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Destacados expertos analizan las debilidades, fortalezas y oportunidades del sistema educativo

Los desajustes entre los medios puestos en el proceso educativo y los resultados obtenidos, la rebaja del nivel de exigencia promovida por las leyes educativas o el papel medular del profesor fueron algunos de los temas analizados en una sesión del Seminario Rubén Darío Defensa de la educación, celebrada en la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) y dirigida por Darío Villanueva, director de la Real Academia de la Lengua, entre 2014 y 2018, y catedrático de la Universidad de Santiago de Compostela.

Intervinieron el catedrático Ricardo Moreno Castillo, licenciado en Matemáticas, doctor en Filosofía y especialista en Historia de la Ciencia; y la catedrática Inger Enkvist, especialista en Literatura española, y miembro del consejo sueco de educación superior.

Introdujo la sesión el profesor Villanueva con una cita de la propia Inger Enkvist, “hoy tenemos escuelas para todos, con un equipamiento increíble, pero no nos atrevemos a exigir que se estudie”, aludiendo a la “sensación de pesimismo y desmotivación” extendida entre el profesorado al percibir que “la infraestructura educativa no consigue los resultados que se pretende”. 

Detecta Villanueva la influencia de “un espíritu de época, en lo que llamo la nueva pedagogía, del pensamiento posmoderno»; y mencionó a este respecto el ensayo de Miguel García de Juan Enseñanzas y aprendizaje posmodernos en España: La educación secundaria,

Darío Villanueva: Todos estos rasgos (de la sociedad líquida) “no dejan de injerir en la actual educación, en contra de la interpretación ilustrada del mundo y la humanidad”

“Se habla -añadió Villanueva- de la superación de los principios humanistas; de una sociedad líquida, regida por el llamado pensamiento débil, que ha abandonado los grandes relatos legitimadores -filosóficos y políticos- que han articulado el mundo desde la Ilustración”. Todos estos rasgos “no dejan de injerir en la actual educación, en contra de la interpretación ilustrada del mundo y la humanidad”.

En este sentido, el catedrático señaló que la LOMLOE (Ley Orgánica de la Modificación de la LOE) ha generado, entre otros debates, un Manifiesto en defensa de la enseñanza como bien público, suscrito por docentes e intelectuales. Se subraya en el mismo “conceptos nucleares de la educación” -apuntó-, como “la importancia del esfuerzo; que la evaluación debe ser por contenidos concretos de asignaturas y no por competencias, pues la evaluación por competencias diluye los conocimientos concretos; o que deben permanecer las notas numéricas y menciones de honor, para medir el grado de éxito del alumno”. 

Por su parte, Ricardo Moreno indicó que “no se ha estado consciente de la importancia de los límites en el campo de la educación”, e ilustró la necesidad de los mismos, con la conocida parábola de Kant sobre la paloma: “El aire que limita su vuelo es el mismo que lo posibilita”. 

La educación implica “dar espacios de libertad cada vez mayores” afirmó, lo cual genera, a su vez, desigualdad que “o la aceptamos o nos cargamos la educación”.

Ricardo Moreno: “El papel de la inteligencia está por encima de la cultura de los padres del estudiante, o del origen familiar o social”

Añadió que en el proceso educativo entran en juego “diversas variables”, como “la cultura de los padres, la capacidad de estos para inculcar hábitos de trabajo, e incluso el atractivo personal del estudiante o su capacidad para hacer amigos”. Destacó que “el papel de la inteligencia está por encima de la cultura de los padres, o del origen familiar o social del estudiante”. Recordó, en este sentido, los casos de “Newton, hijo de labradores; o de Copérnico, hijo de panaderos”

Moreno propone “una enseñanza básica común hasta los doce años, y después un bachillerato de 6 años y para quien no lo quiera, Formación Profesional”. Argumentó que a los doce años se tiene suficiente madurez para decidir si quiere hacer bachiller o FP: “Hay que aceptar ese límite, si al estudiante no se le deja decidir sobre su futuro, y se le obliga a hacer bachiller no solo no aprende sino que no deja aprender a los demás”.

Respecto al papel de la memoria, actualmente menospreciado, destacó su carácter medular en el proceso educativo, acompañado de la inteligencia. “O la memoria y la inteligencia van justas o se pierden” apostilló. 

Ricardo Moreno considera fundamental “el conocimiento memorístico, repetitivo y transmisible”, puesto ahora en cuestión por leyes como la LOMLOE. No tiene sentido, agregó, decir que “no es tan necesario estudiar contenidos porque ya está internet”. Y mencionó a Voltaire, que ya en el siglo XVIII, señalaba que “la Enciclopedia es una gran cosa, si eres una persona instruida y sabes manejarla”.

Finalmente Inger Enkvist subrayó que son “los adultos, no los niños, los que deben cambiar” para mejorar el sistema educativo. Este presenta una fortaleza: “el consenso de que la educación es algo importante para la sociedad (no hay Estado que no tenga presupuesto educación)”.

Las debilidades -prosiguió- atañen en primer lugar “a las autoridades, que pueden sucumbir a la tentación del facilismo, de exigir poco, porque eso es impopular, de no aceptar que el profesor tenga autoridad, y de entregársela al alumno”. También pueden darse en los docentes, “cuando carecen del nivel cultural suficiente”. Y finalmente en “los padres, cuando no ofrecen buenos modelos en su comportamiento, y esperan milagros de la escuela”. 

Respecto a las oportunidades, la catedrática sostiene que ya tenemos un marco, «el sistema educativo”, y ahora “se trata de dirigir esas fuerzas hacia un cambio de mentalidad”. Comenzando por “la educación primaria: sin la cual, el resto del edificio educativo se tambalea”. Para ello, “se debe convertir a los alumnos en lectores, antes de los 12 años; deben saber redactar, de forma clara y coherente y correcta; y deben adquirir cultura general”. 

Inger Enkvist: «Gracias al esfuerzo en educación, Estonia es actualmente el de mejores resultados de la UE en las pruebas PISA» 

Inger Enkvist puso tres ejemplos de cómo se puede mejorar el sistema educativo sin cambiar el marco exterior. El primero lo toma del estudio hecho por el economista Thomas Sowell en su libro Charter Schools and Their Enemies (Las escuelas concertadas y sus enemigos) -2020-. Sowell analiza las escuelas públicas y concertadas de Nueva York, donde los alumnos son en primer lugar afroamericanos e hispanohablantes, con similar nivel económico y social, y que incluso suelen estudiar en los mismos edificios. Hay, sin embargo, una notable diferencia: que el nivel de exigencia para los alumnos y el nivel de respeto a los profesores es mayor en los centros concertados. Lo cual se traduce en mejores resultados en lengua y matemáticas. 

El segundo ejemplo es el caso de Estonia, un país pequeño que se independizó de la URSS en 1991, y que gracias al esfuerzo que puso en la educación, es actualmente el de mejores resultados de la UE en las pruebas PISA (Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes), invirtiendo menos dinero que otros países europeos. Su apuesta por la libertad -con cierto grado de control estatal- ha sido decisiva, subraya Enkvist: “los directores de colegios pueden decidir qué profesores quieren; y los padres tienen libertad para elegir escuela para sus hijos”. 

LOS PROFESORES, PILARES DE LA SOCIEDAD

El tercero se refiere a la apuesta por la calidad de los profesores, que contribuye a aumentar el rendimiento de los escolares, como ha demostrado el economista Eric Hanushek. Comprobó al analizar el PIAAC (Programme for the International Assessment of Adult Competencies), conocido como el PISA para adultos, que los países que tenían el nivel más alto en lengua y matemáticas entre los profesores eran Finlandia y Japón, precisamente, países con un alto rendimiento en PISA entre los alumnos. De ahí concluyó que es más importante la selección de futuros profesores que la formación en pedagogía.

Un caso emblemático -concluyó Enkvist– es del “Singapur, que recluta a los mejores profesores, y los retiene -mediante un buen nivel salarial-, tratándolos como lo que son, pilares de la sociedad”. 

El ciclo de seminarios Rubén Darío se inició en UNIR el pasado mes de mayo con una conferencia de Darío Villanueva sobre la Defensa de la educación, a la que siguió una sesión sobre la figura de Ruben Darío en la que, además del exdirector de la RAE, participaron el escritor y expolítico nicaragüense Sergio Ramírez, y la catedrática de Literatura Francisca Noguerol.

La virtud de la política, de José Luis González Quirós

La reflexión filosófica sobre la política suele correr el peligro de quedarse en el ámbito puro de la teoría, de los modelos ideales (empezando por uno de los grandes clásicos del género: la República de Platón), y puede degenerar fácilmente en utopismo si esas ideas no son sometidas constantemente a un careo con la realidad, evitando que resulten inservibles o impracticables en su implantación real en la sociedad. El profesor José Luis González Quirós no se mantiene simplemente en el ámbito de la teoría, como filósofo de profesión, sino que a sus reflexiones filosóficas le suma una dilatada experiencia como observador inmediato y participante discreto en las organizaciones políticas desde la época de la UCD. Por eso puede comparar los modelos políticos ideales con la realidad efectiva de la política que se practica, de la política en acción, del día a día en el manejo de los asuntos públicos y de las virtudes y limitaciones que ofrece el sistema de partidos. De ahí que el propósito explícito de este ensayo, La virtud de la política, sea “presentar una imagen lo más digna posible de la política que en verdad existe” (p. 20).

José Luis González Quirós
Unión Editorial, Madrid, 2022,
438 páginas.

Defender actualmente el ejercicio de la política como una actividad virtuosa, a la vista de la realidad política española y del ínfimo nivel de la mayoría de los líderes políticos (nacionales e internacionales), puede parecer una falsa quimera, si no una empresa ilusoria y hasta temeraria. Pero, como señala González Quirós, más peligroso resulta quedarse en la constatación de la nulidad del presente y dar a entender que no hay nada que hacer, desvalorizando de manera radical el ejercicio de la política (actitud aparentemente inocua pero que puede tener peligrosas consecuencias para todos), así como exculparnos los ciudadanos de los vicios y corrupciones de los políticos achacándoles a ellos todos los males y perversiones de la actualidad. Hay una responsabilidad desde abajo del ciudadano corriente que da la espalda a los asuntos públicos o que no se exige a sí mismo la misma pulcritud moral en sus comportamientos diarios que la que le exige con grandilocuencia a los políticos.

ENTRE EL SECTARISMO Y LA PASIVIDAD

Tan dañina o peligrosa es la politización extrema de quien interpreta todo a través del filtro de la política (esa “politización del pensamiento” de baja estofa a la que estamos tan acostumbrados y que, por desgracia, domina las estrategias de los partidos y las tertulias periodísticas), como la despolitización extrema de quien se desentiende de los asuntos públicos como si fuera algo que no tiene nada que ver con él (posición absurda, pues queramos o no la política condiciona buena parte de las facetas de la vida humana). Entre el sectarismo militante y la pasividad absoluta se extiende un enorme campo de acción en el que las virtudes aristotélicas del término medio y la prudencia pueden tener su asiento, un asiento incómodo o difícil pero bastante amplio donde se sitúan tanto el pensamiento político serio como la actividad política responsable del ciudadano de a pie.

El libro de González Quirós está dividido en tres partes: “Los orígenes de la política”, “Los supuestos de la política” y “El Estado y la política”. El primero se ocupa de cómo la política se ha ido haciendo cargo históricamente de gestionar las sociedades, desde “la invención de la política” hasta el desarrollo de las democracias modernas (con sus principios rectores de la soberanía popular, las libertades políticas y de conciencia, el respeto a la ley por encima del poder, los derechos naturales de los ciudadanos, la tolerancia, etc). El segundo se ocupa de los ideales o principios que sirven para modelar y juzgar las acciones, propiciando el surgimiento de instituciones, normas y derechos que tratan de “aterrizar” o dar expresión efectiva a esos ideales morales y políticos, entre los cuales la libertad ocupa un lugar central (hay que destacar el especial interés y calidad de todas las páginas del libro dedicadas a la libertad, con sus numerosísimas referencias históricas y filosóficas, y los peligros ciertos que la acechan, expuestos en el apartado “El eclipse de la libertad política”). El tercero trata de las formas en que se desarrolla la acción política, entendida ésta como “horizonte de libertad y progreso”, que debe conjugarse siempre con las tradiciones, usos y costumbres de la sociedad, así como con los valores y creencias predominantes en ella, pues la vocación universal de los ideales morales y políticos no debe eliminar la dimensión particular y local de la política. En esta parte destacan los análisis del autor primero sobre el Estado moderno y después sobre el sistema de partidos.

Brilla en todo momento la pericia con que el autor maneja las riendas de los dos “corceles” que rigen la vida política: el más teórico e ideal, y el más pragmático y urgente.

No podemos recoger aquí la multitud de ideas, referencias filosóficas, categorías, distinciones y reflexiones de calado que va desplegando José Luis González Quirós en La virtud de la política (el análisis del poder y la conciencia en el caso “Eichmann en Jerusalén” de Hannah Arendt, la política como Estado y el Estado como botín, el monopolio de la arbitrariedad, el contraste entre tradición e innovación, entre conservadores y progresistas, y un larguísimo etcétera), pero sí queremos subrayar cómo su lectura puede resultar enormemente provechosa para entender mejor los asuntos fundamentales concernientes a la política: comprender cómo funciona, en qué consiste, de qué manera condiciona nuestras vidas y cómo podría ser su desarrollo más ejemplar, señalando como principios directores la libertad, la democracia, la inteligencia política y la moderación. Brilla en todo momento la pericia con que el autor maneja las riendas de los dos “corceles” que rigen la vida política: el más teórico e ideal, y el más pragmático y urgente.

Ciertamente la vida abarca muchas más cosas, y más importantes, que la política, pero es preciso reflexionar seriamente sobre ella y estar atento a los movimientos y fluctuaciones del presente en marcha para poder buscar soluciones a los problemas que van surgiendo. La política es necesaria, insustituible, pues de ella depende la forma de resolver los problemas sociales y de gobernar los pueblos. De hecho, que haya política (de la buena, de la virtuosa) es la mejor garantía de que la política no lo cope todo ni lo falsifique o lo utilice en su beneficio, sino que deje enormes áreas de la vida humana libres o descontaminadas de su influjo. Como indica González Quirós, hacer bien la política y gestionar adecuadamente los asuntos públicos de una sociedad no deja de ser un requisito esencial de la felicidad de los ciudadanos que forman parte de ella.

REFLEXIÓN POLÍTICA BIEN FUNDAMENTADA

Decía Ortega que el que no se ocupa de política es un inmoral pero quien sólo se ocupa de política y todo lo ve políticamente es un majadero, además de -podríamos añadir- un sectario o fanático. Pues bien: en estos tiempos que no se caracterizan precisamente por la proliferación de virtudes como la sabiduría y la prudencia, merece la pena dedicar unas horas a la buena reflexión política, informada, argumentada y fundamentada. La lectura de La virtud de la política es una ocasión perfecta para hacerlo.

«Ecologismo real. Todo lo que la ciencia dice que puedes hacer para conservar el planeta y los ecologistas no te dirán nunca», por José Miguel Mulet Salort

José Miguel Mulet continúa en su faceta de divulgador con la publicación de Ecologismo real. Es el octavo libro de una trayectoria que comenzó en 2011 con Los productos naturales ¡vaya timo! y continuó con títulos como Medicina sin engaños o Transgénicos sin miedo. Mulet es catedrático de Biotecnología en la Universidad Politécnica de Valencia e investigador del Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas, donde trabaja en el desarrollo de plantas tolerantes a la sequía o al frío.

El subtítulo del libro: «Todo lo que la ciencia dice que puedes hacer para conservar el planeta y los ecologistas no te dirán nunca», ya es una declaración de intenciones en la que el autor no oculta su escasa simpatía hacia ciertos grupos ecologistas. A Mulet, que ha participado en debates sobre organismos transgénicos, le ha quedado una pobre opinión sobre algunos de los ecologistas con los que ha polemizado, como puede comprobarse en su blog Tomates con Genes.

El libro consta de una introducción, ocho capítulos y un epílogo, y aborda temas candentes de la ecología -del griego: oikos ‘casa’ y logía ‘tratado’-. Su propuesta es utilizar la ciencia como instrumento para preservar el medioambiente y, para ello, analiza en los primeros capítulos las causas y soluciones al calentamiento global, mientras que los dos últimos capítulos se centran en la relación del ecologismo con el marketing y con la política.

Mulet opta por cornucopianismo moderado: sin ignorar la realidad de los problemas, no olvida que las profecías yerran frecuentemente

Existen dos corrientes enfrentadas para abordar los problemas del medioambiente: maltusianos frente a cornucopianos, que en inglés se corresponderían respectivamente con doomers y boomers. Los maltusianos -en referencia a Thomas Malthus- ofrecen predicciones apocalípticas, creen que los recursos se agotarán y que no es posible el crecimiento indefinido. Frente a ellos, los cornucopianos -en referencia a la cornucopia, el cuerno de la abundancia de la mitología- confían en que la ciencia siempre encontrará soluciones a los problemas medioambientales y no hay que preocuparse en exceso. Mulet opta por un punto intermedio: un cornucopianismo moderado que, sin ignorar la realidad de los problemas, no olvide que, aunque las profecías de corte maltusiano yerran frecuentemente, quizá algún día acierten.

EL CO2 NO ES EL ÚNICO CULPABLE

El calentamiento global antropogénico es un hecho contrastado relacionado con el nivel atmosférico de CO2. A su vez, el uso de combustibles fósiles es la principal causa del incremento del nivel de CO2, que ya supera las 400 partes por millón. No obstante, es complicado predecir las consecuencias de este incremento sobre el medioambiente y sobre el clima, y existe un abanico de posibles soluciones. Además, los problemas no se circunscriben exclusivamente al CO2 e incluyen otras problemáticas como el agua, la deforestación, los residuos o las emisiones de otros gases de efecto invernadero.

Todas las actividades del hombre inciden sobre los ecosistemas y el libro desgrana la incidencia sobre el medioambiente de la producción de alimentos, la movilidad, la vivienda, la reutilización y reciclado, el uso de la energía, etc. En cada caso se analiza el impacto ecológico y las soluciones posibles, ofreciendo consejos prácticos para contribuir a evitar los impactos negativos. Algunos de esos análisis pueden resultar sorprendentes, como que los alimentos ecológicos no sean más beneficiosos para el medioambiente que los convencionales, o que puede ser más ecológico veranear en un apartamento de Benidorm que en alojamientos de ecoturismo.

¿Por qué lo llaman ecologismo cuando quieren decir política?

Los dos últimos capítulos se titulan: El greenwashing y demás timos y ¿Por qué lo llaman ecologismo cuando quieren decir política? El greenwashing -lavado verde-, es una estrategia de marketing para lavar la imagen de empresas y productos presentándolos como ecológicos, cuando en realidad no aportan beneficios al medioambiente. En muchos casos se utilizan gran número de sellos y certificaciones que el cliente no sabe bien qué significan ni cómo se otorgan. La recomendación de Mulet es simple: así como en el etiquetado de alimentos es obligatoria la información nutricional, en los productos de consumo debería informarse de las emisiones de CO2 y del agua necesaria para su fabricación y reciclado: huella de carbono y huella hídrica.

Al analizar la relación entre ecología y política, el autor se remonta a cuando era la nobleza la que mostraba alguna preocupación por la naturaleza. Más tarde la ecología llegó a estar relacionada con el nazismo y la extrema derecha, así como con la antroposofía y la agricultura biodinámica esotérica. Nada puede encontrarse en la obra de Marx y Engels en relación al medioambiente y, tanto en el bloque del Este como en la China de Mao, la despreocupación por el medio natural condujo a desastres ecológicos. En la actualidad, como dice el autor, «el ecologismo ha cambiado de acera» y son los grupos políticos más escorados a la izquierda quienes pretenden erigirse en defensores exclusivos del medio ambiente. El autor opina que la protección del medioambiente y la lucha contra el calentamiento global no deberían convertirse en patrimonio de un sector ideológico, «porque entonces perdemos todos» y sugiere que «una mentalidad práctica que busque soluciones concretas a problemas concretos es lo que necesita el planeta, no declaraciones grandilocuentes, pancartas o manifestaciones».

CON UN ESTILO DIRECTO, IRÓNICO Y ACCESIBLE

Mulet muestra destreza en el oficio de divulgador científico y se desempeña con claridad y amenidad. Su estilo directo y desenfadado, salpicado de anécdotas y toques de ironía, tiene como resultado un texto accesible que incluso llega a ser divertido. En ese sentido cumple ampliamente la función de facilitar al público no experto la comprensión científica de los retos medioambientales. Sin embargo, a pesar de que su libro no pretende ser un trabajo académico, hubiera sido útil señalar a pie de página las referencias a las afirmaciones más llamativas y polémicas, así como a las cifras y datos más significativos y discutibles.

Los consejos prácticos que propone el texto, coherentes con el conocimiento científico, son aplicables a la vida cotidiana y buscan disminuir el impacto ambiental. Como concluye el autor: «Vamos a probar a hacer cada día, en cada compra, en cada comida y en cada acción la revolución de las pequeñas cosas y de los pequeños actos».

«Los peligros de la moralidad. Por qué la moral es una amenaza para las sociedades del siglo XXI», por Pablo Malo

En este libro, el autor, que se presenta como psiquiatra y experto en psicología evolucionista, denuncia los riesgos crecientes para la convivencia democrática de las conductas que se inspiran en la fuerte convicción personal de quienes creyéndose imbuidos de la razón moral se sienten llamados a corregir el mundo y a los demás saltándose el respeto a los derechos de los demás y a la ley si hace falta. Estas conductas se ejemplifican hoy de forma especialmente visible en las teorías de la justicia social que inspiran la cultura de la cancelación y el movimiento woke en la llamada angloesfera.

Este propósito y denuncia de Pablo Malo es acertado y oportuno. Ahora bien, su exégesis de en qué consiste la moral y por qué puede dar lugar a estos desafueros me parece muy cuestionable e incluso peligrosa.

 

«Los peligros de la moralidad» Deusto. 2021

Para Malo la moral es una adquisición evolutiva del homo sapiens que se ha incorporado a nuestra estructura cerebral porque ha demostrado gran eficacia para generar estructuras de cooperación tribal aumentando así las capacidades de los grupos humanos. Y de ahí dimana, para este autor, el peligro de la moral: por definición la moral une a la tribu, es un atributo del nosotros, pero se construye siempre contra los otros generando así solidaridad interna en el propio grupo pero violencia contra los demás. Y, por eso mismo, ni existe ni puede existir una moral universal y la creciente importancia de la moralidad en nuestra sociedad es, según Pablo Malo, una amenaza para la sociedad libre como indica el subtítulo del libro. Denunciar este peligro es el objeto de esta obra.

¿MENOS MORAL ES MÁS?

No hay en el libro ni un atisbo de la concepción de la moral de raíz aristotélica propia de la tradición cristiana e inspiradora originaria de las modernas democracias. Esta concepción de la ética que implica la posibilidad de valores universalizables no es compatible con el dogma evolucionista del autor; y por eso no puede concebir Malo una moralidad que no sea un peligro para la convivencia sino, por el contrario, un sustento fuerte de una convivencia en libertad que puede llegar a ser universal pues no es la moral de una tribu sino una propuesta racional y humana susceptible de extenderse a todos los hombres.

La propuesta final del autor de trabajar por construir una sociedad con menos moralidad, menos contaminada (utiliza este término) por la moral como requisito para hacer un mundo más habitable, me parece un error contrario a la experiencia histórica de cómo ha ido avanzando la humanidad hacia cuotas cada vez mayores de humanismo y libertad. Por eso, las propuestas que sugiere Malo en el capítulo final (págs. 319 y ss.) me parecen desasosegantes a pesar de la buenísima intención del autor de afrontar un problema real.

«El capitalismo no es el problema, es la solución», por Rainer Zitelmann

Este libro es una documentada defensa de la eficacia del capitalismo para generar crecimiento económico, riqueza y bienestar para la mayoría de las personas. De ahí el título del libro: la tesis del autor es que la historia económica de los pueblos demuestra que la economía capitalista es la mejor medida contra la pobreza.

Rainer Zitelmann: «El capitalismo no es el problema, es la solución».
Unión Editorial, 2020

Los siete primeros capítulos del libro (págs 23 a 189) analizan respectivamente: la desastrosa economía china bajo Mao frente a su progreso desde que bajo la influencia de Deng se introducen elementos capitalistas, el desarrollo de los países africanos confrontando la eficacia de la apuesta por el capitalismo frente a la ineficacia de la llamada ayuda al desarrollo organizada por los Estados, el contraste entre la empobrecida Corea del Norte y la vitalidad económica y bienestar de Corea del Sur, la eficacia en términos de crecimiento y bienestar general de las reformas económicas de Thatcher y Reagan en Gran Bretaña y EEUU, el contraste entre la lucha contra la pobreza en Chile y Venezuela en las últimas décadas y -por último- el éxito de las políticas suecas de superación del socialismo a partir de los años 80 del siglo pasado.

MÁS CAPITALISMO MÁS RIQUEZA

Con abundantes datos Zitelmann demuestra en todos esos casos estudiados que siempre las economías capitalistas generan más crecimiento económico y menos pobreza que las socialistas, concluyendo que las economías socialistas fracasan y generan más pobreza no por defectos en su aplicación sino porque fallan conceptualmente y son incapaces de generar el crecimiento económico que permite la progresiva erradicación de la pobreza.
Los cuatro capítulos finales del libro analizan de forma más teórica lo mismo.

Existe una correlación muy clara entre una mayor libertad económica y un mayor crecimiento económico

Especialmente interesante es el capítulo 8 (págs 189 a 199) en que el autor extrae las consecuencias de los casos estudiados previamente: existe una correlación muy clara entre una mayor libertad económica y un mayor crecimiento económico , los países económicamente más libres tienen tasas de pobreza mucho más bajas y han reducido la miseria más rápido.

El capítulo final (pág. 257 in finem) es una llamada urgente y de actualidad a los políticos para que introduzcan reformas de mercado si quieren de verdad superar la crisis y sentar en bases sólidas un crecimiento sostenido que dé cobertura a un bienestar creciente y a una progresiva erradicación de la pobreza. El autor reconoce que no es fácil dar con políticos lúcidos y valientes para apostar por esta línea de trabajo pero resalta que las crisis son la gran oportunidad para ello.

«Sin fines de lucro. Por qué la democracia necesita las humanidades», por Martha C. Nussbaum

La notable pensadora norteamericana escribe, más que un libro, un informe sobre el riesgo serio que para la enseñanza superior supone el progresivo abandono de las humanidades en beneficio de un enfoque educativo cada vez más centrado en el rendimiento económico para la sociedad de los titulados. La mera rentabilidad económica como fin de la enseñanza universitaria que se va imponiendo lleva a la autora a denunciar el riesgo que esto supone para la democracia, que necesita de ciudadanos educados para la convivencia democrática y el debate a partir de una conciencia crítica y formada en materia de ciudadanía.

«Sin fines de lucro». Katz, 2010.

Nussbaum llega a calificar su libro como “manifiesto” (pág 161); y en efecto es más un informe para las autoridades educativas o llamada de atención que una obra de carácter general sobre la materia. Por eso también me parece que su interés para un público amplio es escaso más allá de la puesta de manifiesto de la idea de fondo que me parece acertada y oportuna.

UN LIBRO APOYADO EN LA EXPERIENCIA UNIVERSITARIA

El libro se apoya especialmente en las experiencias de la universidad americana y de la India y presta especial atención a las ideas sobre educación de Dewey, Tagore y Rousseau a los que considera formuladores de propuestas idóneas para una deseable enseñanza socrática (algo que me parece arto discutible respecto a Rousseau).Quizá para expertos en pedagogía o educadores pueda aportar alguna sugerencia útil. Para los demás, es una oportuna llamada de atención sobre una deriva preocupante de la universidad. Su mensaje, resumido en las páginas finales (187 a 189) es que “distraídos por la búsqueda de la riqueza, nos inclinamos cada vez más por esperar de nuestras escuelas que formen personas aptas para generar renta en lugar de ciudadanos reflexivos (…) tendremos naciones enteras compuestas por personas con formación técnica, pero sin la menor capacidad para criticar a la autoridad, es decir, naciones enteras de generadores de renta con la imaginación atrofiada. En palabras de Tagore, un suicidio del alma”.

Álvaro Pombo: «La ficción suprema. Un asalto a la idea de Dios»

Para mí, no es posible encontrar libro más interesante, entre los publicados en España a lo largo de 2022 hasta hoy, que La ficción suprema: Un asalto a la idea de Dios, de Álvaro Pombo.

Un libro insólito, la edición se ha compuesto con tipografía de la familia Blacker Pro Text, una armoniosa revisitación de estilo clásico, diseñada por Cosimo Pancini y Andrea Tartarelli. Se utiliza también la familia Larken, diseñada por Elien Luff y seleccionada por su gran expresividad. Es un libro, pues, publicado en la era posliteraria (era internet), pero presidido por el interés por la belleza (también la formal) de la mejor tradición de la imprenta.

«La ficción suprema», Álvaro Pombo
Rosamerón, 2022
256 páginas

Un libro insólito. Su autor, Álvaro Pombo, miembro de la Real Academia Española, es un reconocido poeta y un novelista multipremiado: El héroe de las mansardas de Mansard (Premio Herrralde de Novela 1983), El metro de platino iridiado (Premio de la Crítica 1990), Donde las mujeres (Premio Nacional de Narrativa 1997), La cuadratura del círculo (Premio Fantenrath 1999), La fortuna de Matilda Turpín (Premio Planeta 2006), El temblor del héroe (Premio Nadal de Novela 2012). En cambio, aquí se nos presenta como ensayista al más puro estilo de Monteigne. Se trata de pensamientos y sentimientos personales, lo que deja claro en la página de antetítulo: “Lo que voy a contar a continuación lo he vivido y pensado en primera persona del singular”.

Un libro insólito, que toma rigurosamente en serio que somos lo que leemos y, así, el autor va citando in extenso las lecturas que reproduce y los autores que, aunque sea implícitamente, están relacionados con una u otra cuestión de las que trata. Pombo nace en 1939, generación de la posguerra civil de España y pertenece a esa cultura española que bebe en las referencias literarias filosóficas y teológicas de moda en la primera mitad del siglo XX. En este libro,  Heidegger, César Vallejo, Antonio Machado, Shakespeare, Luis Cernuda, Cervantes, Karen Armstrong, san Anselmo de Canterbury. Rilke, Kierkegaard, Gaston Bachelard, De Lubac, Karl Barth, Platón, Aristóteles, Rilke, Torres Queiruga, Edwuard Schillebeeckx,  José Antonio Marina.- Wallace Stevens.- José María Valverde, Rafael Alberti, I. A, Richards, Eliot, Tillich, Kant, Antonio Pou. John Keats.. James Joyce, Rainer María Rilke, cardenal Kasper. Peter Sloterdijk. Iris Murdoch, Millán Puelles. Nicolai Hartmann, Husserl, Juan Ramón Jiménez. Raimundo Panikkar, E. M. Foster, F. Nietzsche. H. James, Cioran, Nerval. Pueden servir de referencia. Yo he leído a casi todos, pero no a Karen Armstrong, Torres Queiruga,  Antonio Pou, Peter Sloterdijk, Iris  Murdoch. Pienso que a otros lectores también les puede interesar confrontar sus lecturas con esta lista. Es, desde luego, una relación para cotejar, muy vinculada a la generación cultural entre 1960-1980, pero con la vigencia permanente de lo auténtico.

Hablar de Dios desde el yo

Un libro insólito. El autor lo ha consagrado a la exaltación amorosa, poética, religiosa, a hablar de Dios desde su yo, “como poeta, como cristiano, como un niño”, desde sus lecturas, sin tiranías de lo políticamente correcto, sin postureo. Por eso, su experiencia católica, de nacionalcatolicismo (cada uno nace en las época que le toca) no se emplea para marcar distancias, ni hacer elucubraciones ideológicas más o menos anacrónicas, sino para contar la experiencia tal cual: catolicismo y moral de pecado, presencia de Dios, responsabilidad personal y también mediaciones que le impresionan como la recogida en la oración litúrgica ne respicias peccata mea sed fidem Ecclesiae tuae .En “La niñez, la deuda, la culpa, una experiencia envolvente”, dice sencillamente: “de la misma manera que nunca tuve que salir del armario, porque siempre estuve fuera, así tampoco ahora tengo que entrar, reconvertido, en la Iglesia, porque siempre estuve dentro” (p. 39). En  “La Juventud, la deuda, la culpa (el yo singular)”, pone en relación “el tratamiento heideggeriano de la deuda-culpa y, por supuesto, de la angustia, con el dogma del pecado original en Kierkegaard. Este comienza por el mismo concepto de pecado  y cómo a ese concepto le corresponde la seriedad. “La seriedad invade todo el tratado de Kierkegaard, punteado por la más punzante ironía. Dos cualidades que siempre he admirado, sobre todo, por la dificultad que supone el emplearlas a la vez en un mismo texto”. (p. 58).

«Nunca tuve que salir del armario, porque siempre estuve fuera, así tampoco ahora tengo que entrar, reconvertido, en la Iglesia, porque siempre estuve dentro»

El libro insólito continúa, contra lo que quizá se podría esperar,  con la confesión de que Álvaro Pombo es crítico con la devoción a la Virgen María que examina desde la perspectiva de un célebre poema de G. M. Hopkins La Virgen Bendita Comparada con el Aire que Respiramos. Llegado aquí, al asunto de la “herejía católica”, como diría el célebre teólogo protestante Karl Barth, comienza Pombo la transición desde la arqueología de la propia conciencia a la exposición del objeto principal de la obra, las relaciones entre emoción poética y emoción religiosa. Recuerda el aserto aristotélico de que la poesía es más verdadera que la historia, porque es más universal”. Sí. En la poesía  (la creación hecha con palabras) podemos encontrar el trasfondo que los datos desnudos no pueden expresar. Por cierto, personalmente, yo hubiera preferido que Pombo hubiera seguido su razonamiento con el término poesía (mímesis) y no con el de ficción (epos/relato), tomado de Wallace Stevens, que lleva hasta el título del libro y puede llamar a confusión.

Salto a la teología por la angeología

Insólito es  que “el asalto de la poesía a la teología” esté protagonizada por el estudio de los ángeles. No era esperable, después de lo visto, una lectura de las 5 vías de santo Tomás de Aquino o el argumento ontológico de san Anselmo, pero el camino tomado no deja de sorprender. Para Petrarca, la teología es la poesía que tiene a Dios como objeto y, en ese contexto. Pombo acude aquí a los ángeles como seres del mundo numinoso (no habla de Sobre los ángeles, de Alberti) que le fascinan en la poesía de Rainer María Rilke o Wallace Stevens. También se asoma a la angeología de la Summa Teológica de santo Tomás de Aquino, pero este camino ontológico, lo mismo que el análisis semántico que busca deslindar cuándo angelus (mensajero) significa por metonimia mensaje o portador de mensaje y cuándo ser celestial, están aquí fuera de lugar.

«Cabe, en consecuencia, declarar que Dios, que es la ficción suprema, no es, sin más, solo eso»

En fin, en las más estimulantes compañías, de filósofos, poetas y teólogos, llega al siguiente final:

“La última cuestión acerca de la ficción suprema se expresa mediante la pregunta siguiente: ¿es Dios la ficción suprema? La respuesta es: sí. Dios es la ficción suprema. ¿Es, entonces, Dios un objeto puro, un ser irreal? Toda la cultura occidental contemporánea inclina a responder afirmativamente a esta pregunta. Quedan, sin embargo, huecos sin rellenar, lados sin ver, unas cuantas cuestiones sin responder con toda precisión, si se responde afirmativamente. Cabe, en consecuencia, declarar que Dios, que es la ficción suprema, no es, sin más, solo eso. La última pregunta, entonces, se formulará así: ¿qué más es, entonces, Dios?” (p. 179).

De manera insólita, el libro no termina ahí. Continúa con la transcripción de la interesante correspondencia entre autor y editor a lo largo de la composición de la obra (pp.  181-252).

El lector se ha quedado impresionado por una cuestión, digamos, de género literario. Ningún seguidor del Catecismo de la Doctrina Católica, como yo, podrá encontrar aquí una apología religiosa y, menos, ortodoxia católica, pero estas páginas le ofrecen, en esta “sociedad líquida” de la superficialidad rampante y el eslogan insustancial, comunicación con un ser humano que se manifiesta con sinceridad, que trata de lo bello y se abre a Dios.

Me recuerda inevitablemente otra gran obra, Presencias reales de George Steiner:

“Cualquier comprensión coherente de lo que es el lenguaje y de cómo actúa, cualquier explicación coherente de la capacidad del habla humana para comunicar significado y sentimiento está, en última instancia garantizada por el supuesto de la  presencia de Dios. Mi hipótesis es que la experiencia del significado estético infiere la posibilidad necesaria de esta “presencia real”.

 Mirad sus pares, pocos.

“El censor de Shakespeare”, de Federico Trillo-Figueroa

Interesante novela sobre la persecución de los católicos en Inglaterra bajo el reinado de Isabel, la llamada «reina virgen»; y sobre el trabajo de los jesuitas encargados por el Papa de organizar y cuidar la comunidad católica clandestina en aquellos años, a caballo entre los siglos XVI y XVII.

La novela se articula alrededor de las memorias de un personaje de ficción, jesuita de origen inglés y amigo de la infancia de William Shakespeare

 La novela se articula alrededor de las memorias de un personaje de ficción, jesuita de origen inglés y amigo de la infancia de William Shakespeare que, con ocasión del encargo que recibe de la Inquisición de censurar la obra de su amigo Shakespeare, recuerda su vida y encuentros con el gran dramaturgo desde niños y después en sus sucesivas estancias en la Isla en su misión de cuidar de los católicos perseguidos.

“El censor de Shakespeare”. Espasa. Madrid, 2022, 440 págs. 18,90 € (papel) / 8,99 € (digital)

La novela se articula sobre varios ejes que se entrecruzan o enlazan con acierto pasando de unas épocas a otras y de la vida del jesuita protagonista, el padre Sankey, a la del autor de Romeo y Julieta; y de los sucesos de esas vidas a la alta política de la época tanto en la corte inglesa como en la monarquía española y el papado. A la vez y como plano de fondo, el censor de la obra de Shakespeare va comentando las principales obras de éste y vinculando sus personajes y mensajes con la historia real que narra en la novela. A pesar de esta mezcla de planos, la novela resulta sólida y fácil de leer; lo que demuestra una gran habilidad del autor para construir una buena historia, algo que no es tan frecuente en un novelista novel.

Se nota que Federico Trillo -que fue embajador de España en Londres- conoce perfectamente Gran Bretaña, su arte y su historia; y que es experto en la obra de Shakespeare a la que dedicó su tesis doctoral, publicada en 1999 bajo el título El poder político en los dramas de Shakespeare.

DIFÍCIL CIRCUNSTANCIA HISTÓRICA

Asimismo la novela pone de manifiesto la pulsión católica del autor y su gran aprecio a los jesuitas y su labor en aquella difícil circunstancia histórica de ruptura de la cristiandad; y en la que política y religión se entremezclan con fines a veces muy nobles y a veces absolutamente subordinados a intereses de mero poder personal o nacional.

Novela histórica de alto nivel cultural y, a la vez, apasionante y útil para conocer unos tiempos sobre los que suele haber más manipulación interesada que rigor histórico.