Andrés Ollero Tassara

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Catedrático de Filosofía moral y política. Universidad Rey Juan Carlos

La crisis de las instituciones

En el contexto actual, la crisis económica ha mutado también en crisis política, provocando un desprestigio de las instituciones y la desconfianza de los ciudadanos en los poderes públicos. Andrés Ollero, catedrático de Filosofía del Derecho y magistrado del Tribunal Constitucional, cree que una causa importante del descrédito proviene también del desconocimiento que tiene la ciudadana sobre las funciones de las instituciones políticas.
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La Europa desintegrada: lautsi contra lautsi

Multiculturalismo, integración, laicidad... El debate está abierto en una Europa en expansión,  no solo por la incorporación de nuevos países, a los que les corresponde por naturaleza e historia, sino sobre todo por la llegada masiva  de inmigrantes portadores de una cultura bien diversa.
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El derecho fundamental a ser dejado en paz

Y el undécimo «no molestar». Ya se sabía; aunque ahora quizá haya que añadir que los otros diez mandamientos se encierran en éste, según los textos sagrados de la educación para la ciudadanía. Pero no es de ellos de donde robo el título (quizá ya no sea pecado hacerlo, si no se molesta...), sino (asómbrense...) de los mismísimos Anales de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, en los que un magistrado emérito del Tribunal Constitucional ha tenido la santa paciencia de inventariar un selecto ramillete casuístico de lo que caracteriza como jurisprudencia «menor»: fallos de instancias iniciales de nuestra jurisdicción, que dejan al descubierto hilos para engrosar más de cuatro madejas.¿Podemos seguir pensando que sólo es derecho el derecho positivo? ¿Quién y cuándo lo pone?, o, lo que es lo mismo, ¿quién le pone el cascabel al gato? ¿Puede el Constitucional dictaminar que se ha vulnerado un derecho fundamental y contemplar luego, beatíficamente, cómo el Supremo decide por su cuenta la indemnización que subsane el destrozo, sin que se desencuaderne el ordenamiento jurídico?A Rafael de Mendizábal Allende, autor del artículo que comento, no le duelen prendas. A estas alturas de la película, lo de lo políticamente correcto no parece importarle un ardite. Pasen y vean: «Cualquier persona razonable entiende muy bien que haya un derecho natural a no lucir las imperfecciones físicas», como «flacideces, celulitis, cartucheras o pistoleras». Duro asunto el de defender el derecho a la intimidad, con arreglo al cual para un inglés su casa es su castillo, en una España donde, a falta de castillos, se tiene a orgullo no tener nada que ocultar, y se considera el chollo del siglo que, además, te paguen por contarlo.Nuestra Constitución se tomó el asunto en serio, con no poca sorpresa del personal, y hete aquí que tenemos derecho, fundamental y todo, a que nos dejen en paz. En el artículo 18 está puesto, que lo he visto yo; o sea, que es derecho positivo de estricta observancia. Claro que el legislador tiene que desarrollarlo, para que tan loable protección no quede en agua de borrajas. No hubo problema; la ley orgánica de turno ya cumplió los veinticinco. Sólo queda pues un pequeño detalle: que cuando a alguien, como ha dibujado «El Roto», le diagnostiquen «un rumor maligno, y además infundado, de los que no tienen cura», algún juez acierte a la hora de calcular a cuánto sale la ronda. A setenta y cinco euros por barba, según nos cuenta don Rafael, les salió la juerga a dos lumbreras marcianas, que aprovecharon la vuelta para dedicar otro programa a pitorrearse del angelical juez de turno. Puro derecho positivo; para ellos...Habíamos quedado en que «las normas se interpretarán», entre otros muchos criterios rara vez acordes, con arreglo a «la realidad social del tiempo en que han de ser aplicadas»; lo dice el Código Civil, que lo he leído yo. El Supremo lo intentó a su modo, en el culebrón de la maltratada ciudadana Preysler, comparando verrugas con caídas del...
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La libertad religiosa en perspectiva constitucional

Reproducción de las partes I y II del libro del catedrático Andres Ollero "La libertad religiosa en perspectiva constitucional".
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El firmamento judicial

Los medios de comunicación se han convertido en la actualidad en un escenario de batallas tan importante, que han dado lugar a un nuevo firmamento judicial. Desde los llamados "jueces estrella " hasta los que el autor denomina "jueces estrellados", existe todo un catálogo de jueces que ilustra bien la desfiguración por la que atraviesa el Poder Judicial y, pronto, los otros dos que -junto a éste-forman la terna de Montesquieu.

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