Inger Enkvist

4 publicaciones 0 Comentarios
Profesora de la Universidad de Lund
Nueva Revista

La calidad universitaria en peligro

Mejorar la calidad de la enseñanza universitaria es, sin lugar a dudas, una de las medidas más importantes para mejorar la competitividad de cualquier país. En el caso español, las deficiencias de la universidad son no solo fruto de la masificación, la ineficacia de los gestores o la falta de investigación, sino también resultado de una educación primaria y secundaria mediocre. Mejorar los niveles preuniversitarios y apostar por la calidad en lugar de la endogamia puede revertir la situación.
Nueva Revista

De escuelas comprensivas a escuelas especializadas

El informe PISA de la OCDE demuestra que países como Japón, Taiwán, Corea del Sur o Singapur han obtenido un excelente nivel Eeducativo en un tiempo relativamente breve. En estos países, la noción de la calidad de la educación no parece producir controversia. En Europa, Finlandia es la nueva estrella, un país que obtiene resultados similares a los de los países asiáticos. Este país nórdico es diferente de los otros países occidentales porque sus autoridades no han impuesto nunca la «nueva pedagogía» centrada en lo lúdico, en la convivencia y en la autonomía del alumno. Finlandia y los países asiáticos exitosos han aumentado el volumen de sus sistemas educativos sin utilizar la expansión como excusa para bajar las exigencias. En contraste con los ya mencionados, en muchos países occidentales la educación se ha convertido en un área de crisis. Los alumnos no aprenden más sino menos a la vez que aumenta la violencia y el vandalismo en los colegios. En Gran Bretaña se ha intentado -al menos más que en otros países- contrarrestar estas tendencias tanto durante el anterior gobierno conservador como durante el actual gobierno laborista. Se trata del primer intento a gran escala de hacer subir la calidad de la enseñanza en un país industrializado cuya escuela pública había bajado en resultados años tras año, y es toda una novedad que un gobierno socialdemócrata moderno insista tanto en la ello. EL SISTEMA ESCOLAR INGLÉS Cuando en la década de los sesenta Gran Bretaña introdujo la escuela comprensiva, la gran meta era la igualdad. Sin embargo, pronto se combinó con la libertad como meta global de la educación. La libertad se entendía como el derecho de los alumnos de formarse a sí mismos. Se consideraba menos importante mantener cierto nivel estándar que ofrecer a los alumnos y a las escuelas una libertad y una igualdad tan grandes como posibles. Al mismo tiempo, el momento se caracterizaba por el cierre de las industrias metalúrgicas y textiles, el auge de las separaciones matrimoniales y una nueva inmigración. Empezó a ser imposible dirigir las escuelas en áreas con mucho desempleo. Había escuelas con más de un 50% de absentismo y algunas escuelas dejaron de funcionar en el sentido de que ningún alumno lograba aprobar el examen con el que terminaba la escolaridad obligatoria a la edad de dieciséis años. A pesar de esto, en vez de hablar de la calidad de la educación, gran parte del debate político giraba alrededor de las escuelas privadas y de los institutos de bachillerato. Alrededor del año 1960 los institutos estatales de bachillerato acogían a una tercera parte de los jóvenes, aquellos que obtenían los mejores resultados en una prueba de conocimientos que se hacía a la edad de once años. Muchas personas, sobre todo en la izquierda, querían cerrar los institutos de bachillerato, no porque fueran malos sino porque no eran lo suficientemente igualitarios. Inglaterra ha tenido siempre muchos tipos de escuelas. La Iglesia anglicana tiene hoy en días unas 4.700 escuelas entre primarias y secundarias y tiene...

Sobre la estupidez y los estúpidos

Hoy en día hablamos de manera continua en términos de educación, de progreso científico y de mejoras de distinta naturaleza, pero ¿realmente existe dicho progreso? Con la ayuda de pensadores españoles y francófonos, este texto propone una reflexión sobre el concepto de la estupidez y la influencia del fenómeno en diferentes campos.Para comenzar, acudo al pensador francés Jean-Michel Couvreur que introduce una primera distinción a tener en cuenta cuando propone hablar de «ininteligencia» a propósito del niño pequeño que todavía no ha madurado lo suficiente como para lograr poseer inteligencia. De igual forma, se debe también distinguir la estupidez de la simple ignorancia cuando ésta radica en la mera falta de información sobre alguna cuestión que una persona tampoco pretende o debe conocer. La verdadera estupidez se caracteriza por la ausencia de un conocimiento que se debería poseer o, aún más, que se pretende conocer y, además, no existe en el sujeto una preocupación por cubrir esta carencia. Para Couvreur, en definitiva, la estupidez consiste en una inmovilidad intelectual que corresponde a un suicidio intelectual.En opinión de Jacques Barzun, historiador de la cultura y decano en la Universidad de Columbia, la inteligencia es individual pero el intelecto es colectivo porque necesita una tradición, una educación, una red de bibliotecas y revistas y unas instituciones como las universidades. Barzun ha observado la presencia de un profundo «antiintelectualismo» en los países occidentales durante el siglo XX. Cree que lo que atrae a las masas es el arte y no la ciencia. La idea de que tiene poca importancia el sentido de una obra o de una expresión se ha extendido cada vez a más áreas. Los jóvenes no reciben una educación intelectual adecuada porque no se les obliga a trabajar sobre materiales intelectuales. Incluso entre los que se consideran intelectuales reina la confusión. Piensan en sí mismos como intelectuales pero quieren vivir como artistas, dice Barzun.El historiador francés afincado en Nueva York afirma que los jóvenes están más influidos por los medios de comunicación que por la escuela y que, como todo lo que ocurre en los medios se debe poder entender enseguida, no dan ninguna importancia a la irrelevancia propia de la mayoría de los contenidos difundidos. Los jóvenes no descubren el valor de los conocimientos y, de esta manera, la educación llamada democrática lleva a una actitud escéptica, negativa, reacia al esfuerzo. El lema de algunos alumnos frente el profesor parece ser: « ¡Enséñame si puedes!».Frente a esto, un país que quiera tener ciudadanos inteligentes deberá cuidar de sus instituciones intelectuales y en primer lugar de su escuela. El filósofo francés Adam realizó hace varias décadas un estudio sobre «la estupidez» en el que enumera algunas características del sujeto — el estúpido— que se caracteriza por ostentar dicha «virtud»:No se interesa por el conocimiento.No acepta el esfuerzo.No toma en cuenta la realidad.Sus limitaciones no le molestan sino que es feliz en su estado.En lo epistemológico, el estúpido da importancia a lo que no la tiene, a lo fútil, lo evanescente....

Tzvetan Todorv, un intelectual europeo

Conversaciones con Tzvetan Todorov, muy conocido entre los críticos literarios como inductor del estructuralismo. Presentación de su libro "El nuevo desorden mundial".

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies