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Conse rvative Century es un espléndido libro de ciencia política, dedicado al partidoque marca la pauta de la vida política inglesa a lo largo del siglo xx: el Partido Conservador, que ha gobernado (en solitario o como elemento dominante en una coalición) durante más de sesenta años, a partir de 1900. Sin embargo, como recuerdan Seldon y Ball, el Partido Laborista ha merecido, por los motivos que el lector adivina, mucha más atención en los ámbitos académicos de la investigación histórica y politológica.

El libro que comentamos cubre, de largo, las muchas lagunas existentes. Muy bien editado, ilustrado con fotograf ías bien seleccionadas, acompañado de una completa bibliografía y de apéndices documentales, cronológicos, etc., esta obra colectiva, dirigida por Anthony Seldon (director del Institute of Contemporary British History ) y Stuart Ball (profesor de Historia en la Universidad de Leicester), cuenta con la colaboración de veinte especialistas de reconocida cualificación. Merece la pena recordar algunos de los temas tratados: después de un notable capítulo introductorio a cargo de Seldon, la parte I («Composición y estructura») analiza el proceso de selección de los líderes, el Partido parlamentario y los M.P., la estructura nacional y regional, las conferencias del Partido y la organización local; la parte II, especialmente interesante, contiene dos capítulos fundamentales («ldeology and Factions», de J. Barnes y «The Making of Party Policy», del mismo autor, junto con R. Cockett), así como estudios sectoriales sobre el Partido y el Civil Service, la Administración local, la industria y los sindicatos; la parte III («lmage and Support») contiene estudios sociológicos sobre la imagen del Partido en los medios de comunicación, la estructura social en que se sustenta, las mujeres, la religión, Escocia y el contexto internacional.

Las casi novecientas páginas de este denso volumen ofrecen al estudioso del pensamiento político un arma concluyente para luchar contra una mentira interesada: la que afirma que los conservadores carecen de ideas y solo actuan en defensa de intereses (siempre turbios, al parecer). El historiador y el sociólogo encontrarán aquí la perspectiva tal vez más atractiva de la vida inglesa a lo largo de cien años apasionantes. El político aficionado a la buena lectura agradecerá, sobre todo, esa historia tan bien contada acerca de cómo funciona un gran partido y cómo se toman las decisiones en el seno de una organiza ción compleja. En general, el lector imparcial -pero no pasivo- contemplará con envidia el despliegue de este Conservative Century, que, a pesar de todo, deja por resolver en el Reino Unido algunos problemas  capitales de la sociedad postindustrial contemporánea.

Merece un comentario aparte la encantadora imagen de la cubierta. Es  un  cartel  electoral  del  Partido Conservador en 1929, en el que -bajo el rótulo The escalator to prosperity- un grupo de ciudadanos de distintos ambientes sube una escalera en la que aparecen diversos  peldaños hacia la «prosperidad» deseada: paz industrial, más empleo, reducción del coste de la vida, impuestos más bajos, seguridad pública, desgravaciones tributarias …: es, acaso, un «pro-grama permanente», digno  del esfuerzo de muchas generaciones.


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