Religión

Manuscritos hallados en las cuevas de Qumran

Konrad Schmid: “Historia literaria del Antiguo Testamento”

Una historia literaria de la Sagrada Escritura presta especial atención a la exégesis intrabíblica y sitúa la teología del Antiguo Testamento en su contexto histórico. Es lo que hace Konrad Schmid en "Historia literaria del Antiguo Testamento".

Navid Kermani, un incrédulo ante el arte y la fe cristiana

Quien blande el pincel con fe, según Navid Kermani (1967), alemán de origen iraní, quiere hacer sensible la belleza de Dios. Él lo explica en su libro "Incrédulo ensayo".

La república laica y la religión. Discurso de Emmanuel Macron

En abril el presidente de Francia, Emmanuel Macron, se dirigió a los obispos de su país y les manifestó la necesidad de restaurar el vínculo dañado entre la Iglesia y el Estado. Su discurso es una contribución importante al debate sobre el laicismo. Nueva Revista lo ofrece aquí íntegro.

Santiago el Apóstol y las guerras de religión

Santiago, más que “matamoros”, es víctima: muere por la fe, decapitado por Herodes. La verdadera guerra de religión es pasiva.

La respuesta de Ratzinger a la crisis de sentido

Frente a la opción de construir por nosotros mismos un sentido para nuestra vida hay otra opción posible: la de recibir ese sentido de otro, como un don. En esta línea se encuentra la interpretación que hace Ratzinger de la fe y de su necesidad para la vida humana.

Ascética para estetas (de san Juan de Ávila)

EL BARBERO DE LOS LIBROS. También a los no creyentes, si son amantes de la buena literatura, les dará pena perderse la lectura de este libro, con un castellano tan sabroso, tan transparente y, a la vez, tan denso.

John Henry Newman, Perder y ganar. Historia de una conversión

Reseña del libro "Perder y Ganar" de John Henry Newman (Encuentro, Madrid, 2017). Una obra en la que la verosimilitud y pericia se mezclan para integrar aspectos del mundo real en la trama ficticia.

Rod Dreher y las lecciones de San Benito para el siglo XXI

Rod Dreher propone redescubrir la actualidad política y social programa monástico de san Benito de Nursia para el cristianismo mediante el establecimiento de un paralelismo entre nuestra época y el fin del Imperio Romano.

Dios o nada

El cardenal africano Robert Sarah, autor del libro "Dios o nada", manifiesta con un discurso sincero, inteligente y claro (sobre todo, claro) la intensidad de la fe de un cristiano de primera generación.

Para leer la reforma protestante

Al cumplirse medio milenio de la reforma protestante, presentamos una completa guía bibliográfica para tener un entendimiento cabal de lo que significó.

Los católicos entre la democracia y los totalitarismos. Política y religión 1919-1945

La crisis que asoló Europa entre 1919 y 1945 afectó también a la posición de los católicos en la esfera pública. En las sociedades sacudidas por la I Guerra Mundial los cambios que trajo el fin de la contienda permitieron dar paso a una nueva etapa. En el período inmediatamente posterior, en Alemania, la República de Weimar se asentó sobre la cooperación entre los socialdemócratas y el partido católico Zentrum, Francia recuperó sus relaciones bilaterales con la Santa Sede, Gran Bretaña las estableció, por vez primera un Presidente de Estados Unidos visitó a un Papa e incluso con la Unión Soviética se mantuvieron contactos diplomáticos. En Italia, los católicos participaron abiertamente en la esfera pública a través del Partido Popular, una fórmula apoyada por el Papa Benedicto XV. Este pontífice involucró abiertamente a la Iglesia en las cuestiones de su tiempo, llevó a cabo una iniciativa de paz durante la I Guerra Mundial, que fue rechazada por los contendientes, y, a su fallecimiento, los católicos se encontraban en una mejor situación en el seno de sus sociedades. Su muerte coincidió con la eclosión de lo que se ha dado a conocer como el tiempo de las religiones políticas. Las democracias parlamentarias tuvieron que hacer frente a nuevas ideologías que polarizaron las sociedades en un momento de crisis económica con el objetivo de llevar a cabo una ocupación total del Estado para construir una nueva sociedad. Si en un primer momento el comunismo soviético pudo ser contenido militarmente por Polonia y por la guerra civil que sufrió Rusia y también fueron controlados los brotes revolucionarios que se dieron en Europa inmediatamente después de finalizada la Guerra Mundial, el fascismo italiano fue el primer movimiento que desbarató a una democracia parlamentaria. Poco después, en Alemania, el nazismo a imitación del fascismo trató de acabar con la república de Weimar. A partir de entonces la tensión interna se extendió por el conjunto de las sociedades europeas. El nuevo Papa, Pío XI, tuvo que navegar entre estas aguas turbulentas. Para la actuación de los católicos en la esfera pública prefería la Acción Católica, mucho más dependiente de la jerarquía y con un proyecto claro de restauración de la unidad social y no la división aparejada a la participación a través de los partidos políticos. Además, desvincular a la Iglesia del Partido Popular en Italia podía eliminar interferencias y abrir la posibilidad de resolver cuestiones pendientes en las relaciones entre la Iglesia y el Gobierno de Italia, especialmente la situación jurídica de la santa sede, todavía en precario desde 1870. Resolver esta cuestión tan significativa era para Mussolini una oportunidad para garantizarse el apoyo de una mayoría de los católicos italianos. Los acuerdos de Letrán de 1929, entre otras cosas, crearon el Estado de la ciudad del Vaticano con lo que la Iglesia podía contar con un nuevo instrumento de acción pública. El profundo simbolismo del acuerdo no impidió que surgiesen conflictos cuando, en su afán por monopolizar y reordenar la vida social, el Estado fascista...

Armando Pego: “La defensa de la conciencia, al modo de John Henry Newman, es decisiva en el momento actual”

A propósito de la culminación de su Trilogía güelfa (Ed. Vitela), Armando Pego, escritor y profesor de Filosofía en la Ramon Llull, conversa con Daniel Capó sobre libertad de conciencia, pedagogía, liturgia y cristianismo.

Benedicto XVI, Últimas conversaciones con Peter Seewald

El último diálogo entre Peter Seewald y el ahora papa emérito tiene mucho menor calado teológico y filosófico, pero mayor profundidad biográfica y trasluce en sus páginas un calor humano, la afectuosa cercanía de quien se ha considerado siempre, con humildad, un servidor de la Iglesia. No hace falta recordar los méritos intelectuales de Benedicto XVI, pero la entrañable conversación con este anciano de blanco se antoja, a nosotros, lectores inmersos en una sociedad posmoderna y superficialmente vertiginosa, un bálsamo o una suerte de lenitivo que calma nuestras ansiedades y nos redimensiona en lo eterno. Esto sería suficiente para recomendar su lectura. Quien conozca la trayectoria de Benedicto XVI no encontrará en estas páginas ningún dato desconocido, aunque sí tomará conciencia de lo que supone la fidelidad a una vocación. Benedicto XVI explica su renuncia —tan polémica en los medios— como una decisión que no debe interpretarse en función de criterios mundanos ni de luchas de poder, ni tan siquiera como una abdicación de responsabilidad, ni una respuesta a determinadas presiones. Fue una respuesta sobrenatural —y libre, absolutamente libre, insiste— y fiel, y muestra la confianza de este papa bávaro en los planes de Dios y la intimidad que tiene con Dios, así como su voluntad de «no renunciar a la cruz». Frente a quienes gustan de las comparaciones —entre san Juan Pablo II y Benedicto XVI y entre este y Francisco—, la transición entre estos tres pontificados no revela cesuras ni golpes de timón. Sí hay cambios de acento, como explica Benedicto XVI, consecuencias no de innovaciones ni revoluciones, sino que nacen como fruto de diversas misiones. También en su retiro en Mater Eclesiae Benedicto XVI continúa su ministerio y ofrece un testimonio de vida que encarna con el bello ejemplo del silencio el reto de mostrar al mundo la centralidad de la fe. Ahora este hombre, incómodo ante multitudes, disfruta de un «contacto más íntimo y cercano» con el Señor. Confiesa que, al ser elegido papa, consideró que su principal misión era reubicar de nuevo el tema «Dios y la fe». Es de esta cuestión, central para la vida religiosa y para la Iglesia, de donde nacen las aportaciones principales de su pontificado —ecumenismo, razón y fe, el cristianismo en la cultura, la nueva evangelización—, los textos magisteriales y encíclicas e incluso su investigación sobre Jesús. Como explica, valiéndose de sus extraordinarias dotes docentes, entiende la fe como iluminación y, en efecto, también ahora su figura se manifiesta reveladora y profunda. Con la ayuda de siempre directas preguntas de Seewald, Benedicto XVI repasa los principales hitos de su trayectoria de servicio. Y lo que destaca en ellos no son las cada vez más altas responsabilidad que asumió este inquieto y perspicaz teólogo sino la combinación en su existencia de la rigurosa investigación teológica y la sencilla y tradicional vida de piedad. Las aportaciones de Ratzinger a la teología han sido muy relevantes, como es conocido. Cierto es que le tocó la tarea de modernizar y adaptar la investigación teológica en un momento...

Olegario González de Cardedal y su “Ciudadanía y cristianía”

El último libro del eminente teólogo, para muchos el teólogo español contemporáneo por antonomasia, es reseñado aquí por el editor de Nueva Revista.
Nueva Revista

G. de Cardedal (II): “Urge plantear las cuestiones científicas en relación con la fe cristiana”

 Nacido en Ávila en 1934, Olegario González de Cardedal ejemplifica el valor de la teología española en este último siglo. Formado en Múnich y en Oxford, profundo conocedor de la teología centroeuropea que ha definido el pensamiento cristiano desde el Concilio Vaticano II, en la ingente obra de Olegario González de Cardedal se persigue el diálogo entre la tradición y la actualización del mensaje cristiano al lenguaje y las claves hermenéuticas de nuestra época. Merecedor del prestigioso Premio Ratzinger en 2011, Olegario González de Cardedal acaba de publicar Ciudadanía y cristianía (Ed. Encuentro), una honda reflexión sobre el vínculo que existe entre el humanismo, la ciudadanía y la cristianía. Nueva Revista digital dialoga con el autor, entre otros temas, sobre el aggionarmento de la fe, el nuevo ateísmo, los gestos proféticos de Benedicto XVI y los retos de la evangelización en una sociedad líquida y desligada. ¿Cree usted que sería posible en España plantear los debates que se han dado en países como el Reino Unido, Alemania o Italia entre un miembro de la jerarquía de la Iglesia y un intelectual no creyente? Que yo sepa, en España no se ha intentado y quizás sea debido a que resulta muy complicado encontrar figuras que puedan o quieran hacerlo.Es una tristeza pero en España nos falta el diálogo público y crítico sobre las cuestiones fundamentales de la vida humana y de la sociedad; no solo sobre las cuestiones religiosas o teológicas. El desconocimiento del cristianismo por nuestros intelectuales es sobrecogedor, unas veces por la ignorancia que supone y otras por la insolencia con la que se expresan. No salimos de un clericalismo decimonónico. Y tampoco tenemos en la Iglesia hombres y mujeres del campo de la ciencia, de la cultura  y de la Universidad que con toda libertad y rigor planteen las cuestiones científicas, teóricas y  prácticas en relación con la fe cristiana. En este orden reina un silencio mortal. La ausencia de esas personalidades de valor trasversal, cualificadas por su dignidad, saber y capacidad de diálogo, es una indigencia moral suprema en nuestra sociedad. El papa Benedicto XVI nos invitó a pensar “como si Dios efectivamente existiera”, en lugar de “vivir como si Dios no existiese”. Es una cuestión importante porque plantea la pregunta de Ciudadanía y cristianía. Brevemente, en su opinión, ¿qué pueden aportar la fe y la razón cristianas al mundo secular de hoy? ¿Cómo pueden iluminar y acompañar los problemas actuales? De hecho, en su libro, usted señala que ésta es precisamente para Joseph Ratzinger la pregunta crucial: “En un mundo donde se apaga la luz de Dios, ¿permanece entera y encendida la luz del hombre?”. En los últimos años se ha utilizado la frase de Hugo Grocio (1583-1645) para proponer una comprensión de la vida humana sin Dios y vivir como si él no existiera. Pero el texto original de Grocio está en otra línea. “Aun cuando concediéramos la hipótesis impía de que Dios no existe, permanece válido el derecho natural como fundamento del Estado y de...
Nueva Revista

G. de Cardedal (I): “La pregunta por Dios y por el hombre son diferentes pero inseparables”

 Nacido en Ávila en 1934, Olegario González de Cardedal ejemplifica el valor de la teología española en este último siglo. Formado en Múnich y en Oxford, profundo conocedor de la teología centroeuropea que ha definido el pensamiento cristiano desde el Concilio Vaticano II, en la ingente obra de Olegario González de Cardedal se persigue el diálogo entre la tradición y la actualización del mensaje cristiano al lenguaje y las claves hermenéuticas de nuestra época. Merecedor del prestigioso Premio Ratzinger en 2011, Olegario González de Cardedal acaba de publicar Ciudadanía y cristianía (Ed. Encuentro), una honda reflexión sobre el vínculo que existe entre el humanismo, la ciudadanía y la cristianía. Nueva Revista digital dialoga con el autor, entre otros temas, sobre el aggionarmento de la fe, el nuevo ateísmo, los gestos proféticos de Benedicto XVI y los retos de la evangelización en una sociedad líquida y desligada. A la hora de reflexionar sobre Ciudadanía y cristianía me gustaría mirar hacia atrás y detenernos un momento en ese acontecimiento fundamental para el catolicismo que fue el Concilio Vaticano II. Medio siglo más tarde, ¿qué lectura realiza usted de aquel concilio y de su posterior aplicación? ¿Defiende la hermenéutica de la continuidad o la de la ruptura? Fue un Concilio renovador de la propia vida interna de la Iglesia con  la cualificación y  fortalecimiento para el encuentro con la conciencia moderna. Sin él hubiéramos permanecido en un choque de fondo con la cultura contemporánea.  Fue expresión  de la decidida voluntad de la iglesia de ser fiel al Evangelio en un tiempo nuevo. En él se manifestaron las distintas tendencias a la hora de comprender el tiempo propio y las primacías del evangelio. La aplicación ha sido  muy diferenciada: según las diferentes  iglesias locales, según los grupos y minorías directivas, y por la aplicación de los documentos conciliares en unos u otro campos que el Concilio trató de iluminar. En la historia de la Iglesia ha habido concilios dogmáticos, concilios de reforma y los que yo llamaría “concilios de complementariedad”: aquellos que prolongan y completan la lectura de los anteriores, como en cristología Calcedonia relee y perfecciona la lectura de Éfeso. Entre la ruptura violenta y la continuidad perezosa está la continuidad creadora. El Vaticano II fue un concilio incomparable con los anteriores, requirió una actitud interior nueva capaz de leer la historia de los hombres desde la perspectiva de Dios. No identificó nuevas herejías, ni propuso nuevos dogmas ni enumeró nuevas reformas institucionales o disciplinares, sino una relectura de la totalidad de lo cristiano desde sus fuentes y raíces originantes  y a la vez desde la nueva posición de los hombres del siglo XX  ante la realidad. En este sentido, tienen razón quienes hablan del concilio como acontecimiento, como un nuevo espíritu, desde los que hay que entender los textos conciliares. Pero ese espíritu no puede ser contrapuesto a la literalidad de los documentos, tal como quedaron al final. Durante el Concilio se popularizó el concepto de aggiornamento, que pasaba por la puesta al...

Don Bosco bajo el prisma de Ángel Expósito

Visto desde hoy, san Juan Bosco es uno de los más grandes fundadores de la Iglesia católica y el más grande, sin duda, del siglo XIX.
Eleazar Ortiz y Helio Pedregal: C. S. Lewis y S. Freud en la ficción

C. S. Lewis contra Sigmund Freud: “La sesión final de Freud”

La fuente principal inspiradora de Mark St. Germain para el guión de "La sesión final de Freud" es el ensayo de Armand M. Nicholi "La cuestión de Dios". Tenemos, por lo tanto, la siguiente cadena de influencias: del libro "La cuestión de Dios" al guión de "Freud’s Last Session" y de ahí a "La sesión final de Freud".

Peter Berglar: “La hora de Tomás Moro. Solo frente al poder”

Berglar se convirtió en un historiador de renombre tras doctorarse primero en Medicina en Fráncfort, y ejercer la profesión de médico internista hasta 1966. Como historiador, este sabio alemán busca el núcleo central de la persona.

Juan Pablo II y la unidad de Europa

 La derrota del ejército polaco, en los primeros compases de la Segunda Guerra Mundial, y el sometimiento de toda la nación, fue el preludio de una suerte que muy pronto alcanzaría a numerosos pueblos del viejo continente. Poco más de veinte años antes, el 11 de noviembre de 1918, Polonia había recuperado su independencia. Lo hizo notar Juan Pablo II durante un encuentro con miembros del sindicato Solidaridad, a los que recibió en el Vaticano en el año 2003. «Al recordar la fecha del 11 de noviembre —dijo en aquella ocasión— no puedo por menos de referirme a la libertad nacional restituida aquel día a la República de Polonia, después de años de luchas que costaron a nuestra nación tantas renuncias y tantos sacrificios». Fue una libertad efímera, pero permanece en el horizonte como un punto de referencia. Un periodo relativamente breve en el que no faltaron dificultades para el desarrollo del nuevo Estado.El OBJETIVO DE LA INTEGRACIÓN EUROPEATerminada la Segunda Guerra Mundial, ese recuerdo histórico permaneció vivo en la memoria durante los largos años de sometimiento a un régimen totalitario, hasta la revolución pacífica de 1989. «Sé cuán importante era ese día para todos los que, en el tiempo del comunismo, trataban de oponerse a la supresión programada de la libertad del hombre, a la humillación de su dignidad y a la negación de sus derechos fundamentales». Los hombres que Juan Pablo II tenía delante eran artífices y continuadores de aquel movimiento. En Solidaridad permanecía, de alguna manera, cuanto se había logrado aquel lejano 11 de noviembre de 1918: la «expresión exterior, política» de la libertad que había nacido «de la libertad interior de cada uno de los ciudadanos de la República polaca dividida, y de la libertad espiritual de toda la nación».Los decenios posteriores a 1945 no fueron acompañados del crecimiento y el progreso, tan necesarios tras las destrucciones que el conflicto había producido. Por el contrario, como el Papa recordó en el mensaje a la conferencia Episcopal polaca en el 50º aniversario de la Segunda Guerra Mundial (26-VIII-1989), «fueron causa de una gran crisis socioeconómica y nuevos daños, ya no en los frentes de la lucha armada, sino en el frente pacífico de la lucha por un futuro mejor de la patria». Esos años de prolongada posguerra impidieron a Polonia ocupar «el puesto que le corresponde entre las naciones y los Estados de Europa y del mundo».La paz, el entendimiento y la colaboración deben ser, en efecto, el anhelo de todas las naciones. Fue también el objetivo de la declaración Schuman, con la que el 9 de mayo de 1950 se inició el proceso de integración en Europa. El proyecto no se basaba en la voluntad de poder, sino en la idea de que el diálogo y la estima recíproca son esenciales para la construcción de un continente próspero y en paz. Los padres fundadores de la actual Unión Europea propusieron a sus pueblos un nuevo modo de vivir juntos en una comunión de destino, aceptando...

“Religión, racionalidad y política”, la nueva obra de Andrés Ollero

La brillantez de Andrés Ollero es fruto de un trabajo de muchos años, y su libro "Religión, racionalidad y política" no se olvidará “nada más ser presentado”.

La democracia como el mentís radical al relativismo

Andrés Ollero (Sevilla, 1944), catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Rey Juan Carlos (Madrid), magistrado del Tribunal Constitucional, presenta mañana en Madrid su nueva obra: "Religión, racionalidad y política", de la que habla en esta entrevista.

Joseph Ratzinger/ Benedicto XVI, Jesús de Nazaret

 ]Las listas de libros más vendidos de medio mundo están situando en estos días La Infancia de Jesús en el número uno. Decenas y decenas de miles de ejemplares se están vendiendo en todos los formatos e idiomas, aún antes de que Joseph Ratzinger anunciara la inusitada decisión de renunciar al pontificado para convertirse en papa emérito, lo que añade tal vez un plus de atractiva novedad para comprar la obra, aunque la verdad es que los otros dos tomos de la vida de Jesús, publicados precedentemente, también habían conocido récords de ventas.Sea como sea, quiero llamar la atención sobre el hecho de que, concluidos los tres tomos de este Jesús de Nazaret, nos encontramos ante una obra excepcional, por su autor, por sus lectores, por su texto.EL AUTOREn cuanto al autor, hay dos en uno: aparece con doble denominación, la del teólogo y la del papa. No es necesario recordar que los papas, al acceder a la silla de Pedro, tradicionalmente se abstenían de sustentar posiciones teológicas todavía en discusión y se autoimponían anunciar solamente la doctrina dogmática o, al menos, la común. Ratzinger, antes de ser elegido papa, había concebido escribir esta obra, llena de cuestiones opinables, tal vez en la placidez de un retiro como jubilado que nunca le llegó y como corolario imprescindible de toda una vida dedicada a la investigación teológica. ¿Cómo no concurrir con su voz a la serie de obras fascinantes que presentaban a Jesús de Nazaret a partir de los evangelios y que fueron ya lecturas de su infancia? Y, en efecto, concurre, señalando expresamente que, aunque el autor sea en ese momento el papa Benedicto XVI, la responsabilidad de lo escrito es exclusivamente del particular Joseph Ratzinger: «por eso, cualquiera es libre de contradecirme» (I, p. 20).Y así emprende un objetivo en el que tiene sumo interés: componer un acercamiento propio a Jesús que parta de lo que quisieron decir quienes escribieron los textos que hablan de él, pero sin descuidar el vínculo que guardan esas palabras con su interpretación en el marco de la Fe. Quienes alejan el Cristo histórico hasta una nebulosa, cuya relación con la lectura que nos propone el Cristo de la fe es cuando menos inconcreta, dejan verdaderamente sin sustento al Cristo de la fe (convertido casi en un fantasma). Hay autores que, partiendo de que todo lo milagroso es imposible, tienen que aducir complicadísimas e inverosímiles explicaciones para textos que acaso simplemente cuentan, con la sencillez propia del testigo, un hecho excepcional. En este punto aparece Ratzinger, agradecido a los adelantos que nos ofrecen hoy la crítica histórica, el conocimiento de los géneros y la historia de las formas, pero sin los prejuicios que en ciertos autores vuelven incompatibles con el conocimiento de la fe hallazgos que son en sí mismos plausibles.]El autor es un apasionado de la verdad y esa condición le aleja de todo integrismo y de toda veleidad. Al iniciar el segundo volumen leemos que «es para mí un motivo de...

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies