José María Michavila Núñez

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Abogado. MInistro de Justicia (2000-2004)

Apuntes Parlamentarios

Apuntes Parlamentarios es el modesto título con el que Víctor Márquez Reviriego nos presenta un extraordinario libro. Su lectura nos zambulle en el río de la historia de nuestra democracia. Lo hace en su cauce más definido, el Parlamento, y en un tramo tan pleno de interés como es el de su nacimiento. Esto le da un mayor atractivo. Sus páginas son un apasionante ejercicio de rafting sobre las aguas vigorosas de nuestra vida política. Sus recodos, riscos y rápidos —propios de las aguas de alta montaña— son recorridos con soltura de ganchero experto, crónica tras crónica, por el autor. La metáfora la aplica él mismo a los diputados constituyentes, a los que llama gancheros en las aguas del concenso.Prueba de la buena salud de nuestra democracia es que un periodista tan libre y tan dotado de juicio crítico como el autor pueda sentirse como en su propia casa en la casa de la democracia, el Parlamento. Así lo demuestra en todas las crónicas parlamentarias que con acierto se compilan en este libro.La crónica parlamentaria bien hecha, y es el caso, es siempre una fuente de extraordinario valor historiográfico para escribir la historia política y social de un país. El siglo XIX español es buen ejemplo de ello. No es posible tener cabal conocimiento de tantos episodios, de una u otra índole, como protagonizamos en el siglo de las Constituciones, sin aludir a las crónicas parlamentarias de la época.Las nuevas tecnologías de la información, la inmediatez de la noticia, podían hacer creer que la crónica ya no es tan importante. Debiera ser lo contrario. La abundancia de mercancía, de información, requiere lo que se denomina en las redes de comunicación, un «navegador». Este es el papel que con inteligencia, picardía y perspicacia realiza magistralmente Víctor Márquez Reviriego para ayudar al lector a seguir el hilo de una etapa crucial de nuestra historia.Dotado de una intensa sensibilidad democrática, el autor pone el acento en la anécdota que sirve para ilustrar o realzar un comportamiento, un valor o una coordenada clara de nuestra transición. Es fácil hacer un repaso rápido de algunos ejemplos. La amargura de las «dos Españas» enfrentadas se supera con la democracia, asentada en un sólido pacto de reconciliación, de no dejar fijar la vista atrás. La expresión más gráfica está en el Congreso de los Diputados recién designado por primera vez en unas elecciones democráticas y libres en la sesión celebrada el 13 de julio de 1977. Este día se inauguran las Cortes Democráticas. En la mesa de la Presidencia, por razón de edad, ocupa lugar destacado Dolores Ibarruri. «Las dos Españas se han reconciliado y pueden vivir en paz». Será tan solo dos años después cuando la otra cámara, el Senado, adopte una resolución absolutamente impensable unos meses antes. En efecto, en septiembre de 1979 se reconoce pensiones a los familiares de fallecidos en el lado republicano. Esta decisión es más, mucho más, que la expresión contable de la reconciliación.La elaboración de la Constitución, sus trabajos,...
Nueva Revista

España 1999, bases de un proyecto compartido

EL PRIMER DOMINGO DE MAYO DE 1998, España participó, junto con otras diez naciones europeas, en el arranque de una nueva página de nuestra historia. Un siglo antes, en el primer domingo de mayo de 1898, la Escuadra española era derrotada en la bahía de Cavite y el coronel Villamil escribía al Almirante Cervera, jefe de la Armada: «Pobre patria merecedora de otra suerte que la deparada por nuestros Gobiernos a finales de este siglo».1898 - 1998 : DEL FRACASO AL ÉXITO COLECTIVOSi entonces, en mayo de 1898, se pintó el cuadro final de una tragedia iniciada con el siglo, y el principio de una era de aislamiento internacional de España, el primer domingo de mayo de 1998 fue, sin duda, símbolo evidente de una situación diametralmente opuesta. Hoy España no se bate en retirada ni se aisla. Hoy nuestro país está en la vanguardia y es protagonista de una de las transformaciones más ambiciosas y prometedoras de la institución política que por excelencia ha vertebrado la convivencia de los europeos desde el siglo XVI: el Estado.El monopolio sobre el derecho de acuñar moneda, y todo lo que ello supone, ha venido siendo durante estos cinco siglos uno de los símbolos más nítidos del moderno Estado europeo.El primer símbolo de que un territorio se integraba en alguna nación moderna era, junto al ondear de la bandera, la circulación de la moneda. Hoy, España, sin renunciar a seguir siendo, ahora más que nunca, España comparte su moneda, la integra en una más amplia y fuerte. Como ha escrito Marcelino Oreja: «El euro será el ejercicio más importante de soberanía compartida que vivirá la Europa Comunitaria, desde que vio la luz». El fin del colonialismo vino a suponer el final de un modo de concebir el Estado como imperio, como sumisión a una metrópoli. Como señala Carmen Iglesias, el llamado año del desastre «se vivió en los lustros siguientes como el fin no de una época, sino en algunos casos de una nación». Por el contrario, la moneda única es el principio de un renovado concepto del Estado como empeño de colaboración, de cooperación, de suma de esfuerzos entre naciones. Como afirma Oppenheimer, el euro permitirá a Europa abordar su integración en el siglo XXI. España ahora no pierde. España suma y, por lo tanto, gana. La moneda única aporta un horizonte de confianza, estabilidad en el crecimiento y generación de empleo, en definitiva, un impulso a nuestra calidad de vida.Esta coincidencia de fechas permite contraponer en la historia de España, el fracaso colectivo y de tintes oscuros con que cerró sus puertas el siglo XIX, con el éxito colectivo que ha supuesto poner a nuestro país en condiciones de ingresar, por derecho propio, en una de las más prometedoras aventuras del continente europeo. España finaliza el siglo XX abriendo la puerta al siglo XXI, un siglo que vamos a construir sobre sólidos cimientos de progreso. Un siglo donde, recordando la expresión de Unamuno, ya no sólo inventan ellos, sino que...

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