Santiago de Navascués

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Doctor en Historia. Profesor e investigador en UNIR.

La lectura de los clásicos como recurso formativo

La educación no hace necesariamente recto al ser humano. Sin embargo, siempre proporciona un contexto adecuado para su desarrollo, según señala José María Torralba, catedrático de Filosofía Moral y Política en su último ensayo, "Una educación liberal. Elogio de los grandes libros".

Quien salva una vida, salva al mundo

Una de las preguntas que suscita el Holocauto es ¿qué justicia puede existir en un mundo que alcanza tal grado de refinamiento en el arte del exterminio?, ¿es posible restituir el daño hecho?, ¿es la justicia algo más que equilibrar lo que se le debe a unos y otros por igual? Como sostiene Pieper la mera acción de la justicia no es capaz de poner al mundo en orden. Por eso, es necesario defender el derecho inviolable de la persona.

No disparen al experto

26 de septiembre de 1983. En el búnker Sérpujov-15, el centro de mando de la inteligencia militar soviética, el teniente coronel de la Tropa de Defensa Aérea, Stanislav Petrov, coordina la defensa aeroespacial rusa. A las 00:14 horas, el sistema informático advierte de que la base de la Fuerza Aérea Malmstrom de Estados Unidos ha lanzado un misil balístico intercontinental dirigido contra la Unión Soviética. Durante unos minutos que parecen infinitos, Petrov procesa la información disponible para emitir una respuesta. Poco después de la primera alarma, el sistema informático detecta el lanzamiento de otros cuatro misiles. El tiempo estimado desde el lanzamiento hasta la detonación es de veinticinco minutos. En esos veinticinco  minutos, la decisión que podría acabar en un holocausto nuclear está en las manos de un solo hombre. Contra todo pronóstico, el teniente coronel Petrov decide informar de un mal funcionamiento del sistema, abortando una posible respuesta nuclear. Poco a poco, los misiles desaparecen de la pantalla del radar. Ahora sabemos que, en efecto, se trataba de un error informático: el sistema de defensa había confundido la luz del sol sobre las nubes con el lanzamiento de un misil. Petrov tomó la decisión correcta al desconfiar del sistema informático, salvando al mundo de una posible guerra nuclear. La primavera de 1983 no podía haber sido más propicia para el estallido de una guerra nuclear. En cierto sentido, todo conspiraba para que Petrov, respaldado por las fuerzas del ejército, ordenara un contraataque nuclear Quienes leemos este artículo estamos en deuda, sin saberlo, con hombres como este. Personas que tomaron la decisión acertada, pero que arriesgaron su prestigio y hasta su vida para hacer lo correcto. La decisión de Petrov no era un plato del gusto de todos. Para la cadena de mando del ejército soviético, el sistema no podía equivocarse. Los errores de cálculo eran técnicamente imposibles: el error debía ser imputado a un ser humano. El teniente coronel Petrov tuvo que responder por las consecuencias de sus actos. El incidente avergonzó a los altos cargos soviéticos, que consideraron que Petrov debía haber respetado la cadena de mando antes de tomar la decisión. Este debía haber comunicado el dato a sus superiores antes de informar del mal funcionamiento del sistema. Durante años, el llamado “incidente del  equinoccio de otoño” fue ocultado al público, y Petrov fue discretamente relegado a un puesto inferior. Después de recibir una amonestación, fue degradado y apartado de sus funciones hasta su jubilación. Nunca fue rehabilitado por su país. Su reconocimiento llegaría décadas después de manos de una asociación extranjera –Association of World Citizens–, una institución de quienes antaño fueran los enemigos acérrimos de la Unión Soviética. Pero Petrov pudo haber tomado otra decisión. El sistema de defensa de la Unión Soviética tenía razones fundadas para sospechar de las intenciones de sus enemigos. En los meses anteriores, la OTAN había desplegado varias cabezas nucleares en Europa, coordinando una serie de ejercicios preparatorios que simulaban la escalada de un conflicto nuclear. La primavera del año 1983 no podía haber...