José María Torrijos

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Director del Colegio Universitario Elías Ahúja. Licenciado en Filología Hispánica

Jardiel Poncela en sus cartas a López Rubio

Hace referencia a las cuatro cartas que escribía Jardiel Poncela a su amigo López Rubio, cuando ve venir la muerte a él.

Cartas inéditas de Jardiel Poncela a López Rubio

A mediados de octubre de 1919, en el Instituto madrileño de San Isidro, los estudiantes de Preparatorio también preparaban otra cosa: una huelga, pretexto para adelantar las vacaciones navideñas. José López Rubio, "Pepe" para los amigos, miraba cómo un compañero, sobre un tejadillo del patio, arengaba a los demás. Se lo presentaron luego. Su nombre: Enrique Jardiel Poncela, dos años mayor que él. Aquella misma tarde acudió invitado a su casa, en la calle Churruca. En el gabinete —ha recordado López Rubio en su discurso de ingreso en la Real Academia-, "Jardiel estaba leyendo a los que habían llegado antes un monólogo que acababa de escribir. Se titulaba El precipitado Rojo, y se refería a un señor apellidado Rojo que era muy precipitado". Dicha obra hacía el número sesenta y tantos de su producción teatral, escrita con su vecino Serafín Adame (a quien luego cedió la propiedad de esos escritos juveniles). Entre Pepe y Jardiel fragua una amistad fraterna, teñida de mutua admiración, que duraría hasta la muerte de éste, en 1952. AI poco de conocerse, apareció la nueva revista Buen Humor, en la que López Rubio, como secretario de redacción, introdujo al prolífico amigo. Juntos aparecen en Los Lunes del ImparciaL, Macaco, Gutiérrez..., juntos escriben dos comedias primerizas sin alcanzar su estreno: Un hombre de bien y El año 2.500 y, con el dibujante Antonio Barbero, fundan Chiquilín, efímera revista de niños. Es la época de acudir a las mismas tertulias, especialmente a la de Pombo, donde imparte su magisterio Gómez de la Serna, figura a la que los cinco humoristas-dramaturgos del 27 (Neville, López Rubio, Jardiel, Tono y Mihura) profesaron una deslumbrada admiración ("buque nodriza" lo definió Neville). La noche del estreno de Los medios seres (1929), polémica obra de Ramón, Jardiel tumbó de un guantazo, sobre una escupidera, a un espectador disconforme. Ese mismo año, al editar la novela ¡Espérame en Siberia, vida mía!, Jardiel escribía a López Rubio una bromista dedicatoria, sin saber que se haría realidad: "Pepe: ¿Te acuerdas de nuestros días de caza y aventuras en América? Pues ahí va eso para que calces una mesa. Enrique. Otoño 1929"Efectivamente, un año más tarde, López Rubio parte hacia Hollywood, contratado para dialogar películas americanas en su versión española. Seguía el camino abierto por Edgar Neville. Cuando Fox Film precise un escritor más, López Rubio apoya la candidatura de Jardiel: "Es tan bueno -les anunció-, que cuando esté aquí Vds. solo necesitarán a uno. Y, por lógica, me despedirán a mí". Rápidamente, le telegrafía: "Contesta si te interesan seis meses de contrato, cien dólares semanales sin viajes". Por el mismo medio, Jardiel responde: "Con viajes pagados, desde luego; sin viajes, imposible". Y, aceptado, Enrique marchó para allá. Cuando llegó, Pepe y él ocuparon vivienda pared por medio con la pareja del autor Gregorio Martínez Sierra y la actriz Catalina Bárcena. Los dos amigos se comentan proyectos, comparten comidas con Chaplin, asisten a espectáculos de fútbol o boxeo, realizan excursiones a Long Beach... y, jóvenes en...

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