Informe Pisa: los peores estudiantes de la historia en lectura y matemáticas

Los resultados se desploman en casi todo el mundo y el estudio registra «los niveles medios más bajos jamás observados»

Datos del Informe Pisa en ciencia, lectura y matemáticas. Fuente: OCDE
Datos del Informe Pisa en ciencia, lectura y matemáticas. Fuente: OCDE
Nueva Revista

Avance

Lorenzo Silva, reciente protagonista en el Foro Nueva Revista, contaba este miércoles en X una anécdota: «Fui a dar una charla a mi antiguo instituto, 30 años después. Solo quedaba una profesora de entonces. Me dio Física en COU. Le pregunté si había bajado tanto el nivel. Me miró, sonrió y me dijo: ‘Si pongo el examen que os ponía a vosotros, el mejor de la clase no pasa del 2’». Podría tomarse por una opinión subjetiva, un recuerdo quizá teñido de nostalgia, aunque el último informe PISA hace pensar que en algo peor. 

«El rendimiento de los estudiantes en lectura y matemáticas disminuyó drásticamente en toda la OCDE», concluye el Informe PISA 2025, que tasa el descenso de nivel de los estudiantes en la última década en el equivalente de un curso y medio. 

Los datos son malos y se repiten de forma global. Los problemas son muy parecidos en todo el mundo, con las pantallas y la tecnología como sospechosas habituales, aunque cada vez que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos publica una nueva edición de su informe, la mayoría de los análisis se obsesionan con comparar países y comunidades autónomas, casi siempre con ayuda de algún filtro polarizador.

En Francia (Le Monde) hablan de un fracaso sistémico. En Alemania, Die Welt declara que el país está «en shock» y asegura que «un cuarto de siglo de debate sobre la reforma educativa parece haberse esfumado». En Australia, el alumnado de centros públicos queda unos dos años y medio por detrás del de los privados, según la versión local de The Guardian, mientras que en The New York Times sienten que la educación estadounidense va «en la dirección equivocada» y hace falta «una reacción a todos los niveles». 

El último informe PISA analiza los resultados de 760.000 estudiantes, representativos de unos 33 millones de alumnos de 15 años de 91 países. Es una muestra suficientemente amplia, que registra los niveles medios más bajos jamás observados. Sin analizar el medallero, se han producido mejoras aisladas en algunos países (sorprende el Reino Unido, que merece un análisis aparte), pero el panorama general es terrible: «Las puntuaciones en lectura registraron descensos especialmente pronunciados en los últimos tres años, incluso en las habilidades más importantes en la era de la IA: evaluar la información, establecer conexiones entre múltiples fuentes y pensar de forma crítica sobre lo que leemos». 

ArtÍculo

Los datos del anterior informe PISA parecían contaminados por la pandemia, pero no solo no hemos salido de ella, sino que la evolución posterior ha sido aún peor. Algunos expertos sostienen que vivimos el efecto Flynn inverso. En el siglo XX, el investigador neozelandés James R. Flynn documentó un aumento sostenido de las puntuaciones obtenidas en los test de inteligencia a lo largo de varias generaciones. Por lo general, cada generación superaba a la anterior en dos o tres puntos.

No es que los hijos fueran más inteligentes que sus padres, pero habían tenido mejores oportunidades, dentro de un sinfín de motivos para explicar la mejora. Desde finales del siglo XX, sin embargo, algunos países desarrollados empezaron a registrar un estancamiento o incluso una inversión del efecto, a menudo conocido como efecto Flynn inverso. No hay datos del siglo XIX ni de épocas anteriores, pero todo hace pensar que hace tiempo pasamos el punto de inflexión.

Conclusiones del informe PISA

Además de los datos, la OCDE publica sus propias conclusiones, que parecen de lectura obligada, antes de que la comprensión lectora siga hundiéndose. Este es un resumen de lo que dice el documento: 

«El rendimiento estudiantil en los países de la OCDE ha seguido disminuyendo, alcanzando el promedio más bajo jamás registrado por el Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes en matemáticas y lectura. Uno de cada cinco estudiantes de 15 años tiene ahora un bajo rendimiento en ciencias, matemáticas y lectura, frente al 16 % de 2022».

Hay algún pequeño dato para la esperanza: en ciencias, el rendimiento promedio se mantuvo estable entre 2022 y 2025, después de la bajada registrada entre 2009 y 2022. La caída no se ha acentuado, como ocurre en el caso de la lectura, un viejo problema ya analizado en Nueva Revista.

Un año y medio de retraso

En lectura, la puntuación media descendió 28 puntos entre 2015 y 2025, lo que equivale a aproximadamente un año y medio de aprendizaje. En matemáticas, la puntuación descendió 22 puntos, lo que equivale a poco más de un año de aprendizaje. Entre los participantes de PISA que no pertenecen a la OCDE, la puntuación en lectura descendió 16 puntos y en matemáticas, ocho puntos, durante el mismo periodo. Algunos atribuyen esta caída más suave a que en los países menos ricos la introducción de las pantallas no es tan temprana.

En todo caso, el origen socioeconómico sigue siendo un factor determinante del rendimiento académico. «En los países de la OCDE, los estudiantes con mayores ventajas obtuvieron 85 puntos más en ciencias que los estudiantes con menores ventajas. Esta diferencia se redujo entre 2022 y 2025, pero esto se debió principalmente a un menor rendimiento de los estudiantes con mayores ventajas, más que a mejoras en el rendimiento de los estudiantes desfavorecidos.

«PISA 2025 demuestra que revertir el descenso en el rendimiento estudiantil es urgente. Los sistemas educativos más exitosos se centran en menos áreas con mayor profundidad, invierten en el profesorado, involucran a las familias y brindan apoyo específico a los estudiantes y las escuelas que más lo necesitan», declaró el Secretario General de la OCDE, Mathias Cormann. «La tecnología y la IA pueden fortalecer el aprendizaje y ayudar a preparar a los jóvenes para el futuro, pero solo cuando se utilizan con un propósito y no como sustituto de la atención, el esfuerzo y la comprensión».

Uso de la IA en la educación

El programa PISA 2025 también muestra la necesidad de utilizar la inteligencia artificial y las herramientas digitales con moderación y para fines claramente definidos. «Los estudiantes tendieron a obtener peores resultados cuando su uso fue excesivo o cuando los dispositivos se utilizaron para el ocio en la escuela», asegura el informe.

La distracción digital es un mal mayor y afecta al resto del aula. Más de la cuarta parte de los estudiantes afirmaron que sus compañeros se dispersaban con dispositivos digitales en la mayoría o en todas las clases de ciencias. Los estudiantes rodeados de compañeros poco concentrados obtienen peores resultados y se involucran menos en el aprendizaje.

Por otro lado, los alumnos que afirmaron no haber utilizado IA para redactar sus trabajos escritos obtuvieron mejores resultados que quienes sí la utilizaron, aunque entre los usuarios frecuentes, lograron mejores notas los estudiantes que emplearon IA para ayudarse en el aprendizaje y los que fueron instruidos sobre cómo evaluar la calidad de la información generada por la IA.


Información elaborada por Federico Marín Bellón.