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El objetivo de este artículo es conocer la evolución de la demanda de enseñanza universitaria a escala internacional, para lo cual utilizaré proyecciones con horizonte en 2040 que contienen cálculos para diferentes subregiones del planeta.

Planteo dos hipótesis de partida, bastante simples, que tienen en cuenta las tendencias observadas en los últimos años.

La primera es que el número de alumnos universitarios va a crecer en todas las zonas del mundo, aunque ese crecimiento resultará desigual, dependiendo de la evolución de la población y del nivel de desarrollo económico y social. La variable demográfica fundamental a tener en cuenta es la natalidad, que está retrocediendo en todas partes, pero que aún mantiene valores fuertes en muchos países del mundo en desarrollo. Y el indicador socioeconómico a considerar es la tasa de escolarización universitaria que en los países avanzados no crecerá mucho porque ya es muy alta y, en cambio, lo hará con más fuerza en países en desarrollo donde actualmente es más pequeña, sumando este efecto al crecimiento de la población entre 18-23 años.

Las universidades presenciales no van a ser capaces de absorber esa demanda. Las enseñanzas híbridas y las cien por cien online experimentarán aumentos muy fuertes

Y la segunda hipótesis es que las universidades presenciales, particularmente en las zonas de mayor crecimiento, no van a ser capaces de absorber esa demanda. Las enseñanzas híbridas y las cien por cien online experimentarán aumentos muy fuertes.

Para estudiar la evolución del número de alumnos en las edades prioritarias de la formación (18-23 años) voy a manejar el trabajo de Ángel J. Calderón de la RMIT University (Melbourne, Australia) titulado Massification of higher education revisited, que utiliza datos del Instituto Estadístico de la UNESCO, y que fue publicado en junio de 2018. De él utilizo algunos cuadros y gráficos. Otros, por el contrario son de elaboración propia.

Calcular el volumen que habrá de estudiantes en línea no es tarea sencilla, por lo que solo podré ofrecer algunas estimaciones provisionales basadas en las cifras generales del total de estudiantes.

IMPARABLE REVOLUCIÓN EDUCATIVA SUPERIOR

La cantidad de alumnos de educación terciaria va a pasar de 100 millones en el año 2000 a 377 millones en 2030, y a 594 millones en  2040 (figuras 1 y 2). Las cifras son aún más significativas si partimos de un tiempo más lejano, ya que en 1970 solo había 32,6 millones de estudiantes. La revolución educativa superior es un proceso imparable.

Figura 1. La educación universitaria en cifras. (a)

 

Figura 2. La educación universitaria en cifras. (b)

Fuente: J. Calderón (2018).

Los valores más fuertes de crecimiento relativo corresponden al África subsahariana. Entre 2015 y 2035, el crecimiento estimado de los jóvenes de 18 a 23 años se concentrará en diez países de los cuales nueve son africanos (Angola, Congo, Egipto, Etiopía, Kenia, Níger, Nigeria, Uganda y Tanzania) y uno asiático (Pakistán). En sentido opuesto, los aumentos relativos más bajos son los de Norteamérica y Europa, lo cual es el resultado de la evolución de las tasas de fecundidad y, en definitiva, del volumen de nacimientos que tendrá cada territorio: bajo mínimos en Europa, bastante reducidos en Norteamérica y altos todavía, aunque ya descendiendo, en el África subsahariana.

Las curvas de población de 18 a 23 años (figura 3) presentan trayectorias diferentes hasta 2030-35. Por ejemplo, suben las africanas o las de los países árabes y mantienen una tendencia descendente las de América Latina o las de Asia meridional u Occidental. Pero desde ese quinquenio todas las curvas experimentarán una evolución a la baja debido a la caída de la natalidad. Así pues, la demanda más fuerte a nivel global se mantendrá durante los próximos 10-15 años. Luego remitirá.

Figura 3. Evolución de las curvas de población de 18 a 23 años (2015-2070).

Fuente: J. Calderón ( 2018)

 

Figura 4. Estudiantes por cada 100.000 habitantes en Asia Oriental y el Pacífico (izquierda)

Figura 5. Estudiantes por cada 100.000 habitantes en Asia Occidental y del Sur (derecha)

Figura 6. Estudiantes por cada 100.000 habitantes en América Latina y el Caribe (izquierda)

Figura 7. Estudiantes por cada 100.00 habitantes en Norteamérica y Europa Occidental (derecha)

Figura 8. Estudiantes por cada 100.000 habitantes en los Países Árabes (izquierda)

Figura 9. Estudiantes por cada 100.000 habitantes en Europa Central y del Este (derecha)

Figura 10. Estudiantes por cada 100.000 habitantes en el África subsahariana (izquierda)

Figura 11. Estudiantes por cada 100.000 habitantes en Asia Central (derecha)

Veamos ahora cómo van a evolucionar las cifras de estudiantes. Los gráficos y los cuadros que los acompañan (figuras 4, 5, 6, 7) permiten conocer para cada gran territorio lo siguiente:

La cantidad de alumnos de educación terciaria va a pasar de 100 millones en el año 2000 a 377 millones en 2030, y a 594 millones en 2040

1) La evolución del volumen de matriculados y la participación relativa de los diferentes espacios en el conjunto mundial de estudiantes universitarios.

2) El número de alumnos por cada 100.000 habitantes y sus cambios, un indicador relativo que completa las cifras absolutas.

3) Utilizando este mismo indicador, los países que están por debajo y por encima de la media mundial.

Crecerán espectacularmente los matriculados (271%) en los países de Asia Oriental y el Pacífico, que en 2040 se acercarán al 45% de todos los universitarios del mundo

Esta es la situación en cada territorio teniendo en cuenta los tres indicadores:

a) El conjunto que presenta las cifras más fuertes es el de los países de Asia Oriental y el Pacífico (figura 4). Crecen espectacularmente los matriculados (271%), que en 2040 se acercan al 45% de todos los universitarios del mundo. En consonancia, se observan aumentos muy fuertes de estudiantes por cada 100.000 habitantes con un valor siempre muy superior a la media mundial.

b) La segunda posición la ocupan los estados de Asia meridional y occidental (figura 5). Los estudiantes enrolados crecen igualmente mucho, aunque la participación en el conjunto mundial baja al 27% (la población absoluta de este conjunto es menor). Aumentan los estudiantes por cada 100.000 habitantes y la media está por encima del valor mundial, aunque la diferencia con este es más reducida.

En 2040 América Latina y el Caribe van a tener 40 millones de estudiantes más que en 2015

c) América Latina y el Caribe (figura 6) presentan un crecimiento relativo más pequeño (159%), pero en 2040 sus países van a tener 40 millones de estudiantes más que en 2015. El número de matriculados por cada 100.000 habitantes sube significativamente y está bastante por encima de la media mundial.

d) Europa Occidental y Norteamérica (figura 7) van a tener un crecimiento muy pequeño de matriculados. Reúnen un total de 44 millones de alumnos, pero pierden peso en el total de estudiantes mundiales y se estancan prácticamente en cuanto al volumen de matriculados por cada 100.000 habitantes con una media inferior a la mundial.

e) El crecimiento en el mundo árabe (figura 8) es superior, si bien el volumen de alumnos por cada 100. 000 habitantes estará por debajo de la media global.

f) El crecimiento relativo más bajo lo van a tener los países de Europa Central y del Este (figura 9), con valores de alumnos por cada 100.000 habitantes inferiores a la media.

g) Pese a que se mueve en cifras modestas de estudiantes, el África subsahariana (figura 10) va a experimentar un crecimiento relativo de casi el 200%. De 7,5 millones de estudiantes en 2015 pasará a 22 millones en 2040, si bien el volumen de matriculados por cada 100.000 habitantes permanecerá bajo.

h) Por último, Asia Central (figura 11) va a permanecer prácticamente estancada en cuanto al volumen de estudiantes y muy lejos, como África, de la media de estudiantes por cada 100.000 estudiantes.

Así pues, habrá tres zonas de crecimiento muy fuerte o fuerte, dos de ellas situadas en el continente asiático y otra en la zona subsahariana de África. Dos de crecimiento más moderado en América Latina y el mundo árabe y tres de crecimiento pequeño o muy pequeño en América del Norte y Europa Occidental, Europa Central y del Este y Asia Central (figura 12).

Figura 12. Matriculados y porcentajes sobre el total mundial.

Fuente: Instituto Estadístico de la UNESCO y elaboración propia.

Esta evolución previsible va a provocar un cuadro en el que los proveedores tradicionales de buenos productos educativos (EE.UU. y Unión Europea) van a tener una demanda interna de estudiantes habituales decreciente; y los territorios donde dicha demanda va a crecer intensamente no tienen la infraestructura necesaria para hacerle frente.

ESTRATEGIAS PARA EQUILIBRAR EL MERCADO UNIVERSITARIO

Cada país deberá establecer las estrategias adecuadas para enfrentarse a esta situación. Los Estados con fuerte reducción de la matrícula, tendrán que poner en marcha distintos mecanismos compensatorios. La disminución de los universitarios de 18 a 23 años deberá suplirse por la diversificación de los usuarios, estudiantes de más edad, demandantes de formación continua, hijos de inmigrantes y miembros de familias desfavorecidas que hasta ahora han tenido un acceso limitado a la universidad.

Igualmente tendrán que favorecer la llegada de estudiantes foráneos estableciendo políticas atractivas de reclutamiento. La movilidad internacional de estudiantes presenciales ha pasado de cuatro millones en 2011 a cinco millones en 2017 y se prevé un crecimiento hasta los siete millones en 2030 (la COVID-19 está suponiendo un retroceso, pero las cifras se recuperarán cuando llegue una vacuna segura).

También podrán establecer instituciones satélite en países de fuerte demanda, como ya está ocurriendo en estos momentos. De acuerdo con el estudio de EY Going Global in Higher Education (2019), en el año 2017 había en el mundo alrededor de 200 instituciones educativas de este tipo y seguirán creciendo.

Pero la mejor manera de atender la demanda internacional de estudiantes será a través de la enseñanza en línea. Esta modalidad va a crecer de manera significativa en todas partes. Tanto en los países más desarrollados, para atender su propia demanda interna y la internacional, como en los países en desarrollo, en donde las universidades presenciales que se establezcan solo podrán absorber una parte pequeña del fuerte volumen de estudiantes.

Ponerle cifras al crecimiento de la enseñanza virtual no es tarea sencilla. Partimos de datos todavía bajos, ya que se calcula que de los 251 millones de estudiantes universitarios actuales solo un 2% recibe exclusivamente formación en línea, lo cual da una cifra de poco más de cinco millones. Para aproximarnos a la realidad que tendremos dentro de veinte años he establecido unos porcentajes de alumnos virtuales para los distintos territorios considerados en el análisis de las cifras generales (figuras 13 y 14). Son hipótesis que se apoyan en datos parciales sobre la situación actual de este tipo de enseñanza en algunos países y sobre su posible evolución en los próximos años. Evidentemente deben tomarse como una simple aproximación a una realidad que cambia tan aprisa que es muy difícil de aprehender, sobre todo después de la gran epidemia de COVID-19.

Probablemente para alguno de los espacios diferenciados, los cálculos resulten conservadores, pero aun así son importantes. De los cinco millones actuales pasaremos a más de 96 millones en 2040, con un 16% de estudiantes recibiendo formación virtual, un porcentaje equivalente al que España tiene en estos momentos.

Estos son cálculos exclusivamente para la formación cien por cien online en enseñanzas regladas. A sus usuarios habría que añadir os que reciben educación híbrida y enseñanzas en línea relacionadas con la formación continua. Eso multiplicará de manera significativa el volumen de estudiantes que se matricularán en algún tipo de producto virtual.

Figura 13. Hipótesis y cálculos de alumnos que podrán recibir enseñanza en línea.

Fuente: Elaboración propia.

Figura 14. Alumnos en línea en cada territorio.

Fuente: Elaboración propia.

La movilidad virtual rebasará ampliamente la física, permitiendo que muchos estudiantes estudien fuera sin salir de su propia casa

Hacer todos estos cálculos resulta todavía más complicado ya que no disponemos de una sólida base estadística de partida. Lo que sí se puede pronosticar es que, aunque la enseñanza presencial continúe ostentando el liderato en el corto-medio plazo, la virtual va a crecer mucho y en todas partes en cualquiera de sus modalidades, reduciendo la diferencia, hoy todavía fuerte, con la educación presencial.

Las buenas universidades y, de manera particular, las universidades nativas digitales reclutarán estudiantes de cualquier parte del mundo. La movilidad virtual rebasará ampliamente la física, permitiendo que muchos estudiantes estudien fuera sin salir de su propia casa, o solo teniendo que hacerlo durante cortos períodos de tiempo para recibir la enseñanza presencial complementaria.

Catedrático emérito de Geografía Humana y presidente de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)