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Ver productosLa periodista, fallecida a los 92 años, fue impulsora de la «segunda ola del feminismo» y fue clave para transformar la realidad social de Estados Unidos durante más de medio siglo

4 Sep 2026 - 5min.
Avance
Gloria Steinem ha fallecido en su casa de Manhattan, a los noventa y dos años, después de una vida consagrada al feminismo. Nacida en Ohio en 1934, consiguió moldear la política en Estados Unidos.
Antes de convertirse en un icono para la segunda ola del feminismo, vivió una infancia turbulenta. Conoció en la India el movimiento impulsado por Ghandi y, a su vuelta, trabajó como periodista hasta conseguir una influencia sin precedentes. Denunció la explotación de las «conejitas» de Playboy y creó Ms., la primera revista «para mujeres» que publicaba artículos políticos y no solo sobre asuntos domésticos.
Entre sus obras, destacan Actos escandalosos y rebeldías cotidianas y el libro de memorias Mi vida en la carretera, que resumen el pensamiento de una mujer que entendió que la narración constituye una de las herramientas más poderosas para transformar la realidad social de un país.
ArtÍculo
La formación educativa de Gloria Steinem empezó mucho antes de ir a la escuela. De hecho, no estuvo escolarizada de manera regular hasta que fue adolescente. Debido al trabajo de su padre, un vendedor itinerante de antigüedades, su primera infancia hubiera servido de trama para una road movie. Los diversos viajes y ecosistemas sociales en los que creció le otorgaron una mirada coral, poco común en la niñez. Los paisajes variaban desde las ventanillas de su caravana y en ellas Steinem no solo vio la danza de las estaciones, sino el trascurrir de los años.
Llegó entonces el divorcio de sus padres. Su vida nómada se vio interrumpida y muy joven tuvo que asumir el rol de cuidadora con su madre, puesto que sufría una depresión crónica y graves crisis nerviosas. Al lidiar con la vulnerabilidad femenina desde una edad temprana, comprendió lo importante que era la independencia, escasa entre las mujeres de su época.
Influida por sus vivencias, Steinem se graduó en Ciencias Políticas por la Universidad de Smith College y obtuvo una beca de investigación, la Chester Bowles Fellowship, razón por la que se trasladó a la India durante dos años. Su estancia allí terminó de regar las semillas que habían germinado en su interior: observó de cerca el movimiento que había impulsado Mahatma Gandhi, al que valoró por su estilo de protesta no violenta; y se unió a las Geerdan, brigadas de mujeres pacifistas que mediaban en conflictos violentos.
Su regreso a Estados Unidos en 1958 obligó a Steinem a replantearse su trayectoria profesional. La ayuda económica por sus estudios había terminado y ahora debía encontrar la forma de financiar su libertad. Como confesaría posteriormente en una entrevista para el magazín Life, había asumido que no tenía más remedio que convertirse en el hombre con el que le hubiera gustado casarse.
Con esa mentalidad atípica, extraña para su tiempo, decidió asentarse en Nueva York, ciudad que la vio enamorarse del periodismo. En él encontró un medio de vida y un altavoz con el que denunciar aquello que su ojo crítico, entrenado desde niña, entendía como injusto y perverso.
Solo tras la publicación de su artículo sobre la revista Playboy pudo recibir el reconocimiento del público y su gremio. Steinem, que hasta entonces su era desconocida, ingenió una artimaña y logró infiltrarse dentro de la institución fundada por el millonario Hugh Hefner. En su reportaje expuso las condiciones abusivas bajo las que trabajaban las famosas «conejitas», lo que inició un debate que aún sigue vivo en conversaciones de 2026: ¿Hasta qué punto se instrumentaliza el cuerpo de las mujeres con el pretexto de la emancipación femenina?
Una vez hubo asegurado su espacio en el foco mediático, Gloria Steinem huyó de la autosuficiencia. Inspirada por sus años en la India y conocedora de la fuerza que despierta la concienciación colectiva, fundó la revista Ms. junto con su amiga, la también activista feminista Dorothy Pitman Hughes.
Su llegada al mercado nacional marcó un hito en la prensa norteamericana, por ser la primera revista «para mujeres» que desafiaba el statu quo: no lobomotizarían a las lectoras con discursos vacíos sobre moda y cocina, tampoco con recomendaciones para sus matrimonios. A cambio, las animarían a cuestionar temas políticos, algunos tan sensibles como el derecho al aborto, del que Steinem fue portavoz y defensora.
En la misma línea, la periodista, ya reivindicada como una de las figuras clave en la segunda ola del feminismo, quiso desmarcarse de «la hegemonía blanca» y apoyar una perspectiva interseccional y antirracista dentro del movimiento. Su voz empezó a relacionarse así con las de sus compañeras contemporáneas Florynce «Flo» Kennedy, Audre Lorde, Shirley Chisholm y Angela Davis, entre otras.
Su legado se escribe con la tinta de la Historia. La bibliografía de Steinem recoge varias de las obras que articularon las bases del pensamiento de nuestro presente. La antología de ensayos Actos escandalosos y rebeldías cotidianas y sus memorias Mi vida en la carretera ejemplifican la filosofía de la que Steinem hizo gala toda su vida.
Además, su faceta literaria completó la crónica de una época convulsa rescatada por la cultura popular: desde la adaptación cinematográfica de sus periplos y contiendas en el «biopic» The Glorias, dirigido por Julie Taymor y protagonizado por Julianne Moore y Alicia Vikander; hasta la rigurosa representación de debates políticos sobre la Enmienda de Igualdad de Derechos (ERA) en la aclamada miniserie Mrs. America, en la que es interpretada por la actriz Rose Byrne. El cine y la televisión avivaron el testimonio de una personalidad que entendió que la narración constituye una de las herramientas más poderosas para transformar la realidad social de un país.
En la imagen de arriba, Gloria Steinem, fotografiada por Gage Skidmore en 2016, con licencia CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons