Miguel Ormaetxea

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Periodista, Director de la revista Dinero

La Europa de la energía a oscuras

El autor hace referencia a la red eléctrica del futuro que pudiera ser una inteligencia de redes descentralizadas, con una galaxia de microepresas, más que unos mounstros gigantescos dictando su ley a los consumidores.

Nueva Revista

El futuro de RTVE, según los sabios o cómo ahorrarnos los españoles 80.000 millones

Érase una empresa que perdía trescientos millones de las antiguas pesetas cada día del año. Érase que esas tan pesadas cargas no las sufragaba una gran empresa, ni accionistas, ni un multimillonario caprichoso, sino todos los españoles. Erase que ese colosal coste no era a cuenta de un servicio público vital, o siquiera de una importancia social que pudiera justificar el desembolso, sino que producía más o menos lo mismo que la competencia, haciendo además una competencia desleal a las empresas privadas. Érase que se nombra responsable máximo de este dislate no a un probado gestor, sino a una persona sin el menor conocimiento ni experiencia empresarial. Érase que dicho responsable acumula en pocas semanas un auténtico récord de dislates, que deben ser desmentidos por otros responsable superiores, en un juego de despropósitos que hubiera hecho reaccionar en días a cualquier consejo de administración de cualquier empresa mediana del mundo. Pues esa montaña de errores acumulados y culpas compartidas es RTVE. RTVE perdió el pasado año 623 millones de euros, a pesar de una importante progresión de los ingresos publicitarios hasta los 851 millones de euros, gracias a una agresiva política de tarifas, que erosionó los resultados de la competencia. Se podría preguntar: la acumulación de gran número de anuncios entre programa y programa y en medio de los mismos, ¿es acaso un servicio público destinado a elevar las mentes y la cultura de la audiencia? ¿O el déficit de RTVE se justifica socialmente por la incitación al consumo que ofrece RTVE, con importantes afectos sobre el crecimiento de la economía española? En ese mismo ejercicio la cadena competidora Tele 5 logró unos beneficios netos de 122 millones de euros. Claro que Tele 5 tiene una plantilla que es casi la mitad de la de la cadena pública, con un pequeño equipo directivo que se repartió el año pasado una retribución conjunta bastante comedida de 3,3 millones de euros (RTVE tiene en plantilla a 2.243 jefes, con lo que tocan a la incríble ratio de 2,96 «indios» por cada jefe. De ellos, 22 directivos cobran más sueldo que el presidente del Gobierno y otros 40 cobran más que el vicepresidente). Esta cadena privada acaba de salir a bolsa en una OPV que ha sido la segunda más sobresaliente y con mejores rendimientos de los últimos años (la primera fue Inditex). Más de 200.000 nuevos accionistas pudieron ver cómo su inversión se revalorizaba el 23 % en su primer día de cotización. La capitalización bursátil de Tele 5 está ahora en torno a los 3.000 millones de euros, habiendo superado netamente a su otra competidora privada, Antena3, que se mueve en el entorno de los 2.500 millones. Con todo esto podemos colegir fácilmente que la televisión, hecha con rigor empresarial, es un gran negocio. Mientras, la deuda acumulada de RTVE ya ha superado los 7.000 millones de euros, según el ministro Solbes. He aquí que Tele 5 come cuota a RTVE semana tras semana, sin que ni los partidos del campeonato de fútbol...

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