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Novelista, ensayista, dramaturgo, guionista, crítico musical y presentador de televisión, Alessandro Baricco (Turín, 1958) adquirió notoriedad internacional en la segunda mitad de la década de los noventa con su novela corta Seda, traducida a más de veinte idiomas y que tuvo su adaptación al cine en 2007, con Keira Knightley como protagonista. Del resto de sus novelas las más conocidas son Océano mar, City, Sin sangre, Homero, Ilíada y Mr. Gwyn.

Ahora se publica en castellano su recopilación de artículos Una cierta idea de mundo. Se trata de un libro sobre libros, misceláneo, muy personal, de tono ligero y desenfadado, que fue surgiendo –como explica el autor en el prólogo– de un modo casi azaroso o involuntario. A causa de un traslado de ciudad por motivos laborales, Baricco tuvo que dejar atrás su antigua biblioteca y empezó a atesorar una nueva en su lugar de destino. Como iba colocando los libros por el orden en que los iba adquiriendo, no le resultó difícil después hacer un balance autobiográfico de sus lecturas, como si se desplegase ante sus ojos una antología secuenciada de su vida lectora.

Alessandro Baricco: «Una cierta idea del mundo»

De entre los centenares de libros que Baricco leyó en los diez años anteriores a la publicación de esta obra (la edición original italiana es de 2013), en estas páginas selecciona y comenta los cincuenta títulos que más le han gustado o interesado. Es importante advertir que Baricco no pretende configurar un canon literario al estilo de Harold Bloom ni se sumerge en profundidad en el listado de libros que presenta. La pretensión es mucho más modesta: compartir sus impresiones de lectura, breves y rápidas, con análisis a veces certeros y luminosos, apreciaciones quizá consabidas y superficiales en otras ocasiones, opiniones que pueden resultar más o menos discutibles, componiendo un recorrido íntimo por libros que llegaron a él a través de distintos cauces y que le causaron una impresión más duradera. Las reseñas vienen precedidas de un breve comentario en el que Baricco explica cómo se produjo el encuentro con estos libros: unas veces fue la recomendación de un amigo, otras el interés del autor por el tema, otras la pura casualidad de un asiduo visitante de librerías… El volumen, que se abre con el libro de memorias del tenista André Agassi y se cierra con la autobiografía de Darwin, no hace exclusión de épocas, géneros ni temas, si bien predominan los autores contemporáneos y el género de la novela. En cuanto a las épocas, en sus páginas encontramos desde clásicos antiguos y modernos como Heródoto o Descartes hasta autores contemporáneos como Ian McEwan, J. M. Coetzee, Javier Cercas, Dave Eggers, Bill Bryson o Elizabeth Strout, pasando por cumbres de la narrativa del siglo XX como William Faulkner, Giuseppe Tomasi di Lampedusa, Yasunari Kawabata o Curzio Mala- parte. En cuanto a las disciplinas, géneros y temas, la va- riedad no es menor: junto a historiadores como Donald Kagan o Mary Beard, figuran autores policiacos como Fred Vargas y Elmore Leonard; al lado de ensayistas como Isaiah Berlin, Pierre Hadot o Marc Fumaroli, encontramos un libro sobre el pianista Glenn Gould o el diccionario del diablo de Ambrose Bierce, así como títulos de Charles Dickens, Stefan Zweig, Roberto Bolaño, Rebecca West, Truman Capote o los hermanos Goncourt, entre otros. Completan la nómina algunos autores italianos menos conocidos que es probable que el lector español no haya oído nombrar nunca.

La pretensión es compartir sus impresiones de lectura, breves y rápidas, componiendo un recorrido íntimo por libros que llegaron a él

Baricco nos conduce por estas lecturas variopintas con estilo ágil y desprejuiciado, como un guía ameno que entiende que los libros son parte sustancial de la vida. Los comentarios resultan a veces sutiles y sagaces, extrayendo la cita eficaz, señalando el detalle adecuado o pulsando la tecla oportuna que es capaz de despertar la curiosidad en el lector. Seguramente eso es lo mejor que pueden ofrecer este tipo de obras misceláneas que versan sobre libros: el descubrimiento de títulos y autores que de otro modo podrían quedar inéditos para el lector. Es decir, su principal función es la de guía o descubridor, más que de prescriptor en el sentido tradicional del crítico literario o el teórico de la literatura.

Baricco, a quien no se le puede negar su pasión voraz por los libros, parte del convencimiento de que los libros nos ayudan a entender la realidad; por eso considera que su selección ecléctica y heterodoxa puede ofrecer «una cierta idea de mundo», como reza el título. A algunos lectores sus comentarios les abrirán puertas desconocidas, a otros les servirán de recuerdo de lecturas pasadas (que pueden merecer una nueva visita) y a otros les harán replantearse, quizá, su primera mala impresión.

Baricco, a quien no se le puede negar su pasión voraz por los libros, parte del convencimiento de que los libros nos ayudan a entender la realidad

Por destacar alguna de las lecturas que aparecen en el libro, Baricco ha sabido encarecer con acierto las delicias estilísticas de El gatopardo y las bondades divulgativas del ensayo de Mary Beard sobre el Partenón, y ha abundado en el elogio de la filosofía como modo de vida a partir del libro Ejercicios espirituales y filosofía antigua de Pierre Hadot. Además, nos ha despertado la curiosidad por el ensayo El hereje y el cortesano. Spinoza, Leibniz y el destino de Dios en el mundo moderno de Matthew Stewart y por las novelas Claus y Lucas de Agotha Kristof y En ningún lugar en parte alguna de Christa Wolf.

Más que un volumen de lectura concienzuda y sistemática, Una cierta idea de mundo se ofrece como un aperitivo para ir picando y descubrir posibles lecturas. Un libro de degustación, para probar poco a poco y en breves tragos. Como un estimulante que abre el apetito de la lectura.


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