El redescubrimiento de Korngold

La popularización del disco compacto está permitiendo recuperar algunas grabaciones antológicas que las nuevas generaciones no habían tenido oportunidad de escuchar en el disco negro. Las compañías discográficas están sacando a la luz un enorme caudal de tesoros musicales, que descubren interpretaciones magistrales y composiciones olvidadas muy interesantes. En este proceso de resurgimiento, una de las personalidades más llamativas es Erich Wolfgang Korngold. Nació en Brno (Austria) —hoy Checoslovaquia— en 1897 y falleció en Hollywood en 1957.

Joaquín Madina

Korngold ha sido fundamentalmente conocido por la música que durante 10 años escribió para el cine. En compañía de Max Steiner está considerado el compositor cinematográfico de mayor talento de la primera mitad del siglo. Trabajó para la Warner Brothers y a él pertenecen las partituras de El príncipe y el mendigoLas aventuras de Robin HoodEl halcón de los maresEl lobo de marLa ninfa constanteKings Row y Servidumbre humana, entre muchas otras.

Su viaje a Hollywood tuvo lugar en 1934, a raíz del ofrecimiento de Max Reinhardt para que adaptara la música de Mendelssohn a su película El sueño de una noche de verano. El éxito acompañó a la empresa y se hizo multitudinario unos meses después, tras componer en tres semanas la compleja banda sonora de El capitán Blood.

Los críticos musicales de los años cincuenta, y los aficionados de la época, coincidieron en afirmar que Hollywood destruyó su genio musical. Sin embargo, este comentario es difícil de sostener tras escuchar recientemente algunas composiciones de sus últimos años. En cualquier caso, lo cierto es que no volvió a tener éxito en las salas de conciertos tras su experiencia cinematográfica.

Prodigio

La recuperación actual de Korngold viene de la mano, fundamentalmente, de tres obras que se han reeditado en los últimos meses: el Concierto de Violín, los cuartetos para cuerdas 1 y 3, y la ópera Die tote Stadt (La ciudad muerta).

Hijo de Julius Korngold, crítico musical de Neue Freie Presse desde 1902 a 1934, a los cinco años tocaba el piano a cuatro manos con su padre y a los siete comenzó a componer. Aconsejado por Mahler se hizo alumno de Alexander Zemlinsky, cuya recuperación entre las jóvenes generaciones se está produciendo también hoy día con los discos compactos. Sus lieder, interpretados por Barbara Bonney, Anne Sofie von Otter, Hans Peter Bloschwitz y Andres Schmidt, acompañados al piano por Cord Garben, han sido destacados como una de las mejores grabaciones de 1989.

Debido a su precocidad, Korngold fue comparado con Mozart, del que llevaba con orgullo su nombre. De su segunda ópera en un acto, Violanta, existe una buena grabación en CD muy bien interpretada por Margaret Price. Esta obra obtuvo un notable éxito en su tiempo, y fue muy apreciada, como el resto de su composición operística, por Bruno Walter, que dirigió algunas de sus composiciones.

Durante su juventud, Korngold fue admirado por Strauss, Mahler y Puccini, cuya influencia sobre su obra es apreciable. Puccini llegó incluso a calificarle de genio.

La crítica de la época reconocía tanto la calidad musical de las obras como la madurez del autor. Apenas había cumplido 23 años cuando estrenó Die tote Stadt (La ciudad muerta), que sigue considerándose la mejor de sus óperas (Korngold prefería Das Wunder der Heliane, compuesta siete años más tarde). La versión que se ha reeditado en CD fue grabada en la década de los setenta y es excelente. Sus intérpretes son Carol Neblett, René Kollo y Hermann Prey, bajo la dirección de Erich Leinsdorf, de quien se ha escrito que su trabajo en esta ópera está por encima de su propia capacidad.

El primero de los cuartetos de cuerda fue estrenado en Viena en enero de 1924 por Arnold Rose, líder del Rose Quartet. La versión que existe actualmente en el mercado pertenece al Chilingirian Quartet.

El Chilingirian Quartet realiza también un magnífico trabajo en el tercero de los cuartetos —dedicado a Bruno Walter—, cuyo segundo movimiento se dice que es el más hermoso que compuso Korngold. La obra data de 1945 y supone la ruptura del silencio musical que el compositor se impuso durante la guerra. En este trabajo se advierte la inspiración directa de algunas obras escritas por el autor para el cine.

El Concierto de Violín en Re Mayor, dedicado a Heifetz (e interpretado por este violinista en la magnífica versión que ahora se ha desempolvado), consta de tres movimientos, de los cuales los dos primeros son extraordinarios en su romanticismo. Sorprende que no se haya incorporado a los repertorios tradicionales, por su facilidad para conectar con un público mayoritario. Al igual que el tercer cuarteto, está escrito robando temas musicales a las partituras que escribió para el cine.

Canciones

Junto a estos tres muy buenos discos compactos, también se han editado otras obras de Korngold de desigual relevancia. Así, su Sexteto de Cuerdas está muy influenciado por Brahms, mientras que el Piano Trío es la primera obra que publicó en su niñez.

Korngold estaba muy interesado en la voz humana, como lo demuestra su interés por la ópera, y algunas de sus canciones alcanzaron notoriedad a mediados de siglo. Compuso diferentes ciclos a lo largo de su vida, de los cuales se están dando a conocer algunas de las Canciones simples, otras Canciones del adiós, las composiciones con textos de Hans Kaltnecker, etcétera. Casi todas ellas merecen oírse (hay un par de joyas, como Liebesbriefchen y Sterbelied). Sin embargo, las interpretaciones de Polly Jo Baker y el barítono Steven Kimbrough no están a la altura de la partitura.