Ricardo Estarriol

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Corresponsal de la Vanguardia en los Balcanes

Austria o el hundimiento de la gran coalición

El 4 de diciembre 2016 los austriacos eligieron a su presidente, pero a la vez abuchearon a los dos grandes partidos gubernamentales (populares y socialistas). Ricardo Estarriol repasa en este artículo cómo se ha llegado a esta situación en el país centroeuropeo.

Deberes cumplidos, tareas pendientes

En marzo de 1990, durante la noche electoral que llevó al poder al Foro Democrático de la oposición, su líder, József Antall, dijo en su primera conferencia de prensa que él se consideraba representante de catorce millones de húngaros.Aquella declaración trajo cola, puesto que Hungría tiene sólo 10.2 millones de habitantes. Con su declaración, Antall se refería evidentemente a los húngaros que, después de la Primera Guerra Mundial, quedaron al otro lado de las fronteras del país, en Rumania, Eslovaquia, Ucrania, Croacia, Serbia y Austria. Antall no volvió a repetir aquella frase.Después de varios años y de sucesivos cambios en los respectivos Gobiernos, las tensiones con los vecinos (especialmente con Eslovaquia y con Rumania) han ida reduciéndose. El pasado mes de junio, finalmente, el Parlamento aprobó en Budapest una extraña ley (Ley sobre el Status) que, a partir del año próximo, dará a los ciudadanos extranjeros de nacionalidad húngara derecho a trabajar en Hungría, y a percibir ayuda social, sanitaria y educativa.Esta ley ha causado nerviosismo en los países vecinos, especialmente en aquellos donde la mayoría húngara es mayor. Rumania, que tiene una importante minoría húngara en Transilvania, ha declarado que la ley es discriminadora e incompatible con el estándar europeo para las minorías. Pero la Oficina para los Húngaros en el Extranjero, en Budapest, opina que las «dos afiliaciones» (al Estado anfitrión y a la nación cultural) no son incompatibles. El Tratado de Trianon de 1920, en virtud del cual el Reino de Hungría perdió dos terceras partes de su territorio y un 60 % de su población, continúa siendo un trauma para los húngaros. Los que viven en el extranjero tendrán ahora derecho incluso a una especie de documento de identidad húngaro. Y en Eslovaquía la minoría húngara es el fiel de la balanza que garantiza allí la estabilidad del Gobierno, hasta el punto de que cualquier radicalización nacionalista puede destruir el frágil equilibrio en ese país. La Unión Europea, por su parte, emitió un juicio salomónico.LA DESCOMPOSICIÓN DE LA COALICIÓN GUBERNAMENTAL La razón de esta situación hay que buscarla en la necesidad del partido de centro-derecha del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, de ganarse el favor popular con vistas a las próximas elecciones parlamentarias. El espectro de los partidos políticos en el Parlamento húngaro está sufriendo un proceso de reducción. En el campo gubernamental, el Partido Liberal de la Derecha del primer ministro Orbán (FIDESZ-MPP) ha perdido su más importante aliado, el Partido de los Pequeños Campesinos (FKGP), debido a una sucesión de escándalos financieros. Y el Gobierno no está seguro de poder mantener la alianza con el único socio que le queda, el Foro Democrático Húngaro (MDF).Los sondeos no atribuyen al resto de los pequeños partidos ninguna posibilidad de entrar en el Parlamento con las elecciones parlamentarias de la próxima primavera. Mejor dicho, hay una excepción: el Partido de los Radicales de la Derecha (MIEP) de István Csurka. El apoyo popular de este partido y los sondeos le atribuyen entre un 6 y un 10...

Una solucion híbrida para Kosovo

VIENA, 9-IX-99. Si vis pacem, para bellum: esta frase de Vegetius que ha inspirado a tantos políticos y militares en el curso de la historia, muy bien podría haberla utilizado la OTAN al terminar el siglo XX cuando trataba de imponer una voluntad política al caos existente en lo que ha quedado de la antigua Yugoslavia.El actual presidente yugoslavo Slobodan Milosevic desafió a la comunidad internacional cuando en 1989 liquidó la amplia autonomía de quegozaba la provincia de Kosovo. Durante nueve años los Estados europeos repitieron sin interrupción a los líderes albaneses (entonces, al «presidente»Ibrahim Rugova) que ellos apoyaban las aspiraciones autonómicas de Kosovo, pero que nunca aceptarían la independencia de la provincia. Ahora,después de diez años, la comunidad internacional (siguiendo la presión británica y americana) ha reconocido de hecho la separación de la provincia.El actual estatuto aprobado por el Consejo de Seguridad menciona una yotra vez que Kosovo continúa permaneciendo bajo la soberanía formal de la República Federal de Yugoslavia, pero el gobierno de Yugoslavia no está encondiciones de ejercer ninguna de sus funciones soberanas. A lo que más se asemeja Kosovo en el momento actual es a un protectorado internacional.Y aquí empiezan los problemas. La Secretaría General y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas no están en condiciones de protagonizar un protectorado. Mientras que las dos acciones militares de la OTAN (elbombardeo previo sin mandato de la ONU y la entrada en la provincia con el mandato del Consejo de Seguridad) fueron eficaces y consiguieronparar las atrocidades y pactar la retirada ordenada de las fuerzas serbias, la subsiguiente operación civil no ha sido capaz de llenar el vacío de poderque quedó en la provincia. Gobernar desde Nueva York una provincia de casi dos millones de habitantes con las heridas abiertas de una cruel guerra es una ilusión. Tanto más cuando cada decisión del Consejo de Seguridad tiene que ser aprobada por consenso. Cuando Austria-Hungría recibió en el Congreso de Berlín (1878) el mandato de crear un protectoradoen Bosnia-Herzegovina, la administración imperial se puso manos a la obra: mientras el ejército aseguraba militarmente el país, una pléyade de gendarmes, jueces, maestros, funcionarios públicos e ingenieros fue enviada a Bosnia con el fin de organizar una administración eficiente.En Kosovo no ha sucedido nada de eso. El número de policías internacionales es insignificante y los soldados de la fuerza de paz KFOR no están entrenados para ejercer funciones de policía. La Administración de la ONU en Kosovo (UNMIK) dispone de un organigrama perfecto, sobre todo en la cúspide, pero carece de medios. Se dan situaciones tan grotescas como el hecho de que la UNMIK nombra jueces y fiscales, pero se olvida de decirles qué derecho tienen que aplicar. Los comandantes militares de los cinco contingentes de la OTAN aplican su respectivo derecho nacional. Los albaneses exigen que se aplique el derecho existente antes de la liquidación de la autonomía de Kosovo, pero la UNMIK decide aplicar el derecho existente en el momento en que empezó el bombardeo. Los...

Quién es Slobodan Milosevic

El hecho de que Milosevic desafíe al mundo con la crisis de Kosovo es un episodio más en la historia de un hombre cuyo talento reside precisamente en llevar las cosas hasta el límite para mantener su ilimitado poder en el país.

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