Arturo Moreno Garcerán

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Presidente del Consejo de Administración de Telemadrid. Del Consejo Editorial de Nueva Revista
Una meditación sobre el riesgo político

Una meditación sobre el riesgo político

En ninguna otra parte como en política se puede ir contra el principio de realidad, literalmente: no se puede, pero este es el caso del clima político español y desde años bien anteriores a la crisis económica. El objetivo de este análisis de situación cuando se pregunta por el Después de 2015 no es la labor de gobierno alguno, sino el rastrear y llamar vuestra atención sobre un estado de cosas, el nuestro, que presenta un nivel de riesgo político elevado. Riesgo, porque no se deben deteriorar aún más los fundamentos de nuestro sistema político; riesgo, porque se puede debilitar el Estado hasta el punto de dejarlo en la práctica inservible. LA HISTORIA, QUE NO SE REPITE PERO RIMA Por ello no debemos olvidarnos de la historia, de esa historia irrepetible siempre pero que muchas veces rima, añadía Twain. Porque el riesgo político es el principal factor de peso en el futuro del país. Cada época tiene por fuerza su afán, pero el ahora descalificado como «régimen del 78» guarda más de un estricto paralelo con el diseño canovista, en el sentido preciso de que son periodos abiertos a distintos desarrollos legislativos, a cargo de gobiernos escrupulosamente constitucionales, y que han procurado constatables beneficios a la población. Luego de pasar lo que le pasó, el liberal Marañón saludaba a «la paz civilizada, laboriosa y creativa» vivida en aquella otra Restauración. No por casualidad, ambas pivotan sobre un marco constitucional que repudia poner en entredicho la continuidad histórica de España y persigue un nuevo comienzo, ese «Borrar, con eterno olvido, pasadas discordias», en la frase de Cicerón. Hoy como ayer, en el tránsito a esa Constitución está reflejado el espíritu mejor de la nación y, aunque no cabe duda de que el tejido institucional alumbrado por el pacto del 78 se ha deshilachado, y casi perdida la textura en distintas zonas, constituye la trama que hay que volver a hilar para disolver una gradual instalación en el país de una mentalidad destructiva, fruto de la desesperanza y el hartazgo, donde no se miden la consecuencia de los actos ni, aún menos, de las palabras de cada uno. «La descomposición comienza con la decadencia de los principios fundamentales», lo dice Montesquieu, y una acción política responsable no puede declararse distante de la lealtad a esos principios constituyentes. Ningún texto legal es inmutable, perdería incluso su sentido, pero el otro camino, el de un cambio del sistema político, una crisis sistémica, significa la «intentona rupturista» de siempre, e implicará una crisis de la democracia, de la realmente existente. En el proceso destructivo de toda crisis, hay que tener claro siempre lo que, en cualquier caso, hay que proteger (o lo que no debemos perder), aquello que ha hecho posible el gran salto adelante español, cifrable en la renta per cápita de los 4.226 dólares de 1978 a los 27.656 en 2014. Lo cual lleva a otra petición de principio, todo relato reformista ha de partir de realidades decisivas como esta historia de un éxito colectivo. Esto fue posible...

IV. Churchill en guerra

 Churchill también fue el primero en percatarse de la amenaza que representaba Hitler para Europa y para Gran Bretaña y advirtió severamente de ello en el Parlamento, un mes tras  otro. El clima político de la época era semipacifista y antibélico y el mensaje que daba Churchill de que Inglaterra necesitaba rearmarse era impopular, lo que le aislaba aún más dentro del Partido Conservador. Algunos años después, Churchill con mirada retrospectiva, situó lo que él llamó el “Descensus Averno” en el periodo 1931-1932. En 1928, el gobierno Baldwin había tomado la iniciativa de reafirmar la duración del Plan de Defensa durante 10 años, a lo largo de los cuales el esfuerzo inversor debía continuar, aunque en ese periodo no existiese la amenaza de una guerra inminente. El gobierno de McDonald en (1932–1933) consideró que los riesgos económicos y financieros a los que el país se tenía que enfrentar eran, en cambio, más prioritarios y urgentes, por lo que no se ejecutó el compromiso adquirido de mantener la inversión en Defensa.En esos años Churchill, otro error, tomó partido por Eduardo VIII, el Duque de Windsor, estando tentado en desempeñar el  papel de potencial líder de “un partido del rey”, lo que hubiera tenido consecuencias constitucionales devastadoras. Por fortuna, no encontró apoyos.Sin embargo, fue muy beneficiosa para él la creación del grupo de reflexión y de relaciones políticas transversales denominado “Focus“, compuesto por personalidades políticas y sociales de diversos ámbitos que celebraba habituales almuerzos en el Hotel Victoria. La pertenencia a este grupo le ayudo a centrar su posición política, que anteriormente había adquirido un cierto tono rancio y derechista en relación a la Política Imperial de Gran Bretaña, con una clara posición inmovilista respecto a la debatida autonomía de la India.La absorción de Checoslovaquia por el régimen nazi, sin respetar el Pacto de Múnich, el 15 de Mayo de 1939 y la  invasión de Polonia por Hitler, el 1 de septiembre de 1939,no solo iban a dar  la razón a las reiteradas advertencias de Churchill, sino que además iban a precipitar su entrada en el Gabinete de Guerra como Lord del Almirantazgo lo que le otorgaba un poder real.Concluida pues su travesía del desierto y ya argumentadas, al comienzo del artículo, las circunstancias que motivaron su designación como Primer Ministro, fijemos el foco de atención en ese mes de mayo de 1940, donde un hombre solo, Churchill, se tuvo que enfrentar al desafío de una tiranía, a una dictadura moderna respaldada por las masas , y que pretendía implantar un nuevo y diabólico totalitarismo, seccionando la democracia y sustituyendo  al  régimen liberal y parlamentario vigente. Se trataba de poner punto y final a una Civilización que había comenzado 500 años antes. Churchill no concebía una Inglaterra aislada y debilitada, con un estatus especial concedido por el nazismo , ajeno a una Europa “dominada por una potencia brutal”; más bien pensaba que el futuro de la Europa occidental y el de Inglaterra estaban indisolublemente unidos. Churchill tenía una comprensión excepcional de la historia...

Churchill, III: una “ambición jactanciosa”

 En octubre de 1900, con veintiséis años, es elegido diputado tory por el Distrito de Oldham.  Luego fue  diputado por Manchester, Dundee (que pensaba que iba a ser su escaño de por vida  y lo fue de desde 1908 hasta 1922) y Epping (rebautizado Woodford desde 1924 hasta su muerte en 1965).Este fue el comienzo, de la más importante y apasionante carrera política que desde el siglo XX probablemente hemos conocido. El más longevo Parlamentario de la historia de Inglaterra mantuvo su acta en la Cámara de los Comunes, salvo una circunstancial ausencia de dos años, a lo largo de sesenta y cuatro años, superando incluso los sesenta y dos y medio de Gladstone. Eso le convierte en el más perseverante animal político que la historia ha conocido.Pero, con su deseo de notoriedad a cuestas, lo que alguien denominó su “jactanciosa ambición”, así como una irreprimible impaciencia, hacen que, junto con otro jóvenes diputados tories, participase en una conspiración contra el Gobierno del Conservador Balfour con motivo de su extraño “giro proteccionista“. No le dolieron prendas en escribirle al propio Balfour y decírselo abiertamente: “Me opongo completamente a cualquier cosa que altere el carácter librecambista de este país (…) Soy un liberal Inglés. Detesto al partido tory, a sus hombres, sus palabras y sus métodos. Soy liberal en todo menos en el nombre“. Churchill podía ser muy agresivo en la descalificación, prejuicioso en sus opiniones sobre personas y situaciones. Así, en 1897, antes de entrar en el Parlamento, podía calificar a líderes del Partido Tory a los que ni siquiera conocía en esa época, como el citado Balfour, de “cínico lánguido, perezoso y ensimismado. Una figura decorativa del Partido Conservador”; a Curzon le llamó “el niño mimado de la política, henchido de presunción, insolente de éxito inmerecido, la personificación del pedante de Oxford“. Con estas y otras personas, tiempo después, llegó a tener una relación entrañable y a elogiar sus eximias cualidades políticas. Pero la gran mayoría de las personas que le conocieron no se dejaron influenciar por sus frecuentes exabruptos, porque creían que Churchill no era un hombre malintencionado.En el año 1904 ocupó, con el gobierno Liberal de Campbell-Bannerman, su primer puesto en la Administración como de Subsecretario para las Colonias; posteriormente, siendo primer ministro Asquith, y con sólo 33 años, sustituyó a Lloyd George como Ministro de Comercio (el más joven desde el año 1866).Conviene detenerse un poco en la relación de Churchill con Lloyd George, por ser inusualmente larga e ininterrumpida y por la profundidad de la huella que dejó en ambos. El galés, Lloyd George, con su genómica celta y once años mayor que Churchill, pertenecía a lo que se denominaba el Nuevo Liberalismo, caracterizado por un acentuado sentido del reformismo social. Lloyd George era el mentor de lo que se conocía como “el radicalismo constructivo”. Ya en Glasgow (en St. Andrews Hall) cuando estaba rompiendo con los Tories, Churchill pronunció un discurso contra la plutocracia que sintonizaba con esa línea política “Nadie parece tener en cuenta más que el dinero...

Churchill, I.: “Jamás vaciles, Jamás te fatigues, Jamás desesperes”

En el 50 aniversario de su muerte, repasamos en diversas entregas los grandes hitos de la vida y el carácter de uno de los mayores estadistas del siglo XX.

Churchil II: El intelectual en la huella de Gibbon

Continuamos nuestro repaso de la vida y el carácter de Churchill acercándonos a su prodigiosa capacidad como historiador.

Palabras para Ordóñez

“Faltaban solo 126 días para que fueras Alcalde. Habían ya transcurrido más de 4.000 días, sol a sol y luna a luna, desde  que pediste la palabra para alzar tu  voz y elevarte sobre una multitud de  cadáveres, de miedos establecidos,  de complicidades injustificables, de  silencios delatores, en medio de un  país empobrecido sin pulso ni futuro. Lo hiciste por una cuestión personal (“Más se palpita y se siente  más acá de la conciencia”), te lo pidió tu alma, noble y generosa, incapaz de ignorar los gemidos interminables de tu pueblo, de su llanto  profundo y temeroso. Pero también  lo hiciste por ti,  por tu propia dignidad humana, por vivir como pensabas, por comprometerte con los demás y por ser fiel a la verdad desnuda. Entonces pusiste luz donde había sombras, valor donde había conformismo, y esperanza donde había frustración. Entendiste la política no como “si fuera un lujo cultural de los neutrales, que lavándose las manos se desentienden y evaden”, ni  tampoco como la culminación de  una carrera profesional ahora que  parece que se plantan menos árboles, se tienen menos hijos y se escriben menos libros, sino como una vocación de servicio a la comunidad sin reservas ni condiciones.Escribiendo estas líneas me doy  cuenta de lo bien que conocías la dureza de la política y de que ésta  solo se puede hacer, como tú hiciste, con los amigos, aquellos con los  que recorriste el camino y con los  que compartiste lo bueno y lo malo,  con los que reafirmaste día a día,  con tu entrega personal y haciendo  tuyas sus faltas, tu liderazgo moral y  político.Ofreciste en estos 13 años a la sociedad vasca, descreída y enrevesada, palabras claras y principios  morales de carácter elemental: no  matarás, honrarás a tu país, harás la paz, dirás la verdad y perdonarás siempre, porque el objetivo es la reconciliación. Pero también recordaremos esa sonrisa tuya tan cercana e  ingenua, que ha despertado a tu muerte tantos sentimientos de simpatía y que suavizaba el ambiente después de las bárbaras, terribles, clamorosas verdades que lanzabas a los enemigos de la paz. Esa sonrisa, constatación de tu limpieza moral y  de tu honradez, era “tu espada más  victoriosa”, que ha dejado desarmada al hacha negra de la desesperación y de la muerte.Decir Ordóñez era decir valor y también sentir simpatía por un vasco  joven, firme, honesto y alegre.  Ordóñez era el futuro de un país normal, mejor que el actual, y que  se intuía inminente porque Ordóñez y sus amigos iban ganando a los  partidarios del odio y la muerte. Por  eso le mataron, porque políticamente iba por delante y lo hacía solo  con su valor, la palabra  sonrisa  frente a las armas. Por eso estaban los días contados, “un golpe helado,  un hachazo invisible y homicida, un  empujón brutal te ha derribado”, y  te encontraron clavado en el suelo,  con tu cuerpo desmoronado del que  manaba un río de sangre desbordado. Es entonces, cada vez que evocamos este desenlace, cuando sentimos una tristeza...
Nueva Revista

El triunfo de las ciudades

Edward Glaeser, profesor de Economía en Harvard, es un estudioso de la economía de las ciudades y de sus diversos problemas. En El triunfo de las ciudades, nos ofrece una valiosa información sobre las ventajas de las grandes urbes y hace un análisis concienzudo y riguroso sobre las estrategias de algunas ciudades exitosas que pueden servir como ejemplo para el desarrollo de las que perfilan su proyecto estratégico.

Nuestro grano de arena

Introducción al nº135 de Nueva Revista, número monográfico sobre ESPAÑA COMPETITIVA, coordinado por Arturo Moreno.

Liberalismo personal y compromiso político de Antonio Fontán

Hace muchos años el reto de Fontán y de su generación fue la modernización de España; hoy el reto de nuestra generación y el de otras personas más jóvenes es el de movilizarse por la España competente. Sin sociedad competente, o lo que es lo mismo sin una España competente, no habrá España competitiva.
Nueva Revista

Caminos de futuro para España

Recuerdo, no desde luego como si fuera ayer, la presentación en el hotel Villa Real de Madrid de la Nueva Revista, hace veinte años. En 1989 la caída del Muro de Berlín, el inicio del camino hacia la transformación política de la URSS, de toda su constelación política en la Europa del Este y el fin de la Guerra Fría asombraron al mundo y abrieron una nueva etapa política, incierta si, pero cargada de esperanza. Definitivamente aquel fue un buen año, donde la humanidad vivió uno de sus momentos estelares. Antonio Fontán, en una reciente entrevista celebrada en Guadalcanal, recordaba a un grupo de amigos y colaboradores que los tres pilares en los que se sustentaba su proyecto editorial eran la cultura cristiana, el liberalismo político y el patriotismo español. Estos valores políticos y cívicos han sido, también, referencias constantes en su significada vida política al servicio de la restauración monárquica (1975), la implantación de un régimen democrático en España (elecciones libres, sin exclusiones, en 1977) en el marco de una Constitución democrática (la «Constitución de la Concordia» de 1978) que él, como Presidente del Senado constituyente, al igual que el presidente del Congreso, Fernando Álvarez Miranda, tuvo el honor de firmar, acompañando la rúbrica del Rey Juan Carlos I. Una vida coherente y fértil, al servicio de la política, de sus ideas y de su lucha porque España fuera una democracia respetada y, otra vez, una gran nación. En su libro Humanismo romano (1974), escribió Antonio Fontán: «el más excelso valor moral, en el orden político, es la libertad». «La libertad tiene un sentido en política interior: Libertad para juzgar; que en el severo eticismo de Cornelio Tácito presupone el conocimiento de los hechos, la rectitud moral y libertad para vivir, decorosamente, tanto en la vida pública y en la privada». «La libertad de espíritu implica también un desapegode las cosas». España necesita un gobierno con capacidad transformadora, visión a largo plazo, competencia, que tenga el coraje y los conocimientos necesarios para realizar un giro estratégico que nos permita volver a recuperar la seguridad en nuestro rumbo histórico del que no hemos apartado. Certeramente se refiere a Horacio para el que «el paisaje de la verdadera libertad es un huerto con árboles que dan sombra, agua fresca, un parco yantar conforme a la naturaleza, y el espíritu fiel a los preceptos sustanciales del vivir honrado, abierto al canto gozoso, sabio y espontáneo de la belleza de las cosas». Recuerda Fontán, siguiendo a Horacio, que «son enemigos de la libertad el odioso poder de los tiranos y los dos vicios capitales de la avaricia y la soberbia, hervideros constantes de inquietudes». Pero también son enemigos de la libertad todos los temores (y todos lo miedos) especialmente «el temor a la muerte». Y concluye diciendo: «El que ha vivido rectamente,especialmente si lo hace al servicio del Estado (el hombre político), prolonga su vida en dos nuevos mundos, el de las almas, si son de algún modo inmortales y el de la gloria de los hombres...

Por qué votaron así los españoles

 Los datos en que se fundamenta el presente análisis electoral se corresponden con los oficialmente publicados en la página web del Ministerio del Interior (www.generales2008.mir.es), en la semana del 1723 de Marzo en la que se realizó el presente artículo. Con el 99,9% escrutado (sólo pendiente de impugnaciones) y sin computar el voto de los ciudadanos inscritos en el Censo de Residentes Ausentes (CERA), los datos más significativos que, desde el análisis político, conviene destacar, son los siguientes:I LA PARTICIPACIÓNDe un 75,32%. Escasamente inferior, en un 0,34%, a la participación producida en las elecciones generales de 2004. Conviene recordar que la mayor participación en las cinco últimas elecciones generales (93, 96, 00, 04, 08) fue la del año 1996 con el 77,38%.II EL RESULTADO ELECTORAL La información dispersa que llega del voto emitido por ciudadanos inscritos en el Censo de Residentes Ausentes (CERA) es que el PSOE, habría ganado en todas las provincias salvo en Tenerife, obteniendo 217.686 votos, frente a los 106.265 del Partido Popular. Esto quiere decir, que la diferencia estimada (pendiente de impugnaciones), entre los dos grandes partidos, es de 1.005.972 (11.282.210 votos del PSOE frente a los 10.276.238 del Partido Popular).Por lo tanto: el Partido Popular estaría a 44.940 votos de su mejor resultado producido en el año 2000 (mayoría absoluta), donde obtuvo 10.321.178 votos (44,52%), con una participación electoral del 68,71% y mejor que el resultado del año 96 (acceso al poder del PP) donde sacó 9.716.006 votos (38,79%), con una participación del 77,38%. Evidentemente, son datos cuantitativos que habría que corregir con los sucesivos incrementos del censo producidos en estos años.EL PSOE: en cuanto al número de votos, obtiene el mejor resultado de su historia, sólo superado en porcentaje (43,65%), en el año 82 (48,11%), y en el 86 (44,06%).PP y PSOE suman el 84% de los votos (80% en el 2004) y 323 escaños (92% de los escaños frente al 90% del 2004).Convergencia y Unió (CiU): obtiene 774.317 (21%), es decir, 61.154 votos menos que en 2004, (20,8%). Hay que remontarse a 1982, (772.673) para ver un resultado equivalente al de este año. Su mejor resultado fue en el año 93, (1.165.783); desde ese año en cada elección general ha perdido entre 60.000 y 180.000 votos. Repite su representación parlamentaria de 10 diputados.Partido Nacionalista Vasco (PNV): pierde 117.000 votos respecto a 2004, de los cuales la mitad radica en los núcleos urbanos. En 2004 acudió en coalición con EA y obtuvo 420.980 votos (33,72%). Este año ha concurrido a las elecciones solo, sin EA, y ha obtenido 308.624 votos (27,14%). Los nacionalistas vascos pierden en Vizcaya 63.977 votos, en Guipúzcoa 38.511 votos y en Álava 15.246 votos. Especialmente relevante es la pérdida de 18.225 votos en Bilbao quedando como segunda fuerza política en la capital, ya que el PSOE ha obtenido allí 72.055 votos frente a los 53.480 de los Jeltzales. El PNV reduce su representación parlamentaria en un diputado respecto a 2004, teniendo 6 diputados en el Congreso.Izquierda Unida (IU): pierde 321.041 votos...

Oponerse para ser alternativa

El autor hace referencia a la política aplicada a la realidad actual española.

Nueva Revista

Salvar la brecha digital

  Si diez años atrás alguien nos hubiera dicho que una economía, no importa en qué país del mundo, crecería en un trimestre a un ritmo del 8% anual, inmediatamente hubiéramos deducido, como lógica contrapartida de ese crecimiento, una muy acusada creación de empleo. Pero en la actualidad eso ya no es más el caso. La tasa de crecimiento de una economía como la norteamericana, por ejemplo, que en el tercer trimestre del 2003 fue del 8,2%, se vio acompañada (pongamos por caso el mes de septiembre), por la creación de sólo mil puestos de trabajo. Los incrementos de productividad, pues, que facilitan las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en los países desarrollados no necesariamente conllevan un incremento de empleo. El caso europeo es también significativo, pues estas tecnologías han aportado en nuestro continente durante los últimos años una media del 4,8% directo al PIB y un 16% a su crecimiento, pero su influencia en la creación de empleo ha sido muy limitada.Aquí es donde se pone de manifiesto hasta sus consecuencias extremas la «última frontera» que significa la globalización, así como las tensiones que se producen cuando se enfrentan la naturaleza política de ésta y el encaje de un proceso ya imparable, por un lado, con las asimetrías incontestables en lo referente al grado de desarrollo democrático de los países, el papel de los Estados -más o menos comprometidos con el impulso democrático y con la liberalización- y también con la apertura universal de los mercados, para hacer viable el fenómeno globalizador.Si la política no es un freno y el movimiento globalizador se consolida como inexorable, se entenderán mejor fenómenos como el de la deslocalización industrial, la orientación de las economías occidentales hacia la «economía de servicios» y la correspondiente vertebración de «plataformas comerciales» a lo largo y ancho del planeta. No podemos ignorar la necesaria y en todo caso flexible y negociada aplicación de Kioto y la conversión de una amenaza en una gran oportunidad para avanzar.Probablemente el desarrollo social en los países en vías de desarrollo, con instrumentos aptos para conseguirlo, como son la extensión de la educación o la adecuada cobertura sanitaria, sería inapreciable si la globalización fuera un mero recurso retórico y no se arbitran reformas concretas que permitan que dicho fenómeno cale eficazmente y que, por tanto, no sigan acentuándose las conocidas desigualdades sociales.Es en este marco donde advertimos necesaria una amplia reflexión sobre las TIC como factor de progreso y de competitividad, pero sin dejar de observar que si persisten las barreras políticas o económicas se producirá un inmovilismo, un retroceso o una distorsión del proceso globalizador y el impulso de implantación de las tecnologías no será todo lo eficaz que teóricamente podría resultar. La utilización de las tecnologías no es un fin en sí mismo, sino un medio para mejorar la vida de la gente.UNA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN INCLUYENTE Recientemente, en diciembre de 2003, ha tenido lugar en Ginebra la primera cumbre mundial sobre la Sociedad de la...

Esperanzas cumplidas

Reseña biográfica de Antonio Fontán en lo político, su papel en la España democrática, su trayectoria ejemplar, su apoyo a la Monarquía, etc.

Lengua y cultura, activos intangibles de la nueva economía

El autor hace referencia a la integración del conocimiento y la dinamización cultural que exigen la puesta en marcha de un nuevo modelo de cooperación Gobierno-empresa.

Renacentistas

Late con fuerza el espíritu humano. Viene de lejos, vuela alto. Un torrente de creatividad, de innovación, de imaginación aplicada retumba y cala sobre la superficie de la Sociedad. Este nuevo soplo del espíritu humano nos reintroduce en nuestros sueños. Apoyados en este darwinismo tecnológico «que mezcla tan bien» y que está produciendo relevantes e impredecibles cambios sociales de gran profundidad, no se invalidan, sin embargo, las grandes cuestiones.No hay dudas sobre transformaciones exponenciales, hechos irrefutables, retos calculables, problemas sobrevenidos, o desafíos impensables; se trata de distintas manifestaciones o de plurales respuestas, en su caso, a la explosión de la técnica y al carácter multidisciplinar que encierra, per se, esta revolución tecnológica basada en la convergencia de las telecomunicaciones y la informática.El consenso político hacia un imparable proceso de liberalización —mundialización de mercados— encuentra un aliado formidable en la evolución y convergencia tecnológica, al aumentar no sólo la velocidad y la calidad de la información necesaria para transaccionar, sino por el propio incremento de la eficiencia, de la productividad que en la producción de bienes y servicios posibilita la aplicación, en los procesos productivos, de las innovaciones tecnológicas.Menores costes, mejores precios, mercados universales, más demanda, más competitividad, necesidad de jugadores globales, aptos para dar servicio en cualquier lugar del mundo.Olvidémonos, sin embargo, por un momento del discurso tecnológico y centrémonos en las consecuencias que nos interesan mucho. Globalización económica y fragmentación social son el contrapunto abrupto (como el día y la noche) del Nuevo Tiempo.Es paradójico pensar que nunca estuvimos los seres humanos tan cerca —por la conectividad que ofrece la tecnología— y, sin embargo, cunde la sensación, como en las embarcaciones que imperceptiblemente arrastra la corriente de un río, de que nos vamos alejando de los otros, de los demás, de aquellos que quizá albergaban la esperanza de que les ayudáramos a cruzar hasta la orilla.Este mundo ancho y ajeno, veloz e impávido, circunstancial y casuístico tiene víctimas, víctimas desprovistas de color, de etiquetas y de cargos. Víctimas y cunetas. Es la vida desatenta.El espíritu humano y la luz y la esperanza que emanan de él, deberán descollar por encima de los interrogantes que, sobre la condición humana, plantea el incesante y en origen neutral, progreso técnico sobre todo cuanto éste influye sobre los distintos campos de la actividad humana, y nos puede llevar a disquisiciones morales y éticas de primera magnitud, como ignorar el dilema de recurrir a la emigración, sólo como una necesidad, dado el pertinaz envejecimiento de las sociedades más desarrolladas, y no por la oportunidad de ofrecer a miles de seres humanos una vida digna y libre para él y sus familias.Por qué no hablar de los avances de la genética, a los cuales no debemos renunciar, porque nunca se debe volver la cara al progreso, pero que en determinadas fases nos plantearán evidentes encrucijadas éticas; o cómo negar los derechos de la infancia en ese mundo con problemas de sobreexplotación, desde todos los ámbitos, pero en cuyo origen está el satisfacer demandas no...

Borell derrapa en el Parlamento

La puesta de largo del candidato socialista tuvo lugar durante el pasado debate sobre el estado de la Nación. A pesar de las expectativas creadas, la intervención de Borrell dejó un poso de decepción. El autor analiza las causas.

La apuesta por el relevo democrático

Después de dos años y medio padeciendo una legislatura agónica, todo hace pensar que los españoles han decidido apostar por lo normal en democracia: el relevo.

Entre el monopolitismo y la tecnocracia política

Cuando en octubre de 1982 el Partido Socialista llegó al poder lo hizo después de haber concurrido a tres elecciones democráticas: Generales del 77 y del 79 y Municipales del 79, partiendo de las siguientes bases:1. Una buena organización, basada en un Partido sólidamente implantado, que gobernaba en las principales ciudades y tenía una presencia significativa en los distintos núcleos rurales y urbanos.2. Una clara hegemonía en su espacio político y electoral, potenciada a partir de los Pactos Municipales de la Izquierda en el año 79.3. Un sistema de estructura interna que, a pesar de su denominación f federal, ha estado fuertemente centralizado regional y nacionalmente.4. Un liderazgo carismático e indiscutido.5. Un programa reformista y moderadamente izquierdista.6. Un Sindicato (UGT) integrado políticamente en la estrategia de acceso al poder diseñada por el Partido Socialista, que robustecía por tanto el bloque social de apoyo a la oferta política del Partido.7. Una durísima oposición parlamentaria en las cámaras del 77 y del 79, nada constructiva, sin acuerdos con el Gobierno a excepción de los Pactos de la Moncloa y la Constitución.8. Una decisiva contribución al debilitamiento de las fuerzas políticas alternativas: desplazamiento de la alternativa del centro a la derecha y demolición del PCE por la vía de la captación de cuadros de ese partido —los pactos Municipales facilitaron esa labor—, y con un llamamiento político a toda la izquierda para no desaprovechar la posibilidad histórica, para esa Izquierda de alcanzar el poder.9. Una experiencia internacional aceptable canalizada a través de la Internacional Socialista, debida fundamentalmente a la aportación del SPD alemán y también a las buenas relaciones con algunos países iberoamericanos. Todos estos factores en su conjunto, unidos al diseño de un discurso político atractivo, muy bien vendido publicitariamente al manejar adecuadamente los resortes escénicos, contribuyeron a crear los factores esenciales que hacen que se ganen unas elecciones, Al conseguir ilusionar al país en su conjunto, el PSOE logró movilizar en torno a su proyecto político a la burguesía progresista, crítica, antifranquista y reformista. La UCD ya había exprimido toda su capacidad de reforma. El cambio estaba servido.Con un partido cohesionado y bien organizado y con un liderazgo fuerte, transmisor de un proyecto político inequívocamente reformista, Felipe González consiguió en 1982 la mayoría absoluta (202 diputados): fue la única vez que no la pidió, la única vez que ese concepto no formó parte ni de sus objetivos políticos, ni de su estrategia electoral. El primer proyecto González: octubre de 1982-junio do 1986 Antes de entrar de lleno en los rasgos característicos de este primer proyecto, conviene empezar diciendo cuál ha sido el criterio político-funcional que se ha mantenido invariablemente en el Gobierno por parte de Felipe González desde 1982 y que se corresponde con la existencia de tres grandes áreas:a) Comunicación y representación: corresponde en exclusiva al presidente del Gobierno y secretario general del PSOE. Consiste básicamente en que Felipe González vierta su carisma explicando las acciones de Gobierno importantes, o el proyecto político en su conjunto a los medios de comunicación o...

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