Josemaría Carabante

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Profesor de Filosofía del Derecho (Centro Universitario Villanueva. Universidad Complutense de Madrid).

Navid Kermani, un incrédulo ante el arte y la fe cristiana

Quien blande el pincel con fe, según Navid Kermani (1967), alemán de origen iraní, quiere hacer sensible la belleza de Dios. Él lo explica en su libro "Incrédulo ensayo".

La lengua de los dioses

Al fenómeno Nuccio Ordine, que extiende por Europa su éxito con "Clásicos para la vida" (Acantilado, 2017), se suma Andrea Marcolongo con "La lengua de los dioses" (Taurus, 2017). La escritora italiana confirma esta nueva pasión por las humanidades, tras convertir sus «nueve razones para amar el griego» en todo un best-seller.

Roger Scruton: lamento esperanzado por la cultura sitiada

Roger Scruton es uno de los intelectuales europeos más importantes de la actualidad. En su ensayo Culture Counts (2007) muestra el valor de la cultura y la centralidad de la experiencia estética para la formación humana

El Kafka de Reiner Stach

Reseña de José Mária Carabante del libro "Kafka. Los primeros años. Los años de las decisiones. Los años del conocimiento" de Reiner Stach (editado por Acantilado).

Benedicto XVI, Últimas conversaciones con Peter Seewald

El último diálogo entre Peter Seewald y el ahora papa emérito tiene mucho menor calado teológico y filosófico, pero mayor profundidad biográfica y trasluce en sus páginas un calor humano, la afectuosa cercanía de quien se ha considerado siempre, con humildad, un servidor de la Iglesia. No hace falta recordar los méritos intelectuales de Benedicto XVI, pero la entrañable conversación con este anciano de blanco se antoja, a nosotros, lectores inmersos en una sociedad posmoderna y superficialmente vertiginosa, un bálsamo o una suerte de lenitivo que calma nuestras ansiedades y nos redimensiona en lo eterno. Esto sería suficiente para recomendar su lectura. Quien conozca la trayectoria de Benedicto XVI no encontrará en estas páginas ningún dato desconocido, aunque sí tomará conciencia de lo que supone la fidelidad a una vocación. Benedicto XVI explica su renuncia —tan polémica en los medios— como una decisión que no debe interpretarse en función de criterios mundanos ni de luchas de poder, ni tan siquiera como una abdicación de responsabilidad, ni una respuesta a determinadas presiones. Fue una respuesta sobrenatural —y libre, absolutamente libre, insiste— y fiel, y muestra la confianza de este papa bávaro en los planes de Dios y la intimidad que tiene con Dios, así como su voluntad de «no renunciar a la cruz». Frente a quienes gustan de las comparaciones —entre san Juan Pablo II y Benedicto XVI y entre este y Francisco—, la transición entre estos tres pontificados no revela cesuras ni golpes de timón. Sí hay cambios de acento, como explica Benedicto XVI, consecuencias no de innovaciones ni revoluciones, sino que nacen como fruto de diversas misiones. También en su retiro en Mater Eclesiae Benedicto XVI continúa su ministerio y ofrece un testimonio de vida que encarna con el bello ejemplo del silencio el reto de mostrar al mundo la centralidad de la fe. Ahora este hombre, incómodo ante multitudes, disfruta de un «contacto más íntimo y cercano» con el Señor. Confiesa que, al ser elegido papa, consideró que su principal misión era reubicar de nuevo el tema «Dios y la fe». Es de esta cuestión, central para la vida religiosa y para la Iglesia, de donde nacen las aportaciones principales de su pontificado —ecumenismo, razón y fe, el cristianismo en la cultura, la nueva evangelización—, los textos magisteriales y encíclicas e incluso su investigación sobre Jesús. Como explica, valiéndose de sus extraordinarias dotes docentes, entiende la fe como iluminación y, en efecto, también ahora su figura se manifiesta reveladora y profunda. Con la ayuda de siempre directas preguntas de Seewald, Benedicto XVI repasa los principales hitos de su trayectoria de servicio. Y lo que destaca en ellos no son las cada vez más altas responsabilidad que asumió este inquieto y perspicaz teólogo sino la combinación en su existencia de la rigurosa investigación teológica y la sencilla y tradicional vida de piedad. Las aportaciones de Ratzinger a la teología han sido muy relevantes, como es conocido. Cierto es que le tocó la tarea de modernizar y adaptar la investigación teológica en un momento...
Alfred Sonnenfeld, Educar para madurar

Alfred Sonnenfeld: Educar para madurar

No hay hoy una disciplina científica más prometedora que la neurociencia. Pero también es un campo arriesgado, pues con frecuencia las interpretaciones que más éxito y difusión tienen son aquellas que incurren en reduccionismos materialistas. En este ámbito la filosofía tiene un papel importante que desempeñar y su misión tendría que ser la de reivindicar una concepción integra da de la persona y una clara oposición a la transgresión de los límites científicos: la ciencia puede informarnos sobre la configuración neuronal de determinadas funciones, pero no puede comprender y explicar lo que no constituye su objeto. Lo espiritual es irreductible y cuando los neurocientíficos se arrogan el papel de filósofos a menudo realizan sugerencias triviales. Más prometedora resulta la aplicación de los descubrimientos neurocientíficos a la esfera educativa. Alfred Sonnenfeld explica los últimos datos que nos aporta la ciencia, pero supera los planteamientos reductivos para proponer una filosofía de la educación atenta al desarrollo integral del niño. Esa integración de ciencia y filosofía se muestra enriquecedora y, sobre todo, fiel a la naturaleza del hombre como ser encarnado, sin dualidades ni contraposiciones. Este breve ensayo, sólido y serio, puede además ofrecer muchas claves para orientar a padres y educadores en el desarrollo de su importante tarea. Sonnenfeld conecta el propósito de la educación —la maduración de la persona— con el anhelo de felicidad de todo hombre. Educar es ayudar a crecer, pero con la vista puesta en la construcción de una personalidad fuerte y recia atenta a la diferencia entre la felicidad personal y la satisfacción frívola del deseo. Por ello mismo, el análisis está conectado con la esfera ética: esta disciplina no puede ser considerada una abstrusa disciplina filosófica, sino que su principal preocupación debe ser la de educar el carácter. A mi juicio, uno de los equívocos que consigue solventar este ensayo es el que afecta a la noción de felicidad. Sonnenfeld subraya que la felicidad no estriba en el tener, sino en el ser. «Se trata —comenta— más bien de una actitud» que relaciona con la motivación: «la felicidad ficticia es la que vie-ne de fuera, como regalada, sin esfuerzo personal. La que procede del interior, de dentro del sujeto, es la verdadera, y se adquiere como consecuencia de la actitud que tomamos ante las diferentes situaciones de la vida». La felicidad, pues, está en saber de algún modo independizarse de los factores externos, ejercer cierto señorío sobre los actos y tener la capacidad suficiente para ejercer esa dimensión interior de la libertad que, en ocasiones, es la gran olvidada en los manuales de ética. La vinculación de la felicidad con el esfuerzo es lo que reafirma el carácter ético de la educación y también de la vida humana. A mi juicio, uno de los equívocos que consigue solventar este ensayo es el que afecta a la noción de felicidad. Con los datos de la neurociencia y la explicación del funcionamiento de los sistemas motivacionales, la perspectiva ética de construcción de la personalidad cuenta con herramientas para ser más eficaz...
Marilynne Robinson

La obra literaria de Marilynne Robinson. Redescubriendo la serena luminosidad de la existencia

Marilynne Robinson es una de las voces literarias más exquisitas de Estados Unidos. La profunda sencillez de sus cuatro novelas, la entrañable intimidad e integridad de sus personajes y la posibilidad de desentrañar el sentido de la existencia constituyen las principales características de unas obras llamadas a convertirse en clásicos de la cultura americana. La publicación en castellano de Gilead, En casa, Lila y Vida hogareña, esta última recientemente, bajo el sello de Galaxia Gutenberg, constituye una ocasión para que el lector se sumerja en un universo literario distinto al habitual, pero tal vez mucho más enriquecedor. Mientras que una gran parte de la literatura contemporánea americana —tal vez la más mediática e influyente a este lado del Atlántico— está obsesionada con escarbar en el desarraigo y nimbada por un aura posmoderna artificial que cincela unos personajes traumatizados en su soledad, la limpidez de la prosa de Marilynne Robinson constituye un aldabonazo y sugiere que todavía el ser humano puede encontrar cobijo y curarse de esa esquizofrenia existencial que explota tan lucrativamente la narrativa de hoy. No puede resultar casual, entonces, que en el imaginario de esta escritora el hogar revista tanta importancia: no solo porque el título de su primera novela —Vida hogareña— ya revele un deseo de familiarizarse con un entorno fraterno, sino porque incluso al comienzo de su novela más aclamada —Gilead, con la que reaparece en el panorama novelístico tras 24 años de silencio—, el reverendo John Ames, el protagonista, afirma que la muerte es, en última instancia, como un regreso a casa. Tampoco es de extrañar que Robinson haya decidido ubicar sus narraciones en pueblos del Medio Oeste, alejándose de ese ambiente urbano tan propicio para el histerismo narrativo y la soledad multitudinaria en la que, pese a su cercanía física e incluso sexual, los personajes de Roth o Franzen, por mencionar algunos, expanden su identidad enferma. Así, Gilead, la localidad en la que transcurre la trilogía con la que Robinson ha ganado fama, rememora ya ese lugar de consuelo y salvación, de sencillez rural pero también de recia belleza, que, como un venero, ha sabido aprovechar la literatura protestante, pero que, recuperado hoy de la pluma de Robinson, se antoja tan moderno como piadosamente sobrecogedor. Robinson obliga al lector a preguntarse por esa constelación de significados que le ha hurtado una existencia vicaria, urbana, frenética y consumista. LA BELLEZA DE LO COTIDIANO Robinson (Sandpoint, Idaho, 1943) ha recibido premios importantes en Estados Unidos por su trabajo (el Pulitzer en 1982 por Vida hogareña y en 2014 por Gilead; este año ha recibido el Premio de la Biblioteca del Congreso por su trayectoria). Ha sido profesora de escritura creativa en Iowa y ha colaborado desde sus inicios en las principales publicaciones culturales de su país. No solo es la autora de estas novelas que reivindican la riqueza espiritual de la América profunda, el bálsamo de lo cotidiano y que salvan al hombre de su perplejidad. Ha firmado a la vez algunos ensayos que profundizan en la génesis de esas disyunciones —religión y ciencia, modernidad...
La perspectiva liberal-conservadora

La perspectiva liberal-conservadora

La imposibilidad de constituir una teoría política de carácter liberal-conservador no es casual. Es sintomático a este respecto que la defensa del conservadurismo liberal por parte de uno de los pensadores más importantes del siglo XX, Michael Oakeshott, reivindicara más la actitud conservadora que su ideología. Pero si el liberalismo conservador quiere ser una alternativa en las sociedades del siglo XXI tiene que recuperar de nuevo sus valores y principios originarios. Porque, en realidad, la supuesta incompetencia del pensamiento conservador por articular de un modo sistemático un conjunto de axiomas —y su falta de habilidad para concluir de ellos una visión completa del mundo—debe ser considerada una de sus principales y más irrenunciables señas de identidad. No es, por tanto, tampoco accidental que el propio Richard Nisbet tuviera dificultades para presentar la coherencia de un pensamiento político que es tan heterogéneo como plural, tan antiguo como moderno. De hecho, uno puede preguntarse qué comparten esos pensadores que el propio Nisbet cataloga como conservadores, más allá de unos principios generales como la propiedad, la libertad o la tradición, por ejemplo. Ahora bien, una lectura atenta descubre que Oakeshott tenía razón: la preocupación desde Burke hasta él mismo no parece centrarse en la defensa de ciertas categorías intelectuales, sino en la mirada sobre los condicionantes que imposibilitan una verdadera convivencia social. Y, desde esta perspectiva, no se puede negar que el conservadurismo defiende, antes que nada, un entramado moral o unos valores que se refieren tanto a la tradición como a la clara percepción de que, con ellos, la convivencia resulta más armónica y las instituciones más humanas. Pero si el conservadurismo ha tenido un enemigo, este, a decir verdad, trasciende las habituales distinciones políticas. Es más contra la teoría política que se escoraba preocupantemente hacia el racionalismo y que olvidaba la relevancia de la racionalidad práctica, de la prudencia, en la gestión de los asuntos comunes, la bestia negra de esos pensadores encuadrados tradicionalmente en la nómina conservadora. Como supo ver Oakeshott, el conservadurismo propone una política de la moderación que hoy, en el contexto de la exacerbación de las identidades partidistas, no podemos considerar superflua. Por el contrario, uno estaría tentado de afirmar que es más necesaria que nunca. Para el pensador británico, «gobernar es una actividad limitada y específica que se refiere a la provisión y salvaguardia de reglas generales de conducta, entendidas estas, no como imposiciones de actividades sustantivas, sino como instrumentos que permiten a cada cual desarrollar, con la menor frustración, las actividades de su propia elección». UN CONSERVADURISMO SIN ESPACIO Así las cosas, no debería ser preocupante tampoco el desinterés mostrado por la teoría política actual hacia el conservadurismo, pues la misión de este no es, por seguir a los clásicos, ofrecer un sistema de ideas elaborado ex ante y adaptar a él la irreductible complejidad de nuestra vida colectiva. Más bien, a diferencia de las últimas teorías de la justicia, el pensamiento conservador busca ofrecer una mirada real, transitoria, más razonable que racional, que armonice los intereses muchas veces contrapuestos,...
Democracia y nihilismo. Vida y obra de Nicolás Gómez Dávila

José Miguel Serrano Ruiz-Calderón, Democracia y nihilismo. Vida y obra de Nicolás Gómez Dávila

  Hay pocos autores tan sugerentes y tan independientes como Gómez Dávila. Pero, desgraciadamente, también hay poco pensadores tan desconocidos. Tal vez ha sido el carácter asistemático de su obra —junto con la dificultad de leer e interpretar sus escolios— lo que ha provocado su falta de divulgación. ¿O acaso el  silencio sobre este autor procede de su incorrección consciente y casi revolucionaria, en su bella oposición a los tópicos actuales? La obra de José Miguel Serrano, que lleva años estudiando al atípico autor colombiano, es novedosa porque trata de acercar al lector español la figura y, sobre todo, la inmensidad de temas y la originalidad de perspectivas de sus escolios. Poco a poco, afortunadamente, Gómez Dávila va adquiriendo reconocimiento y notoriedad, gracias a José Miguel Serrano pero también a Nueva Revista. En efecto, en estas páginas se han publicado artículos y reseñas y se ha llamado la atención sobre la oportunidad de reivindicar su legado. Por otro lado, puede decirse que lo que hace realmente interesante la obra del profesor Serrano es presentar de un modo sistemático el contenido de las preocupaciones intelectuales que ocupaban a Gómez Dávila cuando se retiraba a la tranquilidad lectora de su despacho. Gómez Dávila se construyó así un reducto para asegurar su independencia como lector, como escritor, pero también como ciudadano. Por eso, sus sutiles aforismos funcionan como un revulsivo ante el descrédito de los intelectuales —que hoy luchan por mantenerse cerca del poder— y su lectura resulta ser una terapia que nos rescata o sana de ese hartazgo que con frecuencia ocasiona lo políticamente correcto. Por otro lado, desde un prisma estrictamente político, la obra de Gómez Dávila ilumina como ninguna otra en la actualidad la profundidad y oportunidad de la crítica conservadora. De ahí que sea imprescindible para regenerar intelectualmente el conservadurismo familiarizarse con sus ideas, aunque no se compartan. Además hay que indicar que los márgenes en los que se mueven los escolios son amplios, como acertadamente sugiere Serrano en su presentación del pensamiento del intelectual colombiano. Son amplios, en cierto modo, porque, además de un agudo observador de la realidad cotidiana, Gómez Dávila era un hombre excepcionalmente culto. Sus escritos combinan la altura intelectual —como, por ejemplo, en su acerada crítica a los postulados modernos y a las consecuencias destructoras de la modernidad filosófica y política— con la sátira detallada de quien, ciudadano atento de día, se encierra a pensar su jornada por la noche. En un momento, tanto político como social, en el que prima sobre todo la imagen, el lema y el pensamiento único y conscientemente frívolo de la posmodernidad, la contundente crítica y la enmienda a la totalidad que realiza Gómez Dávila en sus escolios confirman la situación de urgencia en que nos encontramos. En el pormenorizado análisis que se realiza en estas páginas, y después de presentar al autor, se expone la crítica de Gómez Dávila a los dogmas democráticos. No estaba muy equivocado el pensador colombiano, como sostiene Serrano, cuando detectaba en la religión democrática la semilla de...
Nueva Revista

David Held: Cosmopolitismo

En la Teoría Política contemporánea, el nombre de David Held, catedrático en la London School, está unido al concepto de cosmopolitismo, pero su diseño no es solo teórico, sino que tiene alcance institucional. Se publica su libro Cosmopolitismo, como resumen de todas sus reflexiones anteriores. (Alianza Editorial, Madrid, 2012)

Jürgen Habermas: La constitución de Europa

Habermas ha sido pionero en la crítica a las instituciones europeas, si bien sus aldabonazos están más próximos a la crítica piadosa y constructiva que al euroescepticismo. Desde sus primeros escritos sobre el tema, Habermas ha apostado por más Europa. Ahora se presenta en español esta selección de ensayos de temática política que no puede resultar más oportuna en un momento en que Europa constriñe su proyecto a un catálogo de medidas económicas.

Julio Montero : Adiós… analógicos, adiós

Julio Montero, catedrático de Comunicación Social en la Universidad Complutense, propone en este sencillo y divertido libro cómo enfrentarse a los nuevos cambios. "Adiós... Analógicos, adiós" (Rialp, Madrid, 2012)

Carlos Rodríguez Braun y José Ramón Rallo: El liberalismo no es pecado. La economía en cinco lecciones

El título del último libro de Carlos Rodríguez Braun y Juan Ramón Rallo pretende ser polémico. Cierto que el ensayo escrito por el sacerdote Sardá y Salvany en 1884 (El liberalismo es pecado) no se refería al liberalismo económico, sino a la ideología moderna que reputaban generalizadamente anticristiana.

José María Marco: Una historia patriótica de España

Lo interesante de este nuevo repaso por la historia de España no es solo el recuerdo de los hechos relevantes del pasado, ni tampoco —aunque, tal y como anda el panorama editorial español, se agradece— el cuidado estilo literario. Lo que llama la atención es la perspectiva.

Beatriz Dueñas, Eduardo Fernández, Daniel Vela: De Cicerón a Obama

No son pocos (o sea, que son muchos) los manuales de Retórica que se han publicado en las últimas décadas. Razones teóricas y prácticas han producido una verdadera floración de manuales sobre el arte de expresarse con eficacia.

Stanley Payne: ¿Por qué la República perdió la guerra?

Según la tesis de Stanley Payne, la II República puede ser entendida como un proceso revolucionario excepcional en un contexto europeo que había dejado atrás una guerra mundial y también las consecuencias transformadoras derivadas de ella. Pero fue también excepcional el conflicto bélico, ya que la guerra de España contó con una movilización extraordinariamente elevada.

Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García: El precio de la exclusión. La política durante la II República

Este ensayo fundamenta históricamente el carácter excluyente y poco conciliador del proyecto republicano. «Resultó fundamental —explican los autores— para el futuro de la democracia republicana que la mayoría de los constituyentes considerara virtuosa una actitud contraria a la inclusión de los que pensaban diferente».

Fernando del Rey (Dir.): Palabras como puños: la intransigencia política en la Segunda República española

Esta obra colectiva, dirigida por Fernando del Rey y en la que colaboran especialistas de varias instituciones españolas, tiene el mérito de no caer en la cuantificación superficial y realiza un espléndido análisis de la intransigencia y del odio exacerbado con el que se llevó a cabo la propaganda ideológica. Su objeto de estudio son los discursos parlamentarios y extraparlamentarios, pero también las prácticas que se derivan de ellos.

Miguel Ángel Villena: Ciudadano Azaña. Biografía del símbolo de la II República

Azaña fue detenido en 1934, en un momento de crispación creciente. Pero la detención tuvo, como efecto, un aumento de popularidad y apoyo. Tal vez fue entonces cuando se fraguó el personaje como símbolo, en los discursos a campo abierto que congregaron a miles de personas y que han quedado como una de las imágenes más familiares de la República

Pablo de Azcárate: En defensa de la República. Con Negrín en el exilio

La vida de la República fue más larga de lo que acostumbramos a pensar; olvidamos con frecuencia que existió un régimen republicano en el exilio, presidido oficialmente por Juan Negrín hasta 1945.

Juan Pablo Calero Delso: El Gobierno de la anarquía

¿Cuál fue la participación de los anarquistas durante la República? En el momento de su implantación, la derecha, por motivos obvios, se oponía a la línea anarcosindicalista, pero que también la izquierda veía en la CNT y la FAI organizaciones que comprometían el proyecto republicano.

J. Habermas, Ch. Taylor, J. Butler y C. West: El poder de la religión en la esfera pública

Todos ellos han llamado la atención en sus trabajos sobre los defectos de un sistema que relega la decisión al ámbito privado y concibe la creencia como una decisión privada, sin apenas relevancia social ni política. La religión puede ayudar a regenerar el entramado moral de nuestras sociedades

Libros y autores para pensar: Un paseo por las novedades bibliográficas de no ficción

Si prestamos atención a esos ensayos que van más allá del análisis superficial y oportunista de algunos fenómenos, encontramos títulos que motivan la reflexión. La lectura que se goza es siempre la que puede reposar el paso de los años y aguantar relecturas innumerables. En eso consisten son los clásicos.

De la víctima sacrifical al apocalipsis. Los temas fundamentales de la obra de René Girard

La obra, y también la biografía, de René Girard constituye un desafío para un mundo empeñado en la especialización científica y en las miradas parciales, propias de la posmodernidad. Girard construye una teoría que puede ser tachada de omnicomprensiva y pasea con comodidad entre las fronteras disciplinarias.

La revolución europea

Escribir un libro como éste exige valentía. Trata un tema realmente polémico, sobre el que imperan las coacciones de lo políticamente correcto. Ahora tal vez resulte más fácil hablar de ello por las declaraciones de Angela Merkel, para quien la experiencia multicultural con la población musulmana ha resultado un fracaso, declaraciones que han aireado las opiniones.
Chaves Nogales.

Manuel Chaves Nogales: el oficio de contar

Se han reeditado algunas de las obras de Chaves Nogales (1897-1944), que supo combinar el reportaje periodístico y cercano con un buen estilo literario. Director de un periódico republicano, supo mantener el sentido común en una España enfrentada, denunciando la brutalidad de los bandos durante la Guerra Civil.

Joseph Pearce: un converso entre conversos

Escritor de prestigio, maestro en el arte de la biografía, Joseph Pearce es prácticamente un desconocido para el público español. Sin embargo, nadie mejor que él conoce la relevancia que tiene la experiencia vital en la configuración de las obras literarias. La propia vida de Pearce, su proceso de transformación interior y sus inquietudes son esenciales para entender su interés por ciertos escritores que han mantenido el compromiso con sus creencias en tiempos de mayor incertidumbre.

Eutanasia

José Miguel Serrano, profesor de filosofía del derecho en la Universidad Complutense y especialista en bioética, reflexiona de nuevo sobre las implicaciones jurídicas y éticas de la eutanasia, un tema siempre polémico y, a su juicio, tremendamente ideologizado. Casos como el de Ramón Sampedro —analizado detalladamente en las páginas de este ensayo—y el más reciente de Inmaculada Echevarría, así como las reformas legislativas que se han venido produciendo desde 1995 en España, otorgan a la eutanasia una trascendencia mediática que, en la mayoría de las ocasiones, menoscaba la calidad de las opiniones vertidas en público. De este modo, el libro de Serrano constituye una valiosa aportación, en la que se defiende de forma argumentada una posición acorde con la defensa de la vida de todas las personas, desmontando, al mismo tiempo, los tópicos de lo políticamente correcto.Desde un punto de vista estrictamente jurídico, la legalización de la eutanasia supone, de entrada, una excepcionalidad no justificable en la protección general de la vida humana, una «negación de lo jurídico», por emplear las palabras del propio autor. De rondón se introduce una asimetría social ciertamente perturbadora, en el sentido de que unos se terminan arrogando la decisión sobre la vida ajena, decisión basada, por otro lado, en criterios tan vagos y ambiguos como el resumido bajo la expresión «calidad de vida». Pero más grave aún son los cambios que se operan en el concepto mismo de derecho. En efecto, la legalización provoca la pérdida de una de sus funciones más básicas, a saber, la protección de los débiles frente a los abusos. En última instancia, todo ello perjudica la seguridad jurídica de los ciudadanos, tanto de los afectados de forma directa como la de aquellos no implicados en el tema. Los ejemplos de Holanda y Bélgica han demostrado que la legalización ha provocado más efectos negativos que positivos. De un lado, la admisión en los sistemas jurídicos de esta práctica ha certificado la renuncia de la sociedad a proteger y cuidar de los necesitados y dependientes, lo que supone, a la larga, su propio debilitamiento moral. De otro, ha aumentado hasta tal punto la presión social ejercida sobre los enfermos que éstos no han tenido más remedio que huir de estos países.En Eutanasia también se repasan las ambigüedades terminológicas y se confrontan las diversas opiniones existentes sobre la dignidad de la persona. Es cierto, señala, que en una sociedad altamente influida por los medios de comunicación y con una moral sentimentalista se corre el riesgo de que se acepte, incluso por motivos «humanitarios» , la legalización.

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