Entrevista on Samaranch

Entre las personalidades españolas de mayor fuste en los diversos campos, destaca desde hace tiempo la figura universal del catalán Juan Antonio Samaranch Torrelló, presidente del Comité Internacional Olímpico, elegido en 1980 y reelegido en 1984 y 1988. Samaranch, hombre polifacético, capaz de alternar la práctica del deporte de alta competición, la dirección de este deporte, la política nacional en sus variados ámbitos, la diplomacia, el mundo financiero etcétera, ha tenido la amabilidad de responder a un cuestionario formulado por Isabel Martínez-Cubells, de NUEVA REVISTA, centrado fundamentalmente, en el gran acontecimiento deportivo a la vista: los Juegos Olímpicos de 1992 en Barcelona

Nuestra experiencia olímpica señala repetidamente una considerable escasez de medallas, que marcan el nivel del atletismo español. ¿Piensa usted que en los próximos Juegos se obtendrán un mayor número de medallas?

— No soy amigo de hacer pronósticos. Y menos en las competiciones deportivas. Lo que sí puede afirmarse es que la representación española alcanzará el mayor éxito en su historia olímpica, dilatada a lo largo de setenta años.

— En los últimos meses, los medios informativos han expresado su preocupación por lo que consideran falta de forma de los atletas españoles. ¿Considera que el Comité Olímpico Español ha puesto los medios suficientes para la preparación de nuestros atletas?

— Ésta es una cuestión que solamente puede contestarla el Comité Olímpico Español y las respectivas Federaciones españolas de los 25 deportes olímpicos. Es un problema exclusivamente técnico, y son los técnicos, o sea, el C.O.E. y las Federaciones, quienes pueden opinar. En todo caso, jamás el Comité Olímpico Español y las Federaciones españolas habían tenido tanta ayuda logística y económica como la que tienen ahora.

— ¿Considera que los Centros de Alto Rendimiento españoles son suficientes, tanto en calidad como en cantidad, para la adecuada preparación de los olímpicos españoles?

— En mi opinión, los Centros de Alto Rendimiento están desarrollando una labor muy eficaz.

— En general, parece percibirse un cierto descontento por parte de los deportistas españoles. Algunos se refieren a que los organizadores de los Juegos Olímpicos de Barcelona han cuidado más la imagen de Barcelona que el estado de los atletas españoles…

— Recuerdo que los organizadores de los Juegos no intervienen absolutamente en nada que se refiera à la preparación de los atletas olímpicos españoles. Eso es labor exclusiva del Consejo Superior de Deportes, del Comité Olímpico Español y de las respectivas Federaciones. La imagen de Barcelona la da la ciudad, y los Juegos son un factor importantísimo para mejorar dicha imagen. Y en ello sí que los organizadores de los Juegos tendrán una responsabilidad muy elevada.

— ¿Qué opina respecto a la posible decisión del C.I.O. de retirar el reconocimiento al Centro de Análisis de Control Antidoping de Madrid?

— El Comité Internacional Olímpico es muy estricto en el control de los Centros de Análisis de Control Antidoping. Por ello no es fácil obtener el «nihil obstat» de una pieza tan importante en el control de los atletas como son los Centros Antidoping.

— ¿Estaría dispuesto a proponer la revisión de la Carta Magna Olímpica, en el sentido de conceder el reconocimiento de los Comités Olímpicos Regionales?

— La Carta Olímpica, que ha sido modificada recientemente en la sesión del C.I.Ο. celebrada en Tokio en 1990, prevé el reconocimiento de nuevos Comités Olímpicos Nacionales, siempre que reúnan las condiciones que, desde hace muchos años, están previstas en aquel texto olímpico.

— En mayo de 1991 se celebrarán elecciones municipales y autonómicas. ¿Qué consecuencias tendría de cara a la preparación y posterior celebración de los JJ.OO. de Barcelona 92 un hipotético cambio en la alcaldía de Barcelona?

— Creo que no tendría consecuencias. Los dos partidos que, por el momento, aparecen como los de mayor predicamento en el país han manifestado que, sea cual fuere el resultado de las elecciones municipales, no habría ningún cambio ni repercusión en la organización de los Juegos.

— ¿Podría adelantarnos su opinión sobre algunas de las repercusiones que, a su juicio, tendrían los Juegos Olímpicos de Barcelona en el panorama económico español, con especial referencia a la economía catalana?

— Como en las últimas celebraciones de los Juegos Olímpicos, los de Barcelona significarán un impulso muy importante para la economía del país. Los Juegos, aparte de la imagen que proyectan, constituyen un incentivo singular para todas sus actividades. Los recientes ejemplos de Seúl y de Los Ángeles mostraron un importante aumento de la renta per cápita, un incremento de nuevas empresas, una actividad industrial que sorprendió. La sensibilidad cultural y la ilusión colectiva y popular que despertaron significan el mejor regalo que puede recibir una ciudad, un país y todos sus habitantes.

— ¿Considera que, después de los JJ.OO., el papel de Barcelona crecerá en importancia económica y prestigio respecto a otras capitales españolas?

— Aunque la sede olímpica sea Barcelona, no cabe duda de que será todo el país quien obtendrá beneficios del impulso que los Juegos significarán. En el ámbito deportivo, la Ciudad Condal disfrutará de forma inmediata un incremento espectacular, pero será a la larga todo el deporte español quien saldrá beneficiado.

— Con motivo de los Juegos, Barcelona puede convertirse en una de las ciudades europeas mejor equipadas de los próximos años. En este sentido, el resto del país está respondiendo de forma solidaria al esfuerzo común en favor de la sede olímpica. En su opinión, ¿piensa que esta solidaridad será correspondida?

— No debe olvidarse que el año 1992 será un año muy importante para toda España. Sevilla y su Expo 92, y Madrid, con sus manifestaciones culturales, actualizarán nuestro país complementando la imagen universal que Barcelona dará con sus Juegos Olímpicos. Respecto a su afirmación de que Barcelona será una de las ciudades mejor dotadas y más modernas de Europa, es algo que yo no puedo confirmar. Pero Barcelona ha sido siempre una ciudad solidaria.

— Teniendo en cuenta los conflictos y tensiones políticas existentes, ¿es posible que surjan problemas con determinadas representaciones olímpicas?

— Ninguna delegación olímpica va a plantear dificultades. Todos los equipos están formados por deportistas que buscan la paz a través del deporte. Lo que cada país que organiza una edición de los Juegos Olímpicos considera como riesgo son los terroristas, ajenos al movimiento olímpico, que son quienes pueden ocasionar algún disturbio. Pero soy optimista respecto a los Juegos de 1992.

— A la vista de los cambios operados en los países del Este y de los procesos democráticos que se registran en esos países, ¿de qué modo pueden influir en el descenso de su anterior capacidad y potencial olímpico?

— Es lógico que los cambios políticos registrados en el Este europeo hayan influido sobre algunos atletas. Aquellas variaciones en sus sistemas de gobierno lo han sido, asimismo, en las estructuras deportivas de cada país; y ello lo acusan los atletas. Pero la URSS y demás países del Este seguirán siendo potencias deportivas.

— Respecto a los actuales conflictos registrados en la URSS, con graves problemas como los de Lituania, Estonia y Letonia, ¿sería posible el reconocimiento olímpico de estos países de cara a los Juegos de Barcelona?

— El Comité Olímpico Internacional, en su sesión de 1990 en Tokio, acordó posponer el reconocimiento de nuevos Comités Olímpicos nacionales hasta después de los Juegos Olímpicos de 1992.

— Tras la unificación de las dos Alemanias, esta nación lleva camino de situarse entre las grandes potencias deportivas del mundo. ¿Qué repercusiones para el olimpismo internacional tendría este posible hecho?

— Felizmente, Alemania ha conseguido su reunificación. Y han sido las Federaciones deportivas y los Comités Olímpicos de las dos zonas quienes comenzaron aquel movimiento de unidad. Es indiscutible que el deporte alemán ha salido reforzado con esta unificación de sus antiguos Comités Olímpicos nacionales y de las Federaciones germanas.

— ¿Tiene el C.I.O. prevista y resuelta la traducción simultánea del catalán, como idioma oficial de las Olimpiadas de Barcelona 92, al inglés, francés, español, etc…?

— Sí. La Carta Olímpica establece que los dos idiomas oficiales del olimpismo, el francés y el inglés, deben ir acompañados del idioma oficial del país organizador. Y como en Barcelona existe la cooficialidad del castellano y del catalán, ambos son ya oficiales para los próximos Juegos.

— ¿Qué porcentaje de beneficios obtendrá el C.I.O. por la retransmisión mundial de los JJ.OO. a los 3.000 millones de espectadores calculados?

— Una tercera parte del 24% de los derechos de televisión que corresponde al movimiento olímpico es repartida entre los 167 Comités Olímpicos nacionales que figuran en el C.I.O., por una parte; otro tercio de aquel 24%, entre las Federaciones internacionales que rigen los 25 deportes olímpicos, y el último tercio que corresponde al Comité Internacional Olímpico sufraga su desarrollo administrativo y en todos los órdenes. Prácticamente es un ocho por ciento a cada uno de aquellos tres «partenaires».

— ¿Tiene intención de volver a la vida política cuando termine su actual mandato al frente del C.I.O.?

— El año 1993 es una fecha lejana para que ahora puedan hacerse planes. No es fácil que yo vuelva a la política cuando termine mi misión olímpica.

— ¿Cuál es su previsión sobre la presencia de España, y más concretamente de Cataluña, en el mundo, después de la cita olímpica del 92?

— No cabe duda que 1993 será una fecha clave en el desarrollo económico, industrial, financiero y en todos los órdenes para España. En ello, en el signo positivo o prudencial que nuestro país alcance, tendrán gran influencia la coyuntura europea de 1993, así como el éxito que se haya obtenido en los Juegos Olímpicos de Barcelona, en la Exposición Internacional de Sevilla y en la capitalidad cultural que Madrid ostentará durante el próximo año.

— ¿Qué opina de la difusión de la cultura e idioma catalán después del 92?

— No cabe ninguna duda de que el catalán y la cultura de mi país están en plena progresión. La Generalitat está haciendo desde hace muchos años un esfuerzo enorme para que la cultura y el idioma catalán tengan su proyección en todas las esferas en que aquélla se manifiesta -tanto en las letras como en las ciencias médicas, químicas, electrónicas, urbanísticas y las demás que forman nuestro patrimonio cultural-. Es lógico que cuanto más y mejor se conozca España y Cataluña, mejor se comprenderá su realidad cultural y el idioma catalán. Para ello, es indudable que la celebración de los Juegos Olímpicos de 1992 en Barcelona, y la presencia de los medios de comunicación de todo el mundo en Barcelona, ayudarán enormemente a que la realidad catalana sea conocida en mayor proporción de como lo es actualmente.