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Ver productos¿Son los recortes en el Departamento de Estado, y la marginación de los diplomáticos de carrera, una reforma necesaria para devolver el control de la política exterior al presidente, o constituyen una purga política y una degradación generacional de la diplomacia estadounidense?

15 Jul 2026 - 5min.
Avance
Como publicaba la American Foreign Service Association (Asociación del Servicio Exterior de los EE. UU.) el pasado el 26 de junio, fecha última actualizada, de 101 nombramientos diplomáticos de Donald Trump en su segundo mandato como presidente, solo 9 eran de carrera; 92 procedían de la política o de otros ámbitos.
Los diplomáticos estadounidenses gozaban de influencia y prestigio global, tras ganarse a pulso el ingreso como Foreign Service Officer y formase en el National Foreign Affairs Training Center. «Ahora están asediados por su propio presidente». Desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca en enero de 2025, ha dejado clara su repulsa a la clase institucional diplomática, señalaban Alec Russell, Abigail Hauslohner y Ian Hodgson el pasado 14 de julio en el Financial Times.
Desde enero de 2025, la Administración Trump ha reducido la plantilla del Departamento de Estado de los EE. UU. (el equivalente al Ministerio de Exteriores en España) en más de 3.000 personas, más del 20 por ciento, y ha dejado más de la mitad de las embajadas sin titular. Oficialmente se presenta esa reforma como una corrección necesaria a una burocracia ideologizada y poco alineada con el presidente. Un alto funcionario citado por Financial Times resumía esa visión así: «La función del Departamento de Estado es representar la política exterior del presidente, no crearla». El Departamento de Estado se había convertido en una estructura con responsabilidades superpuestas, resistencias internas y una cultura liberal alejada de la mitad conservadora del país, según diversas fuentes citadas por el medio británico.
Los críticos, en cambio, perciben una purga política y una degradación de la capacidad diplomática de Estados Unidos. Nick Burns, exembajador en China, habla de «la crisis más dañina en los 102 años de historia del servicio exterior». Bill Burns, exdirector de la CIA y exembajador en Rusia, sostiene que el daño a la diplomacia estadounidense infligido por Trump supera incluso al causado por el macartismo, porque ahora no afecta a una región concreta o a un tipo de conocimiento. La Administración Trump desdeña «la diplomacia profesional» y sustituye a expertos con personas escogidas por lealtad personal o proximidad a él. Trump confía negociaciones delicadas a amigos, donantes y familiares. Yael Lempert, embajadora en Jordán hasta 2025, destituida por Trump, se quejaba con un ejemplo al Financial Times: Irán supera a EE. UU. en las negociaciones porque los enviados estadounidenses carecen del respaldo técnico y regional de sus interlocutores.
También ha cambiado la cultura interna. Funcionarios de carrera del Departamento de Estado describen miedo, autocensura y vigilancia ideológica. Desde la Administración Trump y desde círculos conservadores se replica con que el Departamento de Estado de los EE. UU. lleva décadas desplazándose hacia la izquierda y que la reforma busca devolverlo a su función original.
Bill Burns, exdirector de la CIA y exembajador en Rusia, sugiere que el Departamento de Estado quizás nunca vuelva a ser el mismo. «Mientras que durante el primer mandato de Trump se asumía que con una Administración y una perspectiva diferentes en un ciclo de cuatro años se podría recuperar y reparar gran parte del daño, esta vez se trata de un desafío generacional», afirma.
Hasta aquí, el Financial Times como fuente. Seguimos.
Steve Witkoff y Jared Kushner
En la segunda Administración Trump, el empresario inmobiliario y amigo de Trump Steve Witkoff ocupa formalmente los cargos de asesor del presidente y enviado especial para misiones de paz. Su declaración financiera oficial de la Casa Blanca lo identifica como personal político, no como diplomático de carrera, y su nombramiento es de junio de 2025. Witkoff ha intervenido en negociaciones sobre Gaza e Israel, Irán, Rusia, Ucrania y Oriente Próximo.
Jared Kushner es un empresario e inversor estadounidense, yerno de Donald Trump por su matrimonio con Ivanka Trump, con quien se casó en 2009. Durante la primera presidencia de Trump, fue asesor principal del presidente, entre enero de 2017 y enero de 2021. No es diplomático de carrera. En la segunda presidencia de Trump ha reaparecido como intermediario diplomático. Trabaja, junto a Steve Witkoff, en negociaciones relacionadas con Gaza, Ucrania, Rusia y Oriente Próximo. Su actividad empresarial ha suscitado controversia, como señalaba el The Washington Post, porque una parte importante de sus fondos procede de inversores del Cercano Oriente.
Statler and Waldorf, un pseudónimo que publica en Substack, aludiendo al dicho Cuando solo tienes un martillo, todo parece un clavo, señalan que ese refrán «describe acertadamente el impulso de Trump, Kushner y Witkoff de tratar la diplomacia como una variación de una transacción inmobiliaria, en la que ellos se llevan personalmente una buena parte de los beneficios». Trump «depende de compinches y familiares con poca o ninguna experiencia fuera de los estrechos límites del negocio familiar». Statler and Waldorf recuerdan los planes de Witkoff y de Kushner de transformar Gaza en un paraíso residencial, y de su otro fracaso en Ucrania. También, que Trump ha purgado el Consejo de Seguridad Nacional a instancias de una personalidad mediática online de extrema derecha.
El artículo del pseudónimo Statler and Waldorf, del 29 de mayo, se parece bastante a otro publicado por el abogado Atom Ariola en Los Angeles Times el 21 de abril y titulado We need to stop confusing diplomacy with making ‘deals’ (Necesitamos parar la confusión entre diplomacia y hacer tratos).
Barak Ravid publicaba en Axios, el pasado 12 de julio, que Trump confiaba mucho en el senador Lindsey Graham, experto en Oriente Medio y en especial en la normalización de las relaciones entre Arabia Saudí e Israel. Graham falleció el pasado sábado. Era defensor de la intervención militar de EE. UU. donde sea y cuando Washington lo considerara conveniente. Graham tampoco era diplomático de carrera. Antes de entrar en política, fue abogado en las Fuerzas Aéreas y permaneció en la reserva hasta su jubilación en 2015 como coronel.
Más información:
👉 Artículo completo: RIP the US state department
https://www.ft.com/content/ae268a4e-5134-4d34-ba5e-a908cc74c52d?syn-25a6b1a6
👉 Artículo original: Diplomacy is Not a Real Estate Deal
https://diplodoh.substack.com/p/diplomacy-is-not-a-real-estate-deal
👉 Artículo original: We need to stop confusing diplomacy with making ‘deals’
https://www.latimes.com/opinion/story/2026-04-21/diplomacy-making-deals
👉 Artículo original: Inside Lindsey Graham’s final push for Saudi-Israel peace
https://www.axios.com/2026/07/12/lindsey-graham-israel-saudi-peace-iran
Crédito de la imagen: Hillary Clinton y Trinidad Jiménez, dos mujeres al frente de la diplomacia en EE.UU. y en España, en 2011. Dominio público vía Wikimedia Commons.