La tecnología, caballo de Troya de EE. UU. contra Europa

La americanización del Viejo Continente, con Silicon Valley como punta de lanza, es la fase más reciente de un largo proceso de homogeneización cultural

«El incendio de Troya», de Francisco Collantes. CC Wikimedia Commons
Nueva Revista

Baptiste Detombe. Ensayista y escritor, formado en el Instituto de Ciencias Políticas de Burdeos. Máster en filosofía política. Autor de L’Homme démantelé. Comment le numérique consume nos existences (2025), sobre los efectos antropológicos de la revolución digital, y de La Révolution affective (2026). 

Avance

La influencia estadounidense sobre Europa no se ha limitado a la economía o a la cultura, sino que ha alcanzado un nivel más profundo: la transformación de las formas de vida y, en último término, de la propia concepción del ser humano. Esta es la tesis de un artículo publicado por Baptiste Detombe en American Affairs

La tecnología digital es ahora la punta de lanza de esa estrategia, como antes lo fueron Hollywood, la Coca Cola o la música pop. Silicon Valley viene a ser, actualmente, el «caballo de Troya», un regalo envenenado que introduce en Europa una antropología basada en el individualismo, el consumo, la innovación permanente y el desapego respecto del pasado.

Ya en el primer tercio del siglo XX, el Viejo Continente sufrió un proceso previo de homogeneización a la americana, como alertaba Stefan Zweig en La uniformización del mundo. Electricidad, petróleo y producción industrial representaban una capacidad extraordinaria para transformar la naturaleza; y Europa vio en ella una especie de sustituto de las antiguas certezas religiosas y culturales. 

Con el Plan Marshall, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, se inauguraba el siglo estadounidense y el imperio se dedicó a exportar no solo bienes materiales, sino también ideas y hábitos de consumo. El resultado, según Detombe, fue el progresivo debilitamiento de las formas tradicionales de vida en Europa. Además, se mitificaba el progreso y cundía la idea de que resistirse a la innovación equivalía a quedarse fuera de la historia, cuando no siempre el avance material supone una mejora humana, como apuntaba el historiador Jacques Ellul en el ensayo Somos revolucionarios a nuestro pesar. 

El caballo de Troya lo representa ahora Silicon Valley y su trastienda política y estratégica. Conviene recordar que detrás del emporio tecnológico existió una estrecha colaboración con el Estado federal mediante financiación pública, contratos militares e investigación, y que ARPANET, antecedente de Internet, nació en el ámbito militar. Todo ello viene a demostrar que la estrategia cultural obedece a un propósito geopolítico.  

Y es que «la tecnología nunca es culturalmente neutral», como ha subrayado León XIV en Magnifica humanitas. La televisión ya colonizó los hogares y debilitó las relaciones personales; e Internet y la IA llevan la homogeneización mucho más lejos. Silicon Valley no solo exporta productos, sino también valores: disrupción, innovación constante, productividad, individualismo. La «disrupción» presenta el cambio continuo como un valor en sí mismo. Y el transhumanismo es la culminación de esa lógica: si la tecnología puede modificar el mundo, también debería poder modificar al propio ser humano.

El gran desarraigo

El tsunami tecnológico ha provocado en Europa un Gran desarraigo, considera Baptiste Detombe. Las pantallas han eclipsado la conversación en los hogares e Internet nos aleja de quienes tenemos cerca. La desaparición de bistrós en Francia, la pérdida de la sobremesa española o el declive de las tabernas de Europa Central son manifestaciones de ese desarraigo. Y frente a una tradición europea que concedía valor al otium, «la mentalidad calvinista estadounidense conduce a una sobrevaloración del trabajo» e impone una cultura de productividad permanente, ejemplificada por LinkedIn y el denominado grindset, o impulso implacable de trabajar constante y excesivamente.

Ni siquiera nos queda vida privada. Así, los antiguos usos amorosos —romance, cortejo—, quedan arrumbados por la proliferación de aplicaciones de citas con una concepción tosca e impersonal de las relaciones, con términos como match, ghosting o situationship. Hasta el cuerpo se reduce a objeto de optimización permanente mediante redes sociales, cirugía y comparación constante con modelos físicos extraordinarios. Los niños, en fin, son moldeados por influencers y plataformas digitales, sustrayéndose a lazos primordiales y hábitats naturales como la familia, el barrio, la escuela o la Iglesia.

Herencia griega, romana y cristiana

Frente al individualismo estadounidense, reivindica el autor una especificidad europea basada en la tradición, la prudencia, las raíces históricas y una concepción menos impersonal del ser humano. Apela a la herencia griega, romana y cristiana; y singularmente a la tradición católica, que establece límites frente al dinero, la innovación y la transformación del hombre. Y alerta frente al peligro de una nueva «Torre de Babel», de la que habló León XIV. No es extraño, apostilla el autor, que a los directivos de Silicon Valley, desde Peter Thiel en adelante, no les hayan hecho gracia las palabras del pontífice. 

Europa no debe imitar a la mujer de Lot y rechazar la innovación, pero debe decidir qué tecnología quiere y para qué fines, puntualiza Detombe. Consciente de que es difícil recuperar la autonomía, ya que la dependencia digital de las grandes tecnológicas supera el 80 % en infraestructuras clave, el autor propone proteger las empresas europeas del sector, invertir en plataformas propias y evitar que la regulación beneficie indirectamente a los gigantes estadounidenses.

El Viejo Continente debe poner la tecnología al servicio de la sociedad y de la dignidad humana, en lugar de plegarse ante exigencias alienantes para la persona. Como dice León XIV en Magnifica Humanitas, «desarmar [a la IA] no significa renunciar a la tecnología, sino impedirle el dominio sobre lo humano».

Esta entrada de Nueva Revista, redactada por Alfonso Basallo, sintetiza los argumentos principales del artículo Technology as a Trojan Horse: The American Roots of European Erasure, de Baptiste Detombe. Fue publicado  en American Affairs, el 26 de agosto de 2026.


Foto: «El incendio de Troya», (primera mitad del siglo XVII), óleo sobre lienzo de Francisco Collantes. © Jl FilpoC. Licencia CC BY-SA 4.0 El archivo de Wikimedia Commons se puede consultar aquí.