3377 publicaciones 83 Comentarios

Las notas de Valentí Puig. Al diablo con Soljenitsin

 ·            En el Gulag era el número SC 232. Le interfirieron una carta privada criticando a Stalin cuando era capitán de artillería, en la ofensiva final del Ejército Rojo contra Hitler. Cinco años en campos de concentración, un grave cáncer de asombrosa curación, siete años de confinamiento: finalmente, la expulsión. De Stalin al deshielo, de Breznev al exilio, y al regreso, de Boris Yeltsin a Vladimir Putin. Después de los años en el Gulag, compara la aparición al galope de “Un día en la vida de Iván Desinovitch” con el efecto del pez de las profundidades que, acostumbrado a una presión constante de muchas atmósferas, al ser sacado a la superficie perece por falta de presión. Soljenitsin reconoce los errores de su celebridad súbita. Después de haber vendido treinta millones de ejemplares,  Soljenitsin tiene ahora escasos lectores en Occidente. De su grandiosa secuencia “La rueda roja” solo está traducido el primer volumen, “Agosto 1914”. “Lenin en Zurich”, un retrato de tinieblas maléficas, pasó muy desapercibido porque predominaba la novela experimentalista y lo mejor era ejercer la trivialidad para olvidarse de la guerra fría.   ·         Ya en “Moscú 2042” Vladimir Voinóvich satirizó en los años ochenta la figura de un escritor de barba apostólica que se creía profeta. Luego ha sido la diana de no pocos jóvenes escritores que, como es habitual entre generaciones, quieren ponerse en primera fila tras asesinar al Padre, al Maestro. ¿Qué mejor objetivo que Soljenitsin?  Toda la época post-Soljenitsin está admirablemente descrita en el libro de Emmanuel Carrére sobre Limónov, uno de los escritores más turbios de nuestro tiempo y hombre de acción capaz de toda incoherencia. Por definición, ha buscado ridiculizar a Soljenitsin.  En España, fue penosamente llamativo el artículo de Juan Benet sobre la visita de Soljenitsin. En TVE, Soljenitsin había distinguido entre autoritarismo y totalitarismo. Benet apostilló que eso justificaba los campos de concentración.  ·           Fue François Mauriac, tan cerca y tan lejos, quien encabezó la petición para que Soljenitsin tuviese el premio Nobel de literatura. Han abundando las críticas sobre el pensamiento teocrático de Soljenitsin. En realidad, defendía el papel del cristianismo en lo mejor de la civilización y lamentaba que los hombres se olvidasen de Dios. Decía que el escritor no puede situarse en la equidistancia frente al problema de la reciprocidad entre su época y la eternidad: “Si sus obras sólo son actuales, hasta el punto de hacerle perder el contacto “sub specie aternitatis”, tendrán la vida breve. Si consagra demasiada atención a la eternidad, descuidando lo presente, su obra pierde color, fuerza y aliento. El escritor está siempre entre Scilla y Caribdis: no debe alejarse ni de la una ni de la otra”. ·          Soljenitsin es uno de los últimos grandes que conciben la literatura por oposición al relativismo de la postmodernidad porque el escritor crea sentido, tiene la responsabilidad de saber lo que escribe y debe estar en la equidistancia entre su época y la eternidad. Háblenle de la eternidad a un tardío escritor postmoderno y les dirá que esas cosas...

El Cicerón de Fontán

     – Marco Tulio Cicerón. Semblanza política, filosófica y literaria (CEPC, 2016)forma parte ya del ingente legado de Antonio Fontán, personaje clave de nuestra Transición, humanista, editor y político. Nos acercamos al libro de la mano de su editor, el profesor Eduardo Fernández. Cicerón, Fontán… El gran escritor de la latinidad y un gran latinista. El modelo perpetuo para los políticos y un político ejemplar de nuestros días. Pocos libros parecían más predestinados que este. Pero, ¿qué vio Antonio Fontán en Cicerón para dedicarle tanto tiempo en una vida con el ajetreo de la suya?    –Antonio Fontán ha sido uno de los grandes maestros de los estudios clásicos en España, que junto con otros, ya desaparecidos, de la talla de Lisardo Rubio, Antonio Ruiz Elvira, Sebastián Mariner, Martín Sánchez Ruipérez o José S. Lasso de la Vega han formado una generación de vanguardia en desarrollo de la filología clásica y en la formación de nuevos humanistas.Durante estos años desempeñó varios cargos académicos que demuestran su compromiso con la comunidad universitaria como el de Vicedecano y Decano de la Facultad de Filosofía y Letras la Universidad de Navarra y Director del Instituto de Periodismo (hoy Facultad de Comunicación); Catedrático Emérito en la Universidad Complutense y profesor Honorario en la Universidad de Navarra; Miembro del Patronato de la Fundación General de la Universidad Autónoma de Madrid; Miembro del Consejo del Rector de la Universidad Complutense. En todos ellos colaboró activamente de tal forma que trascendió el ámbito universitario haciendo gala de un talente conciliador y dialogante por el que fue nombrado Presidente de la Sociedad Española de Estudios Clásicos (1983-1985) y en el trienio anterior Vicepresidente de la misma; y en la última etapa de su vida fue Presidente del Real Patronato de la Biblioteca Nacional de Madrid (1997-2004), miembro del Consejo Rector del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (1997-2004). Entre los diversos reconocimientos a su labor docente e investigadora se celebró, bajo la presidencia de honor de SS.MM. los Reyes, el III Congreso del Humanismo y Pervivencia del Mundo Clásico. Homenaje a Antonio Fontán. (2000).Además de la traducción de obras de Cicerón, Séneca, Tito Livio o Plinio el viejo y de la valiosa Antología de Latín Medieval, realizado en colaboración con Ana Moure (1987), los estudios sobre Juan Luis Vives. Humanista, filósofo y político, (1992) y Españoles y Polacos en la Corte de Carlos V (1994), es autor de varios libros que aportan una visión de conjunto del mundo clásico y destacan como legado intelectual del profesor: Humanismo romano (clásicos, medievales, modernos), Barcelona, Planeta, (1974), en el que Antonio Fontán compendia e ilustra innumerables artículos, trabajos científicos u obras de divulgación, estudiados y publicados algunos de ellos durante la década anterior. Quizá los más destacados son los aparecidos en la extinta revista Atlántida; Letras y Poder en Roma, Ediciones Universidad de Navarra, Pamplona, (2001), una recopilación de veintitrés artículos agrupados en cinco grandes apartados temáticos, en los que desarrolla la trascendencia pública y política de la actividad literaria en la...

Un recuerdo de don Fernando Álvarez de Miranda

 Subo a esta tribuna en nombre del Presidente Álvarez de Miranda y en el mío propio para agradecer en primer lugar el honor que nos hacen Sus Majestades los Reyes de España, que han querido honrar con su Presidencia esta ceremonia de nuestra investidura de doctores honoris causa por la más antigua y la más reciente de las Universidades Públicas madrileñas, la de Alcalá (la histórica fundación de Cisneros) y la que se enorgullece de tener el nombre de nuestro Rey Juan Carlos.Antiguos Presidentes de la Cámaras de nuestro Parlamento Constituyente recibimos con agradecimiento y respeto la distinción que nos han hecho las Facultades de Derecho de ambas instituciones.Sabemos que este doctorado que acabamos de recibir es un homenaje de estas Universidades al Congreso de los Diputados y al Senado democráticamente elegidos en 1977, a los que correspondió la tarea de elaborar y proponer a referendo nacional la constitución de la concordia, que es el título que mejor cuadra a la Carta Magna de 1978.A nuestros compañeros parlamentarios de las Cortes que hicieron la Constitución dedicamos el Presidente Álvarez de Miranda y yo los títulos que hoy recibimos. En estos momentos recordamos: a los Ponentes del primer texto constitucional, a los diputados y senadores de las respectivas Comisiones Constitucionales, a los parlamentarios que aprobaron los dictámenes, a los miembros de la Comisión Mixta, que trabajaron sobre los textos finales de ambas Cámaras, poniendo punto final al texto que sería sometido a la nación, y a los competentes Letrados de Cortes que asesoraron profesionalmente a los responsables políticos a lo largo de todo el iter parlamentario.Del discurso del Presidente Álvarez de Miranda que ustedes podrán leer íntegramente en las Actas de esta solemne sesión académica y a petición de su autor, voy a tratar de recoger los pasajes más significativos de tan docto y bien organizado escrito. Creo que él y yo nos conocemos bien. Hemos sido amigos y compañeros de no pocas cosas, casi todas políticas, desde hace casi sesenta años, Formamos parte los dos del Consejo Privado del Conde de Barcelona y nos integramos en la Unión de Centro Democrático del Presidente Suárez: él a la cabeza de la Democracia Cristiana y yo entre los promotores de los Partidos Liberales.Mis primeras palabras no son mías, aunque yo las suscriba en casi toda su literalidad, sino que forman parte del texto del Presidente Álvarez de Miranda.Antonio Fontán****Majestades, Excelentísimos Señores y Señoras, queridos amigos:La distinción que hoy nos otorgan las Universidades de Alcalá de Henares y Rey Juan Carlos a quienes fuimos Presidentes de las Cortes legislativas en la etapa constituyente supone para mí un altísimo honor. No tengo palabras para expresar mi gratitud a los Rectores y a los Claustros universitarios que se han dignado a aceptar su propuesta. Gracias, en especial, al Profesor Leguina por su generosa Laudatio, que me ha emocionado.Quisiera, con motivo de este discurso, someter a su consideración algunas reflexiones sobre los derechos humanos y la elaboración de la Constitución, al tiempo que me referiré a...

Las notas de Valentí Puig. Marionetas a puerta cerrada

 ·         En la novela de detección, como en la aspiración al crimen perfecto, el misterio a puerta cerrada alcanza en sus mejores episodios la complejidad estratégica de una partida de “go”. Aunque el gran maestro del “go” fuese vencido hace poco por un mega-ordenador, la inteligencia para concebir y resolver un crimen de habitación cerrada todavía se rige por el atractivo de una potencia deductiva que cada día lleva a miles de lectores a los estantes de la novela de detección, reacios al hechizo impúdico y barriobajero de la novela negra. Una puerta herméticamente cerrada, al menos aparentemente, y un cadáver: una mente privilegiada ha de averiguar el cómo y el porqué. Es una cuestión de método, sin necesidad de psicología. Como decía Paul Morand, su propósito no es sondear los misterios del alma sino hacer actuar a las marionetas con el movimiento impecable de un reloj. En la resolución de un crimen a puerta cerrada el orden se impone al caos, por contraste con la literatura del desorden nato. El género tiene su genealogía y sus clásicos. Del protohistórico y poco sofisticado “El misterio de la habitación amarilla” de Gaston Leroux a un artífice  como John Dickson Carr, los casos más intrigantes transcurren en el ala derecha de un castillo, precisamente en la estancia más inaccesible. Con parafernalia atroz o malicia irónica, un detective ilustre resuelve el caso. Queda en los jardines del castillo el vuelo de un búho, dispuesto a certificar que los sueños sueños son, incluso a puerta cerrada.·         Jardiel Poncela escribió una astuta parodia del crimen a puerta cerrada, en “Los 38 asesinatos y medio del castillo de Hull”, con Sherlock Holmes como artista invitado que al final, por exclusión deductiva de otras posibilidades, se reconoce como autor del crimen ante su ayudante Harry. Eso ocurría en 1926, cuando los detectives privados también podían dedicarse al contraespionaje y a comprobar el efecto de los venenos más fulminantes de la selva amazónica. En realidad, Jardiel se salta una de las normas fijas de los misterios de detección. Según la regla áurea de S. S. Van Dine, el culpable no debe ser nunca el propio detective, un recurso que los clásicos descartan como si fuese un tatuaje portuario. Lo importante es que no cesen los asesinatos en el castillo de Hull. Y como ahí dice Holmes al reconocerse autor de tanto crimen: “Harry, hay que saber perder”.·         El francés Paul Halter, grafómano capaz de darle a cada crimen mil vueltas de tuerca, parece ahora mismo el sucesor de los maestros del crimen a puerta cerrada.  A crimen por capítulo, una cierta patología de la deducción empapa el enrevesamiento argumental, en el escenario de mansiones aciagas sometidas al despotismo de algún pariente senil. El asesino puede haber traspasado un muro, en una noche sombría de crímenes imposibles. Incluso así, con cierto lastre mecanicista, el crimen a puerta cerrada preserva ese no sé que de estilismo aristocrático que usa de los castillos para el asesinato y no para el...

Todos quieren ser Adolfo Suárez

 Que me dirían si les hablo de un político que renuncia a una paga vitalicia cuando deja el cargo, que se deja grabar en la intimidad de su hogar y que además habla de ilusionar y de pactar. Seguro que pensaran en los nuevos políticos que copan las televisiones y que han irrumpido en el Congreso tras las últimas elecciones generales; pero no, de quien estamos hablando es de Adolfo Suárez, presidente del Gobierno de 1976 a 1981. Suárez era ya nueva política antes de que se empezara a hablar de ella.No es de extrañar que los nuevos y jóvenes líderes políticos se quieran mirar en el espejo de Suárez. En particular Albert Rivera y su partido, que parece verse impelido a encarnar en esta época lo que fue el de Cebreros para aquellos tiempos.  Aun así, no todo el mundo tiene tan claro el paralelismo. El propio hijo del presidente, Adolfo Suárez Illana, no pierde ocasión para reivindicar a su padre (la última vez en una tribuna de ABC: “Hay quienes están muy interesados en proclamarse herederos de Suárez; por desgracia, mucho más que en aprender de Suárez y su obra (…) Se invoca a Suárez, pero es para lanzarlo como arma arrojadiza, no para imitar sus virtudes”) y reprochar a los que quieren mimetizarse con el líder de la Transición y llevarse así el agua a su molino.No obstante, todos los esfuerzos de Suárez Illana serán en vano porque a estas alturas, como les suele suceder a las grandes figuras históricas en España, cada cual tiene su propio Suárez. Su hijo tiene el suyo, por supuesto, Albert Rivera tiene otro, e incluso Pablo Iglesias y Mariano Rajoy cuentan con uno diferente al de los otros. No está de más que se defienda lo que representa el primer presidente de la democracia, más cuando no es que Rivera se acicale con su reflejo, sino que desde Podemos plantean a las claras liquidar su legado.Suárez siempre estará de actualidad. Pasa cierto tiempo y de nuevo alguien lo reclama para justificarse, para honrarle o para mancillarle. Incluso Artur Mas, todavía con el lecho del difunto caliente, se atrevió a arrimar el ascua de Suárez a la sardina independentista. Es curioso que después del auténtico calvario (político y vital) que sufrió desde su renuncia a la presidencia, ahora sea un valor en determinados discursos. Desde sus intentos de construir un espacio en el centro político, un “partido bisagra” (¡qué les parece!), con el Centro Democrático y Social, donde ante el entusiasmo de las masas Adolfo repetía aquello de “aplaudidme menos y votadme más”, hasta su abandono de la política, padeció el abandono y la indiferencia hasta que ya, enfermo y ausente, recibió cierto reconocimiento. Supongo que hay algo de justicia  en hacer ahora de Suárez un referente. El presidente de la Transición es un activo electoral, una figura que los ciudadanos identificamos con unos valores y que cuando alguno de nuestros políticos mienta, que quede claro, nunca es por casualidad.Un chusquero...

Las notas de Valentí Puig. Sobre tumbas y maestros

  ·       Cuando Sartre se dispuso a mear sobre la tumba de Chateaubriand no estaba dando un ejemplo de originalidad, porque el decurso generacional de toda literatura se basaba en matar al padre. Actualmente, es algo distinto porque las nuevas generaciones desconocen a sus padres. Sucumbe lo que se llamó nación literaria, de la que Francia fue molde. Existía el escritor y luego el gran escritor, a cuyas exequias acudían cofradías, sindicatos, enemigos y damnificados. Tal vez sea necesaria una cierta hipocresía. Sartre odiaba el estilo del vizconde –ya se sabe que hay dos ramales de estilo, el vizconde que es Chateaubriand y el teniente que fue Stendhal- y optó por rociarlo con ácido úrico pero al final es inevitable que los meones acaben por ocupar la hornacina de los grandes maestros. Aún así, André Gide quiso ser gran escritor, se procuró la vitrina de la “Nouvelle Revue Française” y ahora es una especie de fósil.  ·         En otros tiempos se decían unas palabras ante la fosa del maestro: así Zorrilla se crece declamando ante la tumba de Larra. La diferencia está en haber anulado los ritos de transmisión que daban continuidad a las culturas y encabalgan las generaciones más allá del estímulo iniciático que consiste en matar al padre. La nación literaria tiene bulevares y suburbios. Según Alain-Gérard Slama, la idea de la identidad política de Francia, la única definible, está en la literatura. A  qué vendaval nos arriesgamos por suponer que la política europea es inferior al pensamiento de Europa sin que sepamos ni que política ni qué pensamiento.·         El mapa del poder intelectual, por ejemplo en España, tiene vastas fajas de tierra yerma y no por falta de  talento, capacidad o vocación sino por ausencia de unas formas jerárquicas que todos odiamos cuando nos someten y añoramos al dejarlas atrás. Ocurre al descreer de los poderes de la palabra si es que, como decía Roland Barthes, el lenguaje es fascista. En buena parte merecidamente, Barthes también es olvido pero esa idea persiste en las noches nihilistas de poetas cierra-bares. El escritor quiere nacer desheredado porque supone que así cree más libre cuando en realidad eso le hace impersonal. Al fin y al cabo, la ciber-literatura da por sabido que no harán falta el heroísmo trágico ni la grandeza porque las decisiones últimas las van a tomar los algoritmos. Uno ya no puede permitirse aliviar la vejiga sobre las tumbas de los maestros porque ni sabe donde están. Un gran poderío intelectual y el tejido de la nación literaria son sistemas complejos que se alimentan de contradicción y asimetría y eso es lo que permite adaptarse constantemente a las secuencias de orden y desorden, de crisis y reequilibrio. Posiblemente para eso existían el choque y el trance entre generaciones.

Las notas de Valentí Puig. Escritores y profetas

 ·         En un recodo de “En busca del tiempo perdido” aparece un joven escritor llamado Aldous Huxley de fama temprana, desenvuelta y sociable.  Después, hace ochenta años, Huxley escribe “Un mundo feliz”,  una novela que conserva la solidez bella y útil de unas tijeras Solingen o de una pluma Parker, como contra-definición de nuestro mundo, la contrautopía que acierta en todo. Huxley sabía que tener una inteligencia excepcional tiene sus deberes. Narrativamente, las novelas pueden padecer a causa de un exceso intelectual, pero la noveladeideas a pesar de todo sigue en primera fila, con derecho a ser un híbrido más allá del puro instinto narrativo. En la buena literatura cabe todo,  los personajes, las ideas, la ficción y hechos históricos, instinto y inteligencia. Huxley pertenece a la peculiar familia de escritores que comienzan con la literatura "per se" y terminan formulando profecías. Un caso ejemplar es Tolstoi. Cuando escribr "Guerra y paz" lleva el impulso del hombre joven arrastrado por la pasión, ambicioso de realidad. A continuación querrá  ser un profeta que resuelve los enigmas de la humanidad.  Reparte las tierras de su linaje entre los siervos. Renuncia a su pasado familiar. Emprende su defensa de la castidad incluso en el matrimonio. Decide convertirse en vegetariano. Se deja llevar por una secta.  ·         En Huxley, el sentido de la responsabilidad intelectual –algo que hoy suena tan avejentado-  se convierte, no sé si por exceso o por extrapolación, en una espiral sin remedio hasta llegar a su experiencia controlada del LSD. En  cuatro meses había escrito “Un mundo feliz” (1932). Frente a la utopía de un mundo que creyó alcanzable la perfección, la distopía habla de otro mundo que, pretendiendo ser ideal, resulta trágico y apocalíptico. Impuro y catastrófico siglo XX.  Para Huxley, en el año 2049 de nuestra era, Ford reemplaza a Dios. Ha terminado la guerra de los nueve años. Existe un Estado mundial, en el que felicidad es cuestión psicotrópica, no hay familia y no hacen falta, más bien al contrario, la nobleza o el heroísmo. No importan las cosas viejas, sobre todo cuando son bellas.  ·         George Orwell publica "1984" en 1949. Es otra novela distópica del siglo XX en la que el único tótem es el Gran Hermano en un sistema social sin privacidad, sin libertad de elegir, sin verdad. Totalitarismo, en definitiva. Huxley le escribió una carta subrayando la importancia de "1984". Predijo: "En la próxima generación, creo que los líderes mundiales se darán cuenta de que condicionar los niños y la narco-hipnosis son más eficientes, como instrumentos de gobierno, que los clubes y las cárceles y la obscena ambición por el poder que puede ser plenamente satisfecha induciendo a la gente a amar la servidumbre tanto como forzarla físicamente a la obediencia”. A diferencia de Huxley, Orwell había escrito sabiendo del terror de la catástrofe nazi y estalinista, si bien no podía saber nada del gulag. Cayeron los totalitarismos, pero la dictadura más benévola y menos brutal de “Un mundo feliz” está más...
Nueva Revista

Las notas de Valentí Puig. Que valga la pena

·        La hipótesis de una moratoria aplicada al escribir como arte y conocimiento afectaría a las formas de civilización que conocemos,  pero no en la misma medida como puede erosionarla un mayor declive de lo que significa leer. Con dejar de escribir durante unos años el mundo seguramente se perdería alguna obra maestra –y mucha hojarasca, dicha sea la verdad- pero dejar de leer representa una mutación de un calado muy distinto y de consecuencias equiparables a una catástrofe de progresión geométrica. Dar un vistazo a la pantalla del iPhone no es lo mismo que adentrarse por los paisajes gloriosos de la poesía épica o leer una página de Tácito o de Ortega. Como indicio tenemos que en Internet hay mucha más pornografía que erotismo, más trans-humanidad que trascendencia.  ·        Nunca habíamos acumulado tanto conocimiento y al mismo tiempo nunca fue más incorrecto defender un elitismo meritocrático, no como privilegio sino como deber. Chocamos con la insustancialidad del “trending topic”, la auto-complacencia que confiere el placebo intelectual “pop”. Son los últimos versos del poema “Playa de Dover” de Matthew Arnold: “Y estamos aquí como en una llanura sombría/ envueltos en alarmas confusas de batallas y fugas,/ donde los ejércitos ignorantes se enfrentan en la noche”. ·        Escribir, leer: algo que valga la pena. Sin élites y también sin los “happy few”,  la alta cultura es como un viejo perchero, sobrecargado de prendas pasadas de moda. ¿Cuál es el nuevo opio de los intelectuales? Los platós de televisión confieren al opinante sabelotodo la condición de intelectual público en el mejor de los casos porque el intelectual busca influir en la sociedad; en otros casos por una banalidad vertiginosa que –por ejemplo- cede a los activistas del chavismo la franquicia de nueva élite. Son los intermediarios de hoy entre el mundo tan difamado de las ideas y el público deseoso de novedades anestésicas. Coincide el desmoronamiento de la alta cultura con la difusión de las corrientes iliberales, y no porque la alta cultura sea democrática “per se”: más bien es porque todo se difumina en el crepúsculo,  porque el “twitter” suplanta la exigencia discursiva. D’Ors magnificó su oscura transparencia cuando dijo que el universo no es una máquina, pero es una sintaxis. Y una cultura que valga la pena es la sintaxis que ordena el conversar que es la finalidad de una civilización. Quizás por eso, las civilizaciones acaban siendo formas anómalas, con ejércitos ignorantes que batallan en la noche. Y a la vez llevamos siglos escenificando decadencias, dislocaciones del pensamiento, élites extraviadas y el anochecer de la pasión intelectual.

Las notas de Valentí Puig. Mediático, sombrío y académico

**  Liturgia y telón de fondo apocalíptico en la “Académie” francesa para que Alain Finkielkraut tenga el sillón que fue de Felicien Marceau, dramaturgo cordial, colaboracionista al sesgo y primo de aquella generación que fue la de los “húsares” anti-sartrianos y tampoco muy gaullistas. Finkielkraut –“Finkie” para los cursis- crece en vehemencia en cada uno de sus libros, como una voz que clama en el desierto de los platós de televisión, debate tras debate. Prosa altanera, verbosa, intuitiva, con vocación de grandes causas sobre todo si son causas perdidas. En estas cosas es fundamental tomarse en serio. Es lo que hace que la literatura francesa parezca ser lo que es o incluso más. Incluso la política se rinde ante la academia. En uno de los últimos números del semanario “Le Point”, Finkielkraut debatía largamente con Alain Juppé, el mejor colocado de los candidatos del centro derecha y alcalde del gran Burdeos que tiene a dos pasos la huella de Montaigne, Mauriac y Montesquieu, cuyo espíritu de las leyes ha glosado en un libro. Eso le distancia de Sarkozy, incapaz de “finesse” y tal vez por eso capaz de quitarle votos a Marine Le Pen.** Gran dilema para todo escritor francés: ¿Academia Goncourt o “Académie Française”? Los Goncourt posiblemente comen mejor pero no llevan uniforme ni tienen derecho a espadín. Si Europa ha vuelto a tener un mapa medieval, leer un puñado de discursos de ingreso en la “Académie” le quita herrumbre a la armadura y permite gentilezas de Versalles. Los elogios al predecesor pueden ser obras maestras de la reticencia y la daga envenenada.  Esa es la Francia suicida de Zemmour, la Francia que cae de Baverez, la Francia atacada por el jihadismo y la banalidad. A esos franceses, Bernanos les pedía un último esfuerzo.** Para Finkielkraut, la identidad de Francia ha caído en desgracia. Cuanto más se inspira en Péguy menos se distingue su perfil intelectual, por inmersión de potente inteligencia jeremíaca en la pleamar de una República que –según los declinólogos- decae y se cuartea. Viene a cuento lord Acton: “Únicamente una civilización moribunda ignora su muerte”. Y en Francia lo que sobran son diagnósticos y faltan reformas. La lamentación de Finkielkraut, ya más épico-lírica que filosófica, inyecta consistencia en los cimientos de la “Académie” para que ni decaiga ni pierda el sutil poderío de la intriga.

Las notas de Valentí Puig. Lo que diga el duque

 ·         El duque de Saint-Simon es uno de los grandes de la literatura inspirada por el rencor y el alejamiento de los poderes absolutos. ¿Hubo en sus “Memorias” una mínima pasión por convertir la memoria en literatura o estrictamente el afán de contar todo lo visto, como una gran venganza?  Agitado snob de la corte del Rey Sol, fenomenólogo de la etiqueta y el protocolo,  merodeador proustiano “avant la lettre”, retratista soberbio, adulador aplicado, prosista anómalamente modélico, miniaturista del absolutismo y amigo de Montesquieu, ahí está todo en siete mil páginas que –hasta su publicación ya a mediados del siglo XIX- quedaron arrinconadas, como la aristocracia a la que Saint-Simon vio yendo perecer, postergada por la burguesía entrometida. Escribió con sequedad y mucho nervio. Observa al príncipe de Conti, libertino, bifásico y rey no coronado de Polonia. Dice el duque: “Este hombre tan amable, tan encantador, tan delicioso, no amaba nada. Tenía y quería amigos como se quieren y se tienen muebles”. En sus páginas sobre la revocación del edicto de Nantes –con la prohibición de protestantismo en Francia, a la que se opone- Saint-Simon  lanza una secuencia acelerada, a la que el maníaco del rito cortesano da con su prosa elíptica todo el movimiento de una escena trágica.  De todos modos, ¿es mejor leer al duque de Saint-Simon o al Cardenal de Retz? No siempre gana el más maligno. ·         En la duda, lo juicioso es acogerse al “Leer a Saint-Simon” de Carlos Pujol. Alude al personaje de Proust que recomendaba, en vez de leer el periódico todos los días  y  Pascal una vez al año, invertir los términos: leer cotidianamente a Pascal y hojear muy por encima una vez al año un periódico cualquiera. Ya casi todos los periódicos son cualquiera. Pero, ¿quién resistiría hoy una dosis pascaliana diaria? Para esas cosas, en el pasado uno tenía una tuberculosis bajo control que permitiera pasarse una temporada en cama para leer todo que luego cuenta en la vida de un escritor. Pero la estreptomicina fue eliminando la tuberculosis en la vida del aprendiz de escritor. Jean Paulhan, tan fino como de sustancia huidiza, sostenía que un hombre normal necesita por lo menos un tifus para leer a Proust, para Saint-Simon una tuberculosis. Con una antología inteligente a mano, sin el lastre de detallismo, confesemos que ya casi nadie lee las “Memorias” del duque de Saint-Simon de principio a fin.
Nueva Revista

La Iniciativa Ciudadana Europea

«Cuando los pueblos no deciden, los acontecimientos lo hacen en su lugar». Muchos pueden pensar que esta frase de Raymond Aron serviría como diagnóstico del marasmo que sufre Europa, empeñada en una agitación tantálica que multiplica sus cumbres inocuamente cruciales, ante una población inerme.El contraste es fuerte, si se compara con el escenario español, donde un claro mandato del pueblo sacudió en noviembre el nirvana que lo aturdía y abrió el camino a una seria regularidad reformista, de pulso más rotundo in-cluso que el de las malas nuevas. No hablo aquí de los resultados, sino del hecho de que los ciudadanos perciben con normalidad que pueden participar en un proceso suficientemente frecuente, capaz de cambiar sustancialmente la marcha de las cosas en la política nacional.En cambio, un creciente número de europeos considera que en la UE el derecho de participación política, que es la expresión subjetiva de la democracia institucional, no se ha desarrollado suficientemente: no se sienten dueños de su propio destino en esa arena. Las decisiones de la Comisión, más concretamente, llegan a los medios como imponderables, «ucases» emanados por el mundo de las esferas, donde reinan músicas inefables. La reacción popular es igualmente la falta de movilización, pero fruto en este caso de un malsano y cínico convencimiento de que democracia y Europa deben conjugarse siempre por un paradigma irregular. Y esto es cada vez más peligroso para el proyecto europeo en un contexto mundial de malestar por la falta de representación política.Dos novedades del Tratado de Lisboa, rescatadas del proyecto de tratado constitucional, parecían especialmente interesantes desde el punto de vista democrático: el control por los parlamentos nacionales del respeto del principio de subsidiariedad en las propuestas legislativas europeas y, especialmente, la llamada iniciativa ciudadana europea (ICE), nominalmente análoga a las iniciativas legislativas populares de numerosos ordenamientos constitucionales y regionales.El control parlamentario del respeto del principio de subsidiariedad abría la puerta a una mayor condivisión de la responsabilidad de los legislativos nacionales en la adopción de normas europeas. Puesto que las opiniones públicas nacionales siguen más de cerca la vida de sus parlamentos —sin un afán desmesurado, hay que reconocerlo—, cabía en buena lógica esperar una mayor presencia de lo europeo en la política nacional de la mano de esta alerta temprana —que entró en los tratados por una contribución española—. Pero el desarrollo normativo en la mayor parte de los Estados ha desvirtuado, por desgracia, la finalidad del nuevo procedimiento. Los parlamentos han preferido pedir a los servicios de la administración que redacten los informes previos sobre los que sus señorías puedan debatir y votar; de modo que el ejecutivo tendrá, también en esta fase, la llave del sistema. Se debilita así este instrumento de control y coherencia. Podremos seguir culpando a Europa. En la misma línea de pensamiento que los tratados, Wolfgang Schäuble ha hablado últimamente de la necesidad de crear un Senado europeo, constituido por parlamentarios nacionales; la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa pretende dar seguimiento a esta idea este otoño....
Nueva Revista

La reagrupación familiar de extranjeros en España

El proceso de inmigración extranjera en España se inicia «oficialmente» en 1985 con la promulgación de la Ley de Extranjería y la convocatoria de regularizaciones extraordinarias para aminorar la situación de irregularidad legal que afectaba a altos contingentes de trabajadores extranjeros, sobre todo africanos. Desde entonces, la inmigración ha recorrido fases de alcance y significados diferentes.Desde la inmigración de trabajadores jóvenes...a) 1985-1998: El bajo censo inicial de extranjeros en España —242.000 en situación regular— evoluciona con incrementos anuales medios de 7,7% y volúmenes absolutos entre 30.000 y 40.000 nuevos inmigrados anuales. En 1998 se encontraban empadronados 637.000 extranjeros —1,6% de la población de España—, de los que 148.000 eran africanos y 118.000 latinoamericanos. Durante este primer periodo las tasas de paro laboral en España con frecuencia sobrepasan el 20% de la población activa.b) 1999-2008: Los incrementos anuales de los extranjeros se disparan, con tasas que sobrepasan el 20% y cifras absolutas que la mayoría de los años oscilarán entre 400.000 y 700.000; los totales de extranjeros empadronados evolucionan de 0,75 a 5,65 millones —12,2% de la población de España—. En 2008 los africanos son 910.000 y los latinoamericanos 1.758.000, que sumados a los europeos del Este y asiáticos alcanzan 4,4 millones de inmigrantes que llegan por motivos económico-laborales. Esta «década de oro» de la inmigración se sustentó en el descenso del paro laboral en España —solo hasta el 8,3% de los activos en 2006 y 8,6% en 2007— y en las posibilidades que brindaba el trabajo en la construcción, hostelería, agricultura, empleo en el hogar y en el pequeño comercio y ambulante.c) 2009-...: La actual crisis económica-laboral casi ha paralizado el incremento del stock —que no flujos— de extranjeros empadronados, pues en 2009 el total solo se incrementó un 1,8% y 0,07% durante 2010; los latinoamericanos son el único colectivo continental que en 2009 y 2010 ha disminuido su censo en España, mientras los procedentes desde el resto de continentes han continuado con incrementos moderados, que han compensado positivamente el saldo migratorio total.... a la reagrupación familiarLos inmigrados africanos y latinoamericanos residentes en España se acumulan en los adultos jóvenes, es decir entre 20 y 40 años de edad, periodo central para la formación de familias. En este grupo etario el padrón de habitantes de 2009 (fig. 1) contabiliza 563.000 africanos —56% de su total empadronado— y 991.000 latinoamericanos —55%—; en el mismo grupo de edades los españoles suman el 28,6% de su total. Esta acusada juventud de africanos y latinoamericanos podrá incrementar, pues, la reagrupación familiar, siempre que el inmigrado residente posea las condiciones exigidas por las leyes españolas para que pueda ejercer este derecho.La reagrupación familiar también cuenta con otros factores que la pueden favorecer, como son, entre otros, el carácter muy reciente de esta inmigración laboral. Los bajos niveles de desarrollo económico, social y político en los países de origen de los inmigrados, sobre todo de los africanos. La acusada masculinidad del grupo africano (son varones el 69% de los que tienen 20 a 40 años...
Nueva Revista

Distinción al periodismo político. Ignacio Camacho, Primer Premio “Antonio Fontán”

El pasado mes de octubre, la Fundación Marqués de Guadalcanal hacía entrega del Primer Premio de Periodismo Político Antonio Fontán al columnista y escritor Ignacio Camacho, que lo recibió por su «Tercera» de ABC, «España como pasión». Nueva Revista ha considerado oportuno recoger en sus páginas tanto la laudatio al periodista, de la que se encargó Miguel Ángel Gozalo, como la contestación posterior del galardonado. En sus dos discursos, estos periodistas y maestros de periodistas subrayaron la importancia del fundador de Nueva Revista en la consolidación del periodismo político español y reivindicaron su contribución de claridad en un panorama, como el actual, dominado por la confusión, el seguidismo y la falta de independencia. En este sentido, el Premio Antonio Fontán, del que se ha convocado recientemente su segunda edición, pretende destacar aquellas aportaciones periodísticas que fomentan el genuino ejercicio de la profesión informativa, rescatando su prestigio.

Magia del vitalismo romántico alemán

Viraje radical de la razón a la voluntadEn la novela Los Buddenbrook, aparecida en 1901, relata Thomas Mann la decadencia de una próspera familia de comerciantes de Lübeck. El adinerado Thomas Buddenbrook vive uno de los momentos más amargos de su vida: su hijo Hanno ha defraudado las expectativas que en él había depositado. ¿Qué sentido tiene su vida llena de activismo febril? ¿Para qué vive? ¿Quién va a continuar con sus trabajos?En un lugar recóndito de su biblioteca descubre por casualidad Buddenbrook los dos tomos del libro El mundo como voluntad y representación, de Arthur Schopenhauer. Se traslada al cobertizo de su casa para leer allí detenidamente lo que este filósofo escribe sobre «la muerte y sus relaciones con la indestructibilidad de nuestro ser en sí». Se siente especialmente iluminado. Al hilo de esta lectura, sucede como si la oscuridad en la que se hallaba sumido diera paso a una luz nueva, gracias a la cual puede caminar hacia un nuevo horizonte. La certeza de que todos los hombres habrían de estar unidos entre sí y de que, después de una existencia ficticia en el tiempo, aunque la muerte destruyera la individualidad, habría de quedar intacta la esencia del hombre permite a Thomas ver su vida bajo un nuevo sentido y desde una perspectiva más global.El arte, la moral, la ciencia y sobre todo la naturaleza remiten, según Schopenhauer, al único manantial del mundo y es precisamente este núcleo oculto el que se propone sacar a la luz con su obra1. A pesar de que generaciones de lectores han tratado de buscar aliento y ánimo en esta obra, su tono general es pesimista, ya que considera la voluntad como la raíz del mal en el mundo: guerras, catástrofes, caos.Con Schopenhauer, efectivamente, tiene lugar un viraje radical de la razón a la voluntad. La razón queda reducida a un fenómeno accidental (Epiphänomen), algo casualmente añadido. Responsable de todos los males es únicamente la voluntad, desvinculada de la fuerza hegemónica de la razón, que en tiempos de la Ilustración había gozado de un poder supremo.A lo largo de la historia hubo, sin duda, intentos de recalcar el factor de la voluntad a expensas de la razón, pero hasta Schopenhauer no se había afirmado de manera tan clara y taxativa su supremacía absoluta en el plano metafísico, ya que precisamente la voluntad sería, según él, la realidad verdadera que no nos sería posible captar con la sola razón. Sería precisamente la voluntad la que estaría actuando detrás de todo, como realidad última.Se trata, en fin, del intento de indagar acerca de los fundamentos de la existencia humana de un genio de la filosofía que acababa de cumplir treinta años, ensayado bajo el influjo de Platón, de Kant, del conocimiento upanisádico y en el ambiente del romanticismo alemán. Su tesis doctoral, publicada en 1813 con el título de La cuádruple raíz del principio de razón suficiente, constituye, según él mismo advierte, el antecedente indispensable para la lectura de su obra capital, El...

Doscientos años de “La Pepa”

En su Discurso preliminar del proyecto de Constitución, Agustín Argüelles, líder del grupo liberal en las Cortes reunidas en el oratorio de San Felipe Neri, presentaba la Constitución de 1812 subrayando su continuidad con la tradición política española a la que, según palabras propias, había intentado imprimir «la coherencia necesaria para formar un sistema capaz de triunfar de las vicisitudes del tiempo y de las pasiones». No debe resultar extraño que Nueva Revista, nacida como medio de expresión de aquellos que comparten una concepción liberal y abierta de pensamiento, se sume, en este bicentenario, al recuerdo y estudio pormenorizado de una Constitución llamada a ser insignia de un liberalismo moderado y respetuoso con la tradición y las instituciones históricas de España.Estas razones explican que las primeras páginas de este número se dediquen a reflexionar sobre las dimensiones más importantes de esta conmemoración. En este sentido, es oportuno repasar la relevancia histórica tanto de las Cortes como de la Constitución tras estos dos últimos siglos, lo que exige una revisión especializada de aquel momento trascendental para la historia del país.

Chesterton y Borges

NUEVA REVISTA no tiene como hilo conductor de sus contenidos la conmemoración de sucesivas efemérides, pero tampoco evita por principio la labor de mantener en estado de vigilia por este procedimiento obras y hechos que requieren recordación. Al concluir 2011 nos ha parecido imprescindible llamar la atención sobre dos autores contemporáneos que han cumplido este año aniversarios redondos, Chesterton (Londres, 1874-Beaconfield, 1936) y Borges (Buenos Aires, 1899-Ginebra, 1986), y murieron el mismo día del mismo mes con cincuenta años de diferencia. De Borges se ha culminado ya la publicación de sus Obras Completas que están a disposición en Emecé. Chesterton está a la espera de que se lleve a cabo la traducción completa al castellano que tiene proyectada el editor Abelardo Linares. Para quien le resulte más cómodo leer a Chesterton en español, hemos encargado a Luis Daniel González un dossier que supone una guía solvente de la abundante obra de Chesterton traducida ya a nuestra lengua y una invitación apremiante a su lectura. Por lo demás, la celebración conjunta de ambos aniversarios se justifica más allá de la simple coincidencia de fechas. Las palabras que siguen, de nuestro colaborador Enrique García-Máiquez, lo explican con nitidez.No creían en la casualidad. Gilbert (Keith Chesterton) lo hacía en la Providencia y Georgie (Jorge Luis Borges) se paseaba por el laberinto de las causas, misterioso y exacto, con la providencia tal vez al fondo o en el centro o arriba o quién sabe. Por tanto, los dos verían muy simbólico que los aniversarios de sus muertes coincidan el mismo día, el 14 de junio. Un aniversario más gordo, el de Chesterton, claro, con 75 años de difunto; y otro, más celebrado, el de Borges, que cumple 25 años «bajo un árbol rarísimo, / en Ginebra», como escribió Víctor Botas.Chesterton iluminó a Borges, dejándole en herencia ideas que el argentino supo hacer suyas. «He cometido el peor de los pecados / que un hombre puede cometer: no he sido / feliz», rezan unos versos borgianos inmejorables, que son puro Chesterton. El inglés había escrito este texto: «El que mata a un hombre, mata a un hombre. El que se suicida mata a todos los hombres: en la medida de sus fuerzas aniquila el mundo». Borges lo aprovechó para escribir «El suicida»: «No quedará en la noche una estrella. / No quedará la noche. / Moriré y conmigo la suma / del intolerable universo / ... / Lego la nada a nadie». Cabe suponer que en las luchas entre la fe y el ateísmo que mantuvo hasta casi el final el agnóstico Borges, tendría mucho peso la fe rocosa del converso Chesterton.Borges correspondió siendo un fervoroso propagandista de Chesterton. «Su obra es vastísima y no encierra ni una sola página que no ofrezca una felicidad», afirmó. Hablando de las difíciles soluciones a las historias de misterio, concluía: «Ejemplo de las buenas —y aun de las mejores— es cualquier relato de Chesterton». Sobre el gran poema épico chestertoniano, que tradujo, zanjaba: «Lepanto es una de...

Cuatro notas sobre “Caballero sin espada” de Frank Capra

 IHe vuelto a constatarlo: tiene un «no sé qué», que decía Benito Jerónimo Feijoo, que la hace mágica. ¿Mágica?... más que mágica, graciosa, tocada por alguna gracia, y en este sentido, agraciada. Caballero sin espada (Mr. Smith Goes to Washington) de Frank Capra, película del 39, blanco y negro, dos horas y diez minutos: bondades que no la hacen, de entrada, un plato apetecible al paladar de nuestros jóvenes, a menudo blindado con el amianto del 3-D, «porque mola y punto», el ultrarrealismo como estilo de representación para la piel de todas la cosas, las gasolineras ardiendo, las tramas rectilíneas y las emotividades tortuosas.Pero sí, la película parece, además de una fábula de la vida moral en una democracia parlamentaria, una fábula de la misma experiencia de ver cine, de la sana catarsis para todos los públicos, a este lado humano, demasiado humano a veces, de la pantalla. Y espero explicarme y hacer justicia al hecho de que los chavales —hijos de la Logse— a quienes parezco infligir la película en sesiones de cinefórum, van mostrando que Caballero sin espada subvierte las expectativas que estaban a la baja. Y para esta explicación es esencial el concepto de acontecimiento.IIPaul Ricoeur, al hablar de la dimensión narrativa de la identidad, define el acontecimiento como lo que hace avanzar la trama —de la obra de ficción, de la vida humana—. Yo entiendo que «hacer avanzar» tiene aquí un sentido antropológicamente positivo —o yo se lo quiero dar—, porque hay avanzares que lo parecen y no lo son, que en realidad son estacionarios, apariencia de movimiento, regresares: cuando el senador Paine hace el juego político a los planes corruptos del empresario monopolista Taylor y empuja con fuerza el proyecto fraudulento de la presa de Willet Creek, asistimos a la representación de un estancamiento antropológico: el del auténtico progreso humano. Se agitan las superficies de las aguas para que el fondo siga invisible e inalterado. La corrupción y el egoísmo a plazo fijo sine díe, fijan a la persona en un más de lo mismo, y truncan los proyectos de auténtico progreso personal y comunitario. Se impide la aparición del novum radical, del don inesperado, que sí es capaz de «hacer avanzar» la trama, porque la trama de la vida humana está orientada hacia la felicidad, sin adulterantes ni acidulantes añadidos. Y por eso espera la aparición libre y, paradójicamente, necesaria, del acontecimiento.El acontecimiento despierta el sentido narrativo, biográfico de la existencia —Marías diría «futurizo»—; rescata al sujeto de esa sorda cadena trófica en que es tan fácil resumir la vida personal e interpersonal. Así, Jeff es un acontecimiento en las narraciones biográficas que van construyendo —como cualquiera de nosotros con su vida— el resto de los personajes: en la de la cínica secretaria Clarissa Saunders, en la del caótico periodista Diz, y sobre todo en la del atormentado senador Paine (Clarissa consigue aclarar la perspectiva de la propia vida que, nos cuenta, ha discurrido siempre como dentro de un túnel; Diz —dizzy: confuso,...
Nueva Revista

Biotecnología y ética. La vida del embrión es una cuestión de derechos humanos

COVERSACIONES CON JESÚS BALLESTEROS, POR VICENTE BELLVER

     Jesús Ballesteros es Catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia. Uno de sus campos de investigación ha sido el modo en el que la acción humana en la naturaleza repercute sobre el hombre y la sociedad. Primero se ocupó del nivel macroscópico, estudiando las relaciones del ser humano con el ambiente. Fue uno de los primeros que habló en España de ecología política. Alertó sobre los riesgos de convertir la tierra en un vertedero; pero también subrayó que la solicitud por la naturaleza no puede conducirnos al desplazamiento y marginación del ser humano, como proponen algunos ecologistas radicales. Más recientemente, se ocupó de las relaciones microscópicas del hombre con su propia naturaleza biológica: con sus genes y sus células. Acontecimientos científicos como el desciframiento del genoma humano, la clonación de Dolly o el aislamiento y cultivo en el laboratorio de células madre humanas, dan vértigo a cualquiera que se acerque a ellos y advierta lo revolucionarios que pueden llegar a ser para la vida del hombre. Las páginas que siguen no recogen una simple entrevista, sino lo que más me ha gustado hacer desde que estoy en la universidad: una charla con mi maestro, sobre el sentido de la realidad que nos toca vivir. En esta ocasión, sobre los desafíos bioéticos que plantean algunos de los más recientes descubrimientos científicos.

Nueva Revista

Foco estratégico en la Economía real

Un emprendedor es alguien que tiene una idea (creatividad) y decide articularla empresarialmente (iniciativa y rigor) sometiendo su proyecto al juicio del mercado que dictaminará a través de la demanda generada la viabilidad del mismo. Sin espíritu emprendedor no puede haber desarrollo económico, por ello, dentro de un contexto de economía globalizada impulsada por el cambio tecnológico se debe estimular y favorecer su función económica y social, no limitando su capacidad de actuación. El fomento de la cultura emprendedora pasa por ir creando en la escuela una mentalidad orientada hacia la iniciativa, ejercitándola en los hábitos precisos para que posteriormente en la universidad se induzca a que cristalice en proyectos concretos.Los gobiernos tienen también el deber de implantar favorecedores marcos institucionales, ya sea a través de acertadas y valientes reformas o de la eliminación de barreras burocráticas (garantizando siempre la unidad de mercado), que permitan a las empresas adaptarse a un entorno competitivo global. La acción del Gobierno en la aplicación de las políticas públicas no es por lo tanto inocua en la obtención de los resultados precisos para la mejora de la competitividad de un país. Da igual que hablemos del marco laboral necesario, del nivel impositivo soportado, del gasto social asumible, así como de la mejora de su gestión, de las políticas educativas o del desarrollo del transporte de mercancías en el eje Mediterráneo o Atlántico para hacer más competitivas las exportaciones. El buen sentido de la acción del Gobierno, las decisiones razonables y solventes amplían las oportunidades y la posición de las empresas en los mercados.En un contexto de crisis acuciante y de evidentes pérdidas de productividad y competitividad en determinados sectores económicos, la colaboración y apoyo de la Administración con la iniciativa privada se antoja decisiva. Para ello, es vital el peso político y el prestigio internacional del Gobierno, la activación de una potente diplomacia económica y la máxima profesionalización de los organismos públicos que deben estar al servicio del país y por lo tanto contribuyendo a asesorar e impulsar la acción de la iniciativa empresarial con la que deben trabajar codo con codo. Así es imprescindible la aportación del ICEX (por ejemplo, en la apertura y conocimiento de los mercados o en la presencia y en la organización de ferias internacionales, etc.). España no debería perder contratos internacionales importantes por la carencia de alguno de los factores descritos, mientras otros países dan pruebas de su fortaleza en base a una eficaz acción concertada y conjunta entre el Gobierno y las empresas.Asimismo, para impulsar la competitividad es importante coadyuvar a alianzas entre grandes empresas como puede ser para compartir los costes de investigación, aumentando la eficacia y la eficiencia de las estrategias públicas y privadas en las dispersas ayudas para I+D. En ese sentido cabe destacar la reciente alianza de las grandes empresas españolas con intereses energéticos para homogeneizar y rentabilizar las políticas de investigación.No debemos olvidar tampoco en el análisis, porque se trata de una debilidad estructural sobre la que hay que trabajar, que...
Nueva Revista

Claves de la competitividad de las Escuelas de Negocios españolas

Puede resultar sorprendente la falta de correlación que se da entre la competitividad de la empresa española y las escuelas de negocios que han nacido en nuestro país. Mientras que hay algunos sectores de actividad económica que languidecen, el que representa la educación de posgrado en el ámbito de la administración y dirección de empresas, parece no darnos nada más que alegrías. Según los principales rankings internacionales, España tiene tres de las escuelas de negocios más importantes del mundo (IE, IESE, ESADE), contando además con un sólido tejido de instituciones académicas en el que se desarrolla una formación de calidad. Quizás no aparezcan en posiciones destacadas en esos rankings pero son, en cualquier caso, un estímulo para la sana competencia interna, evitan caer en la tentación de la autocomplacencia y dan una vuelta de tuerca al posicionamiento de España como lugar idóneo para la formación en management. Con independencia de dar una justificación más ordenada de las claves que, a nuestro juicio, explican su éxito, vaya por delante que el hecho de que el sector tenga una estructura competitiva sofisticada y sólida, con un alto grado de rivalidad dentro del propio país, permite entrever el por qué de ese cierto desequilibrio entre sectores nacionales de actividad productiva y formativa.En efecto, es difícil encontrar áreas de actividad económica que balanceen tan adecuadamente la competencia internacional y la nacional; que importen alumnos internacionales para que pasen un periodo intenso de capacitación y, a la vez, tenga un porcentaje de actividad comercial no desdeñable en el extranjero (según escuelas, puede estar entre un 30 y un 35% de su facturación en programas ejecutivos). La forma de estructurar sus ingresos, de diversificarse geográficamente y reducir riesgos son factores que explican el porqué de lo adecuado de su modelo.Pero más allá de esta evidencia, se dan otras claves que requieren de una consideración más pausada. Una de ellas es, sin lugar a dudas, el haber respondido a los requerimientos de un mercado abierto, activo y cambiante con total flexibilidad y rapidez. Gracias a que hasta hace bien poco habían podido operar sin el corsé de una legislación académica restrictiva, más enfocada en garantizar el mantenimiento de un cierto status quo que a facilitar la adaptación formal de las instituciones y programas a las demandas reales de la sociedad, han sido capaces de poner en marcha cursos muy ajustados a las demandas específicas y a poder modificarlos con la misma celeridad que lo requería el entorno. Esta capacidad de mimetizarse con el entorno se debe a su cercanía al mercado, a la existencia de estructuras de gobierno «chatas», con un proceso de toma de decisiones acerca del rediseño curricular que prima la satisfacción de las expectativas de los stakeholders sobre consideraciones de política interna, con capacidad para cambiar lo superfluo y caduco e insistir en lo importante y permanente. No hay (no había) hipotecas legislativas extrañas a la propia actividad que las asfixiaran; no pesan sobre ellas lastres impuestos por estructuras piramidales y extremadamente jerarquizadas.Por...

En defensa de la política

El ágora es una remota forma conciliatoria que Facebook y los foros ciberespaciales buscan sustituir entre tantas oscilaciones de la expresión democrática. El deseo de edificar sistemas de convivencia choca con las pulsiones características de una sociedad que a veces se deja polarizar entre la autonomía del individuo y las cohesiones de la comunidad, sin dar opciones al equilibrio. Aun así, la supremacía de la política, por grave que sea la crisis de lideratos, aprovisiona de energía los nuevos modos del ágora. A diferencia de aquella concepción determinista que lo ahormaba todo con las estructuras de clase y los bloques económicos, la huella personal sigue siendo fundamental para la política. La buena política la hacen las personas para las personas.En el dominio de las nuevas irresponsabilidades y dependencias rigen las ideologías «soft», mientras que en la articulación de otras masas operan nuevamente los populismos. Entre el Estado de derecho y el Estado de bienestar, transitamos entre la condición de individuo y persona, en ambas direcciones. Fatalmente, damos por hecho que el Estado asuma nuestras responsabilidades. Es como si renunciásemos a nuestra parcela de autonomía política.A la vez, necesitamos de la política, aunque sólo fuera para no ceder el paso a la antipolítica, que es una subestimación flagrante de la dignidad de la persona. La antipolítica es para quienes conciben las urnas ya como un estadio fósil de la vida pública, como una superfluidad caduca en una época de instantaneidades. La antipolítica niega la voluntad de vivir en la libertad sin ignorar la decepción. La vieja canciónde la democracia directa frente a la democracia representativa es otro de los antifaces ilusionistas de la antipolítica. Pese a todo, la tolerancia y el pluralismo -el debate- sólo sobrevivirán en la tan traqueteada democracia constitucional y representativa. En no poca medida, será gracias a la política.Comunidad y persona se codefinen, dice Michael Novak, porque una verdadera comunidad respeta a las personas libres y una comunidad falsa o inadecuada no lo hace, del mismo modo que una falsa comunidad reprime las capacidades individuales de reflexión y elección. Es el modo de articular deberes y derechos del individuo. Es un equilibro a menudo vacilante, según se oriente hacia la luz o hacia la penumbra. La política -dice Bernard Crick, biógrafo de Orwell e ilustre teórico del laborismo- es la interacción entre una mutua dependencia del todo y un cierto sentido de independencia de las partes. Por eso Ortega decía que los grupos que integran un Estado viven juntos para algo; son una comunidad de propósitos, de anhelos, de grandes utilidades. La crítica de los valores morales y sociales del capitalismo democrático trajo como consecuencia lo que llamaríamos cultura adversaria o contracultura basada en el desprestigio de la libre iniciativa, del esfuerzo individual, de la responsabilidad y de los vínculos de confianza. Como resultado, las antiguas virtudes que conformaban la sociedad abierta -desde el ahorro al altruismo- fueron consideradas lacras anacrónicas: el Estado lo asumía todo, el individuo se subsumía en la cultura de la dependencia.Por...
Nueva Revista

El futuro de la sociedad

Una de las cuestiones en las que se debe incidir a la hora de hablar de las nuevas tecnologías es precisamente cómo influyen en el futuro de las nuevas generaciones. Los niños y adolescentes van conformando, a la luz de insondables novedades y desarrollos tecnológicos, sus hábitos y estilos de vida. Las instituciones públicas, las familias y la sociedad en general no pueden dejar de tomar conciencia de ello para pode rafrontar juntos de una manera eficiente la vulnerabilidad a la que están sometidas las denominadas «generaciones interactivas».Nueva Revista, de la mano de Telefónica, proporciona a sus lectores una sección dedicada a esta tarea con la colaboración de Arturo Canalda, Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, que apunta los desequilibrios del modelo actual y algunas posibles soluciones; el profesor Xavier Bringué, presidente del Consejo Académico Asesor del Foro Generaciones Interactivas, que señala algunas características de los jóvenes que conforman estas nuevas generaciones, y de JorgeVillarino, letrado de las Cortes Generales, que hace un comentario al libro Derecho e Internet del catedrático de Derecho y gobierno de Internet de la Universidad Internacional de la Rioja Pablo García Mexía.
Nueva Revista

Contra el cambio climático

En los últimos años hemos observado un gran aumento de desastres naturales en todo el mundo; sólo en las últimas dos décadas, los desastres registrados se han duplicado, de 200 a más de 400 por año, en nuestro planeta1. Si bien es tremendamente difícil determinar con seguridad las causas del incremento de estos fatídicos desastres naturales, la comunidad científica mundial nos confirma que nueve de cada diez de estos desastres están relacionados con el cambio en el clima de nuestro planeta.Así, los científicos nos revelan que el cambio climático ha provocado,entre otras cosas, alzas generalizadas de las temperaturas del aire y el agua, el derretimiento de las capas de hielo y glaciares y el incremento del nivel del mar. Hoy en día se viven climas más extremos: los veranos son más calientes y los inviernos son más fríos.Claro está que todos estos cambios afectan de diversas maneras en el plano individual, nacional y global. Hay personas y/o regiones del mundo que son más vulnerables que otras. Por ejemplo, las islas son más propensas a sufrir daños muy graves por tsunamis, huracanes u otros desastres que son cada vez más violentos. De la misma manera, los países pobres se ven más afectados que los ricos, ya que no cuentan con la infraestructura necesaria para protegerse de los desastres naturales ocasionados por los cambios climáticos.Ante esta crisis de magnitud global, ¿cuál ha sido la reacción de la comunidad internacional? Es evidente que el cambio climático es un problema global. Sus causas y consecuencias no están limitadas territorialmente como los países y, por ende, su solución tiene que venir desde una respuesta global concertada. Todos sabemos que el planeta y nuestro medio ambiente son bienes públicos globales2 y es por eso que la comunidad internacional debe actuar en conjunto para frenar los efectos de este fenómeno, que son cadavez más graves, y proteger así al planeta.DEFINICIÓN DE CAMBIO CLIMÁTICO Para entender mejor este fenómeno es necesario empezar por definir qué es el cambio climático. Según los científicos que forman parte del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC por sus siglas en inglés)3, es un cambio en el clima que se puede atribuir directa o indirectamente a la actividad humana. Altera la composición de la atmósfera global y es suplementario a la variación natural del clima observada en períodos de tiempo comparables.CAUSAS Los científicos nos explican que la razón principal de la subida de la temperatura es el proceso de industrialización iniciado hace siglo y medio y, en particular, la combustión de cantidades cada vez mayores de petróleo, gasolina y carbón, la tala de bosques y algunos métodos de explotación agrícola. Estas actividades aumentan el volumen de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera, principalmente de dióxido de carbono, metano y óxidonitroso. Estos gases se producen naturalmente y son fundamentales para la vida en el planeta, ya que impiden que parte del calor solar regrese al espacio y sin ellos el mundo sería un lugar frío...

Enfoques y experiencias para fomentar la buena gobernanza

El pasado 26 de marzo se celebró en la Universidad CEU San Pablo el II Congreso Internacional sobre «Fortalecimiento Institucional y Desarrollo: Buenas Prácticas», organizado por el Centro de Estudios de Cooperación para el Desarrollo (CECOD).

Dentro del Congreso tuvo lugar una mesa redonda, cuyo objetivo era describir y analizar los enfoques actuales de las principales agencias de cooperación internacional para promover la «buena gobernanza» -—o el «buen gobierno»-— en los países receptores de ayuda oficial para el desarrollo (AOD).

La mesa contó con la participación de Jan Vanheukelom, coordinador del «Governance Programme» del European Center for Development Policy Management, David Booth, director del Programa «Africa Power and Politics Programme» del Overseas Development Institute, y Albrecht Stockmayer, jefe del Área de Gobernabilidad de la Agencia de Cooperación Técnica Alemana (GTZ). La moderación de la mesa estuvo a cargo del profesor de Economía Internacional Pablo Bandeira, que introduce en este texto las intervenciones y recoge finalmente algunas conclusiones del debate.

El humanismo y el ideal de la cultura

El humanismo como conocimiento o cultivo de las letras humanas resulta un concepto de corto alcance para explicar el humanismo renacentista, esa revolución de los saberes que tiene por modelo paradigmático el mundo clásico grecolatino, y más aún para entender la actitud vital basada en una concepción integradora de los valores humanos. Estas diversas acepciones de la palabra humanismo pueden aplicarse al mismo tiempo al humanismo del que trata este libro: los protagonistas del segundo humanismo europeo acotado temporalmente desde finales del siglo XV, concretamente desde la llegada de Nebrija a España tras sus estudios en Italia, hasta mediados del XVI con la apertura de la biblioteca de El Escorial.El origen de este libro tiene que ver con una investigación que comienza en el año 1947 con la lectura por parte del joven Fontán del libro de Walter Rüegg, Cicero und der Humanismus, publicado en Zúrich en 1946 en el que aparecía una reflexión sobre el humanismo que va a impresionar y marcar una de las grandes líneas de investigación de Antonio Fontán. Y es que el término de humanismo y humanista no es tan antiguo como se piensa. Al parecer se remonta tan sólo a principios del siglo XIX cuando el filósofo y pedagogo bávaro Friedrich Immanuel Niethamer lo empleó por primera vez. Es el concepto más que el término lo que despertará el interés que llega hasta Príncipes y humanistas.Además de un comentario del libro de Rüegg, publicado en 1947 en Arbor, la revista del CSIC, poco después su labor investigadora quedaría reflejada en un artículo más amplio titulado «Humanismo» (Arbor,1951, vol. XIX, pp. 66-74). Seis años después aparecen publicados tres artículos de carácter más divulgativo en la tercera de ABC («Distinción del humanismo» 17/8/57; «La educación por la palabra», 18/8/57; «El nuevo humanismo nacional», 23/10/57). Fruto de un trabajo más profundo -y al estilo de la lección magistral de oposiciones a cátedra pronunciada por Menéndez Pelayo en 1878, dedicada a los «humanistas españoles del siglo XVI»-, Antonio Fontán dedicó la lección inaugural del curso académico 1957/58 en Pamplona, a las Artes ad humanitatem en lo que luego sería publicado como libro con ese mismo título para rescatar los ideales del hombre y de la cultura en tiempos de Cicerón. En esta obra destaca la soltura en el manejo de las fuentes clásicas, griegas y latinas, para interpretar en su contexto histórico y filosófico el concepto clásico de humanitas que aparece repetidas veces «con un matiz ético y social, característico de lo mejor del hombre, es decir, de aquella condición que más radicalmente lo distingue de las bestias y que igualmente aleja al hombre civilizado del bárbaro, a quien puede calificarse como immanis, ferus, ferox».A partir de ese momento comienza una nueva investigación sobre el humanismo más ambiciosa desde el punto de vista histórico y del concepto de humanitas en Cicerón, pasamos al concepto de humanismo romano, que logrará una visión de conjunto de toda la influencia del pensamiento de Antigüedad romana a través de sus textos...

La versatilidad de la fibra óptica

UNA NUEVA GAMA DE SERVICIOS

Chipre unido: este otoño la mejor oportunidad

El Olimpo, en Tesalia, se caracterizaba por ser ante todo asphalés, morada segura en que reina una quietud perpetua desde donde los dioses pueden contemplar y decidir imperturbados las batallas de los mortales. Sobre el Monte Olimpo de Chipre son en cambio las antenas de escucha británicas las que se yerguen soberanas, inalterables y omniscientes como los inmortales, ajenas desde sus 1.935 metros de altitud a las incertidumbres que se ciernen sobre el futuro de la isla. Chipre, el Estado más oriental de la Unión, es en tantos aspectos un país homologable a las economías europeas medias, no carente de problemas, pero saneado y boyante en otros ámbitos, como el financiero (si es que eso no es contradictorio en estos tiempos). Su situación política es por contra una de las más complejas que pueden encontrarse.El conflicto de Chipre se considera un clásico de las relaciones internacionales. Ha sumado desafortunadamente a sus condicionantes geoestratégicos e históricos de gran calado —la eterna Cuestión de Oriente— varios de los más importantes problemas de la segunda mitad del siglo pasado: la descolonización y el terrorismo étnico, los desplazados, el esfuerzo de los bloques de la Guerra Fría por mantener su cohesión o la presencia de bases militares foráneas. A ellos se unen hoy otros problemas más familiares para el panorama contemporáneo como la integración en el ámbito europeo de Estados con rivalidades étnicas, la condición fronteriza de la cultura social y jurídica turca, la migración masiva o la sustitución y destrucción sistemática de signos identitarios; recientemente también el hallazgo de reservas de hidrocarburos. Estas circunstancias explican que Chipre sea hoy una de las áreas más militarizadas del planeta. El conflicto chipriota tiene además la particular capacidad de saturar el Tribunal de Estrasburgo y entorpecer con llamativa frecuencia los trabajos de la OTAN y la UE.Hay otro aspecto por el que puede decirse también que el chipriota es un conflicto tradicional, histórico: en Chipre ha pervivido la filigrana verbal bizantina y la mítica habilidad política de los jenízaros. La fortaleza negociadora de las partes (algunos de los protagonistas han sido además curtidos abogados) ha forzado a los mediadores internacionales a desplegar las técnicas más originales para vencer las evasivas de turcos y grecochipriotas.Pero fuera de secundarios intereses teóricos, el sufrimiento que este conflicto ha infligido a demasiadas generaciones de chipriotas reclama con urgencia un esfuerzo para ponerle fin.TOO MANY COOKSDesde que en 1878 en Berlín, y en 1923 en Lausanne, el Reino Unido consolidara su presencia en Chipre como baluarte para el control del Mediterráneo oriental, los británicos se sumaron a la larga lista de actores externos (fenicios, persas, griegos, árabes, venecianos, turcos) que han generado en la isla la sensación inveterada de que sus problemas se gestionan siempre más allá de sus orillas. Gran Bretaña sigue hoy disponiendo de las importantes bases de Akrotiri y Dhekelia, suficientemente amplias, olvidadas y próximas al Middle East para resultar realmente útiles militarmente. Una situación compleja en la isla facilita además un disfrute de estas bases relativamente...

Un camino de ida y vuelta

] Las famosas palabras de Horacio en Epistulae 2, 1, 156: Graecia capta ferum uictorem cepit dan nombre al proyecto de investigación (Graecia capta) que enmarca este trabajo dedicado al estudio de la huella literaria latina en Grecia. Los editores de este volumen colectivo, recogen una serie de trabajos de profesores e investigadores nacionales e internacionales con los que han querido fijar su atención en las mutuas relaciones culturales entre Grecia y Roma: no sólo en la influencia de la cultura griega en Roma, sino también —y esto es lo realmente novedoso—, el influjo de las letras latinas en Grecia. Resulta así un interesante escenario de multiculturalidad no exclusivamenteEl primer axioma (la influencia de Grecia en Roma) resulta universalmente admitido ya por los propios romanos, que sorprendidos por la belleza y sofisticación de las obras de arte, literarias o filosóficas, asimilaron la imitación de los modelos griegos frente a los más toscos tradicionales y más propios de la Urbe. Este proceso, ya de por sí interesante, se produjo de modo paulatino con sus más y sus menos. Desde el antihelenismo que motivó la expulsión de los filósofos griegos de Roma (Suetonio, De grammaticis et rhetoribus, 25), en el 161 a.C., la cultura griega se abre camino a travé de la aristocracia romana primero hasta su completa aceptación. Por su parte, Roma, con su dominio político y económico, especialmente interesante por su estabilidad y espectacular duración temporal, también propició un modelo cultural, lingüístico y literario que suele valorarse únicamente como transmisor de los valores griegos.El trabajo colectivo que ahora presentamos, dirigido por profesores del departamento de filología clásica de la Universidad de Navarra, se centra en cinco bloques temáticos: la lengua latina y la griega y sus mutuas conexiones; las reacciones tanto griegas como romanas en su relación con la otra cultura; los autores romanos que escriben en griego, o los griegos que escriben en latín; las traducciones al griego de autores latinos; o la herencia cultural romana en la Edad Media griega.Un total de veintiséis trabajos, precedidos de un breve resumen en castellano e ingles y un útil índice de nombres, presentan en una cuidada edición el marco de este ambicioso proyecto por el que desfilan los préstamos lingüísticos, traducciones, poetas, historiadores y rétores, griegos, romanos y bizantinos. Todo este entramado logra dar una visión de las complejas interrelaciones entre las dos culturas entre el siglo II a. C., y el siglo XV de nuestra era. El estudio conjunto de las culturas griega y latina y sus mutuas relaciones supone sin duda un enriquecimiento del verdadero humanismo grecolatino de raigambre más clásica. •

EPÍSTOLAS

Juan de Verzosa (1522 / 23 - 1574) es un informador y diplomático al servicio de la corte española y por lo tanto buen conocedor de los movimientos políticos, militares o eclesiásticos en sus veinticinco años de estancia romana durante los que se producen acontecimientos tan significativos como el Concilio de Trento o la batalla de Lepanto. Nació en Zaragoza, donde cursó estudios, posteriormente fue profesor en París y Lovaina; trabajó como secretario de Hurtado de Mendoza en Trento, Siena y Roma; de Gonzalo Pérez en Londres, Roma y Bruselas; de Francisco Vargas en Roma, hasta su nombramiento como archivero de la embajada española de Roma.Las Epístolas, su ópera magna, están compuestas por 148 poemas epistolares en hexámetros, editados póstumamente por Luis de Torres en 1577 y divididos en cuatro capítulos por deseo expreso del autor. Eduardo del Pino, profesor de Filología Latina de la Universidad de Cádiz, ha realizado en tres tomos de más de mil trescientas páginas una cuidada y minuciosa edición crítica, con su traducción al castellano, junto con un estudio histórico y literario. Precedidas por los datos históricos del destinatario, una sinopsis y el contexto histórico en el que se sitúa, incluyen una edición del texto latino con una detallada referencia a los ecos, referencias y citas de los autores clásicos a los que Verzosa acude constantemente; la traducción viene acompañada de abundantes notas que facilitan la comprensión de los hechos y personajes allí mencionados.Son estas epístolas un ejercicio literario de un humanista metido a político, buen conocedor del latín y de estilo horaciano según el testimonio de Menéndez Pelayo. Se trata sin embargo de una literatura viva, propia de la época, destinada a un público selecto y culto que lee y entiende el latín como lengua de cultura y no de simple imitación de los autores clásicos.En ellas encontramos reflejada con nitidez y espontaneidad la época de Carlos V y el dominio hispano en Europa y en el mundo entero, las políticas con Roma, Francia, Londres o Siena, pasando por Trento. Son, por tanto, un lugar privilegiado para «ver por dentro» la política española de la época. Los 141 destinatarios distintos de las epístolas y la infinidad de personajes que por ellas desfilan son un variado y pintoresco mosaico de hechos históricos, anécdotas cortesanas y privadas de la sociedad del siglo XVI de vivo interés para filólogos e historiadores.

Una elección inminente. Ensayo General

Las elecciones de 2004 han condicionado la vida política española casi hasta el final de la legislatura. El Ejecutivo socialista ha utilizado estos cuatro años para intentar legitimar moralmente los resultados de aquel sufragio, precedido por el mayor atentado terrorista llevado acabo en España. Desde entonces, el criterio utilizado para tomar la mayoría de sus decisiones ha sido el de la conveniencia política, sin tener en cuenta la deconstrucción, involuntaria en unos casos y calculada en otros, que se ha hecho del Estado. La España que nos queda lleva a pensar que el principal reto del Gobierno que salga elegido el 9 de marzo será necesariamente la armonización de España, la recuperación de los principios que habían afianzado la convivencia en nuestro país durante más de veinticinco años.Otro de los asuntos que han aflorado en estos últimos meses, al margen del protagonismo de la economía, ha sido la idea de la familia como núcleo articulador de la sociedad, hasta convertirse en prioridad política de algunos candidatos conscientes de la plataforma de valores que representa y de la importancia que supone el defenderla frente a otros tipos de convivencia.En la campaña electoral se debatirán estas y otras cosas sin duda también importantes. Todas ellas se incluyen en los índices de contenidos propuestos para los debates que se celebrarán en televisión en las próximas fechas. Los candidatos podrán debatir para ganar el favor del electorado, por que se habla siempre de esos ciudadanos indecisos de los que parece depender la inclinación de la balanza hacia uno u otro lado. Por último, una mirada a las encuestas nos señala una vez más la incidencia de la participación en los resultados finales.
Nueva Revista

La guerra fiscal

¡Hagan juego! La crisis de las hipotecas subprime ha revelado un circuito de crédito inestable que está provocando grandes pérdidas en las cuentas de resultados de muchos bancos a ambos lados del océano, y que todavía no ha aflorado en su totalidad. Europa anda mirando a EEUU, que trata, mediante planes de recate y bajadas de los tipos de interés, de atajar la posible recesión económica y recuperar la confianza, también en medio de una elecciones primarias que tendrán como consecuencia obligada un cambio de inquilino en la Casa Blanca. Por su parte, el Banco Central Europeo insiste, a pesar de las presiones, en controlar la inflación para que la situación económica no se desboque.La economía mundial se encuentra inmersa en un periodo traumático y España sufre ya sus consecuencias. La inflación en nuestro país es en la actualidad del 4,2%, los precios de los productos básicos se han disparado y el paro ha alcanzado en enero la subida más importante de los últimos 24 años. El Gobierno español ha esperado demasiado tiempo para reaccionar a las pésimas previsiones económicas. Pero los partidos políticos, sumidos ya en la campaña, no son ajenos a ello. Las rebajas fiscales se han convertido en una de las principales tablas de salvación de votos. A la incorporación en las listas de perfiles económicos como el de Manuel Pizarro, se unen las propuestas de revisar los tramos del IRPF, de ofrecer rebajas como las de los 400 euros, etc.La situación de ralentización económica y todas estas proposiciones invitan a reflexionar sobre el sentido que tienen los impuestos en un modelo económico como el español y si debería replantearse la fiscalidad teniendo en cuenta hacia dónde nos lleva la deriva actual del Estado de las Autonomías.

La correspondencia de Tomás Moro. Análisis y comentario crítico-histórico

Tomás Moro, conocido humanista, político y abogado de finales del siglo XV y principios del XVI, ha despertado de nuevo el interés de los investigadores, especialmente tras su nombramiento como patrón de gobernantes y políticos el 31 de octubre de 2000 por Juan Pablo II, propuesto por el ex presidente de la República Italiana, Francesco Cossiga. El mismo Cossiga nos presenta a la autora, profesora de Lengua y Literatura Españolas de la Universidad de Navarra, que ha realizado esta versión castellana dos años después de su original italiano.El libro, tras una breve introducción histórica del género epistolar, enumera las 128 cartas conservadas, escritas por el humanista inglés entre 1501 y 1535 , analiza su contenido y nos presenta la personalidad de un hombre extraordinario, capaz de afrontar un juicio injusto, su encerramiento en la Torre de Londres y posterior ejecución, por negarse a jurar el Acta de Sucesión que legitimaba a los herederos de Enrique VIII.Las cartas nos presenta un hombre amable, profundamente unido a su familia, sencillo y ajeno a toda erudición, pero de una categoría intelectual que le ha destacado como uno de los grandes humanistas de su tiempo, amigo personal de Erasmo, Dorp o Vives. Las cartas escritas desde la Torre de Londres han sido comparadas por su dramatismo y ternura, con acierto a mi entender, con la Apología de Sócrates.Sardaro nos presenta una selección de veinte cartas, en su versión original — latina o inglesa— y su traducción al castellano, suficientemente representativas para recomponer la faceta más personal y humana de un Tomás Moro en su entorno humanista, familiar o político en los que tiene que afrontar y explicar un conflicto universal: un hombre ante un problema de conciencia.

La Cataluña perpleja y la autocomplaciente

El estetoscopio aplicado al conjunto de la sociedad catalana detecta Earritmias, inhibiciones y una creciente pasividad. Aunque tarde, algunos núcleos empresariales lo van comprendiendo, con mayor diligencia que una clase política paralizada y catatónica, refugiada en los ámbitos simbólicos del viejo nacionalismo, en las inercias de la izquierda o en ambas cosas. En la oposición, Convergencia muestra los efectos devastadores de la pérdida del poder después de los largos años del pujolismo hasta el punto de olvidarse de sus antiguos anclajes y sustituir la apariencia autonomista por la retórica soberanista. Teme que ERC le quite esos votos secesionistas, revelando así una clamorosa falta de personalidad política que los alevines pujolistas agravan todos los días. Su aliada Unió opera con planteamientos más racionales pero hasta ahora nunca se supo con cuántos votos contaría realmente el partido de Duran Lleida. Ocupa la vasta centralidad del poder el PSC-PSOE, superando notablemente el control mediático que tuvo Pujol, tanto en medios privados como públicos. De Montilla se supuso que puliría los arrebatos de Maragall y atajaría lo que se ha llamado «transversalismo» del catalanismo en la política catalana, un invento que más bien significó opacidad, «omerta» y reparto de opinión por cuotas. Si se esperaba que Montilla pusiera en su lugar a ERC y a los ecocomunistas de IC-Verds, de momento la respuesta no es afirmativa aunque parece mantener por ahora sus expectativas de voto.Tras el cuantioso abstencionismo en el referéndum del nuevo estatuto de autonomía, la sociedad catalana ha ido viéndose sometida a un régimen de duchas escocesas que pasan por la inoperatividad del aeropuerto del Prat, los apagones espectaculares, las disfunciones en la red de cercanías y luego los socavones en el trazado del AVE hasta implicar de forma más que metafórica la integridad arquitectónica de la Sagrada Familia. Es un contraste pungente con el ensueño anestésico de la Barcelona posolímpica. La respuesta política ha consistido una vez más en culpar al Estado y a la falta de una dotación presupuestaria idónea para que Cataluña disponga de infraestructuras suficientes. En verdad, ha sido tal el grado de estupefacción general que la opinión pública no reaccionaba de forma significativa. En ERC dijeron «Cataluña se va»; Montilla habló de «desapego». Simultáneamente, comenzó la quema de banderas con la efigie del Rey don Juan Carlos.El Círculo de Economía ha tardado mucho en hacer un llamamiento para evitar «un enfrentamiento perjudicial entre España y Cataluña». Ese llamamiento ya tenía justificación cuando menos al constituirse el primer tripartito. El mito de la Cataluña emprendedora perdía energía simbólica. Ganaba terreno la Cataluña a la vez victimista y autocomplaciente. De entre los rescoldos deterministas del nacionalismo identitario lo que sobreviven son los intereses de los partidos y los largos años de falta real de pluralismo crítico. Todo un establishment políticoinstitucional se entrega a los enjuagues del victimismo particularista, aunque sin potencial suficiente para ejercer aquella megalomanía que consistió en ofrecerse para regenerar y modernizar a toda España en razón de un grado más alto de europeidad.El ciudadano padece...

Libros. Escritos y discursos políticos

Reseña literaria de "Escritos y discursos políticos" por Varios Autores.

Libros. El humanismo cristiano

Reseña literaria de "El humanismo cristiano en la corte de los Reyes Católicos: Consolatorias latinas a la muerte del príncipe Juan" por Varios autores.

Nueva Revista

El correo de Nueva Revista – Selección de cartas recibidas en respuesta al artículo “La justicia en España” de Eduardo Torres-Dulce

Selección de cartas recibidas en respuesta al artículo "La justicia en España" de Eduardo Torres-Dulce

Retórica clásica y publicidad

En las distintas estéticas de la ciudad futura, los creadores del cine, de la literatura o de la pura adivinación sociológica amontonan selváticamente los anuncios publicitarios. Describen paisajes abigarrados, de videoclip urbano, en que los colores chillones en movimiento se confunden como los reclamos en un mercado de cualquier época, pero más atosigantes e invasivos. En Retórica clásica y publicidad, Eduardo Fernández parte de las claves perennes del hablar persuadiendo, que los clásicos descubrieron como constantes humanas. Y desde ellos priva en cierto modo a esos paisajes venideros de su mitificado poder de acoso a una libertad desarmada ante la sofisticación y el estímulo de los resortes menos conscientes, de las sinestesias a la neurociencia. El mouere de los publicistas, viene a demostrarnos este doctor en Clásicas y licenciado en Teoría de la Literatura, tiene las mismas bases que las suasoriae romanas: la publicidad es retórica. La retórica fue el conocimiento de la literatura y la comunicación transmitido y practicado durante veinticuatro siglos. Que Aristóteles diera las líneas maestras de su sistematización definitiva la asimila a tantas otras ciencias de raigambre, pero significa también que sus fundamentos no se mudan con la radicalidad de los saberes instrumentales a los que sirve. Tiene por eso mucho sentido — y no sólo académi — tomar como prisma los esquemas que guiaron desde la Antigüedad a quienes pretendían inducir conductas determinadas, para observar una de las manifestaciones de la comunicación que marca y sigue siempre por su propia naturaleza las tendencias más actuales. El perfil acabado que la preceptiva retórica ofrece desde Quintiliano supone una clara ventaja como término de comparación escogido por el autor, ante la fragmentación de las explicaciones más recientes de los mecanismos de persuación. Nunca como hoy había sido tan necesario persuadir (para diferenciar los productos, pero también en la diplomacia pública, en las declaraciones de las instituciones conómicas, en las relaciones laborales y las políticas sociales...). En la sociedad de redes, el poder difuso apuntala o acaba sepultando a los demás; de ahí tantos estudios parciales que desde ciencias relativamente recientes se centran, muchas veces sin saberlo, sobre las mismas cuestiones multiseculares de esa Gramática de la expresión, como la denomina Antonio Fontán en el prólogo del libro. El esfuerzo de traducir el lenguaje publicístico a las categorías retóricas es un intento audaz de reducir a sistema las posibilidades comunicativas. En este sentido, es especialmente acertado, por realista, el esquema que en el libro se reproduce al desarrollar cada oficio del orador y cada parte del discurso: en primer lugar la adaptación del esquema retórico al discurso publicitario, la clasificación de apartado concreto y sólo a continuación el estudio de la pervivencia del modelo retórico en los ejemplos estudiados (163 anuncios televisivos de coches, de los años 1994-98). Aunque la estructura sistemática es, como se ve, clásica, en el trabajo se incorporan los conocimientos de las diversas tendencias de la refundación neorretórica que Lausberg y Perelman abrieron a mediados del siglo pasado, representada en primer nivel en España por Albaladejo, García Berrio...

El correo de Nueva Revista – “Sobre los derechos históricos de las nacionalidades de España”

A continuación se reproduce una selección de las cartas recibidas como respuesta al artículo de Miquel Ruiz Lacruz titulado «Sobre los derechos históricos de las nacionalidades de España», publicado en nuestro anterior número.

Un Estatut para la disidencia

Breve reseña histórica de Cataluña en España desde la Segunda República hasta hoy, las consecuencias de la aprobación del Estatuto, "no rompe España pero la debilita".

Cuatro caminos para perderse

Introducción a la recopilación de cuatro artículos que podremos leer este verano, de temática variada.

Haciendo memoria

Trata del análisis de tres novedades bibliográficas.

Nota editorial NR 103

Se hace referencia a Rafael Llano, director durante los últimos siete años de Nueva Revista.

Nueva Revista

La guerra de las ciencias

Desde Nueva Revista hemos querido realizar un tardío homenaje al profesor Carlos Pérez-García. Le conocimos hace unos años cuando ejercía su labor académica en la Universidad de Navarra y en aquel encuentro nos dio muestras de una profesionalidad y categoría humana excelentes. El verano pasado nos conmocionó la noticia de su fallecimiento. Reproducimos aquí un artículo suyo publicado en la revista española Quark en 1998 y que pone de manifiesto su pasión por la Ciencia. Además, hemos querido incluir una semblanza de Carlos realizada por su amigo y colega profesional Héctor Mancini. 

El valor distinto de las religiones

Reseña bibliográfica de "El valor distinto de las religiones" de José Morales.

Veinte años del Estatuto de Gernika

Con motivo del vigésimo aniversario de la aprobación del Estatuto de Autonomía del País Vasco, Nueva Revista ha realizado un cuestionario a tres de sus ponentes —Alfredo Marco Tabar, Enrique Múgica y Mitxel Unzueta—para que evalúen su desarrollo a lo largo de estos años.NUEVA REVISTA • ¿Qué evaluación cabe realizar, veinte años después de su aprobación, del desarrollo legal del Estatuto vasco?ENRIQUE MÚGICA - El Estatuto vasco ha permitido que el nivel de competencias de las instituciones autonómicas sea más alto que el de cualquier otra región europea en el marco de los Estados, incluyendo a los federales.La importante mayoría ciudadana que lo aprobó, además de su valor como instrumento de gobierno —lo que autoriza al PNV a utilizarlo con generosidad sólo o en coalición con los socialistas— exigía que definiera la necesaria convivencia entre los que no son nacionalistas y cuantos lo son. Este segundo factor se ha malogrado porque los partidos nacionalistas, a los que convencionalmente veníamos calificando de moderados, se han decidido por su ruptura, pactando en Estella con el brazo civil del grupo criminal.Confiemos en que regresen al sentido común, y ayudémosles con crítica equilibrada y rigurosa.ALFREDO MARCO TABAR • Estamos ante la vieja cuestión de la visión de la botella medio llena o medio vacía. El sentimiento nacionalista y su permanente actitud reivindicatória lleva a los partidos nacionalistas a una visión negativa e interesada del desarrollo legal del Estatuto vasco; incluso niegan su vigencia por caduco y sobre la base de unos hipotéticos incumplimientos. Sólo la miopía puede explicar esta visión deformada de una realidad espléndida como es la autonomía vasca. La miopía o el interés torticero en justificar la permanente reivindicación y explicar incluso la existencia de la violencia con referencia a esos hipotéticos incumplimientos. Habría que preguntarse dónde han estado los incumplimientos y si las escasas competencias estatutarias pendientes no son consecuencia precisamente de la intransigencia y del inmovilismo de quienes han gestionado estas transferencias con actitudes en modo alguno compatibles con el consenso y el acuerdo que fue la fórmula de la elaboración del Estatuto.MITXEL UNZUETA - La respuesta gira en torno a dos ideas que, a mi juicio, recogen la situación. El Estatuto de Autonomía en sí es un hecho positivo de singular importancia histórica. La razón de ser de su singular contenido no ha sido otra que el propósito de dar respuesta a una cuestión que, llámese «hecho vasco», «contencioso vasco», o como se quiera, constituye una realidad que, desde el punto de vista político, se presenta como una situación problemática, que pervive en el tiempo. Su origen hay que situarlo hace cerca de dos siglos. Este dato pone de manifiesto que la cuestión no es efímera. La tensión o el rechazo respecto de una cierta manera de entender España se inicia con la incorporación del Reino al sistema constitucional. No porque los vascos repudiasen el sistema de libertades que se empezaba a implantar en Europa o porque tuviesen nostalgia del antiguo régimen, sino porque el nuevo sistema pretendió...

El sentido común catalán, el seny

No podía faltar en un número sobre el sentido común una referencia al seny, ese estado de ponderación mental que implica —como explica el autor— una cierta percepción ecuánime previa a la acción, una ausencia de pasión distorsionadora en el momento de enjuiciar y en el de obrar.

Nueva Revista

El infortunio de la derecha francesa

De cómo la decisión de Jacques Chirac de convocar elecciones anticipadas en la vecina Francia pasará a la historia como un gran desatino de la derecha gala. 

Sobre la Europa de las lenguas

La reciente publicación de La Europa de las lenguas (Alianza, 1996) del catedrático de Psicología Miquel Siguan constituye un nuevo aldabonazo a un viejo problema que reverdece en los territorios europeos: la relación entre lengua y nación. El análisis exhaustivo, riguroso y ameno del profesor Siguan, quien ya con España plurinlingüe (Alianza, 1992) había levantado la topografía de las lenguas y los usos lingüísticos nacionales, representa un deslumbrante y documentado recorrido, lleno de sorpresas, paradojas y dilemas. Porque si un hecho cabe destacar en él es el de haber conseguido, mediante la integración y descripción objetiva de los datos, el redescubrimiento para el lector de que el ser y devenir de Europa, y su construcción como entidad supranacional, se vertebrarán sobre esa realidad tangible que significa la diversidad de sus lenguas, el más valioso de sus patrimonios culturales. Sería un monumental error olvidarse de la pluralidad lingüística de la Europa que busca su plena integración. También en esta entrevista Miquel Siguan enumera, discute y analiza los múltiples, complejos y arduos asuntos que esa misma diversidad lingüística plantea a la Unión Europea, desde la fundamentación histórica, la unificación cultural o la mera burocracia de los organismos de la Unión, y lo hace con la mesura y la sensatez de quien ha profundizado, con largueza y sentido, en todos y cada uno de los asuntos.Fernando R. Lafuente— Entre la vorágine de las lenguas de Europa parece que se vislumbran dos de ellas con proyección internacional, más allá de la carcasa del viejo Continente: la inglesa y la española. Viene a cuento porque François Miterrand, en su última intervención como presidente de Francia ante el Parlamento de Estrasburgo, en febrero de 1995, afirmo que solo el inglés y el español se habían convertido en las dos lenguas de cultura, y lamentaba que el francés no tuviera ese número descomunal de los casi cuatrocientos millones de hablantes de español en todo el mundo. Miquel Siguan— Tenía razón, es verdad lo que afirmó. Miterrand era un hombre lúcido y creo que -en esa ocasión como en otras- hablaba desde la Historia, así, con mayúscula. Lo cierto es que esa afirmación es muy dura para un francés, porque si hay algo que identificaba, que identifica a Francia como nación es su lengua. En mi libro explico varias razones que lo confirman y amplían. Además, no debe olvidarse que la lengua francesa ha sido la lengua internacional; hasta casi hace cuatro días era la lengua de la diplomacia; tradicionalmente, los Tratados de paz se redactaban en francés. En esa Europa políglota que describo quienes se consideraban cultos demostraban y presumían de su conocimiento y manejo de la lengua francesa.F.R.L.— François Fejtõ, en su deslumbrante estudio Requiem por un imperio difunto (1988) advierte cómo la destrucción del imperio austro-húngaro constituyó una de las desdichas que fragmentaron la Europa de la Ilustración. Tras el Tratado de Versalles, el asunto de la lengua ocupa el lugar principal en lo que en su propio libro denomina como "definición de las...

Triste Sahara

 El embajador Jaime de Piniés, representante español ante Naciones Unidas durante muchos años, cubrió una época fundamental de la política exterior española desde su oficina de Nueva York. Por sus manos pasaron los más delicados e importantes «dossiers» exteriores del franquismo y algunos del régimen democrático. Tenía fama de funcionario eficiente, trabajador incansable y estratega habilísimo. Y conocía los vericuetos diplomáticos de Naciones Unidas como la palma de su mano. Jubilado de aquel puesto, Piniés parece decidido a librarnos ahora algunas informaciones sobre temas de candente (y permanente) actualidad. Como, por ejemplo, el contencioso del Sahara. Piniés vivió, día a día y minuto a minuto, la evolución de un problema que se inició a causa de «la incompetencia de algunos de nuestros gobernantes» que perdieron numerosas oportunidades para descolonizar el territorio y que desgraciadamente todavía no ha terminado. Su libro sobre la todavía fallida descolonización del Sahara occidental (que no habrá concluido hasta que no se produzca el proceso de autodeterminación de buena y debida forma: ahí coinciden en teoría todas las partes), constituye, desde luego, una interesante aportación al conocimiento del problema. Y añado inmediatamente: interesante, polémica y bastante tediosa. En la obra se reflejan las acciones diplomáticas producidas entre principios de 1974 y primeros meses de 1976, cuando se consumó la retirada nada gloriosa de España del territorio y se entregó la administración a Marruecos y Mauritania. La obra de Piniés. «cubre», más que nada, lo sucedido en el foro de Naciones Unidas (Comité de Descolonización, Asamblea General y Consejo de Seguridad). Sólo de vez en cuando el embajador se refiere de pasada a lo que ocurría en Madrid y reconoce que la información que a él llegaba sobre el Sahara no provenía de fuentes directas. Lógicamente, uno de sus reproches, justísimo, es que el último gobierno franquista lo tenía «en ayunas» y lo sometía a la humillación periódica de enterarse por terceros (a veces por el propio secretario general de la ONU ) de cuanto hacía o estaba a punto de hacer el gobierno en relación con aquel problema. Era difícil que en tales condiciones un libro de estas características evitara cierto resentimiento y un solapado malhumor. También era difícil que el autor -que no es un profesional de la escritura ni un vulgarizador- pudiese dotar a su texto del mordiente necesario para interesar al lector, perdido entre resoluciones , notas verbales, declaraciones y descripciones de interminables sesiones «onusianas». Como Piniés era, ya queda dicho , un funcionario eficiente, no perdona uno solo de estos documentos , que trasncribe a palo seco. El resultado es soporífero. Y no estoy seguro de que ayude mucho a entender en profundidad el problema inconcluso del Sahara. Uno de sus subordinados entonces, Francisco Villar (hoy precisamente sucesor suyo en la delegación española ante la ONU) escribió hace años un texto completísimo, apasionante y también polémico donde se describe lo quepasó en la ONU y en la colonia, en Madrid, Rabat y Argelsin que aparentemente sea fácil descubrir resentimientos antiguos y justificaciones no solicitadas. Porque...

Naturalismo y técnica en la época de Carlos III

El embajador Jaime de Piniés, representante español ante Naciones Unidas durante muchos años, cubrió una época fundamental de la política exterior española desde su oficina de Nueva York. Por sus manos pasaron los más delicados e importantes «dossiers» exteriores del franquismo y algunos del régimen democrático. Tenía fama de funcionario eficiente, trabajador incansable y estratega habilísimo. Y conocía los vericuetos diplomáticos de Naciones Unidas como la palma de su mano. Jubilado de aquel puesto, Piniés parece decidido a librarnos ahora algunas informaciones sobre temas de candente (y permanente) actualidad. Como, por ejemplo, el contencioso del Sahara. Piniés vivió, día a día y minuto a minuto, la evolución de un problema que se inició a causa de «la incompetencia de algunos de nuestros gobernantes» que perdieron numerosas oportunidades para descolonizar el territorio y que desgraciadamente todavía no ha terminado. Su libro sobre la todavía fallida descolonización del Sahara occidental (que no habrá concluido hasta que no se produzca el proceso de autodeterminación de buena y debida forma: ahí coinciden en teoría todas las partes), constituye, desde luego, una interesante aportación al conocimiento del problema. Y añado inmediatamente: interesante, polémica y bastante tediosa. En la obra se reflejan las acciones diplomáticas producidas entre principios de 1974 y primeros meses de 1976, cuando se consumó la retirada nada gloriosa de España del territorio y se entregó la administración a Marruecos y Mauritania. La obra de Piniés. «cubre», más que nada, lo sucedido en el foro de Naciones Unidas (Comité de Descolonización, Asamblea General y Consejo de Seguridad). Sólo de vez en cuando el embajador se refiere de pasada a lo que ocurría en Madrid y reconoce que la información que a él llegaba sobre el Sahara no provenía de fuentes directas. Lógicamente, uno de sus reproches, justísimo, es que el último gobierno franquista lo tenía «en ayunas» y lo sometía a la humillación periódica de enterarse por terceros (a veces por el propio secretario general de la ONU ) de cuanto hacía o estaba a punto de hacer el gobierno en relación con aquel problema. Era difícil que en tales condiciones un libro de estas características evitara cierto resentimiento y un solapado malhumor. También era difícil que el autor -que no es un profesional de la escritura ni un vulgarizador- pudiese dotar a su texto del mordiente necesario para interesar al lector, perdido entre resoluciones , notas verbales, declaraciones y descripciones de interminables sesiones «onusianas». Como Piniés era, ya queda dicho , un funcionario eficiente, no perdona uno solo de estos documentos , que trasncribe a palo seco. El resultado es soporífero. Y no estoy seguro de que ayude mucho a entender en profundidad el problema inconcluso del Sahara. Uno de sus subordinados entonces, Francisco Villar (hoy precisamente sucesor suyo en la delegación española ante la ONU) escribió hace años un texto completísimo, apasionante y también polémico donde se describe lo quepasó en la ONU y en la colonia, en Madrid, Rabat y Argelsin que aparentemente sea fácil descubrir resentimientos antiguos y justificaciones no solicitadas. Porque...

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies