. La primera insiste especialmente en resaltar los cambios producidos y los logros alcanzados a lo largo de los últimos veinte años.
Nueva Revista

Nuevos órganos para nuevas necesidades

 Las actuales estructuras tienen más de treinta años. Fueron establecidas por la LRU de 1983, la cual en su artículo 3 atribuía a las propias universidades la competencia de «la elección, designación y revocación de los órganos de gobierno y administración». Todos los órganos colegiados y unipersonales han sido elegidos desde entonces de puertas a dentro. La excepción es el organismo que la propia ley crea, el Consejo Social, que se establece con el fin de facilitar la presencia en la universidad de representantes de los intereses sociales. Su presidente es nombrado por la respectiva comunidad autónoma que, asimismo, designa a los miembros externos que constituyen tres quintas partes del total de personas que forman esta «representación» de la sociedad en las universidades.La Ley Orgánica de Universidades de 2001 y la que la modifica en 2007 no cambian sustancialmente esta estructura. Hay pequeños ajustes en el tamaño y composición de algunos órganos y en la forma de elegirlos, pero en esencia todo se mantiene igual. No ha ocurrido lo mismo en muchos de los países de nuestro entorno europeo que han reformado sus sistemas universitarios con el objetivo prioritario de buscar una mayor eficiencia en el funcionamiento. Así ha ocurrido en el Reino Unido (1992), Países Bajos (1997), Suiza (2000), Austria (2002), Alemania (2002), Dinamarca (2003), Francia (2006) o más recientemente Portugal (2007), Finlandia (2009) o Grecia (2011).Como recuerda Jamil Salmi, el nuevo modelo de gobernanza que se establece fomenta «la cultura de la autonomía de las instituciones de educación superior que se caracteriza entre otras cosas por la presencia de una junta independiente de la universidad y del gobierno con miembros externos y el nombramiento del equipo de liderazgo (rector y sus colaboradores) de acuerdo con criterios profesionales. La universidad española, como la inmensa mayoría del contexto iberoamericano, no cumple ninguna de estas exigencias. No tenemos un órgano con cierta capacidad decisoria integrado por representantes externos que actúe de forma independiente, ni los rectores son elegidos con criterios profesionales, sino sobre la base de un voto popular en el ámbito exclusivo de la comunidad académica. Un rector era elegido antes por el claustro, posibilidad a la que ahora se ha añadido el sufragio universal ponderado. A mí no me parece un buen procedimiento. Los defensores de este método hablan de una mayor legitimidad democrática de las personas electas, pero como contrapartida están los fuertes clientelismos que el método provoca. Determinados grupos de presión intentan vender su apoyo a cambio de puestos para algunos de sus miembros o de concesiones beneficiosas para el conjunto del grupo.Así pues, y siempre desde mi modesto punto de vista, la universidad española más pronto que tarde debe emprender un camino de reformas de sus estructuras de gobierno si aspira, como así debe ser, a mejorar su funcionamiento, diversificar sus fuentes de financiación, mejorar su posición en los rankings y colocar algunas entre las URM (universidades de rango mundial).Sin duda, esta es una aproximación al problema de brocha gorda; mi punto de partida es...
Nueva Revista

Expatriados por el empleo: ¿activo o pérdida para España?

Las migraciones de personas cualificadas o migraciones del talento han sido interpretadas de dos maneras diferentes. Entre los años 1950-1990 fueron consideradas ante todo como «fuga de cerebros (brain drain)», un éxodo que suponía la pérdida de las personas mejor preparadas de los países de origen y el beneficio de su cualificación por parte de los territorios de destino que, además, no tenían que financiar la educación de esas personas. El fenómeno se consideró como una consecuencia del fuerte desequilibrio económico entre el norte y el sur y en parte como resultado del binomio baja natalidad-envejecimiento que caracterizaba la demografía de los países desarrollados. También hubo un éxodo de cerebros entre los países del norte, pero no tuvo ni la importancia numérica, ni sobre todo las consecuencias (económicas, sociales, políticas...) de la migración del talento desde los países del sur.En los años noventa cambia el paradigma. La caída del muro de Berlín, la descongelación de las relaciones internacionales, la generalización de la movilidad y la aparición de una economía y una sociedad basada en el conocimiento fueron algunas de sus causas. El brain gain sustituye al brain drain y se impone el concepto de «circulación de cerebros», protagonizada por los trabajadores altamente cualificados que se integran bien en los países de acogida sin romper los lazos con los de origen, a los que acaba volviendo cuando existen oportunidades atractivas. La acepción se utiliza también para definir los movimientos de los profesionales en el ámbito de las empresas multinacionales en esta nueva etapa de globalización económica.Este nuevo paradigma ofrece una visión más balsámica de las migraciones de profesionales. Por supuesto, que no olvida sus aspectos negativos, muy particularmente la descapitalización de los recursos más válidos de las áreas de salida. Pero destaca mucho más los elementos positivos que el éxodo supone para los protagonistas y para todos los territorios, los de partida y los de llegada.Los desplazamientos de los pac(personas de alta cualificación) suponen claras ventajas para los países de llegada, contribuyendo de forma clara al desarrollo de ciertos sectores entre los que destacan las áreas de la salud, las nuevas tecnologías, algunas ingenierías y la enseñanza superior. Pero también pueden beneficiar a los países de salida mediante las remesas, la inversión o el desarrollo de vínculos comerciales. Suelen crear reputaciones positivas de las zonas de partida, lo cual favorece las iniciativas empresariales de estos estados y su integración en las redes mundiales de producción y comercio. Y a su vuelta aportan conocimientos y patrimonios que favorecen su reinserción laboral y la creación de riqueza.Sin duda, esta perspectiva más positiva y amable del éxodo es la que debe orientar el análisis de este flujo tan especial y mucho más cuando, como en el caso de España, se produce entre países pertenecientes a un mismo mundo. Pero comencemos por contextualizar las corrientes.DE NUEVO PRIMAN LAS SALIDASEspaña ha sido históricamente un país de emigrantes. En el periodo contemporáneo de los movimientos primero fue Iberoamérica, después el norte de África y más recientemente...
Nueva Revista

Grandes líneas del cambio demográfico

La población actual no es (no se comporta) como la de hace medio siglo, ni la población del futuro va a ser (en volumen, en características, en formas de actuar) como pensábamos hace algunos lustros. Sobre la base de esta reflexión inicial, pretendo analizar en este trabajo dos cuestiones referidas a la demografía del futuro. Dos grandes cuestiones que plantearé bajo la forma de dos interrogantes: ¿Cuántos seremos? y ¿Cómo seremos? Mi horizonte temporal para ello será el año 2050. Por supuesto, tenemos proyecciones a más largo plazo, pero su valor prospectivoempieza a disminuir a medida que nos alejamos en el tiempo.¿CUÁNTOS SEREMOS?Empezaré diciendo cuántos somos en la actualidad. Para ello utilizaré los datos del Population Reference Bureau, quien a las 14 menos diez del día 18 de septiembre del año en curso daba una población para el conjunto del mundo de 7.088.208.386 habitantes, tras haber rebasado la cifra de 7.000 millones en noviembre del año anterior. La página web del citado organismo incluye una especie de reloj demográfico que da el aumento de la población de manera permanente y que se traduce en un habitante más cada segundo: 60 al minuto, 3.600 a la hora, 86.400 al día...Para valorar la intensidad del crecimiento resultan relevantes dos datos complementarios. Uno, la evolución de las cifras absolutas; la población de más de 7.000 millones en 2012 era tan solo de 1.600 millones a comienzos del siglo XX y de 2.500 millones a mediados de ese siglo. Dos, el tiempo en el que el volumen de habitantes tarda en alcanzar mil millones más. El paso de 1.000 a 2.000 millones duró ciento treinta años. En cambio, para pasar de 6.000 millones a 7.000 millones bastaron tan solo doce años.Sin embargo, las cosas hace tiempo que empezaron a cambiar. El crecimiento medido en términos relativos ha disminuido desde el máximo logrado en los años sesenta del siglo pasado. Entonces la tasa de crecimiento fue del 2,1% al año, lo cual significa que la población podía doblarse en treinta y cinco años. Hoy el índice es tan solo del 1,2%, que no solo produce crecimientos absolutos menos intensos, sino que hará que, probablemente, los efectivos actuales nunca vayan a doblarse.La inercia demográfica (tasas de nacimiento más reducidas aunque aplicadas a una población creciente) ha retrasado el comienzo de la ralentización del crecimiento absoluto, pero este ha llegado al fin. En los pasados años sesenta crecíamos 87 millones al año. En 2010 algo más de 80 millones y si todo se produce como pensamos en el 2050 solo 29 millones.Así pues, somos ya casi 7.100 millones, pero ¿cuántos seremos en el 2050? Antes de darles esta cifra para ese año redondo, déjenme advertirles que las proyecciones de población (en este caso las de Naciones Unidas que voy a utilizar aquí) no son predicciones. La profesión de nigromante escasea entre los demógrafos. Lo que hacen son simples previsiones partiendo de una población del presente y estableciendo unas hipótesis para las variables fundamentales (natalidad y mortalidad...
Nueva Revista

Del campo a la ciudad. El proceso de urbanización en el mundo

Crecemos, pero menosEn noviembre de 2011 las Naciones Unidas anunciaron el nacimiento, en Filipinas, del habitante 7.000 millones, una población realmente numerosa si la comparamos con la que la Tierra tenía en 1950 (2.530 millones). La segunda mitad del siglo XX ha sido la etapa de mayor crecimiento demográfico de toda la historia, pero, sin embargo, el siglo XXI anuncia el inicio de un periodo de ralentización que primero se reflejó en las tasas anuales de aumento y después en las cifras absolutas. En los años sesenta la tierra crecía al año un 2,1%, lo cual suponía la posibilidad de ver doblados sus efectivos cada 35 años. Hoy el índice de crecimiento es tan solo del 1,2%, que aleja en el tiempo la hipótesis de un posible doblamiento que probablemente nunca llegará a producirse. La inercia demográfica retrasó el descenso del crecimiento absoluto hasta más tarde, pero por fin, acabó por llegar. En la década de los sesenta crecíamos 87 millones al año y en la actualidad 77 millones. Así pues, hoy estamos en un periodo de aumento aún fuerte, pero más moderado que en el pasado cercano, tendencia que va a continuar a lo largo del siglo. Según la variante intermedia de las proyecciones de la ONU, los 7.000 millones actuales se convertirán en 9.100 o 9.200 millones en el año 2050, un volumen alejado de las hipótesis de hace algunos años, alguna de las cuales se acercaba a los 12.000 millones.La reducción de los efectivos posibles se ha debido a una disminución de la fecundidad más intensa de lo previsto y a un inesperado aumento de la mortalidad en algunas sociedades, particularmente las africanas, debido a la incidencia negativa de enfermedades como el sida. Sin embargo, los datos generales no deben enmascarar las diferencias aún significativas que existen entre el mundo desarrollado y en desarrollo. Los países industrializados tienen mortalidades infantiles muy pequeñas, esperanzas de vida al nacer muy altas, fecundidades bajo mínimos que no permiten la renovación de las generaciones y sobre todo un envejecimiento galopante que va a plantear serios problemas económicos, sociales, demográficos y políticos. Las naciones en desarrollo han mejorado su comportamiento ante la muerte, pero los valores de la mortalidad infantil son más altos, las esperanzas de vida más cortas, la fecundidad más elevada y los índices de envejecimiento menos acusados.Estas diferencias marcan sus futuras trayectorias demográficas. El censo de habitantes del mundo desarrollado o crecerá poco o no crecerá, o decrecerá, según los casos; y el mundo en desarrollo absorberá la práctica totalidad del crecimiento mundial, dando lugar a situaciones nuevas geoeconómicas, geoestratégicas y geopolíticas. Y esas diferencias que hunden sus raíces en las desigualdades demográficas y económicas han provocado, siguen causando (hoy menos por la crisis) y continuarán produciendo movimientos migratorios internacionales y un mundo que también por el reparto de sus gentes será distinto al actual. Aunque vivimos un periodo de atenuación de las diferencias demográficas, estas persistirán todavía durante un largo periodo. Pero si las cosas continúan igual...
Nueva Revista

Siete argumentos a favor de Bolonia

A nadie se le oculta que la universidad española, con las lógicas diferencias entre instituciones, es un bien manifiestamente mejorable. No puede negarse su papel decisivo en la formación de los profesionales actuales y en la democratización de nuestra sociedad, pero no debemos instalarnos en la complacencia por estas bondades, olvidando las insuficiencias que limitan su capacidad. Luces y sombras, combinadas en dosis distintas según los casos, definen una trayectoria gris que debemos mejorar a través de reformas tan profundas, como urgentes.En contra de algunas voces críticas, soy de la opinión de que el proceso de Bolonia ofrece una excelente oportunidad para replantear la formación de los graduados y hacerla más acorde con la realidad laboral y económica de nuestras sociedades.Precisamente Bolonia nace no sólo para el establecimiento de titulaciones que sean reconocidas académica y profesionalmente por los otros países que forman parte del proyecto, sino también para modernizar y mejorar la calidad de los sistemas universitarios implicados y para desarrollar la diversidad y flexibilidad en la educación superior como instrumento para afrontar los desafíos de la globalización y de una sociedad basada en el conocimiento.¿Qué elementos introduce Bolonia para modernizar y mejorar la calidad de las universidades? (Dejo al margen, por el momento, el tema de la investigación que requeriría una reflexión específica y extensa, para centrarme exclusivamente en la formación):1. La posibilidad de definir nuevos productos educativos derivados de los existentes o completamente nuevos, que permitan una mejor adecuación de las titulaciones a las necesidades del mercado. La substitución de un catálogo rígido de títulos por un registro permitirá una mayor oferta de productos diferenciados. Las universidades no deben producir clones con los mismos conocimientos e ignorancias y deberían evitar los grados uniformes en lo que todo se parece a todo y nada (o muy poco) resulta distinto.2. Un cambio en los métodos de enseñanza tradicionales. La introducción del crédito ECTS diversifica los procesos de enseñanza-aprendizaje. Reduce, el papel de la lección magistral y prima otros procedimientos, como los seminarios, las tutorías, las prácticas o el propio trabajo personal del alumno, como métodos más adecuados para mejorar la formación.3. La oportunidad de incorporar a las titulaciones algo más que contenidos. También destrezas, herramientas, valores, capacidades que van a redundar en una mayor empleabilidad de los titulados. Permítanme, en este sentido, que mencione la experiencia que se está llevando a cabo con los nuevos grados en la IE Universidad. Todas las titulaciones, además de los contenidos propios de cada una de ellas, tienen tres módulos que se denominan módulos IE: uno de Management, otro de Humanidades, en sentido amplio (Liberal Arts), y otro de Deontología profesional, sin olvidar en ningún momento la enseñanza de «Skills» fundamentales relacionadas con el aprendizaje de idiomas y las nuevas tecnologías.Que los estudiantes estén en mejores condiciones para acceder al empleo no debe ser entendido como un proceso de mercantilización de la universidad. En ningún país de los que ya se han adaptado a Bolonia se ha producido una situación de este tipo....
Nueva Revista

La internacionalización de las universidades españolas

La enseñanza está experimentando un proceso de globalización tanto a nivel alumnos como de la institución educativa.

Nueva Revista

Una transición demográfica

Según las estimaciones correspondientes al año 2005 (World Population Data Sheet), América Latina tenía 559 millones de habitantes, que sobre los 6.477 del planeta representaban alrededor de un 9 %.En otro artículo publicado en Nueva Revista (número 92, 2004, «Una estandarización inacabada») recordaba la relativa homogeneidad demográfica de este espacio y algunos de los rasgos particulares de su evolución poblacional, particularmente la caída rápida de la mortalidad, el descenso igualmente veloz de la fecundidad, el cambio de signo de las migraciones internacionales, la intensificación de las internas (en y entre los países) y la ralentización del ritmo de urbanización de un espacio que, sin embargo, está bastante urbanizado.No obstante, a pesar de ese paulatino proceso de estandarización demográfica, existen todavía contrastes apreciables en algunas variables y entre países. Es lo que ocurre con los dos indicadores más frecuentemente empleados para definir el comportamiento de una población ante la vida y la muerte. La fecundidad comparada a través del número medio de hijos por mujer da un valor de 1,5 en Cuba, 1,6 en Trinidad y Tobago y 1,8 en Puerto Rico frente a 4,7 en Haití, 4,4 en Guatemala y 4,1 en Honduras. Y la esperanza de vida al nacer para ambos sexos ofrece cifras de 79 años en Costa Rica y Martinica y de sólo 52 en Haití.Por ello utilizar números de conjunto sólo tiene el valor de facilitar las comparaciones internacionales. Esas cifras están enmascarando diferencias que si bien son menores que las existentes en otros continentes en desarrollo y tienden a reducirse, aún se mantienen visibles.LA REGIÓN EN DESARROLLO MÁS URBANIZADAA diferencia del trabajo anterior que he mencionado, mi objetivo ahora no es realizar un análisis de variables, sino de territorios. Por ello pasaré revista a la situación poblacional de los tres grandes espacios latinoamericanos con el propósito de señalar la diversidad interna y la interterritorial.Por la densidad, América Latina es un territorio poco poblado, como África. Pero tiene un poblamiento más irregular que este último debido a la importancia de la urbanización en algunas zonas del litoral o en los núcleos históricos de las civilizaciones precolombinas de las tierras altas (Dumont, F., 2001, «Les populations du monde»). La región nunca tuvo una población rural tan elevada como la de Asia y África. Mayoritaria antes de la II Guerra Mundial, superó el 5 0 % entre el final de los sesenta y el comienzo de los ochenta. La tasa de urbanización pasó del 40 % en 1950, al 70 % en 1990 y al 76 % en el año 2005. Es cierto que en los últimos tiempos la tasa de crecimiento de los núcleos urbanos se está reduciendo debido a la desaceleración demográfica general que ha afectado especialmente a las ciudades, y a que la emigración del campo no puede mantener el ritmo pasado debido al vaciamiento progresivo de las zonas rurales. Pese a todo, América Latina es la región más urbanizada del mundo en desarrollo, aunque existan todavía contrastes notables en los porcentajes de población...
Nueva Revista

Una estandarización inacabada

El autor hace referencia a un análisis sobre la población latinoamericana, así como el crecimiento de la población urbana en algunos países.

Nueva Revista

Rasgos y desafíos de la Universidad del futuro

Extracto de la conferencia pronunciada por Rafael Puyol, rector de la Universidad Complutense. Los modelos de universidad, la calidad, eficiencia y gobierno de la universidad.

1898, 1998 avances e inercias

Rafael Puyol, “1898, 1998 avances e inercias,” Nueva Revista, accessed November 29, 2013, http://repositorio.fundacionunir.net/items/show/1328.

España neo-vertebrada

El autor expone algunas consideraciones a propósito de la articulación  de un proyecto nacional español en un momento en  el que, al menos en apariencia, los Estados nacionales se han  convertido en artefactos demasiado grandes para gestionar lo  local o demasiado pequeños para conducir los procesos políticos,  sociales y económicos, en medio de la aldea global.

Hogares y familias

Francisco Cabrillo
Matrimonio, familia y economía
Minerva Ediciones
Madrid, 1996, 335 págs.

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