Ray Dalio: «Cómo quiebran los países»

Las grandes potencias están sobreendeudadas, gestionadas de forma ineficiente y divididas, lo que favorece la aparición de autocracias

Ray Dalio en 2018. CC vía Wikimedia Commons
Ray Dalio en 2018. CC vía Wikimedia Commons
José Manuel Grau Navarro

Ray Dalio (nacido en 1949) fundó en 1975 el fondo de inversión Bridgewater Associates y lo convirtió en uno de los mayores y más exitosos del mundo y a él en un multimillonario influyente. A la vez, Dalio ha estudiado la historia para desarrollar principios aplicables a la actualidad.

Avance

El propósito de Cómo quiebran los países. El gran ciclo de la deuda, dice Ray Dalio, es transmitir lo que considera «conocimientos y principios universales, atemporales e inestimables», que ha aprendido a lo largo de sus más de cincuenta años como «macroinversor global».

Ray Dalio: «Cómo quiebran los países». Deusto, 2026
Ray Dalio: «Cómo quiebran los países». Deusto, 2026

Dalio cree que «nadie [como él] ha trabajado con tanto tesón, durante tantos años ni con tan buenos recursos para adquirir estos conocimientos y principios». Es difícil validar esa afirmación suya, pero en cualquier caso cabe aceptar sin más lo que sigue de su puño y letra: «Es un saber que me ha recompensado en abundancia a mí y a otros, y no quiero que muera conmigo».

Apunta alto Dalio porque piensa que los conceptos que explica «pueden hacer que el mundo funcione mejor si se ponen en manos de los responsables políticos y los inversores».

ArtÍculo

Ray Dalio constata que hay desequilibrios importantes e insostenibles y profetiza que «no se mantendrá el ritmo de endeudamiento, compra y acumulación de activos y pasivos de deuda, que es más rápido que el crecimiento de los ingresos». Para quien no esté muy familiarizado con términos económicos, es relativamente sencillo entender la frase anterior. Imagine que un Estado, España o EE. UU., imprime un papel, escribe Bono en él, usted se lo compra por mil euros y dentro de cinco años, España o EE. UU. le devolverá (o no, ya veremos) mil euros más una pequeña recompensa por haberle prestado dinero, en total, digamos, 1025 euros.

En épocas en las que hay demasiada deuda en relación con la cantidad de dinero necesaria para pagarla, la que vivimos, advierte Dalio, «la necesidad de aumentar la cantidad de dinero existente o reducir la cantidad de deuda lleva a los gobiernos a romper sus promesas». En momentos así, se decretan medidas como «la congelación del pago de la deuda, la confiscación de activos de naciones rivales, la imposición de impuestos confiscatorios y controles de capital y de divisas, el impago de la deuda o la ampliación de los plazos de vencimiento y el cambio del tipo de moneda en circulación (desvinculándola de un activo tangible como el oro o creando un nuevo tipo de moneda)». No dice Dalio que sea seguro que algo así vaya a suceder, pero sí señala «que este tipo de cambios radicales los llevaron a cabo líderes mucho más convencionales que Donald Trump, como Franklin D. Roosevelt y Richard Nixon».

La gran señal de alerta que indicaría que se avecina una crisis de deuda «es la venta significativa de activos de deuda pública (por ejemplo, bonos) por parte de sus actuales tenedores».

Deuda y autocracia

Según Dalio, «la configuración actual de las condiciones es análoga a la que existió en 1905-1914 y en 1933-1938 y en muchos otros momentos de la historia en numerosos países». Esos tiempos difíciles siempre han conducido a gobiernos mucho más autocráticos, «porque las democracias se vuelven demasiado divisivas para ser eficaces y sus líderes pierden su capacidad de llegar a compromisos efectivos».

En tiempos de desorden, «el poder financiero, político y militar importa más que las leyes, y el autoritarismo funciona mejor que el colectivismo débil y desorganizado». Los nuevos líderes, «en períodos de gran conflicto, toman medidas para consolidar su poder, y los líderes más autocráticos lo hacen con mayor contundencia».

Los nuevos líderes de esos tiempos siempre prometen luchar para mejorar la fortaleza de la nación y están más dispuestos a «participar en conflictos económicos, geopolíticos y militares, lo cual los lleva al borde de grandes conflictos y grandes cambios en el orden monetario, el orden político interno y el orden geopolítico mundial». Eso es lo que ocurre ahora con todas las grandes potencias, «sobreendeudadas, gestionadas de forma ineficiente y divididas», lo que favorece «la aparición de líderes y políticas más nacionalistas, proteccionistas, militaristas y autocráticas».

Al comienzo del mandato de un nuevo líder elegido por el pueblo —por ejemplo, durante los primeros cien días de una nueva presidencia— hay un período de luna de miel y un gran optimismo. Es entonces cuando surgen los sueños de grandes cambios y mejoras, «antes de que se impongan la realidad y las críticas sobre cómo el nuevo líder ha configurado y gestionado la situación». Lo anterior lo publicó Dalio antes de que Trump atacara a Venezuela e Irán y creara el desconcierto con Ucrania y la OTAN.

Dalio pensaba en EE. UU. sobre todo cuando escribió lo que sigue, aunque también parece un escenario conocido en España: «Debemos esperar que haya más luchas, legales y de otro tipo, entre facciones y, en particular, entre el presidente/poder ejecutivo y los demás poderes del Estado (en especial el poder judicial), así como entre los gobiernos federal, estatal y local. Estas disputas dejarán claro quién tiene realmente el poder. En una batalla para poner a prueba los límites entre el poder ejecutivo y el poder judicial, este último saldrá perdiendo, ya que el ejecutivo tiene mucho más control sobre los poderes coercitivos».

Estado de bienestar

Según Dalio, están contados los días «en los que se pedía prestado mucho más de lo que se podía devolver para sostener el consumo excesivo de personas improductivas. De cara al futuro, los objetivos principales serán aumentar la productividad y reducir la carga de la deuda (lo que también reducirá el valor de la deuda y del dinero)».

Para tener éxito, «el sistema debe crear las condiciones adecuadas para la mayoría de las personas». Pero en Estados Unidos existe y ha existido «una podredumbre profunda y generalizada en nuestros sistemas educativo, familiar y social que ha dado lugar a que muchos niños no sean educados para llevar una vida productiva, civilizada y saludable». En la actualidad, añade, «solo un pequeño porcentaje de la población es altamente productivo y próspero. En concreto, el 1 por ciento de la población (y cada vez más las máquinas) está llevando a cabo cambios revolucionarios. Junto con el 9 por ciento que los ayuda conforman el 10 por ciento más rico, y les va muy bien. Al 30 por ciento siguiente le va regular, y al 60 por ciento inferior le va muy mal; es decir, son un coste neto en lugar de contribuyentes netos».

Geopolítica

Se está librando una especie de guerra mundial que a escala local se ha vuelto más violenta (por ejemplo, Rusia contra Ucrania, Israel contra Irán y sus aliados), pero que aún no se ha vuelto violenta entre las principales potencias mundiales (Estados Unidos y China). En esta etapa, es cada vez más cierto que los fuertes se aprovechan de los débiles, y que Europa es débil y una presa fácil. Las alianzas y las circunstancias cambian con rapidez y ganar es más importante que la lealtad.

En el momento en que Dalio originalmente dio a la imprenta su libro en inglés (principios de marzo de 2025), no estaba claro cómo serán exactamente las relaciones entre Estados Unidos y China o, en términos más generales, las relaciones internacionales. Pero no esperaba «una guerra militar entre Estados Unidos y China en un futuro previsible, porque ambas partes saben que eso conduciría a la segura destrucción mutua».

Revolución tecnológica y capital humano

La actual revolución tecnológica es la más poderosa de la historia en términos de impacto en los mercados y en las condiciones económicas, según Dalio. Pero no basta para neutralizar los obstáculos que suponen la deuda, los conflictos internos y externos, el cambio climático y la demografía. Las nuevas tecnologías son armas de doble filo. Han avanzado mucho tanto en la forma en que podemos hacernos daño como en la forma en que podemos hacernos bien.

La inteligencia artificial no es la única tecnología importante que determina el poder relativo de las naciones. Hay otras, en las que Estados Unidos y China son los principales competidores reales, como la computación cuántica, la edición genética y otras biotecnologías, la robótica y el espacio.

Finalmente: lo decisivo para Dalio seguirá siendo el capital humano y cómo se relacionan las personas entre sí.

Conclusión de la lectura del libro que propone el autor: «Si no estás preocupado, tienes que preocuparte; y si estás preocupado, no tienes por qué preocuparte». Porque preocuparte por las cosas que pueden salir mal «te protegerá», mientras que no preocuparte por ellas «te dejará expuesto».

Más información

Dalio, Ray. (2026). Cómo quiebran los países. El gran ciclo de la deuda. Traducción de Javier Guerrero. Barcelona: Ediciones Deusto. ISBN: 9788423439881. Título original: How Countries Go Broke. The Big Cycle. © Ray Dalio, 2025.

Crédito de la imagen: Ray Dalio en 2018. CC vía Wikimedia Commons