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Muchas gracias querido Ministro, querido Íñigo, por tus generosas palabras y también por el ejemplo que nos ofreces con tu larga trayectoria de servicio al bien común.

Muchas gracias al Patronato de la Fundación Marqués de Guadalcanal por esta distinción, que me pone a la cola de media docena de ilustrísimos premiados en las ediciones anteriores. Estar en compañía de personalidades tan destacadas como Javier Gomá, Ignacio Camacho, Mario Vargas Llosa, Valentí Puig, Esperanza Aguirre es un honor. Comparto con ellos muchas cosas –nada menos que un universo de ideas- y desde hoy todavía más. Don Antonio Fontán desde las páginas de Nueva Revista decía con buen humor que no había que premiar o ayudar a la oposición, bastante hay con atender a los nuestros.

El galardón que hoy recibo me lleva en primer lugar a homenajear a Don Antonio. El año que terminé mi carrera de Derecho y dejé de presidir la Asociación 1812, Estudiantes Liberales, me llamó para invitarme a formar parte del Consejo de Redacción de «Nueva Revista». Don Antonio no me conocía, pero había trabajado con mis dos abuelos, José María de Areilza y Paco Fontanar, en la causa monárquica y confiaba que, además de heredar sus genes y apellidos, algo se me habría pegado de ellos. Desde entonces aprendí de don Antonio sin parar. Al recibir hoy este premio, y en estas horas difíciles para España, me emociona el recuerdo de su patriotismo y su lealtad a la Corona. Fue una de las grandes figuras del liberalismo ilustrado español. Hoy son más necesarias que nunca las aportaciones llenas de sabiduría y respeto como las que hizo a lo largo de su vida política. La huella de su generosidad, imaginación, arrojo y coraje civil sigue muy presente entre nosotros.

Este premio reconoce la defensa de los valores de la libertad, la justicia, la igualdad, el pluralismo político, la soberanía nacional y la Monarquía parlamentaria.

Tal vez por ello algunos de ustedes me puedan preguntar, ¿qué hace un europeísta como tú en un premio español como éste? Entiendo que en esta edición el jurado ha querido levantar la vista y mirar a Europa, algo que Don Antonio hacia continuamente. El contexto español es felizmente inseparable del tablero europeo y nos gobernamos en buena medida desde Bruselas.

Gracias a su incorporación a la aventura de la integración, España ha mutado de Estado nación en Estado miembro, una categoría política y constitucional nueva, desde la que tenemos que pensar los conceptos de representación y rendición de cuentas en la Unión, una democracia de democracias. Es necesario que la integración esté basada en democracias nacionales fuertes –solo así la democracia europea también lo será. Toca reinventarla, nueva utopía y renovar el significado del europeísmo. Frente a la oleada de nacionalismo y populismo, recuperemos el patriotismo y el europeísmo, como propone Emmanuel Macron.

La UE es esencial para resolver la crisis constitucional a la que nos ha llevado el secesionismo de la coalición independentista catalana. Contiene un verdadero régimen anti-secesión en sus normas, principios, valores. La idea de Europa es civilizatoria. La UE es el mejor proyecto político del siglo XX y reclama identidades colectivas abiertas y compatibles. Se basa en el encuentro con el otro, en el objetivo ético de unir personas, visión ética. Es un sueño cosmopolita, que rechaza a aquellos que quieren usar el poder con pulsiones totalitarias y una inspiración romántica trasnochada para crear comunidades químicamente puras.

 Al recibir este Premio, quisiera expresar mi agradecimiento a mi familia: a mis padres, de quien he recibido mis valores, a mi mujer, María, con la que tengo la suerte de compartir mi vida. A Blanca, mi hija, encargada de dar cuerda a diario a nuestros corazones, y a Santi hijo -con diez años tiene el buen gusto de leer a diario en ABC a Ignacio Camacho y a Luis Ventoso, pero solo algunos viernes la columna de su padre.

A estos sumos un agradecimiento especial a Catalina Luca de Tena, Presidenta Editora de ABC, el gran periódico español que me honra invitándome a escribir semanalmente y del que soy consejero.

Termino con el agradecimiento a tres maestros y amigos:

Joseph Weiler, mi mentor desde que hice con él mi doctorado en Harvard, que me aconsejó un día “no te escondas detrás de las palabras”.

Javier Gomá, Premio Antonio Fontán, con el que me une una profunda amistad. Javier es el filósofo más importante de la España de hoy y su pensamiento lúcido y esperanzador me influye enormemente.

Carlos Aragonés, un maestro paciente, minucioso, con el que comento y discuto mucho de lo que escribo, y gracias a él lo mejoro.

No puedo concluir estas palabras sin evocar recuerdo de la figura de otro gigante como don Antonio, mi abuelo Areilza. A veces pienso que ser su homónimo fue lo que despertó mi vocación literaria. Fue un hombre polifacético y yo admiré desde muy pequeño de manera especial su faceta de escritor. Un día que le enseñé el borrador de uno de mis primeros artículos en ABC, cuando yo todavía era un estudiante universitario, lo leyó con gesto divertido y lo corrigió. Luego la expresión de su cara cambió y me dijo ¿no irás a publicarlo con tu nombre?

Mi abuelo me inculcó que eligiese la profesión que eligiese tenía que trabajar siempre por una España mejor.

Hoy tengo la suerte de poder hacerlo a través de la escritura, como profesor en ESADE y articulista en ABC y Vocento.

Escribir es el andar del alma, decía el gran poeta José Antonio Muñoz Rojas en una carta al final de su vida. Y añadía: “No lo dejes, escribe y vuelve sobre lo escrito. Viértete en el papel. Lo que se guarda se pierde, lo que no se da no se tiene. El secreto es de la vida y del mundo. Del secreto, del misterio, vivimos, en él están nuestras raíces.”


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José M. de Areilza es Licenciado en Derecho con Premio Extraordinario de Licenciatura por la Universidad Complutense de Madrid, Doctor en Derecho y Master en Derecho por la Universidad de Harvard y Master en Relaciones Internacionales por The Fletcher School of Law and Diplomacy. Actualmente es profesor ordinario en el Departamento de Derecho y en el Departamento de Dirección General y Estrategia de ESADE. Asimismo, desde 2013 es titular de la Cátedra Jean Monnet en ESADE, otorgada por la Comisión Europea. Secretario General de Aspen Institute España.