José Ramón García Hernández

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Diputado por Ávila. Portavoz de Exteriores en el Congreso de los Diputados. Secretario de Internacional del PP

Edmund Burke o la inspiración de los políticos

Filósofo y político, padre del liberalismo conservador de Inglaterra, azote dialéctico de la Revolución francesa, Edmund Burke ha influido en Churchill, Chesterton, el presidente Wilson, Reagan o Thatcher. Aunque vivió en el siglo XVIII aporta respuestas para este mundo nuevo de la globalización.

La revolución de la legitimidad. Siete mentiras y siete realidades del mundo que viene

El secretario de relaciones internacionales del partido en el Gobierno hace un diagnóstico de fondo de la comunidad internacional, que conoce de primera mano gracias a una agenda muy relevante de contactos políticos. En la senda de su admirable Burke, José Ramón García traza nuestra actual pugna por la legitimidad en un título con resonancias al libro de Sebastian Haffner.
Nueva Revista

La OSCE y su concepción de la seguridad

Muchas veces nos preguntamos el porqué de tanta «seguridad» en los debates actuales. Sin lugar a duda junto con «libertad» y «democracia» es la palabra más citada en todos nuestros sistemas políticos. Y esto se debe precisamente a que vivimos una época de incertidumbre a la que no hemos encontrado respuesta. Nadie podía prever la caída del muro de Berlín, nadie podía prever el ataque a las Torres Gemelas, ni a la estación de Atocha, igualmente nadie podía prever que la mayor potencia militar del mundo junto con sus poderosos aliados fueran frenados e incluso puestos en jaque por un puñado de talibanes. Por eso es tan necesario el debate de la seguridad, porque la falta de respuestas es la que nos vuelve más vulnerables desde el punto de vista internacional. No obstante toda la irracionalidad que se pudiera derivar de una respuesta rápida a esta cuestión, puede matizarse gracias a obras que intentan poner en orden este caos sistemático que es el debate sobre la seguridad. Entre ellas la recientemente presentada del doctor Antonio Rafael Rubio Plo sobre «la OSCE y su concepción de seguridad». El título se completa con «La convergencia de las organizaciones regionales europeas y de la OSCE en torno a una concepción integral de la seguridad». La baza de esta obra es que presenta una perspectiva interesante y sobre todo útil para abordar el reto de encontrar respuestas en lo insondable. Tras años dedicado a la labor investigadora, el autor considera que no es de menor importancia citar lo que es la OSCE, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa. Hoy en día en el que todo el mundo se apunta «al derribo» del muro de Berlín cuando ya apenas quedan añicos del mismo, pocos quieren conocer la importancia que tuvo la OSCE precisamente en este fenómeno, y fue por la inteligencia del diseño de esta organización. Rafael Rubio lo señala muy bien en este libro que es muy acertado en todos sus términos porque se apoya en una clara virtud, que es la descripción en su justo término de la realidad que tiene como objeto, sin querer, como le ocurre a la mayoría de las obras de seguridad, introducirnos en un falso halo de misterio opresión cuasi de thriller, para descubrirnos al final que el mayordomo no era lo que parecía. Rubio acierta a señalar que la OSCE tiene un valor intrínseco en el panorama actual y es el valor de las instituciones en los tiempos de crisis, y sobre todo una institución que suma y no intenta restar. Frente a las tentaciones de otros conceptos de seguridad, la hegemonía o el equilibrio, el autor nos propone el concepto de seguridad de la OSCE. La OSCE apunta a un criterio si cabe más humanístico, a una visión positiva de la paz y de la seguridad, que son las que garantizan el respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales. Y de aquí se desgaja esa concepción integral de la seguridad que explica el autor,...

Bosnia y Herzegovina: un caso de fortalecimiento institucional «desde arriba»

La situación de posguerra en Bosnia y Herzegovina provocó un reto inédito al que la comunidad internacional tenía que hacer frente de una maneran ovedosa. La implicación del conjunto de la sociedad internacional en este conflicto y la existencia de una clara voluntad política de todos los grandes países, y sobre todo de la UE, permitió que se explorasen fórmulas ignotas en el fortalecimiento institucional, aunque con la lógica duda de su correcto funcionamiento.Un diseño «macro», de fortalecimiento de todo el sistema amparado en unos poderes casi omnímodos, en el que el reformador es la cabeza del gobierno y del poder legislativo, y en el que unos funcionarios internacionales ajenos a los intereses grupales pueden asistirle en su labor, sin empezar desde abajo o en áreas concretas con muchas inercias creadas y además contando con autonomía financiera. ¡Qué situación tan ideal! Pues bien, esto es lo que ha estado ocurriendo en Bosnia y Herzegovina desde la posguerra y el establecimiento de la Oficina del Alto Representante (OAR) en el anexo 10 de los Acuerdos de Dayton, y el resultado, como mínimo, es ambivalente y sujeto a muy diversa controversia.Las coordenadas históricas y políticas además son ineludibles para entender el porqué de este necesario fortalecimiento desde arriba, ya que el más clásico enfoque de cooperación por medio de programas concretos ha tenido que esperar a que la situación se normalizase dentro de Bosnia y Herzegovina, aunque es el acompañamiento micro imprescindible para el desarrollo de esta tarea a nivel macro.Sin embargo también es un caso ejemplar, porque la cultura política de Bosnia y Herzegovina no es equiparable a otros países que acceden a la independencia desde el final de la II Guerra Mundial y en las que muchas cooperantes e instituciones realizan sus acciones de fortalecimiento institucional. Bosnia y Herzegovina (BiH) arranca de un punto de partida mejor apriori. Desde su conquista en el siglo XIV por el Imperio Otomano, está bajo la administración de uno de los imperios más poderosos de la tierra. Su incorporación en el siglo XIX al Imperio Austro-Húngaro vertebra toda la Administración con señales evidentes que todavía hoy son manifiestas, y que además llevan parejas concepciones políticas, administrativas y jurídicas, como por ejemplo el registro de la propiedad o Grunt, una de las instituciones básicas en una sociedad de derecho, que ya quisieran otros países que se asoman al fortalecimiento institucional. Estos factores posibilitan que BiH sea considerado como un país del ámbito occidental. La Yugoslavia que surge tras la I Guerra Mundial, y sobre todo la comunista de Tito, dotan de un corpus político y jurídico a BiH que le permite funcionar hasta los años ochenta. Pero la llegada de la tercera Guerra de los Balcanes, de 1991 a1995, con la concurrencia de factores nacionalistas y fundamentalismos religiosos, quería reinventarlo todo. Nada de lo anterior podía valer, y la guerra se encargó de demostrar cuál era el ánimo refundador de los contendientes.Sólo el acuerdo de Dayton permitió una recuperación de las instituciones, pero quedaron...

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