Héctor Ghiretti

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Profesor en la Universidad Nacional de Cuyo (Mendoza, Argentina)
otra de vampiros

Otra de vampiros

El personaje del vampiro ha sido siempre recurrente en el cine y en el de los últimos tiempos prolifera con más frecuencia. El vampirismo no es, sin embargo, un género superficial dirigido a adolescentes. El análisis de su desarrollo y de sus formas permite reflexionar sobre problemas de gran calado existencial, como el dolor, el miedo, la libertad y otros que Héctor Ghiretti destaca en este artículo.

La personalidad del líder como factor excluyente de la política

Es urgente una nueva reflexión que repare en las implicaciones personales y humanas del liderazgo y del poder. Héctor Ghiretti analiza las consecuencias que puede tener una ideología política demasiado encarnada y poco institucionalizada. En concreto, en el contexto latinoamericano, se debe buscar un difícil equilibrio entre los líderes políticos y la institucionalización de políticas con el fin de asegurar cierta estabilidad y orden social.

Un recorrido atípico por la galería Velázquez

Es difícil pensar en don Diego de Silva Rodríguez Velázquez, pintor del rey, sin referir mentalmente y de modo inmediato sus obras más conocidas: Las meninas, Las lanzas, los bufones, los bodegones, la Venus frente al espejo, los retratos reales y cortesanos. Las obras tenidas por más importantes de Velázquez han sido, recurrentísimamente, objeto de atención, admiración y crítica. Los análisis y consideraciones vertidas sobre estos lienzos son innumerables y muchos de ellos constituyen dignos y proporcionados reconocimientos a la maestría del artista. Se propone aquí, en cambio, una consideración de aquellas piezas que a pesar de ser masivamente identificadas como velazqueñas, no han sido tan premiadas por el estudios de los especialistas o la veneración del público.LA FORJA DE VULCANO (EL TRABAJO)La representada es esencialmente una escena de trabajo manual. Se trata de una herrería, un taller de forja especializado en armas e instrumentos de combate. Los hombres que se encuentran en torno a la mesa acaban de sacar una pieza del horno y se disponen a darle forma. Fuera de ese círculo, hay un obrero que se empeña en cortar una hoja de metal que bien pudiera ser la materia prima de una coraza u otra pieza de armadura. En tercer plano, tras el horno, hay otro personaje, con rotundidad confinado al entorno físico por tamaño y distancia, seguramente encargado de mantener el horno encendido y atemperado.Casi toda vestimenta resulta aquí molesta: el calor del horno y el esfuerzo físico impiden el atuendo. Patrón y empleados se hallan uniformados en vestimenta —es decir, casi desnudos— y en afán. Puestos los hombres a transformar el medio físico, todas las diferencias que denotan jerarquía social se eliminan. Los versos de Miguel Hernández admiten así una lectura más vital, menos ideológica:Entregad al trabajo, compañeros, las frentes: que el sudor, con su espada de sabrosos cristales, con sus lentos diluvios, os hará transparentes, venturosos, iguales.Por exigencias de composición, los hombres se encuentran trabajando en un espacio muy reducido, algo que se haría particularmente dificultoso, por los movimientos que requiere la tarea realizada. El lugar que ocupa el obrero que corta la pieza es incluso peligroso. El virtuosismo de Velázquez —su modo naturalista de representar la ocupación del espacio por parte de las figuras humanas, señalado pertinentemente por Ortega— evita la sensación de amontonamiento que una mano menos diestra podría causar al observador. Sin embargo, el recurso tiene la virtud de resaltar la dimensión social del trabajo, el esfuerzo común en la consecución del objetivo. Vulcano, más experto, sostiene la pieza trabajada y se encarga de dar la forma de la pieza deseada a golpes de martillo. Pueden oírse todavía los ecos de los golpes y el diálogo entrecortado, interrumpido definitivamente por la divina presencia de Apolo.Porque el cuadro no representa un taller de herrería sin más, como ha escrito Ortega. La aparición de Apolo opera por sí sola como reclamo de atención. Se suspende la charla y el trabajo: los integrantes de la escena quedan pendientes del parlamento: se revela aquí...

De la revolución social a la disolución cultural

 

Los grandes pensadores se preguntan cuáles son las causas de la revolución, entendida ésta como cambio violento y acelerado de estructuras sociales.

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