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Ver productosEl sueño del presidente ruso es «romper la Unión Europea», afirma Alberto Sotillo

15 de junio de 2026 - 4min.
Alberto Sotillo. Periodista, experto en política internacional. Ha sido redactor jefe de Internacional en ABC y corresponsal en Moscú.
Avance
En la sesión del Foro Nueva Revista del pasado miércoles, dentro de un animado intercambio de preguntas y respuestas, Alberto Sotillo recordó que al principio de la guerra de Ucrania, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, intentó que pasara inadvertida a la propia población rusa, «como si fuera una noticia internacional que ocurriera muy lejos». Como eso, ahora, es imposible, se «ha lanzado una campaña de lavado masivo de cerebros que pasa desde la censura de los dibujos animados hasta el adoctrinamiento de los chiquillos en las escuelas».
Las actividades juveniles en Rusia se utilizan para «inculcar valores nacionalistas y preparar a los jóvenes para el sacrificio por el Estado». Es típico de un Estado dictatorial. Es lo que hacía Hitler en la Alemania nazi. «Hay conferencias patrióticas, marchas militares, izado de la bandera, ejercicios militares y ejercicios de tiro». Crea «espíritu de cuerpo y de colectividad y es una preparación para el ejército y para una sociedad totalitaria», afirma Sotillo.
Putin dijo que en quince días derrocaría al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, y la guerra lleva ya más de cuatro años. ¿Hay esperanza de que acabe?
«Se pretende conseguir un alto el fuego indefinido y a partir de ahí negociar, porque Ucrania nunca va a aceptar la soberanía rusa sobre los territorios conquistados». Pero a Putin eso no le sirve. Porque al final, lo que ha conseguido es mínimo: «El territorio conquistado es mínimo y el coste en vidas humanas es máximo. Se habla de un millón de muertos. Es una barbaridad». Mientras tanto, los drones de Ucrania empiezan a ser bastante superiores a los rusos y, además, con capacidad para llegar hasta los Urales. Una escapatoria a la guerra sería «que la situación económica se degrade mucho más y que la carrera tecnológica se ponga mucho más de parte de Ucrania, y esto, a Putin, o a su corte, les disuada de que la conquista militar no es el camino».
¿En qué medida lo que está pasando en Rusia es solo un asunto de Putin? Se puede especular en un sentido o en otro, pero es indiscutible que estamos ante «un autócrata con el cien por ciento del poder y que lo ha demostrado en innumerables ocasiones. Quien le molesta o imagina que puede hacerle sombra es defenestrado, en el sentido literal. El poder ahora mismo es Putin, y ahí acaba todo», razona Sotillo.
Putin, como Catalina la Grande, «piensa que defiende sus fronteras ampliándolas. Pero ya le gustaría». La Rusia imperial se creó con Pedro y Catalina a una velocidad pasmosa «porque coincidió con toda la decadencia del imperio turco».
La caída de la URSS le convenció de que Rusia solo puede ser una autocracia. Piensa que «la democracia es una amenaza existencial para Rusia y su autocracia debe convertirse en un imperio en expansión, porque si ese imperio no está en expansión, entra en un proceso de desintegración». Para los bálticos, para los polacos, para los alemanes, para toda Europa después, la amenaza es real. «Estamos frente a un imperio regido por una persona que considera que para que Rusia exista, necesita seguir ampliando sus fronteras eternamente, al menos hasta llegar a Gibraltar». No quiere decir que todo el espacio europeo se integre en Rusia. Aplica la doctrina que la URSS aplicaba a Europa oriental. «Rusia colocaría una serie de gobiernos títeres en Europa. De hecho, Putin ya está amparando a formaciones políticas y liberales, muchas de ellas de extrema derecha con las que sueña, primero, con romper la Unión Europea».
Sotillo piensa que no exagera: «No hay exageración con Rusia. Todas las exageraciones se quedan cortas. Es un imperio hiperbólico en todos los sentidos: políticos, culturales, morales. Es un país donde las dimensiones son siempre gigantescas, incluidas las militares, incluidas las amenazas imperialistas y expansionistas. El franquismo era un jardín de infancia comparado con la Unión Soviética».
«La sola existencia de la Unión Europea es una amenaza existencial para Putin». Europa es un oasis de bienestar, de estabilidad y de paz. Hay zonas del mundo espantosas y no estamos libres de empeorar. «Si se destruye la Unión Europea, que es lo que Putin quiere, y hasta cierto punto también Trump, la inestabilidad que llegaría a Europa sería tremenda», vaticina Sotillo.
¿Qué podemos hacer?, se pregunta. «No queda más remedio que defenderse, y la única forma de defenderse es tener unas fuerzas armadas europeas disuasivas, fuertes y cohesionadas».
El dinero se gasta en «el estado del bienestar, que es magnífico. Pero tenemos que saber que el mundo está lleno de matones y que ese estado del bienestar, para sobrevivir, tiene que sobrevivir a esos matones y que a esos matones solo se les hace frente con una disuasión militar fuerte».
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En breve ofreceremos aquí el vídeo de la sesión.