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El misterio del ser humano

Existen dos certezas primordiales: la unicidad del yo que experimentamos todos nosotros, que llamaré el universo interior, y el mundo objetivamente experimentado, el universo exterior. La conducta de animales superiores como los mamíferos indica que tienen experiencias conscientes. La autoconsciencia aparece en la evolución de los homínidos y está probablemente ligada a la evolución del lenguaje humano. La filosofía popperiana de los tres mundos abraza todo lo que hay en la existencia y en la experiencia. El Mundo 1 es el mundo de la materia y la energía, el Mundo 2 es el de las experiencias conscientes y el Mundo 3 es el entero mundo de la creatividad humana, el mundo de la cultura. A lo largo de la vida, nos desarrollamos continuamente en tanto asimilamos cultura. La autoconciencia está especialmente relacionada con las áreas lingüísticas del cerebro, como podemos ver cuan- do se ha seccionado el cuerpo calloso, el gran tracto de fibras nerviosas que une ambos hemisferios. El hemisferio que nos proporciona la palabra, normalmente el izquierdo, es el hemisferio implicado en la autoconciencia. El otro hemisferio posee una amplia gama de propiedades que lo convierten en global y sintético. Las experiencias específicas o unitarias del yo o del alma están asociadas especialmente con el hemisferio lingüístico. El artículo da cuenta de la estructura del córtex cerebral, el neocórtex, y de las características esenciales de las neuronas y las sinapsis. Las células piramidales son las neuronas más abundantes. Su característica esencial son sus dendritas acicales, que ascienden a la superficie cortical en paquetes de hasta cien. Estas dendritas y sus derivaciones están especializadas en la recepción, existiendo unas cien mil sinapsis de espina en la dendrita apical de cada paquete. Como dichos paquetes son la entidad receptora más importante del neocórtex y están compuestos de dendritas apicales, reciben un nombre especial, dendrón. Hay, aproximadamente, unos doscientos dendrones por cada milímetro cuadrado del córtex. Damos una descripción de las extraordinarias influencias de diversos tipos de pensamiento que activan amplias zonas del neocórtex. Se propone que los eventos mentales del pensamiento excitan áreas específicas del neocórtex dispuestas como una especie de mosaico. Las áreas excitadas pueden estar compuestas de decenas de miles de dendrones. Se postula que los eventos mentales del pensamiento están compuestos de unidades en tanto actúan sobre los inmensos campos de dendrones, de modo que una unidad mental, llamada psicón, actúe exclusivamente sobre una unidad neural, el dendrón. Esta hipótesis reduciría la interacción mental-neural a un fenómeno unitario, de modo que psicón y dendrón actuasen cada uno sobre el otro. Esta interacción puede explicarse en términos de la física cuántica. El componente elemental del dendrón es la exocitosis de una vesícula sináptica con la eyección de las moléculas transmisoras que contiene hacia la hendidura sináptica. Ello se lleva a efecto por el desplazamiento de una partícula diminuta, cuya masa es del orden de 10-18 gramos, bien ubicada, por tanto, en el ámbito regido por el principio de indeterminación de Heisenberg. Así, el problema mente-cerebro se resuelve a un nivel unitario y es...

Un Estado laico. Libertad religiosa en perspectiva constitucional

Han pasado cuatro años desde que me ocupé por vez primera de esta cuestión pero, como era previsible, lejos de perder actualidad me ha exigido un notable esfuerzo de puesta al día. Problemas ya abordados han seguido complicándose, hasta justificar la entrada en juego del Tribunal Constitucional, como ha ocurrido con la situación de los profesores de religión. Han saltado a la escena otros novedosos, como los suscitados por la asignatura de Educación para la Ciudadanía, que han reactivado de rebote el ya viejo debate sobre el estatuto jurídico de la objeción de conciencia. Cuestiones sorprendentemente pacíficas parecen comenzar a enconarse, a juzgar por algún que otro conflicto sobre la presencia de símbolos religiosos en espacios públicos. Nada tiene de extraño que todo ello se haya traducido en un libro casi nuevo. Las urgencias suscitadas por un esforzado empeño de mantener la continuidad de la revista, tras la dolorosa pérdida de don Antonio Fontán, me han llevado a preferir la autorrecensión, género para mí novedoso, que un aplazamiento que afectaría a la actualidad de la obra. Puesto a elegir unas páginas, me quedo con algunas de las que abordan con mayor profundidad «el azaroso alcance constitucional de la objeción de conciencia». No en vano, ya en el debate constituyente, se plantearon enmiendas que proponían añadir al artículo 16 un epígrafe cuarto, destinado a reconocer de modo específico tal derecho (para las citas de detalle, remito en este y otros pasajes al libro). Se adelantaba así a lo previsto en el ámbito europeo por la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión, que —en lo relativo a la ya aludida «Libertad de pensamiento, de conciencia y de religión»— vincula a ella «el derecho a la objeción de conciencia», cuyos efectos se producirán «de acuerdo con las leyes nacionales que regulen su ejercicio». No ha dejado de señalarse que el calificativo de laico resultará para un Estado más o menos merecido según cómo afronte esta cuestión, y con ella qué tipo de razones tiende a aducir para limitar el ejercicio de la libertad religiosa. El Tribunal Constitucional español encontró ya en 1982 ocasión de aclarar que «la objeción de conciencia es un derecho reconocido explícita e implícitamente en el ordenamiento constitucional español» y que la intervención del legislador, prevista en el artículo 30.2, sería precisa «no para reconocer» el derecho sino sólo para «regular» su «aplicabilidad y eficacia». Tres años más tarde, en plena polémica sobre la despenalización del delito de aborto en determinados supuestos, tranquilizará de nuevo a quienes echan de menos un expreso tratamiento legal de la cuestión en tan delicado ámbito. Recuerda que «la objeción de conciencia forma parte del contenido del derecho fundamental a la libertad ideológica y religiosa reconocido en el artículo 16.1 de la Constitución y, como ha indicado este Tribunal en diversas ocasiones, la Constitución es directamente aplicable, especialmente en materia de derechos fundamentales». Menos terminante sin embargo parece mostrarse, casi un decenio después, ante el intento de un pacifista de extender su objeción de conciencia no ya...