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Cuenta Richard Bastien en el prólogo de Cinco defensores de la fe y la razón que lo que le ha impulsado a estudiar en su libro a los autores de los que escribe (J. H. Newman, G. K. Chesterton, C. S. Lewis, Peter Kreeft y Alasdair MacIntyre) no es tanto que Newman, Chesterton, Lewis, Kreeft y MacIntyre se hayan erigido en defensores de la tradición cristiana, como que “habiendo crecido en el seno de una cultura protestante perfectamente adaptada a nuestro mundo secularizado, han percibido sus carencias intelectuales y morales, y han descubierto la riqueza de una tradición católica perfectamente cómoda con las adquisiciones de la ciencia, y no menos cuidadosa de preservar las verdades eternas” (p. 11).

Richard Bastien: "Cinco defensores de la fe y la razón" (Newman, Chesterton, Lewis, Kreeft, McIntyre), Rialp, 2019

Sobre Newman, Chesterton, Lewis e incluso MacIntyre, la bibliografía en español (por supuesto, en inglés) es abundantísima. De ahí que en este artículo nos centremos en el ensayo de Bastien sobre Peter Kreeft titulado “Peter Kreeft o la razón en una época de sinrazón”.

Nacido en Paterson, Estados Unidos, en 1937, profesor de filosofía en el Boston College y en el King’s College (Nueva York), Kreeft es autor de decenas de libros sobre filosofía, apologética y teología. Hay que añadir inmediatamente que se trata de muy buenos libros: profundos, amenos y legibles, una verdadera rara avis. Coincide además que es un brillantísimo conferenciante hasta el mismo día de hoy. Si a eso añadimos su sentido del humor, su simpatía personal y el interés por cada uno de los que se le acercan, convergemos ante una personalidad realmente extraordinaria.

Bastien lo expresa así: “Kreeft está considerado por muchos como el mayor filósofo católico contemporáneo” (p. 85). Algunos dirán que eso se puede difícilmente medir. Resulta más complicado refutar que “de todos los filósofos católicos del mundo anglófono, es el más leído” (p. 85).

Kreeft hace posible esta frase de Bastien en el libro que nos ocupa: “Estados Unidos es uno de los países raros que posee aún una verdadera intelligentsia católica” (p. 83). Es un representante destacado de una “generación de intelectuales laicos cuyo pensamiento irradia hoy en el conjunto del mundo occidental” (p. 83). Le acompañan en esta tarea Richard Neuhaus, Michael Novak, George Weigel, Edward Feser, Scott Hahn y Robert Barron, por citar unos pocos.

“La antropología filosófica de Peter Kreeft se presenta como un intento de demostrar que las ciencias naturales y la filosofía representan dos órdenes de conocimiento distintos, pero complementarios” (p. 85). Lo hace con una facilidad y ligereza notables, como en el comentario a la Suma Teológica titulado A Summa of the Summa: The Essential Philosophical Passages of St. Thomas Aquinas’ Summa Theologica, en el que sus notas a pie de página explican a cualquier lector de hoy el pensamiento del Aquinate, y da razón de por qué aquel hombre del siglo XIII no está pasado de moda. “La obra de Peter Kreeft quiere ser una defensa y una ilustración de la antropología aristotélico-tomista en el contexto de esta guerra cultural. Kreeft forma parte del estado mayor de quienes defienden la tradición judeocristiana contra los asaltos de un materialismo nihilista cada vez más intolerante” (p. 87).

Pero su labor no es solo anotar a pie de página. Él mismo ha escrito su Summa Philosophica en la que, recuerda Bastien, aclara el concepto de persona: “La categoría de ‘persona’ no puede reducirse a la de ‘ser humano’, ya que existen personas que no son seres humanos, por ejemplo, las personas divinas y los ángeles” (pp. 89-90), pero “todos los seres humanos están dotados de racionalidad y de una consciencia de sí mismos, aunque esta capacidad pueda estar en germen, como es el caso de un niño en el seno de su madre, o limitada, como es el caso de un deficiente mental” (p. 90).

También pone de manifiesto Kreeft que entre el hombre y el animal hay una diferencia de naturaleza, no solo de grado. De nuevo con palabras de Bastien: “Aunque se llegase a demostrar que la evolución es la única causa del cerebro, de eso no se seguiría necesariamente que la evolución fue la única causa del pensamiento. Para legitimar tal conclusión, haría falta en efecto demostrar que el cerebro es la única causa del pensamiento. Y el hecho de que un golpe dado al cerebro pueda suprimir el pensamiento no prueba que el cerebro sea la única causa del pensamiento, como tampoco la destrucción de un micrófono, haciendo inaudible la voz de un orador, prueba que el micrófono sea la causa de la voz” (p. 92).

Defiende Kreeft, reescrito por Bastien, que el hombre está dotado de libre albedrío: “Si el libre albedrío no existe, ningún discurso moral tendría sentido. Incluso la noción más elemental de justicia pierde toda significación. ¿A santo de qué alabar, reprochar, recompensar, castigar, exhortar, aconsejar o mandar a un ser cuyo estatuto ontológico sería el mismo que el de una máquina o un asno? (p. 95). Eso no implica que no influyan los factores externos. “Dicho de otro modo, es posible reconocer a un tiempo la existencia del libre albedrío y la legitimidad de una ciencia de los comportamientos” (p. 95).

Bastien, finalmente, se detiene en su ensayo en estas ideas fundamentales más del pensamiento de Kreeft: el intelecto no es ni inferior ni superior a la voluntad; alma y cuerpo no son dos sustancias separadas, y el alma humana es inmortal.

Quien piense que lo anterior es muy complicado quizá llegue a la conclusión contraria leyendo en directo a Kreeft, que sería lo mejor, digamos Handbook of Christian Apologetics. Y a quien se sienta agnóstico, ateo, materialista, nihilista o pagano se le abrirán nuevos mundos si se atreve a ojear Cristianismo para paganos modernos. Los Pensamientos de Pascal, editados, esquematizados y explicados por Peter Kreeft.

Tres asuntos más:

-Kreeft clarifica magistralmente la constelación intelectual contemporánea (relativismo, islamismo, posmodernismo, etc.) en ensayos tipo Cómo ganar la guerra cultural.

-Pocos como él han escrito historias de la filosofía que permitan entender a los filósofos. Véase, por ejemplo, el primer tomo de su trabajo: Socrates’ Children: Ancient: The 100 Greatest Philosophers  

-Finalmente: aquí está este vídeo relativamente reciente suyo (2007) para hacerse una idea de cómo actúa en directo, además recomendando libros que todos deberíamos leer:


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