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“América Latina va a convivir con la pandemia mucho más tiempo del que pensamos. Y para salir de la crisis necesitará superar la desconfianza en las instituciones y liderazgo” afirmó José Juan Ruiz, presidente del Real Instituto Elcano, en la primera sesión del seminario América Latina en el escenario global 2021, celebrada en la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

Este ciclo de conferencias está organizado por el Consejo Social de UNIR, que preside el exministro Jordi Sevilla, con la colaboración de Nueva Revista; y está dirigido por la exministra de Asuntos Exteriores Trinidad Jiménez, actualmente directora de Estrategia Global de Asuntos Públicos de Telefónica.

Jordi Sevilla.

En la presentación, Jordi Sevilla señaló que, aunque el presidente Biden ha recuperado “cierto multilateralismo, EE.UU. parece estar centrando su foco de atención hacia el Indo – Pacífico” y es preciso ponerlo también en América Latina, que según los analistas, puede que sea “la región que más tarde salga de la pandemia y se incorpore a la recuperación económica mundial”. En este escenario, España debe “aspirar a ser el gozne entre América Latina y la Unión Europea”. 

Y la exministra Trinidad Jiménez recordó que “el valor añadido que España tiene en el mundo en parte viene por su relación privilegiada con América Latina”.  Es pertinente preguntar “¿qué está pasando en América Latina después de la pandemia?, porque se han agravado algunos de los problemas persistentes”; de suerte que “hay que tratar de instrumentar elementos para salir de la crisis”

Trinidad Jiménez.

José Juan Ruiz indicó en su exposición que “con un 8% de la población mundial, América Latina ha aportado el 35% de los muertos por la pandemia”, y esta es “la gran tragedia humana del Continente”. La pandemia -advirtió- “no está remitiendo”, entre otras razones por el fracaso de “los Estados en la logística de las vacunas”.

“La pregunta no es si vamos a tener una década perdida, sino si vamos a tener una generación entera perdida”

“Los largos confinamientos” han afectado a la economía de esos países, con caídas del PIB del 7% en el 2020. Y “la pregunta no es si vamos a tener una década perdida, sino si vamos a tener una generación entera perdida”; dado que los niños no han estado escolarizados durante mucho tiempo, con consecuencias graves también para la salud (“en la escuela en América Latina no solo aprenden sino que también se alimentan”).

Los confinamientos también han tenido consecuencias sociales, “con el aumento de la violencia doméstica y del castigo físico y verbal” Y “grupos violentos como los maras y los carteles” han encontrado en los niños que antes iban a la escuela una cantera “para reclutar a nuevos soldados

“La buena noticia -añadió José Juan Ruiz- es que la región no ha sufrido los cuatro jinetes del apocalipsis macroeconómicos: no ha habido ni defaults, ni hiperinflaciones, ni crisis bancarias, ni crisis cambiarias”.

AUMENTO DE LA DESIGUALDAD

Sin embargo, se ha incrementado “la desigualdad, el otro problema importante” agravado por la pandemia. Señala José Juan Ruiz que “aumenta la informalidad, la desigualdad entre hombres y mujeres, y disminuye la movilidad social”.

Subyace como cuestión de fondo “lo que hay debajo de América Latina”: sus problemas de “confianza, de violencia, inexistencia de Rule of Law (imperio de la ley); y capital social”, que hacen mas complicada la superación de crisis como la actual.  Para ello “hacen falta instituciones y liderazgo”; la “falta de confianza, interpersonal y en las instituciones” es uno de los mayores hándicaps ante un reto como el de la pandemia.

Todo ello acentúa la marginación y la violencia. Recordó que en la región se producen “el 30% de los homicidios del mundo; y que de las 50 ciudades más violentas todas, menos cinco, son de América Latina”.

“El nivel de hartazgo de las clases medias es mayor que en el pasado”

Advirtió que la salida de la crisis no va a depender, esta vez, de “los tecnócratas diseñando reglas fiscales de sostenibilidad económica”, sino de como “restauramos la convivencia, la confianza, el rule of law, la apelación a la razón”. Y eso va a ser más complicado porque por primera vez la región se enfrenta a “una crisis que ha golpeado especialmente a las clases medias”.

Estas han llegado a suponer en los últimos años “el 60% de la población, de la cual un tercio eran clases medias vulnerables, que podían volver a ser pobres si llegaba un shock, y el shock ha llegado” subraya Ruiz. Se estima que de los 50 millones que salieron de la pobreza, unos 20 millones volverán a ella. Y su comportamiento político y social no va a ser el mismo que en las crisis de los 80, ya que “el nivel de hartazgo es mayor que en el pasado”, como se ha visto en Chile, Colombia o Ecuador.

Explicó José Juan Ruiz, para terminar, que ante “una exclusión permanente de una gran parte de su población”, existe un sentimiento de fondo de “querer volver a una unidad corporativa que nunca existió”. La ilustración “perdió la batalla de la razón en América Latina” y “tenemos santos laicos, líderes revolucionarios o mesiánicos”. Defenderse de la ilustración, no “excluir la revolución como mecanismo de redención o recurrir a líderes mesiánicos” es una vieja constante de América Latina, “cuya política no se puede entender sin el factor religioso” concluyó.

GERMÁN RIOS: RECORD DE ESTUDIANTES EN EDUCACIÓN SUPERIOR

También intervino como panelista Germán Ríos, profesor de Economía y coordinador del Observatorio de Política y Economía de América Latina. Expuso razones para mostrarse optimista. Una de ellas es que, a pesar de que con la pandemia, “cayeron las remesas, el turismo o las exportaciones, la mayoría de los países manejaron adecuadamente la macroeconomía”. Otra razón es que “América Latina ha tenido, por primera vez, un número récord de estudiantes en educación superior”. La educación -añadió- va a ser fundamental para recuperar la movilidad social, definiéndola como que “a los hijos les vaya mejor que a sus padres”.

Germán Ríos.

“La lucha contra el cambio climático y la digitalización son otras dos grandes oportunidades para América Latina”

Por otro lado, los dos socios comerciales de la región –China y EE.UU.– “son los que van a crecer más rápido, impulsando las exportaciones y la demanda de commodities o materias primas”. Y se va a añadir otro país con altas tasas de crecimiento, India, a la que calificó como “la próxima China”. 

Agregó Germán Ríos que “la lucha contra el cambio climático y la digitalización” son otras dos grandes oportunidades para América Latina.

CRISTINA MANZANO: DESIGUALDAD DE LA MUJER

Finalmente la periodista Cristina Manzano, directora de Esglobal y de Foreign Policy en español, apuntó tres brechas sociales agrandadas por la Covid-19. Por un lado, “la desigualdad de la mujer”, con empleos más precarios y con mayor riesgo de exclusión económica. Habrá 118 millones de mujeres por debajo del umbral de la pobreza”, señaló, y añadió que se ha estancado el impulso que se había dado a los derechos de las mujeres.

Cristina Manzano.

“Siete de cada diez empresas en América Latina no consiguen los universitarios adecuados por falta de competencias digitales”

Una segunda brecha es la de “los niños y los jóvenes”, singularmente en la educación. Indicó Manzano que, según el Banco Mundial, la pobreza educativa, que mide la capacidad de los niños de 10 años de leer adecuadamente, ha subido del 51% al 62% en América Latina. Una forma de paliar el problema es la digitalización, pero hay un 46% de niños entre 5 y 12 años que no tienen acceso a internet. La formación en nuevas tecnologías es un importante reto, ya que “siete de cada diez empresas en América Latina no consiguen los universitarios adecuados por falta de competencias digitales”.

Y una tercera brecha es “el escaso peso de la región en el debate global”. Debido entre otras razones al parón del multilateralismo regional, con dos instituciones financieras como CAF (Banco de Desarrollo de América Latina) y el BID (Banco Interamericano de Desarrollo), ancladas en problemas de gobernanza interna y la Organización de Estados Americanos (OEI), cuyo papel está siendo cuestionado.

Reivindicó, por último, el papel de las Cumbres Iberoamericanas como “el foro que sigue aglutinando a buena parte de los líderes de la región”. Así como el eficaz “funcionamiento de la cooperación en migraciones o gestión de la salud”.


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