Compartir:

El fenómeno Jordan B. Peterson (Edmonton, Canadá, 1962) es tan mediático y tan controvertido que escapa a los límites e intenciones de nuestro barbero de libros. El profesor Alberto N. García ha escrito un ejemplar perfil de este psicólogo clínico que se atreve a desafiar los decretos de lo políticamente correcto. Una rápida búsqueda por internet nos mostrará cientos de artículos encendidos ya suyos, ya a favor, ya en contra, y de vídeos vibrantes.


Jordan B. Perterson12 Rules for Life. Random House Canada, 2018. 412 páginas.


 

Con tales precedentes, no es de extrañar que su libro 12 Rules for Life (Random House Canada, 2018) se haya convertido en unos pocos meses en un fenómeno editorial en Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania y Australia. Lo que extraña es que merezca su éxito. Extrañeza que el mismo Peterson comparte: “Quedo siempre muy sorprendido cuando la gente responde positivamente a lo que digo, teniendo en cuenta su seriedad y su insólita naturaleza”.

En principio, podría parecer un libro de autoayuda más, formato y estilo que el autor no se toma la más mínima molestia en evitar. Sin embargo, las dos características más propias de Peterson vienen en su auxilio. Primero, la indomable osadía de mantener opiniones contracorriente, que dan una gran frescura al libro, además de librarlo de la sensiblería edulcorada de la autoayuda. Y segundo, y más importante, la imponente cantidad de estudio que hay detrás de sus frases más coloquiales e impactantes. En su mediática entrevista (más de 11 millones de visitas) con Cathy Newman en Channel 4 News, él lo avisa: “Escojo mis frases muy, muy cuidadosamente” No hay que olvidar que antes había escrito un sesudo ensayo de más de 500 páginas titulado Maps of Meaning (Routledge, 1999). 12 Rules for Life es la traducción para el gran público de ese trabado y trabajado tratado anterior.

El resultado es una propuesta muy ambiciosa de vida con sentido. A ratos, una especie de manual de la caballería posmoderna, donde, con un estilo muy actual, el honor, la valentía, la fortaleza y la defensa de los principios y hasta de las causas perdidas encuentran su proclama y su lugar. Se insta incluso a la lucha, como san Jorges del siglo XXI, contra los dragones. En cierto sentido, estamos ante la parte práctica de la nobleza de espíritu que propone Rob Rieman.

Desconozco los motivos por lo que este libro, traducido ya a tantos idiomas, no está aún disponible en español. Esta circunstancia me ha hecho alargarme más con la selección de fragmentos, para dejar constancia. En versión mía y más o menos libre:

He criticado la idea de que la felicidad sea el objetivo adecuado para una vida. [La vida] tiene más que ver con el desarrollo del carácter.

*

El espíritu del individuo aspira fervientemente al heroísmo de ser genuino. Su querencia a asumir esa responsabilidad es el equivalente a la decisión de vivir una vida con sentido.

*

A menudo la gente es acosada porque se sabe que no replicará. Si puedes morder, no tendrás que hacerlo. […] Atrévete a ser peligroso.

*

[Glosa a Jung] “Ama a tu prójimo como a ti mismo” y “Trata a los demás como te gustaría ser tratado” no implican de ninguna manera que haya que ser siempre dulce.

*

[De nuevo Jung: “Cada buen ejemplo es un desafío y cada héroe un juez”; y, en consecuencia,] no creas que es más fácil rodearte de gente buena y sana que de personas malas y poco convenientes.

*

Salir siempre victorioso de todo puede significar simplemente que no estás haciendo nada nuevo ni difícil.

*

La gratitud tiene una utilidad real. Es muy buena protección contra los peligros del victimismo y del resentimiento.

*

Consulta tu resentimiento. Es una emoción muy reveladora, a pesar de su patología.

*

Si tienes algo que decir, callarte es una mentira.

*

O puedes castigar a tus hijos o puedes dejar que lo haga más tarde el áspero e indiferente mundo, pero la razón de la segunda opción no debería ser confundida jamás con el amor.

*

[Por qué Dios no interviene directamente para solucionar nuestros problemas y sufrimientos] Tampoco funciona en la literatura. El deus ex machina es el truco más barato del manual del escritor. Ridiculiza la independencia, el valor, el destino, la libertad y la responsabilidad.

*

Tener sentido en tu vida es mejor que tener lo que deseas.

*

El que no se muestra a los demás, se desconoce a sí mismo.

*

La idea de que el infierno existe en cierta forma metafísica no sólo es antigua y perspicaz, es verdad.

*

Hechos a imagen del Creador del Génesis, nosotros también transformamos el caos en el ser a través de la palabra.

*

La gente piensa que piensa, pero no es verdad. […] Pensar de veras es complicado y exigente.

*

La verdad y el humor son íntimos aliados.

*

Escapar de la tiranía con frecuencia no implica entrar en el paraíso, sino una larga travesía en el desierto, perdidos, confusos y necesitados.

*

Los dragones, que existen (quizá más que ninguna otra cosa existen), son también los guardianes de un tesoro. […] La realidad ignorada se transforma en la Diosa del Caos, el gran monstruo reptiliano de lo desconocido. […] La precisión [en la identificación y la descripción de un problema] puede dejar la tragedia intacta, pero expulsa los fantasmas y los demonios. […] Incluso lo que en realidad es terrible se empequeñece comparado con lo que es terrible en la imaginación.

*

Demasiada protección asola el alma que está madurando.

*

Quizá el problema ecológico sea, en última instancia, un problema espiritual.

*

Si crees que los hombres duros son peligrosos, espera a ver de lo que son capaces los hombres débiles.

*

Es mejor gobernar tu espíritu que una ciudad.


Compartir:
Compartir

Enrique García-Máiquez (Murcia, 1969). Estudió Derecho en la Universidad Navarra y lo enseña en un instituto de secundaria de Puerto Real. Ha publicado cuatro libros de poesía, el último es “Con el tiempo” (2010), tres dietarios (el más reciente, “Un largo etcétera”, 2017), dos colecciones de sus columnas periodísticas (la última, “Un paso atrás”, 2012), un libro de aforismos, “Palomas y serpientes” (2016) y un brevísimo cuadernillo de haikus, “Alguien distinto” (2005). Tiene en prensa “El burro flautista”, nueva colección de columnas periodísticas. Ha traducido a Mario Quintana, a G. K. Chesterton, en prosa y en verso, y el “Tomás Moro”, de William Shakespeare, nada menos, y de otros. Codirigió la revista literaria “Nadie parecía” y escribe crítica de poesía en diversas revistas especializadas. Mantiene el blog “Rayos y truenos”.