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Ver productosManuela Müller documenta en un libro cómo símbolos neonazis y el saludo hitleriano se normalizan entre jóvenes de Sajonia, en la Alemania oriental

21 Jul 2026 - 7min.
Manuela Müller estudió Magisterio en la Universidad de Leipzig y escribe desde 2001 para el periódico Freie Presse (Chemnitz, Alemania). Por sus reportajes de investigación sobre temas sociales ha sido galardonada en varias ocasiones en su país.
Avance
La reportera Manuela Müller acaba de publicar un libro sobre la radicalización de la juventud alemana de Sajonia, una región que cuenta con ciudades como Dresde y Leipzig. La zona perteneció a la República Democrática Alemana (RDA, comunista, dependiente de Moscú) hasta la reunificación con la República Federal de Alemania (RFA), en 1990.

Müller afirma de su libro que intenta reflejar lo que el extremismo causa en las relaciones: en las amistades, en las familias, en el amor. Los vínculos, subraya, muestran aspectos inadvertidos a las estadísticas. Esos son los que le interesan. La radicalización a menudo ni siquiera comienza con la ideología. Una chica se enamora de un chico. El chico es medio nazi o nazi entero. Entonces, casi de repente, a la chica también le atrae la ideología de Hitler.
Relata Müller, por ejemplo, cómo Anna, una muchacha de 15 años sin especiales preocupaciones políticas o en todo caso del centro, se enamora de Linus, que adopta posturas y símbolos de la extrema derecha pero que se denomina de derechas. Observa Anna, además, que su mejor amiga, Leonie, también se va deslizando por esa pendiente. Un día, en el aseo, Leonie le muestra la esvástica que le ha dibujado un amigo en el omóplato derecho, «como si fuera una travesura infantil». Había dejado la esvástica sobre su piel cual «autógrafo de artista». Lo perturbador de esa historia, subraya Müller, es «que se había vuelto corporal».
ArtÍculo
Al menos en Sajonia crece el uso público de las esvásticas y del resto de la simbología nazi, como el saludo hitleriano, especialmente entre los jóvenes, algo prohibido en Alemania. Este fenómeno, ¿nos confronta solo con gamberradas de adolescentes y delitos aislados de relativa poca importancia?
En una reciente entrevista en el FAZ, Manuela Müller contesta: «Observo la radicalización en Alemania oriental desde hace más de veinte años. He escrito sobre pintadas de esvásticas entre el 2000 y el 2010. Entonces aparecían una y otra vez en determinadas zonas residenciales. Hoy hay esvásticas en garajes, grabadas en árboles o garabateadas en cualquier lugar. La gente pasa junto a ellas y parece que ya casi no molestan a nadie. Pienso que hasta el comienzo del covid se mantenía acotada la vergüenza. Las actitudes de extrema derecha estaban ahí, pero muchas personas no querían identificarse públicamente con ellas. Desde el coronavirus tengo la impresión de que especialmente los jóvenes no se interesan apenas por temas como el clima o el medio ambiente, pero sí por si se es de derechas o de izquierdas».
Müller utiliza con frecuencia la palabra Rechtssein (ser de derechas) para describir identidades juveniles que presentan rasgos neonazis. Probablemente emplee Rechtssein porque ser de derechas, como ser de izquierdas, son términos neutros, y los jóvenes que ella describe no se consideran a sí mismos neonazis, sino simplemente de derechas. También, a veces, Müller recurre al adjetivo compuesto rechtsextrem (de extrema derecha), como en el párrafo de arriba en el que la cito literalmente.
El estilo de vida de los jóvenes sajones neonazis se destapa en una determinada raya en el pelo, marca o forma de presentarse. Visten camisetas Lonsdale y Fred Perry. Los chicos quieren formar parte de un grupo. «Con el ascenso de la AfD (Alternative für Deutschland, Alternativa para Alemania, el Vox germano), han caído más barreras inhibitorias». Maximilian Krah, diputado de la AfD, difunde en las redes sociales, señala Manuela Müller, mensajes como que «los hombres de verdad son de derechas». Esas afirmaciones tal vez brinden a los jóvenes un modelo, «pero yo sería prudente a la hora de hablar por ello de una crisis general de la masculinidad», opina Müller.
Todos los años se celebra en el aeródromo de la ciudad alemana de Zwickau (Sajonia, a unos 116 km al sur de Leipzig) un encuentro de aficionados a los ciclomotores y motocicletas ligeras Simson, fabricados en Suhl y asociados hoy a la vida cotidiana y a la cultura de la extinta RDA. Por Zwickau desfilan modelos de la marca Simson como la Schwalbe (Golondrina), la S50 y la S51.
En alemán ese encuentro se llama el Simsontreffen Zwickau. Este año se celebrará del 23 al 26 de julio. Incluye conciertos, sesiones de DJ y fiestas nocturnas.
Cuenta Manuela Müller al FAZ su experiencia allí de otros años: «Yo tenía en mente la imagen de un festival típico de ciclomotores: jóvenes y hombres y mujeres jóvenes, principalmente hombres, que acampan, trastean con sus máquinas, se divierten y beben. Pero de pronto llegaron los primeros muchachos con cascos de acero. Poco después vi cómo otros se saludaban con toda naturalidad haciendo el saludo hitleriano. Una chica vestía un chaleco reflectante amarillo neón (fosforescente) con esvásticas. Y nadie reaccionaba».
Ante la queja de Müller, el organizador se quitó de en medio y respondió que desde hace años aparecen esos grupos con sus esvásticas y tatuajes de esvásticas, banderas y otros símbolos de la extrema derecha, y que ocurría en otros eventos similares en la región.
El colegio es uno de los pocos lugares en los que pueden encontrarse jóvenes con mundos vitales muy diferentes. Precisamente por eso, Müller considera «problemático nuestro sistema escolar, porque se separa a los niños» y con ello «faltan también los correctivos mutuos». También critica la enseñanza cronológica de la historia. «Eso es comprensible. Pero cuando la radicalización comienza ya a los trece o catorce años, hay que preguntarse si asuntos como el nacionalsocialismo, el Holocausto, el antisemitismo y la educación democrática no deberían tratarse mucho antes».
Sobre si se siente bien en su tierra, en Sajonia, Manuela Müller confiesa al FAZ: «No puedo responder fácilmente. Hoy, por ejemplo, tenía el día libre, mi padre una cita en el hospital y lo acompañé. Estábamos sentados en la sala de espera cuando dos hombres mayores se burlaron de una mujer musulmana que atravesaba el pasillo cubierta con un velo. Cuando veo algo así, me digo que en esos momentos no me siento en absoluto a gusto. Por otra parte, esas no son las personas que forman mi entorno. Mi entorno son mis amigos, que tienen valores parecidos a los míos. Con ellos sí que estoy muy a gusto».
Manuela Müller utiliza en su ensayo un neologismo de la jerga juvenil, el verbo abhitlern, corriente en el habla de los jóvenes neonazis, que significa alzar el brazo para realizar el saludo hitleriano. A lo mejor valdría para traducirlo el neologismo en español hitlerear: esos chicos hitlerean. Abhitlern no se registra aún en los diccionarios alemanes, pero si se hace una búsqueda en Google saltan unas cuantas páginas austriacas relacionadas.
El 25 de abril de 2019, en el semanario austriaco Profil, Christoph Nevic publicó un artículo con este título: «Mal richtig abhitlern»: In Mailand traf sich die neonazistische Black-Metal-Szene («Saludar a Hitler de verdad». La escena neonazi del black metal se reunió en Milán). Provocó una pregunta parlamentaria de Sabine Schatz, diputada del Partido Socialdemócrata de Austria (SPÖ), sobre la participación austriaca en aquel concierto neonazi. Fue contestada por Wolfgang Peschorn, entonces ministro del Interior, sin afiliación política. Entre otros asuntos, Peschorn declara: «No es posible precisar el número exacto de personas que pertenecen al ámbito del NSBM (National Socialist Black Metal) ni al del rock de la derecha. Cabe señalar, sin embargo, que en los últimos años se organizan cada vez más conciertos de este tipo».
Müller, Manuela. (2026). Die Jugend malt wieder Hakenkreuze – Von der Radikalisierung einer Generation (La juventud vuelve a pintar esvásticas. Sobre la radicalización de una generación). Tropen Verlag.
«Wenn einer aus der Freundesgruppe Hitlergruß macht, heißt das abhitlern» («Cuando alguien del grupo de amigos hace el saludo hitleriano, eso se llama “hitlerear”».) («Cuando alguien del grupo de amigos hace el saludo hitleriano, eso se llama hitlerear»). Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ).
Manuela Müller: «Die Jugend malt wieder Hakenkreuze». Deutschlandfunk.
Die Radikalisierung einer Generation (La radicalización de una generación). Deutschlandfunk.
«Im Osten ist es unter jungen Menschen angesagt, rechts zu sein» (En el Este, entre los jóvenes está de moda ser de derechas). Tagesspiegel.
«Die Anna sagt genau nicht: «Du bist jetzt rechts, und ich wende mich von dir ab»» («La Anna justo no dice: “Ahora eres de derechas y te dejo”»). Die Welt.
Wir sind deutschlands größtes Simsontreffen! (¡Somos el encuentro con más número de Simson en Alemania!). www.simsontreff-zwickau.de.
«Mal richtig abhitlern»: In Mailand traf sich die neonazistische Black-Metal-Szene («Saludar a Hitler de verdad». La escena neonazi del black metal se reunió en Milán). Profil.
Neonazi-Konzert in Mailand mit österreichischer Beteiligung (Concierto neonazi en Milán con participación austriaca). Parlament Österreich.
Manuela Müller. Freie Presse.
Crédito de la imagen: Ciclomotor Simson «Schwalbe», símbolo de la extinta RDA. Encuentro en Eisenbach (ex RDA), 2013. Autor: Dk0704. Licencia CC BY-SA 4.0. Vía Wikimedia Commons.