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Ver productosAlex Karp pide un nuevo nacionalismo tecnológico para mantener el dominio en manos de Estados Unidos y, por extensión, de Occidente

8 Sep 2026 - 9min.
Alex Karp (Nueva York, 1967) es cofundador y consejero delegado de Palantir Technologies, una empresa especializada en software de análisis de datos e inteligencia artificial. Se graduó en Filosofía en Haverford College, obtuvo una licenciatura en Derecho en la Universidad de Stanford, donde conoció y se hizo amigo de Peter Thiel, y se doctoró por la Universidad Goethe de Fráncfort en Teoría Social.
Avance
Alex Karp, número 148 en la lista Forbes de los más ricos del mundo, es un paladín del uso de la tecnología y de la inteligencia artificial (IA) al servicio de los Estados Unidos y de sus aliados occidentales, sin paliativos, sin dudas. Es hijo de Robert Karp (judío, blanco, médico pediatra), y de Leah Jaynes Karp, artista, afroamericana. Fue un niño disléxico y de adulto al parecer en ocasiones ha actuado como si padeciera un trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Aun así, brilló en los estudios secundarios y universitarios y podría haber seguido una carrera académica típica, pero no le atraía ese camino.
Cuando su amigo Peter Thiel, fundador de PayPal, inversor primerizo en Facebook, le preguntó en 2004 si estaría interesado en unirse a una startup (empresa emergente) que desarrollaba software para combatir el terrorismo, se apuntó sin dudarlo. Poco después, Karp se convirtió en el director ejecutivo de Palantir y empezó a promocionarla como si su vida dependiera de ello. Incluso su afición por el esquí estaba al servicio de Palantir: creía que solo alguien con la condición física de un atleta de élite podía mantener un ritmo de trabajo tan agotador como el suyo.
Durante un tiempo, Karp afirmó que era neosocialista, lo que ofrecía un curioso contraste con Thiel, que se consideraba libertario. La realidad es que siempre se han llevado muy bien desde los tiempos en que jugaban al ajedrez en Stanford y sobre todo Thiel admiraba al profesor René Girard.
Aunque Karp era el director ejecutivo de Palantir, la prensa solía referirse a ella como la empresa de Peter Thiel, sobre todo durante el primer mandato de Donald Trump (2017-2021), cuando el nombre de Thiel era un anzuelo para atraer clientes. Thiel había concebido la idea de Palantir y era el presidente del consejo de administración, pero no se inmiscuía en las operaciones diarias. Tras la salida a Bolsa de Palantir, el 30 de septiembre de 2020, Karp empezó a ser más reconocido como el principal artífice de su éxito.
No fue fácil. La lucha por la rentabilidad había sido una fuente de exasperación para sus inversores, entre ellos Peter Thiel. Pero a finales de 2022, tras casi veinte años en el negocio, finalmente obtuvo beneficios. A partir de entonces, Palantir ha sido rentable de forma continua. Gracias al auge de la IA generativa, sus ingresos se han disparado. En septiembre de 2024, Palantir entró en el S&P 500, lo que Karp considera el hito más importante de la empresa hasta la fecha.
ArtÍculo
Durante un tiempo, Alex Karp cultivó la imagen de izquierdoso y de crítico con el presidente Donald Trump del primer mandato. No era exactamente de ese modo. Pero en cualquier caso Karp se refería a sí mismo como «el CEO loco de remate», relata Michael Steinberger en su libro sobre Karp titulado El filósofo de Silicon Valley.
La percepción sobre Karp fue cambiando como resultado de tres grandes acontecimientos. Primero, la guerra en Ucrania, desatada por Rusia el 24 de febrero de 2022. Después, el 30 de noviembre de 2022, OpenAI lanzó públicamente ChatGPT y la IA generativa conversacional llegó al gran público. Karp comprendió enseguida lo que suponía para la defensa de los Estados Unidos… y para el negocio de la defensa. Por último, el 7 de octubre de 2023, Hamás y otros grupos armados palestinos atacaron a Israel a gran escala.
Karp se pronunció abiertamente sobre esos tres asuntos y demostró valentía. En mayo de 2022, tres meses después del inicio de la guerra contra Ucrania, viajó a Kiev para reunirse con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. Karp proyectaba seriedad, justo en un momento en que Elon Musk (Tesla) y Mark Zuckerberg (Facebook) planeaban en público enfrentarse en una pelea.
Desde el principio, Karp afirmó que la misión de Palantir era defender Occidente y la democracia liberal. La empresa fue una consecuencia del 11 de septiembre de 2001, fecha de los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono. Incluso antes del 11-S, Karp se mostraba escéptico ante la tesis de que el fin de la Guerra Fría hubiera dado paso a una era de paz y prosperidad irreversibles.
Karp y sus colegas no compartían el optimismo tecnológico que prevalecía cuando se fundó Palantir, en 2004, la idea de que el mundo online podía hacer del mundo físico un lugar mejor y más feliz. Estaban convencidos de que nos enfrentábamos a un futuro sombrío. El argumento de venta de Palantir era que su tecnología podría reducir ligeramente la probabilidad de que se produjeran acontecimientos apocalípticos, subraya Steinberger. Así las cosas, Karp vendía Palantir como la «convergencia» de su software ideal para «situaciones difíciles».
Enumero a continuación algunos contratos importantes en la historia de Palantir:
—2005-2008. Palantir nació como proveedor de la inteligencia estadounidense. In-Q-Tel, el fondo vinculado a la CIA, invirtió en Palantir y la CIA probó sus primeros sistemas. El producto que cristalizaría fruto de esa colaboración es Gotham. Ese software integraba grandes volúmenes de información para detectar relaciones y patrones en operaciones antiterroristas. Después se extendió a otras agencias y a los escenarios bélicos de Irak y Afganistán.
—Desde 2014. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU. (ICE: Immigration and Customs Enforcement) contrató a Palantir para que, sobre Gotham, mejorara el software y así se permitiera a los agentes del orden reunir expedientes, buscar sospechosos y cruzar y visualizar grandes cantidades de información policial.
—Desde 2017. Con Airbus, Palantir llevó su tecnología al sector privado a gran escala mediante Skywise, plataforma basada en otra creación de Palantir, Foundry. Skywise reúne datos de fabricación, mantenimiento y funcionamiento de aeronaves para prever averías, mejorar la producción y reducir tiempos de inmovilización. Se desplegó en Airbus y después en otras aerolíneas de todo el mundo.
—Desde 2020. Durante la pandemia del covid, el Servicio Nacional de Salud británico (National Health Service) utilizó Foundry para combatir la pandemia. Con Foundry planificó a gran escala recursos, vacunación, personal y capacidad hospitalaria.
—Desde 2022. Tras la invasión rusa, Palantir desplegó su tecnología en Ucrania. Integró imágenes de satélite e información sobre movimientos enemigos para ayudar a localizar tanques y artillería rusos.
—Desde 2024. Firma contratos con el Pentágono para aplicar la IA a escala militar.
Hay rumores no desmentidos de que Palantir contribuyó decisivamente en la locación de Osama bin Laden en Abbottabad, Pakistán, donde fue abatido el 2 de mayo de 2011.
El contraterrorismo y la defensa siguen siendo la piedra angular del negocio de Palantir. Gran parte de su trabajo, por ese motivo, sucede fuera del ojo público: por ejemplo, no se informó de que el software de Palantir fue utilizado para reforzar la seguridad de los Juegos Olímpicos de París de 2024, recuerda Steinberger.
Palantir tuvo su sede en Silicon Valley hasta 2020, cuando se trasladó a Denver. Es significativo. En la mente de Karp y de sus colegas, Palantir nunca formó parte de la cofradía Silicon Valley. Karp siente un desprecio especial por Google y Facebook. Del primero, porque la recopilación y venta de datos personales es la esencia de su negocio. Karp se ha mostrado siempre reacio a contratar a personas de cualquiera de esas dos empresas. Ha habido excepciones, pero en general cree que los empleados de Google y Facebook, por muy talentosos que sea, han interiorizado un enfoque depredador sobre los datos, que era aborrecible para Palantir, no sabemos si en la teoría solo o en la teoría y la práctica.
Karp detesta especialmente Facebook. Google, como motor de búsqueda, al final y al cabo, proporciona un cierto valor. Pero no ve ninguno en Facebook, según Steinberger. Lo considera frívolo y destructivo, «un carcinógeno». Palantir y Facebook se fundaron aproximadamente al mismo tiempo y, aunque no eran competidores, Facebook, de una u otra manera, se convirtió en la empresa contra la que Palantir se definía.
Karp defiende que está «con los buenos» y en lucha «contra los malos», no como otras tecnológicas de Silicon Valley, que limitan el uso de caracteres en un tuit en lugar de fabricar coches voladores. Karp ha sugerido que el impacto de Palantir en la guerra contra el terrorismo ha sido enorme y, en ocasiones, «decisivo». Durante una de las conversaciones con Steinberger, en 2019, Karp afirmó que «Palantir había ayudado a frustrar varios atentados en Europa que, de haber tenido éxito, habrían causado destrucción y muertes a una escala que inevitablemente habría llevado al poder a la extrema derecha en varios lugares». Karp cree «que la civilización occidental se ha apoyado» sobre los hombros de Palantir «un par de veces en los últimos quince años».
Karp, y Thiel, conciben Occidente principalmente desde el punto de vista de la identidad cultural, como un grupo de naciones unidas por su herencia judeocristiana y, en diversos grados, por su compromiso con la libre empresa. Defender Occidente significa proteger esos pilares, lo que incluye políticas de inmigración restrictivas.
Donald Trump tomó posesión de su segundo mandato el 20 de enero de 2025. Poco después, en febrero de 2025, Karp publicó, junto con Nicholas W. Zamiska (director de asuntos corporativos de Palantir. ), The Technological Republic: Hard Power, Soft Belief, and the Future of the West (La república tecnológica: poder duro, creencia blanda y el futuro de Occidente). Solicita en ese ensayo una colaboración mucho más estrecha entre las tecnológicas, el Estado y la defensa occidental, especialmente ahora, en la carrera de la IA. Su argumento central es que el relativismo cultural que impera en los campus universitarios, junto con el enfoque consumista de Silicon Valley, han socavado el proyecto estadounidense. Exige un nuevo nacionalismo tecnológico para mantener el dominio en manos de Estados Unidos y, por extensión, de Occidente.
Palantir presentó resultados el pasado 3 de agosto. Facturó 1.935 millones de dólares en el trimestre, un 93 % más que un año antes, y obtuvo unos beneficios netos de 1.066 millones. El crecimiento fue especialmente intenso en Estados Unidos: el negocio con empresas privadas aumentó un 149 % y el negocio con el Gobierno un 90 %. Además, cerró 73 contratos de al menos 10 millones de dólares y elevó su previsión de ingresos para todo 2026 hasta unos 8.150 millones.
—Steinberger, Michael. (2026). El filósofo de Silicon Valley. Alex Karp, Palantir y el auge de la vigilancia estatal. Traducción de Antonio Vallenilla Nebreda. Shackleton Books. Versión original: Steinberger, Michael. (2025). The Philosopher in the Valley. Alex Karp, Palantir, and the Rise of the Surveillance State. Avid Reader Press/Simon & Schuster.
—Forbes. (2026, 10 de marzo). Alexander Karp.
—Liu, Phoebe. (2024, 2 de octubre). How Palantir became the S&P’s most expensive stock—and earned CEO Alex Karp a spot on the Forbes 400. Forbes.
—Palantir Technologies Inc. (2026, 3 de agosto). Palantir reports Q2 2026.
—Crédito de la imagen principal: Alexander C. Karp en la AI Safety Summit, Bletchley Park (Reino Unido), el 1 de noviembre de 2023. Fotografía de Ben Dance / No 10 Downing Street para el Gobierno del Reino Unido. Licencias CC BY 2.0 y Open Government Licence v3.0. Contiene información del sector público bajo la Open Government Licence v3.0. Original en Wikimedia Commons; imagen recortada a 16:9.