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Ver productos1 Mar 1991 - 4min.
Título: «Quién era Bartolomé de las Casas».
Autor: Pedro Borges.
Editorial: Rialp, Madrid, 1991, 306 páginas.
Precio: 1.600 pesetas.
EI dominico sevillano fray Bartolomé de las Casas fue ya desde los primeros tiempos de la conquista y colonización americana uno de los personajes más controvertidos, denigrados y ensalzados según los puntos de vista en aquel fundamental período histórico. Más tarde, a lo largo de los siglos, estudiosos, investigadores, moralistas y expertos en cuestiones del Nuevo Mundo han continuado prestando particular atención a fray Bartolomé con el mismo apasionamiento, a favor y en contra, de los primeros años. En épocas todavía recientes, dos historiadores como Ramón Menéndez Pidal y Manuel Giménez Fernández han dedicado voluminosos y bien documentados trabajos al estudio de la compleja personalidad del P. Las Casas, al que examinan en sus diferentes aspectos con el fin de lograr una visión sintética de su vida y de su obra.
El libro de Pedro Borges supone un planteamiento nuevo del mismo tema, procurando mantener una línea de equilibrio necesaria para tratar a fray Bartolomé con objetividad, al margen de posiciones apriorísticas, tanto a favor como en contra del dominico. Sobre una imprescindible base biográfica, procede el autor a poner en relación palabras y hechos, opiniones, doctrinas y conductas que se entrelazan en función de unos acontecimientos dramáticos en los que el fraile dominico decidió interferir con el decidido propósito de corregirlos según los dictados de su conciencia y de la vocación que él creía haber recibido de Dios. Naturalmente, las buenas intenciones que Pedro Borges le reconoce a Bartolomé de las Casas no significan que todas sus actuaciones concretas en defensa de los indios frente a la conducta de conquistadores y colonos fueran igualmente bonancibles y dignas de alabanza. Señala el autor que Las Casas viajó a América por las mismas razones que tantos españoles ansiosos de fortuna, fama y honores. Como el resto de sus compañeros, utilizó a los indios en provecho propio, obteniendo respetables beneficios a través de las «encomiendas» más tarde uno de los puntos clave en la doctrina y argumentos de Las Casas ante la Corte española. Sin embargo, los hechos muestran, como bien señala Pedro Borges, que Bartolomé de las Casas se arrepintió de su conducta, quedando tan pesaroso de ella que por el resto de sus días se vio empeñado en la lucha para impedir que las injusticias practicadas sobre los indios continuaran desarrollándose del mismo modo.
Haciendo referencia a fechas, situaciones y textos, se desvela er «misterio» de Las Casas, cuyas intenciones y propósitos quedan expresados en sus escritos y contrastados con la realidad de los hechos históricos. Es evidente que fray Bartolomé, con el entusiasmo del «converso» y el deseo de reparar los daños causados a los indígenas, quedó situado en clara oposición con antiguos camaradas de armas y «encomiendas» que no pensaban renunciar a las ventajas que les deparaba la situación. Como es fácil imaginar, la lucha fue cruenta, debido a los intereses en juego. Pedro Borges tiene el acierto de observar las posiciones de unos y otros, concediendo a fray Bartolomé razones de índole sobrenatural que le impulsaban a salvar las almas de los indios y de sus dominadores, puestas en peligro, según el dominico, por las guerras de conquista y los sistemas de explotación utilizados por los españoles.
El temperamento vehemente de fray Bartolomé, su habilidad como polemista y capacidad de gestión en la Corte, le granjearon el odio de los que no pensaban como él, creando una situación de violencia que muchas veces hacía perder fuerza a los argumentos de Las Casas y truncaba algunas de sus iniciativas. Apunta Pedro Borges ciertas contradicciones en las posturas defendidas por fray Bartolomé en sus escritos, mostrando cambios surgidos al calor de una contienda que ganaba en intensidad con el paso del tiempo. Una prueba más de la complejidad de su pensamiento una vez que se concreta, pero también de la tenacidad con que defiende el verdadero fondo de la cuestión: la puesta en duda de la licitud moral, de hecho y de derecho, de la empresa de la Corona española en tierras americanas. El resultado final es que se nos muestra con claridad, fuera de planteamientos apasionados o viscerales, cuáles fueron las razones que llevaron a Bartolomé de las Casas a tomar las posiciones que marcaron su vida, cómo y por qué medios defendió con ardor sus posiciones y, finalmente, exageró intencionadamente la realidad, con el fin de llamar la atención de la Corona y sacar adelante sus tesis sobre la cristianización pacífica y en libertad de los indios. Tampoco faltan las críticas a la postura de fray Bartolomé, ni se escatiman ciertos aspectos negativos de actitudes virulentas contrarias a la veracidad histórica, percibidas a lo largo de sus obras. Tales circunstancias acercan la humanidad del personaje y lo convierten en una figura movida por fines generosos a los que sacrificó tranquilidad y fortuna, empleando los medios que según sus circunstancias, temperamento y modo de entender el momento histórico que vivió, le parecieron más adecuados.