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Josep Piqué: “O Europa avanza hacia la integración política o se hundirá en la irrelevancia”

“Europa está en la encrucijada. O avanzamos en la integración política o nos hundiremos en la irrelevancia”, ha afirmado Josep Piqué, economista y exministro de Asuntos Exteriores, Ciencia y Tecnología e Industria, en el seminario El futuro del capitalismo, organizado por el Consejo Social de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), con la colaboración de Nueva Revista.  “Las respuestas desiguales ante la crisis de la pandemia -añadió- revelan algunas de las debilidades del Viejo Continente, ante los retos que plantea el mundo globalizado”.

Piqué participó en la segunda sesión de este ciclo de conferencias, presentado por Jordi Sevilla, exministro de Administraciones Territoriales y actualmente presidente del Consejo Social de UNIR, y dirigido por Rafael Pampillón, catedrático de Economía y profesor del IE Business School.

En la presentación, Jordi Sevilla, señaló que «el capitalismo siempre ha sido, desde su origen, un sistema con tendencia a crecer, a expandirse, buscando en algunos casos materias primas y en otros mercados; y por tanto, siempre ha habido una gran relación entre el modelo económico capitalista y los problemas geopolíticos«. Esto se está viendo ahora con «el enfrentamiento Estados Unidos-China”.

 «Hay unos campos claves para tomar la delantera y obtener la hegemonía, y el más importante es la inteligencia artificial»

Josep Piqué explicó que el mundo «se mueve con dos grandes parámetros:  la globalización, que tiene mucho que ver con la reducción de la pobreza, la paz social y la equidad económica; y la revolución tecnológica, que tiene mucho que ver con la recomposición del escenario político global». Todo ello ha implicado una «creciente complejidad con las cadenas de valor». En el caso de la revolución digital «hay unos campos claves para tomar la delantera, a nivel competitivo, y obtener la hegemonía, y el más importante es la inteligencia artificial«.

El economista y exministro señaló que se está produciendo “un decoupling  o desacoplamiento” entre los principales motores de la economía mundial; y este proceso está conduciendo “a un mundo liderado por China y otro liderado por EEUU”. 

“Con la globalización -ha añadido- se ha producido un desplazamiento del centro de gravedad del planeta hacia Asia y el Pacífico; y con la irrupción de nuevas potencias que no asumen las reglas del juego de Occidente, y singularmente China”. Hasta  «el concepto de Asia Pacífico está obsoleto», ahora es preciso hablar de Indopacífico en el que se incluye a India «por su capacidad demográfica y su capacidad tecnológica”. La conclusión es que “Vivimos en un mundo post-occidental”.

En este escenario, Estados Unidos “ha comenzado un repliegue, sobre todo desde sus intervenciones fallidas en Oriente Medio”. Esa fase se inició con Obama y Trump, y la continúa “Biden, que acaba de anunciar que EE.UU. se retira de Afganistán después de 20 años», porque Norteamérica ya no es “la potencia indispensable”, como decía Madeleine Albright. Lo que ahora trata de hacer Biden es reconstruir “los vínculos de la Alianza Atlántica que deshizo Trump” y plantear nuevas estrategias. Así, Washington es cada vez más consciente de “la importancia de India para contener el expansionismo de China»

LA AMBICIÓN IMPERIAL DE CHINA

Con Xi Jinping, China, por su parte, “ha regresado a su inmemorial ambición imperial”. Tras unas décadas reforzándose económicamente -durante la época de Deng Xiao Pin-, se ha lanzado a disputar a EE.UU, el poder global, y “aspira a lograrlo en 2049, cuando se cumplirán 100 años del triunfo de Mao en la guerra civil china”. Ha basado su recuperación en el capitalismo de Estado, en el que la “lo capitalista es la economía y lo comunista es la organización del Estado. Este es cada vez más leninista: uno manda y los demás obedecen”. 

A otro nivel sitúa Piqué a Rusia, que no es protagonista porque no tiene capacidad para ser una potencia global (su PIB es como el de Italia) pero que puede ser “una potencia militar y estratégica”. Con Putin pretende recuperar la autoestima y ganar terreno en áreas como Oriente Medio, donde ha jugado un papel clave en Siria. 

Y en cuanto a Europa, el ponente indica tiene un papel secundario. Nos jugamos el futuro «mientras los demás no nos perciban como un sujeto político, y no como un conjunto de países yuxtapuestos», dado que  «cada país por separado no tiene ningún peso específico para jugar un papel relevante».

Hizo una alusión a España, recordando que sin el paraguas del Banco Central Europeo, España no se podría financiar como país. Pero “cuando te ayudan tienes que ser responsable” y eso implica el compromiso de recuperación de la senda de estabilidad. Advirtió sobre la tentación que puede tener el Gobierno español de utilizar “los recursos de los fondos europeos para gastar y no para invertir, poner en marcha reformas  y modernizar el tejido productivo”. 

 «La globalización ha producido un empobrecimiento relativo sobre las clases medias de Occidente y eso puede explicar fenómenos políticos como el populismo»

La globalización, que ha tenido efectos positivos (la reducción de la pobreza en los países emergentes, por ejemplo) ha generado, paradójicamente, “un empobrecimiento relativo sobre las clases medias de Occidente,con un impacto sobre la igualdad; y eso puede explicar fenómenos políticos como el populismo”. 

Respecto al futuro del capitalismo, el exministro recordó que la retribución del accionista ha dejado de ser el eje exclusivo de los objetivos en la cultura empresarial y que ahora prevalece “la función social de la empresa”.

Cristina Mingorance.
Cristina Mingorance.

En la sesión también ha intervenido Cristina Mingorance, profesora titular de Economía en la Universidad San Pablo CEU. Señaló que “China debe hacer ciertos cambios si quiere consolidarse como la primera potencia económica mundial”, porque quienes han ocupado una posición dominante hasta ahora han sido potencias basadas en “una economía de libre mercado”. Y está por ver que China dé ese paso. “Si no lo hace, la hegemonía seguirá en países de corte liberal”. 

UXÓ: UNA OPORTUNIDAD PARA CAMBIAR EL SISTEMA

Por su parte, Jorge Uxó, director del Gabinete de la Secretaría de Estado de Derechos Sociales y profesor de Teoría Económica de la Universidad de Castilla La Mancha, indicó que “la gran crisis de 2008-2013 es consecuencia del modelo de crecimiento insostenible” que se había gestado en las décadas anteriores, cuando estaba vigente lo que calificó de “modelo neoliberal”. Se intentó abordar esa crisis “con medidas de austeridad fiscal y salarial y recortes de gasto, que provocaron la segunda de las recesiones y certificaron la ruptura del contrato social”. Esto propició “un incremento de la desigualdad”. Todos estos problemas se exacerban con la crisis de la COVID. Uxó sostiene que en la respuesta han cobrado protagonismo el Estado y las políticas de inversión públicas. 

Jorge Uxó.
Jorge Uxó.

Añade que las políticas públicas son una oportunidad para superar las crisis del capitalismo: a las tres que apunta la economista Mariana Mazzucato, autora de El Estado emprendedor, (sanitaria, económica y ecológica), Jorge Uxó añade dos más: la crisis social y la crisis de la desigualdad de género.

“Queda la duda -sostiene Uxó- de si esta readaptación de las políticas económicas es una vía oportunista para salir del paso o si se está produciendo un cambio de paradigma”. Cree que algunas de las medidas “pueden contribuir a la reconstrucción del contrato social” como las propuestas fiscales del Fondo Monetario Internacional para establecer un tipo mínimo global a la tributación del capital.

Parafraseando a Mazzucato, concluye Uxó que “hemos puesto en pie de guerra al Estado para combatir la pandemia”, y debemos “aprovecharlo  para cambiar el sistema o al menos para mejorarlo”. 

Finalmente, intervino el catedrático José María Beneyto,  director del Real Instituto de Estudios Europeos en la Universidad San Pablo CEU. Ante algunos interrogantes que suscita la transformación interna del capitalismo, como por ejemplo si “está EE.UU. está a punto de un gran boom” o si el de Biden es “un nuevo paradigma económico”, se mostró optimista ante la perspectiva de “una gran recuperación económica”, a juzgar por los datos de empleo y crecimiento de EE.UU., aunque “todo va a depender de las vacunas y la lucha contra la pandemia”. 

José María Beneyto.
José María Beneyto.

Apuntó que sí está habiendo una transformación real del capitalismo en las empresas, con «la narrativa de Blackrock (y su consejero delegado Larry Fink) y los grandes fondos de inversión sobre la responsabilidad social», la sostenibilidad o el gobierno corporativo, que es «algo más que retórica». 

Respecto a la incertidumbre sobre el futuro del trabajo, hay teorías contrapuestas. Mencionó las previsiones de The Economist, en el sentido de que muchos factores inducen a pensar que “no habrá destrucción del empleo y que no está demostrado que la tecnología elimine puestos de trabajo, sino que los genera”. 

CISNES NEGROS EN LA DIGITALIZACIÓN

Beneyto valoró positivamente los beneficios de la digitalización, pero advirtió que la digitalización aumenta “el riesgo de la persistencia de cisnes negros”, uno de los cuales es el peligro para la ciberseguridad. 

Por último consideró, en contra de la opinión mayoritaria, que “el modelo británico post-brexit puede triunfar” porque es “disruptivo y altamente competitivo frente a una Unión Europea, marcada por una enorme burocracia”.  Opinión de la que discrepó Josep Piqué: “Le daría la razón si el Reino Unido siguiera siendo la cabeza del Imperio Británico”. Añadió que el propio brexit ha abierto una dinámica de descomposición interna del Reino Unido. 

Ferrer Mac-Gregor: “La libertad de expresión es la piedra angular de la democracia”

“La libertad de expresión es la piedra angular de la democracia” ha señalado Eduardo Ferrer Mac-Gregor, juez y expresidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en la primera sesión del ciclo “La libertad de expresión en la era digital”, seminario de reflexión académica organizado por Nueva Revista.

El seminario está dirigido por Cruz Sánchez de Lara, presidenta de Tribune for Human Rights (THRibune), directora para Europa de International Human Rights Legal (IHRLegal), socia titular de Sánchez de Lara Abogados y vicepresidenta de El Español.

Sánchez de Lara presentó a los participantes de la primera sesión y subrayó el papel jugado por instancias como la Corte Interamericana de Derechos Humanos para garantizar la libertad de expresión, recogida en el artículo 13 de la Convención Americana de Derechos Humanos (1969). Ilustró el alcance de este derecho con la idea popularizada por Noam Chomsky: Si no creemos en la libertad de expresión de aquellos a quienes detestamos no creemos en la libertad de expresión

En su intervención, centrada en “La libertad de expresión en jurisprudencia en la Corte Interamericana”, Eduardo Ferrer Mac-Gregor destacó la triple importancia del derecho a la libertad de expresión, como “derecho individual; como elemento fundamental, o componente estructural de la democracia; y como medio de la garantía de otros derechos”.

Pero ese derecho no es ilimitado: “La libertad de expresión no tiene un carácter absoluto”, y son legítimas «las restricciones, si bien éstas deben ser excepcionales” y “no deben convertirse en un mecanismo directo o indirecto de censura previa”.

La jurisprudencia de la Corte ha creado “un patrimonio jurídico de las Américas”

Ferrer Mac-Gregor explicó que la Corte Interamericana tiene plena jurisdicción sobre 20 de los 35 países de la Organización de Estados Americanos (OEA). De los 25 que suscribieron el Pacto de San José de Costa Rica (la convención americana sobre derechos humanos), tres países no reconocieron la jurisdicción contenciosa de la Corte; y dos denunciaron la convención -uno de ellos Venezuela, en tiempos de Hugo Chávez-.

Una competencia importante de la Corte es la de los casos contenciosos. Mencionó el ponente que esa instancia descartó en 1985 la colegación obligatoria de periodistas en Colombia, por interpretar que vulneraba el derecho a la libertad de expresión. Lo cual supone “una gran revolución del derecho internacional: que el individuo, una vez agotadas las instancias internacionales, puede demandar a su Estado por violar la Convención Interamericana de Derechos Humanos y establecer reparaciones”.

Expuso el ponente una serie de supuestos de aplicación del artículo 13 de la Convención Americana de Derechos Humanos, referidos entre otros a estos temas:

-la censura cinematográfica previa;

-los límites al derecho penal como responsabilidad ulterior;

-la relevancia de los medios de comunicación como vehículo de la libertad de expresión;

– la libertad de expresión en el marco de candidaturas políticas;

– el derecho de personas indígenas a expresarse su lengua;

las violaciones derivadas del silenciamiento por la fuerza de periodistas y opositores políticos.

«Cada sentencia de la Corte Interamericana tiene un impacto transformador»

Subrayó Ferrer Mac-Gregor un caso relevante. La Corte Interamericana hizo responsable al Estado chileno por violar la libertad de expresión al censurar judicialmente la película La última tentación de Cristo. Y como consecuencia de ello, Chile se vió obligado a modificar su constitución, dado que la censura estaba prevista en la propia cara magna.

En este sentido, llamó la atención sobre “el impacto transformador que tienen cada una de las sentencias de la Corte Interamericana”.

 

En la sesión también intervino, como panelista, Carlos Ayala Corao, expresidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y profesor de Derecho en universidades de EE.UU., Reino Unido y América Latina. Señaló que “es inconcebible una sociedad democrática sin un despliegue vigoroso, dinámico y activo de la libertad de expresión”.

Carlos Ayala: “Es inconcebible una sociedad sin un despliegue vigoroso y dinámico de la libertad de expresión”

Y resaltó el papel jugado por la Corte Interamericana para dar “un tratamiento y una protección especiales” a la libertad de expresión. “No solo por la protección individual de ese derecho, sino también sino por la protección misma de la democracia”. 

En este sentido, el artículo 13 de la Convención Americana tiene, en palabras de Carlos Ayala, una formulación singularmente “firme respecto a la prohibición de la censura previa”, a diferencia del sistema europeo.

 

Finalmente, Mariela Morales, directora para América Latina del Instituto Max Planck de Derecho Público Comparado y Derecho Internacional Público, hizo una reflexión sobre el test democrático, que se realiza en el marco del ius constitutionale commune en América Latina  (el proyecto de un derecho constitucional común en esa región).

El test democrático establecido en la Carta Democrática Interamericana (CDI) deriva de la interpretación conjunta de los elementos esenciales y componentes fundamentales de la consolidación democrática, y de la condicionalidad dual entre democracia y derechos humanos, en interdependencia con lo social.

En este sentido, Morales llamó la atención sobre el papel que ha jugado “la garantía de la libertad de expresión en el contexto de las dictaduras del pasado y los nuevos autoritarismos”.

En la coyuntura de la pandemia, “la Corte Interamericana ha sido pionera en destacar el alcance de la libertad de expresión dentro de un enfoque holístico de derechos humanos en América Latina, para guiar la actuación de los estados en la región, la más desigual del mundo”.

Mariela Morales: «En el debate público también deben estar garantizados los discursos no gratos”.

La jurisprudencia de la Corte Interamericana afirma que sin una libertad de expresión, materializada en todos sus términos, “la democracia se desvanece; el pluralismo y la tolerancia empiezan a quebrantarse” y se abona el terreno para que sistemas autoriarios arraiguen en las sociedad.

Remarcó la jurista la importancia de la información para que “una sociedad se considere plenamente libre”, como señala la Corte Interamericana. Para ello es preciso permitir “el libre discurso” y “el acceso de todos al debate público”; y en este “también deben estar garantizados los discursos no gratos”.

También son esenciales dos herramientas del control democrático: la transparencia y la fiscalización de quienes detentan el poder; así como el papel de las voces de la oposición, la pluralidad de los medios de comunicación y la responsabilidad de los periodistas.

Mariela Morales se refirió, por último, a los retos que plantean las nuevas tecnologías, singularmente en América Latina. Desde la brecha digital hasta la defensa de la intimidad y la privacidad. Y abogó por la necesidad de lograr un consenso internacional para “un internet, libre, abierto e inclusivo”.

Las amenazas a la libertad, el gran debate editorial en el mundo

Una periodista que conoce bien el antiguo bloque del Este, Anne Appelbaum, y un expresidente, Barack Obama, coinciden en señalar en sendos libros que la democracia arrostra serias amenazas en esta tercera década del siglo.

Twilight of democracy. Anne Applebaum. Penguin Press. 12'99 € (digital)
Twilight of democracy. Anne Applebaum. Penguin Press. 224 págs. 22’56 € (papel) / 12’99 € (digital

En Twilight of Democracy: The Seductive Lure of Authoritarianism (que Debate publicará en mayo con el título El ocaso de la democracia), Anne Appelbaum afirma que “la democracia es circular. Durante un tiempo después de 1945 pensábamos que el progreso, el crecimiento y el aumento de las libertades eran imparables, pero la verdad es que se dan retrocesos”. Uno de ellos lo sufre Occidente con “el colapso de la coalición liberal internacional”, que se forjó durante la Guerra Fría, y el auge del “populismo autoritario”.

Anne Appelbaum: “Durante un tiempo después de 1945 pensábamos que el progreso, el crecimiento y el aumento de las libertades eran imparables, pero la verdad es que se dan retrocesos”

En El ocaso de la democracia, Appelbaum amplia un artículo de hace dos años en el que advertía de la involución de regímenes como el polaco y el húngaro y sobre el sesgo populista de partidos en EE.UU., Reino Unido, España e Italia.  Sostiene que el credo fundacional de la Unión forjada por Washington, Jefferson y Adams “se basaba en la apertura al mundo, no en la idea de que es preciso cerrarse y defenderse del exterior”. Y alerta de que, dentro de la derecha, “hay un giro del conservadurismo relativamente idealista de Reagan a la nostalgia y el cinismo de Trump”.

 LA  DEMOCRACIA NO ES “UN REGALO DIVINO”

Una tierra prometida. Barack Obama. Debate. 928 págs. 26'5 € (papel) / 14'2 € (digital)
Una tierra prometida. Barack Obama. Debate. 928 págs. 26’5 € (papel) / 14’2 € (digital)

Obama advierte de que la democracia no es “un regalo divino”, y que es preciso fortalecerla. Es el leit-motiv de A promise land (Una tierra prometida – editorial Debate), el primero de los dos tomos de memorias en los que describe su paso por la Casa Blanca. Cuenta cómo se enfrentó a la crisis de 2008, la batalla por la asistencia sanitaria, y los derechos de los emigrantes. Se ha dejado para el segundo volumen temas como el conflicto de Siria o las elecciones de 2016, marcadas por el pulso entre Hillary Clinton y Donald Trump.

Siempre es demasiado y nunca suficiente. Mary L. Trump. Indicios. 224 págs. 15'6 € (papel) / 8'5 € (digital)
Siempre es demasiado y nunca suficiente. Mary L. Trump. Indicios. 224 págs. 15’6 € (papel) / 8’5 € (digital)

Este último ha sido objeto de un duro alegato de su sobrina, Mary L. Trump, en un libro en el que se centra más en su faceta privada y de magnate que en la vertiente política: Too much and never enough: how my family created the world’s most dangerous man (Demasiado y nunca suficiente: cómo mi familia creó al hombre más peligroso del mundo). Afirma que el republicano construyó su imperio empresarial con malas artes y el engaño como forma de vida.

Putin’s people. Catherine Bolton. Farrar Strauss. 642 págs. 25’17 € (papel) / 14’24 € (digital).

Otro representante del populismo, en este caso abiertamente autoritario, es Vladimir Putin. Catherine Bolton se ha ocupado de él en Putin’s People: How the KGB took back Russia and then took on the West (La gente de Putin: cómo recuperó Rusia la KGB y luego se enfrentó a Occidente). Demuestra lo deudores de la antigua URSS que son los mecanismos de poder personalista en la Rusia actual.

Cynical theories. Plukcrose & Lindsay. Pitchstone Publishing. 353 págs. 14’10 € (digital).

El resto de Occidente se enfrenta a las amenazas contra la libertad de expresión o de cátedra que supone la cultura de la cancelación. Como la que describe Cynical theories (Teorías cínicas), subtitulado Cómo el activismo universitario hizo que todo se relacionara con la raza, el género y la identidad, y por qué esto nos perjudica a todos. Sus autores, James Lindsay y Helen Pluckrose, explican la deriva ideológica sufrida por movimientos que defendían causas nobles, como el respeto por la dignidad de todos sin importar raza o sexo.

El marxismo cultural y el activismo de género se apropiaron de esas banderas manipulándolas, “aplicando las teorías filosóficas de Gramsci, Derrida y Foucault”. El resultado es “la ideología menos tolerante desde el declive del comunismo”, según los autores. La punta de lanza son determinados campus universitarios, donde se imponen eslóganes como “la ciencia es sexista” o “solo los blancos son racistas”. Concluyen que “la proliferación incontrolada de estas creencias contra la Ilustración presenta una amenaza no solo para la democracia liberal sino también para la modernidad misma”.

Irreversible damage. Abigail Shrier. Regnery Publishing. 287 págs. 26'9 € (papel) / 15'8 € (digital).
Irreversible damage. Abigail Shrier. Regnery Publishing. 287 págs. 26’9 € (papel) / 15’8 € (digital).

Una de esas ideologías, el transgenerismo, puede causar efectos perjudiciales en la salud de los menores, como argumenta Abigail Shrier, doctora en Derecho y colaboradora de The Wall Street Journal, en Irreversible damage (Daño irreversible), subtitulado La manía transgénero que seduce a nuestras hijas. Señala que la disforia de género (malestar con el propio sexo biológico) ha pasado de ser diagnosticada en un 0,01% de población, en la primera infancia y casi exclusivamente en varones, a ver “cómo se dispara el número de casos, en la preadolescencia y sobre todo en chicas”.

La autora ha llevado a cabo entrevistas a jóvenes que se reconocen transgénero, a sus padres, a médicos que impulsan la ‘transición’ de género, a educadores, y también a chicas que ‘detransicionan», esto es, que lamentan lo que se han hecho a sí mismas. El tema está de actualidad en el Reino Unido, porque tres jueces han dado la razón a Keira Bell, joven de 23 años que demandó al Servicio Nacional de Salud por darle tratamiento hormonal cuando tenía 16 años y sufría disforia de género. Después se arrepintió y denunció a los médicos por considerar que se habían precipitado al asumir que era transexual sin hacerle una evaluación psicológica.

 Carissa Véliz: “Es tan difícil guardar de forma segura los datos y tan fácil usarlos mal que es muy ingenuo pensar que toda esa información siempre se usará para el bien”

Privacy is power. Carissa Véliz. Transworld. 224 pags. 15'50 € (papel) / 11'50 € (digital)
Privacy is power. Carissa Véliz. Transworld. 224 pags. 15’50 € (papel) / 11’50 € (digital)

Otro riesgo para los derechos y libertades es lo que Soshana Zuboff llama “el capitalismo de la vigilancia”. En Privacy is power (La privacidad es poder) Carissa Véliz, profesora de Filosofía Moral en Oxford, interpela al lector: “Imagine que tuviera una contraseña que da acceso a la puerta de su casa, a su ordenador, su coche, su cuenta corriente, su historial médico. ¿Daría copias de esa clave a extraños? Entonces, ¿por qué cede sus datos a cualquiera que se los pida?”.

Argumenta que al vender nuestros datos, Google y Facebook tienen el poder para influir en nuestras vidas… y las de otros, porque nuestros datos pueden contener los de otras personas (por ejemplo el ADN de familiares) y su uso por parte de terceros puede perjudicarles.

¿Soluciones? Sostiene que es preciso regular su uso y prohibir que se comercie con ellos. Afirma que va contra la ética un modelo de negocio que se base “en violar derechos sistemáticamente y de manera masiva”. Y propone que se prohíba la publicidad personalizada. “Es tan difícil guardar de forma segura los datos y tan fácil usarlos mal que es muy ingenuo pensar que toda esa información siempre se usará para el bien» apostilla.

Uncanny valley. Anna Wiener. Harper Collins. 279 pág. 20'8 € (papel) / 6'5€ (digital)
Uncanny valley. Anna Wiener. Harper Collins. 279 pág. 20’8 € (papel) / 6’5€ (digital)

Otra autora saca los trapos sucios del mundo de las tecnológicas. Anna Wiener narra su experiencia en una start-up de Silicon Valley en el libro Uncanny Valley, uno de los más vendidos de EE.UU. Uncanny se traduciría como “insólito”. Y a eso se refiere la autora al revelar políticas internas poco éticas, como espionaje a sus empleados y acoso sexual. Afirma Wiener que Facebook es «la mayor herramienta de vigilancia que existe”. Universal proyecta llevar el libro al cine.

MIEDO AL VIRUS, MIEDO AL FUTURO

The rules of contagion. Adam Kucharski. Wellcome collection. 352 págs. 20'16€ (papel), 4'49 € (digital)
The rules of contagion. Adam Kucharski. Wellcome collection. 352 págs. 20’16€ (papel), 4’49 € (digital)

La salud se ha convertido en un bien precario en Occidente por la pandemia. Dos ensayos destacan entre los que han aparecido sobre la COVID-19. En The Rules of Contagion (Las reglas del contagio), el epidemiólogo Adam Kucharski, profesor en la Escuela de Medicina Tropical de Londres, revela los principios subyacentes que impulsan el contagio. Y señala que el final de una epidemia no suele obedecer a la falta de individuos que infectar ni a que el patógeno se vuelva menos contagioso, sino que reside en una transición “cuya manifestación es que el número de individuos recuperados de la infección empieza a crecer mucho más rápido que el número de nuevos contagios”.

Apollo's Arrow. Nicholas Christakis. Little Brown. 384 págs. 24'3 € (papel) / 11'9 € (digital).
Apollo’s Arrow. Nicholas Christakis. Little Brown. 384 págs. 24’3 € (papel) / 11’9 € (digital).

Y en Apollo’s Arrow (La flecha de Apolo) Nicholas Christakis, director del Human Lab de la Universidad de Yale, además de las consecuencias médicas del COVID 19 analiza las sociológicas. Entre sus daños colaterales destaca Christakis el aumento del intervencionismo: “Cuanto peor se pone la pandemia, más se espera del Estado”; y la contracción de la inventiva humana, “el encogimiento social” provocado por la psicosis. La pandemia genera “profundas cicatrices sociales”. El experto considera que a partir de 2025, “se puede esperar un resurgimiento de innovaciones sociales, tecnológicas y artísticas”.  Lo cual se traducirá en “aumento del consumo privado, del gasto y el emprendimiento; e incremento del turismo, del ocio y del deporte”.

Mauro Guillén: “Habrá más ordenadores que cerebros humanos”; “habrá más abuelos que nietos” (y) “China será la primera en todo”.

2030. Mauro Guillén. Deusto. 384 págs, 18'95 € (papel), 9'48 € (digital).
2030. Mauro Guillén. Deusto. 384 págs, 18’95 € (papel), 9’48 € (digital).

La pandemia ha trastocado la economía y con ella la vida cotidiana. Mauro Guillén, catedrático de Gestión en la Universidad de Pennsilvania, explica en 2030: viajando al fin del mundo tal y como lo conocemos (Deusto) –uno de los libros del año según Financial Times y The Wall Street Journal que en una década “veremos transformaciones demográficas, cambios económicos enormes (los gigantes emergentes empezarán a ser países ricos) y el impacto de la tecnología”. Apunta que “el centro de gravedad vira a Oriente”; y que los jóvenes de China “estudian más que los nuestros, aprenden idiomas y están deseosos de triunfar”.

La clave para encarar esos retos es “la capacidad de autotransformación, la versatilidad y la adaptación” y un cambio en el paradigma educativo: “la formación continua a lo largo de toda la vida”. Guillén sintetiza el horizonte tecnológico, demográfico y económico de 2030 en tres ideas: “habrá más ordenadores que cerebros humanos”; “habrá más abuelos que nietos” y “China será la primera en todo”.

 Dexter Roberts: “El coste que tiene no escolarizar a los niños de zonas rurales provocará probablemente el colapso de la economía china en 2030”

The myth of chinese capitalism. Dexter Roberts. St. Martin Press. 288 págs. 22'4 $ (papel) / 14'4 $ (digital)
The myth of chinese capitalism. Dexter Roberts. St. Martin Press. 288 págs. 22’4 $ (papel) / 14’4 $ (digital)

Hay quien relativiza esta última previsión. En The Myth of Chinese Capitalism (El mito del capitalismo chino), Dexter Roberts pone al descubierto la fragilidad de una economía que “combina lo peor del capitalismo de casino desregulado con lo peor de la burocracia comunista”. Además de la corrupción endémica y el grave problema de la deuda (el 300% del PIB), el gigante asiático tiene niveles de desigualdad muy elevados y uno de ellos, el de la educación, “acabará con el sueño de prosperidad chino”. Solo un cuarto de la fuerza laboral ha completado la educación secundaria, cifra inferior a las de Turquía y Sudáfrica (…) El autor considera que “el coste que tiene no escolarizar a los niños de zonas rurales provocará probablemente el colapso de la economía china en 2030”; y añade que no es posible que “China se convierta en una economía de altos salarios cualificados con 400 millones de personas que no pueden leer o escribir”.

¿SE REDUCIRÁ LA DESIGUALDAD?

The Great Demographic Reversal. Goodhart, Pradhan. Palgrave Macmillan. 260 págs. 25'99 € (papel) / 19'62 € (digital).
The Great Demographic Reversal. Goodhart, Pradhan. Palgrave Macmillan. 260 págs. 25’99 € (papel) / 19’62 € (digital).

La desigualdad también preocupa en Occidente. Pero el economista Charles Goodhart, ex asesor del Banco de Inglaterra, tiene la teoría de que se reducirá “con la caída de las tendencias demográficas globales y el envejecimiento de la población”.  Ha escrito junto con Manoj Pradhan The Great Demographic Reversal (La gran reversión demográfica), en el que explican que durante años hemos disfrutado de una fuerza laboral abundante que ha permitido que la economía crezca sin tensiones inflacionistas (muchas personas produciendo y pocas dependientes).  El ascenso de China, junto con un punto óptimo beneficioso en la demografía, impulsó la producción hacia arriba y la inflación hacia abajo en las economías avanzadas.

Pero esas tendencias están cambiando: «La gran reversión demográfica y el retroceso de la globalización reducirán el crecimiento económico potencial a la par que impulsarán los salarios, la inflación y los tipos de interés nominales» Goodhart y Pradhan creen que la contracción de la fuerza de trabajo local y un incremento de la demanda de trabajadores para llevar a cabo tareas no automatizables ni deslocalizables “forman la combinación a través de la cual el envejecimiento de la población, y el consiguiente aumento de las tasas de dependencia en las economías avanzadas, pueden poner fin a décadas de salarios bajos”. Y todo ello puede revertir la desigualdad que han sufrido nuestras sociedades.

Johan Norberg: “El mayor peligro no es la pandemia, sino que (…) los grandes países se dejen seducir por líderes que recorten las libertades civiles”

Open. Johan Norberg. Atlantic Books. 448 págs, 16'4 € (papel) / 8'99 € (digital)
Open. Johan Norberg. Atlantic Books. 448 págs, 16’4 € (papel) / 8’99 € (digital)

Pero para predecir el futuro es necesario aprender de los errores del pasado. Esta es la tesis del ensayista Johan Norberg que, en la línea de Steven Pinker, cree que se puede encarar el porvenir con optimismo. Repasa en Open, story of human progress, (Abierto, la historia del progreso humano) las etapas de la Historia de mayores avances y concluye que “la apertura económica, el intercambio de bienes, ideas o personas han traído bienestar a las sociedades”. Esos periodos de oro han colapsado cuando, al producirse grandes crisis, “la gente ha reaccionado con una especie de instinto de lucha o huida social”.

“Queremos un líder fuerte que nos proteja, y construir muros para separarnos del resto del mundo”, afirma Norberg. Eso puso “punto final a las épocas de oro en la historia en muchas de las grandes civilizaciones”. Y ese es el riesgo presente: el mayor peligro no es la pandemia sino que “los grandes países cedan a la tentación de desmantelar el comercio internacional, de regular en exceso la economía, o se dejen seducir por líderes que recorten las libertades civiles”.

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RESPUESTAS EN EL PASADO

Aprender del pasado es, también, lo que explica el interés de muchos ensayos por la historia reciente. Incluida la económica. En The Price of Peace (El precio de la paz), biografía de John Maynard Keynes (reseñada en Nueva Revista, nº 175), el autor, Zachary Carter, trata de extraer lo mejor de su doctrina primigenia, frente al neoliberalismo que ha provocado desigualdad y marginalidad.

All Against All. Paul Jankowski. Profile Books. 480 págs. 28'63 € (papel) / 11'55 € (digital).
All Against All. Paul Jankowski. Profile Books. 480 págs. 28’63 € (papel) / 11’55 € (digital).

Interesa también el periodo de entreguerras, en el que se fraguó la tragedia de la Segunda Guerra Mundial, como recoge Paul Jankowki en All against all (Todos contra todos) El historiador centra su atención en un momento decisivo, el curso 1932-1933, cuando Hitler llegó al poder; Japón abandonó la Liga de Naciones; Roosevelt fue elegido; y los vencedores de 1918 se “pelearon amargamente por las deudas de guerra, las armas, la moneda, los aranceles y Alemania”.

Margaret MacMillan señala que la civilización ha obtenido paradójicos beneficios de las guerras

War. Margaret MacMillan. Profile Books. 336 págs. 21'47 € (papel) / 8'99 € (digital).
War. Margaret MacMillan. Profile Books. 336 págs. 21’47 € (papel) / 8’99 € (digital).

Incluso de los conflictos bélicos se puede aprender. La historiadora Margaret MacMillan señala que la civilización ha obtenido paradójicos beneficios de las guerras, en War: How Conflict Shaped Us. (Guerra: cómo nos formó el conflicto). Los conflictos bélicos han impulsado avances tecnológicos, descubrimientos médicos, iniciativas sociales. Han sido un motor de cambio, aunque en el siglo XX «las muertes por guerra pueden representar el 75 por ciento de todas los decesos por conflictos bélicos en los últimos 5.000 años».

Esplendor y vileza. Erik Larson. Ariel. 704 págs. 22’70 € (papel) / 12’34 € (digital).

El mayor y más sangriento de todos, la Segunda Guerra Mundial, sigue despertando gran interés. El libro Esplendor y vileza, (publicado en España por Ariel), de Erik Larson, cuenta como se forjó el liderazgo de Winston Churchill, entre mayo de 1940 y mayo del 41, el momento crítico en que Gran Bretaña fue sometida a la “tempestad de acero de Hitler”. Fue entonces cuando el primer ministro se convirtió en el estadista y orador que ha pasado a la historia.

Shapiro busca analogías entre los presidentes norteamericanos y las criaturas de ficción de Shakespeare

Shakespeare in a divide America. James Shapiro. Faber & Faber. 320 págs.12'8 € (papel) / 8'36 € (digital).
Shakespeare in a divide America. James Shapiro. Faber & Faber. 320 págs.12’8 € (papel) / 8’36 € (digital).

Hasta la literatura, en fin, puede ser también maestra de la política, como demuestra James Shapiro, en Shakespeare in a Divided America. Este profesor en Columbia ha buscado analogías entre los presidentes norteamericanos y las criaturas de ficción del dramaturgo, demostrando que sus obras han estado siempre en el centro del debate político de EEUU. Desde que John Adams reescribió un pasaje de Enrique V para demostrar cómo una potencia extranjera podría conspirar para colocar un presidente más dócil en la Casa Blanca hasta la obsesión de Lincoln por Macbeth o de su asesino, J.W. Booth, por Julio César.

(Con datos de los mejores libros de The New York Times, The Economist, The Guardian, Financial Times, Time y The Atlantic).

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“Las poesías de Tiziano”, la mitología en el pincel

Para llevar a cabo esta exposición El Prado ha tenido que movilizar las galerías y museos más importantes del mundo occidental: La National Gallery de Londres, la National Gallery of Scotland de Edimburgo, la Wallace Collection, igualmente de Londres, el Isabella Stuart Gardner de Boston y, naturalmente, el Prado de Madrid.

Sus comisarios, Miguel Falomir y Alejandro Vergara han hecho de este proyecto, la exposición estrella de este curso en un esfuerzo sobrehumano por conseguir unir estas obras de arte mitológico, cuestión que no se había conseguido desde el siglo XVI.

Tiziano vivió en Madrid durante un cierto tiempo y su obra influyó de forma directa en Rubens y más tarde en Velázquez

Como es bien sabido, Tiziano vivió en Madrid durante un cierto tiempo y su obra influyó de forma directa en Rubens y más tarde en Velázquez. Prueba palpable de esto último es el cuadro Las Hilanderas, también llamado La fábula de Aracne, en el que, en un segundo plano, bordado en el tapiz que se apoya en la pared, aparece El rapto de Europa, leyenda mitológica que forma parte de las Poesías de Tiziano y  que explicaremos a continuación.

Porque todos estos cuadros que hoy se exhiben en el Prado tenían una doble intención.

Por una parte, para el deleite sensual de reyes y señores, en la contemplación del cuerpo desnudo de la mujer. De hecho, en ese tiempo, muchos de esos cuadros estaban escondidos en los aposentos de los poderosos para no causar escándalo ante los ciudadanos…. Al  igual que muchos tratados de brujería y de ciencias ocultas, que se traían de Flandes y se guardaban en librerías particulares  o bien, en un ala de la biblioteca del Monasterio del Escorial , que no está abierta al público ni siquiera en nuestros días. El miedo a la Inquisición de aquel entonces, junto con el pavor de ser juzgados o criticados por la ciudadanía, hacía que tanto los cuadros, como los tratados se ocultaran a los ojos incultos del pueblo….

Otro propósito de la Poesías de Tiziano era recoger toda una serie de historias mitológicas que, de otra manera, se hubiesen esfumado con el paso el tiempo, ya que, salvo en la Metamorfosis de Ovidio (compendio asombroso de todos estos mitos ancestrales) había poca documentación de ellos, pues se habían heredado de un generación a otra por vía oral, confundiendo muchos de ellos o dejándolos sin justificación final.

Detrás de cada pintura, hay una historia mitológica que la mayor parte de la gente no conoce ni puede llegar a interpretar

Como he dicho en mi libro Lo que esconde la Mitología, los turistas que llegan al Prado quedan aturdidos ante tanta silenciosa elocuencia. Ven lo que representan, no lo que significan y ocultan los cuadros, porque detrás de cada pintura, hay una historia mitológica que la mayor parte de la gente no conoce ni puede llegar a interpretar. Porque en esa moraleja, oculta entre la tela y la pintura, está el concepto mismo del Arte.

Por todo ello, quiero explicar en este estudio cada una de las leyendas que se representan en los lienzos, para que los que visiten la exposición sean capaces de asimilar y comprender lo que está escondido en cada pintura.

Los temas que vamos a tratar son las leyendas de:

1. Danae. (The Wellington Collection)

Hija de Acrisio, rey de Argos, fue encerrada por su padre en una torre, puesto que decía el oráculo que el hijo de Danae arrebataría la corona y la vida a su abuelo. Júpiter, enamorado de la joven, se transforma en lluvia de oro, atravesando la cerradura y fecunda a la bella Danae. De esta unión nace Perseo, a quien se le atribuirá en el futuro el honor de haber robado las manzanas de oro de las Hespérides.

Acrisio, temeroso de su nieto, introduce a este y a su hija Danae en una barca, lanzándola al mar sin ninguna protección. La corriente les lleva a la isla de Serifos y allí el rey Polidectes se enamora de Danae, mandando al hijo de ésta, a combatir a las Gorgonas y a traerle la cabeza de Medusa

Otros pintores ejemplifican a Danae como una prostituta, sobre la que cae una lluvia de monedas de oro, en pago de sus servicios, pero Tiziano, retrata a Danae con los ojos levantados hacia arriba, disfrutando del placer, sin ningún pudor, ante la presencia de la alcahueta.

Danae fue representada posteriormente por Rembrandt y por Klimt.

2. El rapto de Europa. (Isabella Stuart  Gardner de Boston)

Agenor, rey de Fenicia, se unió a Argiope  y de esta unión tuvieron una hija a  la que llamaron Europa. Los cretenses consideraron a Europa como una divinidad instituyendo una fiesta en su honor, a la que llamaron Helocía.

Mujer de una extraordinaria belleza, enamoró a Júpiter que la contempló mientras jugaba con sus compañeras a la orilla del mar. Metamorfoseándose en toro, se acercó a la joven quien le obsequió con flores y frutas, mientras se recostaba sobre su lomo. Júpiter entonces se lanzó al mar con su preciosa carga llegando a la isla de Creta donde vivió durante un tiempo y tuvo tres hijos de Europa. Los cretenses consideraron a Europa como una divinidad instituyendo una fiesta en su honor, a la que llamaron Helocía.

Como hemos dicho anteriormente el tema mitológico del rapto de Europa aparece en Las hilanderas de Velázquez representado en el tapiz que acaba de bordar Aracne. Su historia está narrada en mi libro Lo que esconde la Mitología. Y dice así: “Juno esposa de Júpiter envidiaba a Aracne, porque se la consideraba la más bella y rápida tejedora de tapices. Se disfrazó de vieja y se presentó en el taller de las hilanderas. Para despreciar a Aracne propuso un juego: ver quien era la más rápida de las tejedoras. Naturalmente ganó el concurso la diosa y Aracne se quedó entristecida…Pero la realidad era que ella había humillado a Juno, dado que tejió un tapiz en el que aparecía Júpiter (esposo de Juno) enamorando a Europa, transformándose en toro y huyendo con ella sobre los mares camino de Creta…en definitiva, humillando a Juno allí presente”.

3. Perseo y Andrómeda. (Wallace Collection. Londres)

Andrómeda está encadenada a una roca por mandato de su madre Casiopea. Ésta ha ofendido a un monstruo marino enviado por Neptuno y decide apaciguarlo encadenando a su hija.

Perseo aparece y ve a Andrómeda atada con cadenas. Decide liberarla pero antes ha de matar al monstruo marino que le amenaza desde las aguas del lago. Tiziano recoge ese momento brillante, dando por sentado que una vez conseguido su propósito Perseo liberará a Andrómeda de sus cadenas….

4. Diana y Calisto. (National Gallery de Londres)

Diana, hija de Júpiter y de Latona, hermana gemela de Apolo, obtuvo la gracia de guardar su virginidad perpetuamente, y se le otorgó un cortejo de ninfas llamadas Oceánidas para que le acompañasen en sus cacerías. Entre ellas, la más preciada era la ninfa Calisto que fue seducida por Júpiter, metamorfoseado en dios de la caza. Diana enfurecida, hizo que las ninfas rodeasen a Calisto arrancándole la ropa y haciendo ver su embarazo para vergüenza y humillación de la ninfa que quería ocultarlo.

Este mito da la oportunidad a Tiziano de reproducir una serie de desnudos femeninos en medio del campo que, al ser representativos de una leyenda grecolatina no podían ser considerados pornográficos.

5. Venus y Adonis. (Museo del Prado)

Esta poesía mitológica no está incluida en la Metamorfosis de Ovidio, por tanto hay varias versiones sobre el origen de Venus. La más verosímil es que la diosa nació de la espuma del mar, calentado por la sangre de Urano, sobre una madreperla en la isla de Chipre.

Otros poetas, la suponen hija de Júpiter y de Dione (hija de Neptuno). Por ello se la supone “celeste y marina “a la vez y diosa de la belleza, del placer y de la pasión.

Su gran amor fue el joven y bello Adonis del que tuvo tres hijos: Eros, Cupido y Eneas.

Su historia es apasionante: Adonis era hijo de Mirra y de Cinire. Mirra se enemistó con su padre, huyó de su ira y su venganza marchándose a Arabia. Allí los dioses la transformaron en el árbol de la mirra y cuando llegó el momento del alumbramiento, se abrió el árbol para dar salida al niño, y de esta manera emergió Adonis, quien fue cuidado por las ninfas.

Cuando se hizo mayor, fue descubierto por Venus quien le vio y le amó; pero Marte, enfurecido de que la diosa se enamorase de un simple mortal, se transformó en jabalí, con el propósito de matar a Adonis.

Tiziano recoge en este magnífico cuadro, el momento en que Diana, conocedora del destino de Adonis, se abraza a él para no dejarlo marchar, sabiendo que era el último abrazo de su amado. Posteriormente, al encontrarlo muerto, le llora amargamente y le convierte en anémona, la flor  efímera de la primavera.

La cultura grecolatina admiró siempre la belleza y la agilidad de Venus. Se hicieron varias estatuas de la diosa, entre las que no conviene olvidar: La Venus de Medicis, La Venus de  Milo y La Venus de Cnido llevada a cabo por Praxíteles.

6. Diana y Acteón (National Gallery de Londres)

Hija de Júpiter y Latona, era la hermana gemela de Apolo. Nació unos instantes antes que su hermano, y debido al horror del parto de su madre, generó una aversión total por el matrimonio, de manera que obtuvo la gracia de Júpiter de mantenerse virgen a lo largo de su vida al igual que la diosa Minerva o la diosa Vesta.

Era tal el amor que sentía por su hermano Apolo que se contaba que: “cuando Apolo , es decir  el Sol, desaparecía en el horizonte, aparecía Diana, es decir  la Luna, para alumbrar al mundo en medio de la oscuridad”

Fue tal el furor de Diana que le lanzó agua a la cara, metamorfoseándole en ciervo, para que a continuación fuese devorado por los perros…

Celosa de su virginidad y de su belleza, se volvió cruel y vengativa. Un buen día, hallándose con su cortejo de sesenta ninfas llamadas Oceánidas, paseando por el monte, decidió bañarse, y en ese momento apareció Acteón entre los árboles, viéndola desnuda.  Fue tal el furor de Diana que le lanzó agua a la cara, metamorfoseándole en ciervo, para que a continuación fuese devorado por los perros…

Diana, la diosa cazadora, amante de los bosques, altanera y orgullosa fue muy reproducida en la pintura y en la escultura.

Es la representante de la Noche y de la Luna y por ello, lleva generalmente sobre la frente, el cuadrante de dicho astro.

LOS INSTINTOS HUMANOS DE LOS DIOSES 

Tiziano concibió la idea de estas fantásticas Poesías mitológicas. En ellas recogió los instintos humanos de los dioses, sus pasiones, sus caprichos y sus instintos… El sexo, la venganza, el odio y el castigo están aquí magníficamente representados.  Los que caminan por el Prado, contemplando estas seis joyas de la pintura, verán solo una morada feliz de almas, donde hay paz, tranquilidad, verdor, flores y frutas…Pero si se adentran en el significado mitológico, comprobarán la gran fragilidad de los dioses y de los hombres, su caducidad, siempre amenazante…..

Y sin embargo Tiziano en estas obras ha conseguido arrancar del Olvido del Tiempo a unos personajes mistéricos, rescatándoles para siempre del Eros y Tánatos (la Vida y la Muerte), al que estamos sometidos todo el resto de la Humanidad…

El futuro de la educación superior en España

En las últimas décadas, las universidades, como instituciones dedicadas a la docencia, la investigación y a la transferencia de conocimiento, han protagonizado un importante y vasto proceso de transformaciones. Ello ha coincidido con los grandes cambios, hasta cierto punto disruptivos, que se han desarrollado en la sociedad española en estos años, y que han acabado reconfigurando, entre otros aspectos, el papel de la educación superior y de la investigación universitaria y transferencia del conocimiento en el seno de una sociedad cada vez más globalizada y en evolución permanente.

Ello impele a las universidades a responder, desde nuevos paradigmas, a nuevas lógicas y a nuevas necesidades, y a hacerlo con mayor capacidad de reacción y eficiencia. Lo cual, igualmente, obliga a las administraciones a establecer una legislación coherente con los retos tan importantes que tiene que afrontar la universidad española. La trascendencia de estos desafíos debe conllevar, además, a promover una normativa universitaria construida desde un amplio consenso académico, social y político, dado que ello le confiere estabilidad y capacidad de cambio estructural.

Mejor formación y más ciencia e innovación han sido los dos grandes retos que han vertebrado el quehacer de la educación superior española en estos años

España ha desarrollado un tejido de instituciones universitarias de notable dinamismo, especialmente articulado en el transcurso del actual período democrático. A punto de finalizar el segundo decenio del siglo XXI, nuestro país dispone de unas universidades que han sabido responder a las demandas de una sociedad en permanente cambio, intensificado en los últimos años por los efectos de la globalización y de la revolución tecnológica.

Demandas centradas fundamentalmente tanto en requerir una mejor formación del estudiantado como profesionales de las diversas ramas del saber, como en urgir a una mayor y mejor producción y transferencia de conocimiento científico, tecnológico, humanístico y cultural, y que éste se transforme en innovación productiva, organizativa y social. Así, mejor formación y más ciencia e innovación han sido los dos grandes retos que han vertebrado -y vertebran- el quehacer de la educación superior española en estos años. En este sentido, la modernización de la sociedad y la economía españolas, acelerada desde la entrada en la Comunidad Europea en 1986, hoy Unión Europea, en buena medida, ha retroalimentado las transformaciones que se han producido en el seno de las universidades del país.

El aumento importante del número de estudiantes, de profesores e investigadores, de personal de administración y servicios, junto con el crecimiento vigoroso de centros universitarios y de la oferta de titulaciones que ofrecen, así como la eclosión del volumen de los grupos de investigación y el fortalecimiento de su capacidad para captar recursos nacionales e internacionales y para difundir sus resultados -sea a través de diversas publicaciones o mediante los convenios o contratos con las empresas e instituciones-, o el incremento de la proporción de ciudadanos y ciudadanas que han alcanzado un nivel de formación universitaria, son hechos que corroboran el éxito histórico de la universidad española. Hechos a los que debemos añadir la introducción, generalización y consolidación de la cultura de la evaluación y de la calidad, que ha permeabilizado en todas las esferas de la vida universitaria.

En la clasificación de 2020, España se sitúa como sexto país del mundo en el número de universidades Top 1000

Ello ha permitido que prácticamente todo el sistema universitario público español esté dentro de las 1.000 mejores universidades del mundo según el ranking de Shanghai. De hecho, en la clasificación de 2020, España se sitúa como sexto país del mundo en el número de universidades Top 1000 (véase Julio del Corral Cuervo, el blog de Studia XXI. Este esfuerzo colectivo ha hecho que el sistema universitario público español sea uno de los más equitativos, ofreciendo la garantía de que nuestros hijos pueden acceder a estudios universitarios de calidad contrastada independientemente del lugar donde residen.

COMPLEJIDAD Y DINAMISMO

Lógicamente, a una sociedad compleja y dinámica, como la española, corresponde un mundo universitario igualmente complejo y dinámico. En efecto, es adecuado y oportuno retener estos dos adjetivos -complejidad y dinamismo- para entender la realidad universitaria. Y de los cuáles se deriva indefectiblemente la noción de flexibilidad que, por lo menos, debe emplearse en la estructuración y organización de la docencia y de la investigación; en la especialización de las instituciones universitarias; en el establecimiento de políticas específicas de profesorado y de personal; en las formas de gobiernos y participación de la comunidad universitaria; y, por supuesto, en el establecimiento de las prioridades estratégicas de cada universidad. Estos planteamientos deben constituir los principios que den sentido último a las políticas que se implementen con el fin de conseguir la mejora permanente de las universidades españolas, y que ésta revierta en el beneficio del conjunto de la sociedad.

Las universidades conforman hoy en día, de un lado, el núcleo de la educación superior en España -es decir, forman parte indisociable de toda la estructura educativa del país-; y, de otro, configuran un sistema en sí mismo que, caracterizado como se señalaba anteriormente por su complejidad y su dinamismo, abarca la totalidad de los centros públicos y los privados universitarios. Un sistema en que los flujos de interrelaciones docentes, de investigación e innovación, institucionales y de personal que se han ido construyendo con el paso de los años entre las diferentes instituciones universitarias son cada vez más intensos. Un sistema, asimismo, abierto, por una parte, a las influencias que proceden de los cambios disruptivos que se producen en todas las esferas sociales, económicas, tecnológicas y culturales de la sociedad española en la que se inserta; y, por otra parte, a las relaciones crecientemente significativas establecidas con otros sistemas universitarios europeos y mundiales, con los cuáles colabora en unos casos y compite en otros.

Es necesaria una norma que asuma la complejidad y dinamismo del sistema universitario del país, y que facilite cambios estructurales y organizativos

Este planteamiento holístico del mundo universitario español, que refleja una realidad evidente como es la progresiva configuración de un sistema universitario, no ha tenido hasta ahora expresamente una traslación a la legislación universitaria básica. De ahí, que sea necesaria una norma que actúe sobre el conjunto del sistema universitario del país, que asuma su complejidad y dinamismo, y que facilite cambios estructurales y organizativos que induzcan a conducir ese sistema por la senda de la modernización permanente, de tal forma que pueda desempeñar un papel de vanguardia y de liderazgo en los cambios de todo orden que se desarrollan en la sociedad española actual y en la futura. Convirtiendo, así, a las universidades en un potente instrumento para forjar un modelo económico basado en el conocimiento, la innovación y la sostenibilidad y, al mismo tiempo, fortalecer la cohesión social y el equilibrio territorial del país.

Ciertamente, la modernización de las universidades en España ha sido impulsada por las propias comunidades universitarias, si bien de igual modo cabe colegir que ha estado condicionada, en buena medida, por la legislación básica en materia universitaria que han promovido los diferentes Gobiernos y aprobado las Cortes. En este sentido, se ha de destacar por su trascendencia la Ley Orgánica 11/1983, de Reforma Universitaria, sustituida por la Ley Orgánica 6/2001, de 21 de diciembre, de Universidades, que a su vez fue modificada por la Ley Orgánica 4/2007, de 12 de abril, actualmente vigente.

La primera norma, incidió en democratizar las instituciones universitarias y facilitar el acceso al estudiantado indistintamente de su condición social. La segunda norma, focalizó su intencionalidad política en adaptar las estructuras universitarias a una sociedad que estaba desarrollándose aceleradamente. Finalmente, la última norma legal reforzó algunos de los planteamientos de la anterior norma en tanto que asentó un modelo universitario, entendido como un servicio a la sociedad, donde la formación y la investigación se convertían en sus ejes principales, que se diseminaban de una u otra forma en todos los ámbitos de la vida universitaria.

Asimismo, la ley de 2007, como novedad significativa comportó la asunción de los principios del Espacio Europeo de Educación Superior, con lo que derivó en la transformación de las estructuras académicas y de la oferta de títulos, al adoptar el esquema grado-máster-doctorado y asumir el planteamiento de unos estudios universitarios que debían ser comparables y reconocibles a sus homólogos europeos, lo que debía garantizar la movilidad del estudiantado y abría la puerta a la movilidad del mercado laboral, así como construía el andamiaje de la formación a lo largo de la vida.  Sin embargo, algunos aspectos importantes, como por ejemplo el modelo de profesorado, el sistema de financiación o la creación y ordenación de las nuevas universidades o centros, quedaban solamente apuntados, dejándose para su desarrollo en ulterior legislación.

De aquí la importancia de fijar políticas y las normativas que las apuntalen sobre aspectos nucleares de la vida universitaria, como son: las funciones y objetivos de la universidad -su misión-; la organización docente; el modelo de profesorado y de carrera profesional; el acceso a los estudios universitarios; el sistema de ayudas y la política de precios de los estudios; la creación de nuevas instituciones universitarias o de centros sean públicas o privadas; las bases de un modelo de financiación; la incardinación entre docencia e investigación y transferencia del conocimiento; el modelo de personal de administración y servicios y de carrera profesional; los deberes y derechos del estudiantado; los mecanismos de garantía de la calidad; la forma de gobernanza y de participación, y los instrumentos de rendición de cuentas y de transparencia en el uso de los recursos.

La gobernanza del sistema universitario español recae en la cooperación y corresponsabilidad institucional entre la administración central, las administraciones autonómicas y las universidades

Asimismo, por una parte, como consecuencia de lo establecido en nuestra Constitución en sus artículos 148 y 149 del Título VIII, la política universitaria en España es una responsabilidad compartida entre el Gobierno de la nación y las Administraciones Autonómicas. Éstas en el uso de sus competencias, en determinados casos, han desarrollado durante estos años normativas legales específicas que afectan al mundo universitario. Por otra parte, el artículo 27.10 de la Constitución, igualmente, establece la autonomía de las universidades. Le compete a la administración central fijar el marco legislativo global del sistema universitario español, y a las administraciones autonómicas el desarrollo dentro de su espacio competencial de las políticas universitarias específicas, siempre partiendo del principio de autonomía que la Constitución establece para las universidades. Es muy importante enfatizar que, por todo ello, la gobernanza del sistema universitario español recae en la cooperación y corresponsabilidad institucional entre la administración central, las administraciones autonómicas y las universidades.

El impulso desarrollado en los últimos años por las universidades ha estado, condicionado, y hasta cierto punto limitado, por el impacto multidimensional de la crisis económica por la que han transitado la sociedad y la economía españolas en este último decenio, como igualmente sucedía en la mayoría de los países de nuestro entorno. Entre las consecuencias de esa crisis sobre la realidad universitaria debe destacarse: la restricción presupuestaria, la menor capacidad de captar recursos para investigación de fondos públicos o privados, las dificultades de las familias para sufragar el coste de los estudios universitarios, o la implementación de políticas laborales que dificultan la renovación de plantillas y el acceso y promoción del personal docente e investigador o del personal administrativo y de servicios, y que han provocado una clara precarización en determinados ámbitos. En este contexto, se produjo la aprobación del Real Decreto-ley 14/2012, de 20 de abril, de medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativo, que significó la modificación de las dos anteriores leyes orgánicas universitarias.

Paradójicamente, ello acontecía cuando el proceso mundial de globalización se aceleraba, así como todo el acervo de disrupciones que afectan de una u otra forma a todos los ámbitos sociales, económicos y culturales, inducido por los avances científicos y tecnológicos aplicados a los procesos productivos y a las comunicaciones. Hechos que comportaban una mayor presión hacia las universidades para competir en un escenario académico crecientemente internacionalizado, aunque inmersas en la multiplicidad de impactos de la crisis.

BASES LEGALES, PRORIEDADES DE LOS GOBIERNOS

En el fondo, la crisis ha agudizado algunas de las disfunciones estructurales que caracterizan al sistema universitario español, lo que restringe sin duda la capacidad de éste para responder con éxito a los nuevos desafíos que le plantea la sociedad y la economía española actual, y los que les planteará en los próximos años. Asimismo, limita las potencialidades de las universidades para cumplir con uno de sus retos más trascendentes, como es el de la internacionalización de sus actividades formativas e investigadoras. Por todo ello, poner las bases legales para que las administraciones y las universidades desarrollen medidas y programas tendentes a resolver esas disfunciones y corregir los efectos de la crisis, ha de convertirse en una de las prioridades de los gobiernos.

Las universidades desempeñan de forma fundamental un servicio a la ciudadanía de formación del estudiantado y de generación y transferencia de conocimiento científico, tecnológico, humanístico y cultural. En este sentido, se deben fijar con claridad los mecanismos y los procedimientos que tanto las administraciones como las universidades disponen para garantizar que todo el sistema -sean universidades públicas o privadas, centros propios o centros adscritos, docencia presencial, híbrida o virtual, grupos de investigación o institutos-, cumpla, por un lado, con esa doble función esencial e indisociable docente-investigadora inherente al modelo universitario español; y, por otro lado, con los estándares de calidad internacionalmente contrastados. Ello implica una universidad pública con mayor capacidad de decisión y de gestión que permita desplegar realmente con efectividad y eficiencia la autonomía universitaria (organizacional, de personal, académica y de uso de recursos financieros).

Ahora bien, el buen gobierno universitario en las instituciones públicas, implica la participación activa de la sociedad y de las administraciones en la delimitación de los principales ejes estratégicos que definen la actuación actual y futura de cada universidad, que abarcan la oferta docente, las líneas de investigación e innovación prioritarias, la captación y gestión de los recursos económicos, la intervención en la elección de los principales cargos, y las alianzas académicas, sociales, empresariales e institucionales tanto locales, nacionales como internacionales. Lo que no contradice la autonomía universitaria. Aquí, entre otras medidas, es necesario reforzar nítidamente la capacidad de actuación de los consejos sociales, tanto en su papel de intermediarios entre la institución y comunidad universitaria y el conjunto de representantes de las organizaciones sociales, las empresas y de las administraciones, como también en su rol de fedatarios del uso adecuado de los recursos y de la consecución de los objetivos docentes e investigadores fundamentales establecidos en cada universidad.

Estos planteamientos deben, con las limitaciones lógicas dada su naturaleza legal y corporativa, trasladarse a las universidades privadas, en las cuáles, por un lado, debería existir en sus estructuras organizacionales un órgano similar a los consejos sociales -en cuanto a funciones y composición-; y, por otro, deberían arbitrarse mecanismos que garanticen la transparencia y la rendición de cuentas de estas entidades privadas de educación superior.

De este modo, más autonomía real de las universidades (para lo que se debe asegurar su suficiencia financiera), más eficacia en la gestión, más participación de la sociedad en la definición de los grandes ejes de las políticas de las instituciones universitarias, más transparencia y mejor rendición de cuentas en el uso de los recursos, deben ser entendidos como principios esenciales de la universidad española en un futuro inmediato, lo que sin duda redundará en el fortalecimiento de la confianza de la ciudadanía ante sus instituciones de educación superior.

ESPACIOS DE GENERACIÓN DE PENSAMIENTO CRÍTICO

La Constitución española de 1978 en su artículo 20 reconoce tres importantes derechos que son de aplicación al mundo universitario: a) a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción; b) a la producción y creación literaria, artística, científica y técnica; y, c) a la libertad de cátedra. De aquí se deriva una de las funciones fundamentales de las instituciones universitarias en las sociedades contemporáneas: ser espacios de generación libre de pensamiento crítico, que, trasladado tanto a la formación del estudiantado como, sobre todo, a la sociedad, la economía y las instituciones, hace progresar a nuestro país. Cualquier ley futura deberá tener muy presente estos planteamientos, que deberían reflejarse por lo menos en el funcionamiento interno de las universidades, en la dedicación y trabajo del profesorado y del personal de investigación, y en las políticas y mecánicas de publicación de trabajos académicos.

La razón de ser última de la universidad es enseñar y formar al estudiando; y generar, transferir y difundir el conocimiento científico, tecnológico, humanístico y cultural

Cualquier normativa al respecto habrá de fortalecer la capacidad de investigar y de innovar de las universidades, al mismo tiempo, que promueva una valoración significativa de las actividades docentes y formativas -tanto de las oficiales como de la formación permanente-. La razón de ser última de la universidad es, por una parte, enseñar y formar al estudiando para que acaben siendo los futuros profesionales de los diversos ámbitos sociales y económicos, al tiempo que se forma ciudadanas y ciudadanos democráticos; y, por otra, generar, transferir y difundir el conocimiento científico, tecnológico, humanístico y cultural. Son dos funciones esenciales indisociables: educar e investigar. Y no puede desarrollarse una en detrimento de la otra. Las direcciones universitarias y las administraciones tienen la obligación, así, de que todo el sistema universitario responda a esta dualidad funcional, garantizando que todas las universidades cuenten con una docencia e investigación de calidad contrastada, al servicio del progreso económico y social del país.

OPORTUNIDAD PARA LA DIGITALIZACION DEL SISTEMA

No podríamos terminar estas palabras sin hacer un pequeño apunte sobre las consecuencias que la pandemia sanitaria de la COVID-19 ha tenido y puede tener sobre la educación superior y las instituciones universitarias. Es justo reconocer el enorme esfuerzo que toda la comunidad universitaria, profesorado, estudiantado y personal de administración y servicios y órganos de gobierno de las universidades, hicieron para asegurar un final de curso 2019-2020 con una prestación de los servicios que mantuviera la calidad de nuestros títulos. Esto hubo de hacerse en tiempo record con una adaptación a un modelo docente no presencial que no es el predominante en nuestro sistema universitario y para el que ni las infraestructuras ni la formación de docentes y estudiantes eran las deseables.

Durante este verano, todo el sistema universitario se ha puesto manos a la obra para subsanar esas deficiencias y si como parece muy probable, el curso 2020-2021, ha de desarrollarse sobre las bases de lo que se ha denominado presencialidad adaptada, se garantice al máximo la calidad de la docencia impartida, la justicia de las evaluaciones y el mantenimiento de la actividad investigadora.

Una de las consecuencias evidentes de esta situación es la necesidad de acelerar lo que ya estaba en marcha. Un Plan Integral de Digitalización del Sistema Universitario Español que abarca más allá de la necesidad de implementar más y mejores infraestructuras o de cerrar la brecha digital tanto en el estudiantado como en el profesorado, haciendo hincapié en la necesidad de una formación de la comunidad universitaria tanto en el uso de las tecnologías como el adaptación del modelo enseñanza-aprendizaje. Esta oportunidad de llevar a cabo una digitalización profunda del sistema ha de aprovecharse más, habida cuenta de la idoneidad de los fondos de reconstrucción europeos para construir una sociedad digitalizada. Como se ha repetido en muchas ocasiones, no se trata de cambiar el modelo universitario fundamentalmente presencial por otro completamente digital, sino de aprovechar las circunstancias para contemplar el proceso de digitalización como una oportunidad única para complementar y fortalecer el sistema universitario español cuya misión primordial es proporcionar un servicio educacional de calidad al conjunto de la sociedad española.

En definitiva, hablar del futuro de la educación superior española es, en el fondo, establecer la forma en que la sociedad en su conjunto asume el papel de la universidad como instrumento de cambio social, económico, territorial y cultural, cuyo objetivo final debe ser hacer de nuestro país un espacio de progreso, de sostenibilidad y de igualdad de oportunidades.

José Manuel Pingarrón es secretario general de Universidades 

Francisco García Pascual es vicerrector de la Universidad de Lleida

Un nuevo empoderamiento de la universidad

Cuando pensé en Los futuros de la universidad, tema de este monográfico, me pregunté si tal vez sería más ade­cuado pensar en otra posibilidad como La universidad del futuro. Lo cierto es que cuando se nombra el futuro se suele pensar en algo lejano en el tiempo, cuando en reali­dad el futuro comienza inmediatamente y se extiende en el tiempo. ¿Por qué hago esta pequeña reflexión?, tal vez simplemente por las características y circunstancias que nos han invadido en los últimos tiempos.

Sí, por la pandemia de COVID-19, que ha cambia­do nuestras vidas y que nos ha hecho entrar en otra realidad desconocida para la sociedad y, por lo tanto, no estaba preparada para ello, es decir, no tenía futu­ros para responder con rapidez. Curiosamente la uni­versidad sí tuvo la respuesta inmediata para resolver algunos de los problemas que, sorprendentemente, se habían ocasionado, y eso es porque sí tenía diseñados ya algunos futuros.

Para poder analizar qué debe de regir a la universi­dad, y quiero dejar claro que hablo de la universidad en el sentido más amplio, es decir, sin hacer distinción entre la pública, que es donde yo personalmente he de­dicado toda mi vida profesional, y la universidad privada, entre la presencial o la online como es la UNIR. Pues bien, para hacer este análisis creo que lo primero que se debe tener en consideración es conocer cuáles son los grandes retos a los que se va a enfrentar la universidad en el futuro, que evidentemente son también los retos de la propia sociedad.

Las universidades no son solo instituciones de ense­ñanza, son también el lugar en el que germinan los avan­ces científicos, las transformaciones sociales, los cambios políticos y culturales, donde se crean los modelos econó­micos que acompañan y sobreviven a las revoluciones so­ciales, industriales y tecnológicas.

El papel de las universidades en el contexto actual ha cambiado sustancialmente, porque además de gene­rar y transmitir conocimiento, se espera de ellas mucho más: que den respuesta y soluciones a las necesidades y a las demandas de la población y de la sociedad. Las universidades ya no viven ensimismadas en sus propias expectativas, sino que desarrollan procesos de interac­ción social y lideran los cambios sociales, políticos, económicos y culturales.

Son, por tanto, entidades sociales que proyectan, im­pulsan y cambian la sociedad, que ayudan a transformar el modelo productivo. En este caso un modelo productivo ba­sado en el conocimiento y en el desarrollo de nuevas com­petencias profesionales. Uni­versidad y sociedad van de la mano, orientan sus objetivos en una misma dirección, se necesitan mutuamente.

La universidad no puede ser un operador que actúa con eficacia indiferente, sino un agente activo que promueva los cambios para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos

Por lo tanto, los retos de la universidad, son los retos de la sociedad. Esos retos nos sitúan en una encrucijada: ¿La universidad debe liderar el cambio o simplemente debe ser un espectador cualifi­cado? ¿La universidad debe presentar propuestas o debe esperar a que la sociedad se las demande?

RETOS Y DESAFÍOS DE LA SOCIEDAD

¿La universidad debe tomar la iniciativa, aceptando las consecuencias de sus equivocaciones, o ser criticada por su excesivo protagonismo público? O, por el contra­rio, ¿debe acompañar los cambios que la propia socie­dad protagoniza?

La respuesta debe ser valiente, la actitud tiene que ser arriesgada. La universidad, que tiene el conocimien­to, debe liderar el cambio. La universidad no solo está para responder sino para generar conocimiento, expec­tativas y propuestas de transformación de una sociedad que quiere avanzar.

Pero cuáles son esos retos ante los que la universidad debe dar repuesta. Esbozo algunos de los más importantes.

– Una economía globalizada, que crea relaciones de in­terdependencia entre los Estados y las regiones.

– La revolución tecnológica y digital, que supone un proceso disruptivo con capacidad de revolucionar o dar un giro completamente nuevo a determinadas actividades o sectores económicos en el que se impone la aparición de nuevos empleos y la pérdida de trabajos tradicionales, y nuevas formas de organización de las empresas. Block­chain, Big Data, sensórica, robótica, drones e internet de las cosas (IoT) son algunas tecnologías que están trans­formando desde la forma de cultivar el campo hasta el concepto tradicional de fábrica industrial, pasando por la manera de comerciar o incluso de hacer turismo o consu­mir la cultura.

La agricultura de precisión, la industria 4.0, el turismo inteligente, los smarts cities, la E-Health y medicina pre­ventiva, la transformación energética, los alimentos fun­cionales o la bioeconomía circular son algunas áreas de innovación que están cambiando a un ritmo veloz prácti­camente todas las parcelas de nuestro sistema productivo.

El avance en estas tecnologías está permitiendo dar res­puestas a los grandes desafíos que nos plantea el cambio climático, el envejecimiento de la población, las grandes brechas de desigualdad global o las pandemias.

– El cambio climático, que genera una transformación necesaria e inmediata en los hábitos de consumo, en los sistemas de producción y en el uso de energías alternati­vas, para paralizar el calentamiento del planeta y sus efec­tos devastadores.

– Los movimientos migra­torios, ocasionados por una inadecuada distribución de la riqueza, un progreso asimétri­co de los países, que conlleva, a su vez, un nuevo mestizaje cultural, ideológico, político y social.

– El envejecimiento de la población en los países más avanzados, en los que se in­crementa la esperanza de vida, pero se necesitan más me­dios y recursos para garantizar la calidad de vida de todos los ciudadanos y un sistema de protección, asistencia y seguridad social.

– Las pandemias, algo que no se esperaba pero que ya forma parte de nuestros retos y desafíos.

– La calidad democrática de las instituciones públicas, y la necesidad de incorporar a la formación de los ciudada­nos además de conocimientos, habilidades y experiencias, un sentido ético de la vida y una actitud responsable en el ejercicio de las actividades profesionales, humanizando también la formación superior.

En el ámbito académi­co, tenemos que apos­tar por grados más in­novadores, vinculados a las nuevas necesida­des de la sociedad, re­lacionadas con la tec­nología más avanzada

Y ante estos retos y desafíos la sociedad necesita respuestas. Respuestas que deben venir también de la universidad, que no puede ser un operador social que actúa con eficacia indiferente, sino un agente activo que participe y promueva los cambios necesarios para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, garanti­zar una mayor seguridad económica, política y social, y contribuir, de forma efectiva, a combinar un desarrollo económico armónico, que respete al medio ambiente y ayude a crear un mundo mejor, más justo y equitativo en el acceso al conocimiento y en el reparto del trabajo y la riqueza.

Para alcanzar estos objetivos es necesario un nuevo empoderamiento de la universidad. Una universidad au­tónoma, pero responsable socialmente. Una universidad no politizada, pero comprometida con la solidaridad y la justicia social. Una universidad que lidere los procesos de lucha contra el cambio climático, la extensión del conoci­miento a través del uso generalizado y responsable de las nuevas tecnologías. Una universidad, en suma, compro­metida con la sociedad.

En este sentido, la universidad es la única institu­ción que está en condiciones de asumir ese reto, porque en sus señas de identidad está grabado el sentido de la responsabilidad, el compromiso con la libertad acadé­mica y de investigación, y también cultural, ideológica y social, y por supuesto, la capacidad para generar y transmitir el conocimiento necesario para responder a esos retos con garantía de éxito. Ante este escenario nos surgen otras preguntas:

¿Cómo vamos a liderar, participar y auspiciar ese pro­ceso de transformación necesaria que conduzca a una me­jora sustancial de la sociedad en la que vivimos?

NUEVOS COMPROMISOS DE LA UNIVERSIDAD

Sin duda, incrementando las misiones o las funciones de la universidad, que ya no solo pueden ser la generación 63 un nuevo empoderamiento de la universidad de conocimiento, la extensión de la cultura, la investigación y transferencia de ese conoci­miento o la formación de pro­fesionales, sino que habría que añadir, tal vez en un segundo nivel, como instrumentos para la transformación y la mejora de la sociedad y que deberíamos centrarlo en los siguien­tes compromisos y propuestas:

1. Compromiso con la innovación en la docencia, en la investigación y en la gestión

Las universidades están posicionadas para afrontar este compromiso. Cuentan con un importantísimo acervo de conocimiento, pero, no obstante, es cierto que el esfuerzo en innovación todavía es insuficiente.

El sector empresarial necesita de nuestra «I» para poder llevar a cabo la «D+i», es decir, debemos ser el depar­tamento de I+D+i de las empresas

La innovación puede entenderse de muy diferentes maneras y, en su concepto más amplio, innovar no es otra cosa que hacer algo nuevo o hacer algo de manera dife­rente. A mí me gusta precisar un poco más y entender que la innovación consiste en aplicar un nuevo conocimien­to para desarrollar nuevos productos y servicios, nuevas maneras de hacerlos o prestarlos de forma más eficiente, eficaz o sostenible y esta es precisamente la innovación que debemos incorporar a los ámbitos: formativo, en la investigación y en el empleo.

En el ámbito académico, tenemos que apostar por gra­dos más innovadores, vinculados a las nuevas necesidades de la sociedad, relacionadas con la tecnología más avan­zada, la alimentación, la gestión y protección de datos, la sostenibilidad, la salud o las industria.

Es necesario flexibilizar y eliminar burocracia, se ne­cesitan respuestas rápidas a cambios inmediatos. Estos requisitos son necesarios para el diseño de los grados e imprescindible para los másteres que deben responder a una sociedad cambiante que requiere especializaciones para proporcionar nuevas competencias profesionales a nuestros estudiantes.

En el ámbito de la investigación, debemos ser tam­bién más participativos con el sector productivo, eso no quita para que mantengamos nuestras líneas de in­vestigación con el rigor que necesita el avance de los conocimientos, pero debemos buscar más oportunida­des para transferir este conocimiento al sector empre­sarial que necesita de nuestra «I» para poder llevar a cabo la «D+i», es decir, debemos ser el departamento de I+D+i de las empresas. Solo hay que establecer las alianzas y colaboraciones necesarias y gestores que se­pan detectar esas oportunidades que las empresas las aprovecharán. Las universidades tienen que ser parti­cipantes importantes de la innovación abierta, ser los agentes externos en las organizaciones empresariales, porque precisamente en las universidades existen ex­celentes grupos de investigación capaces de resolver los grandes retos actuales que tienen las empresas y la sociedad en general. Para poder realizar esta misión tenemos a nuestras OTRI que como muchos otros ser­vicios de la universidad también necesitan realizar su propia innovación.

En el ámbito de la gestión la apuesta está muy clara, es la implantación de la administración electrónica, la rein­geniería de procesos, la simplificación administrativa y la buena regulación. Debemos organizar mejor los recursos, mejorar la formación del personal y prestar nuevos ser­vicios, incidiendo en la mejor atención a los usuarios y llevando la universidad a las personas, adelantándonos a sus demandas, multiplicando la oferta de servicios univer­sitarios y convirtiéndolos en más proactivos.

2. El emprendimiento y la empleabilidad

Este es el gran reto que la universidad debe tener entre sus fines más importantes: nuestros estudiantes tienen que recibir una formación integral, que incluya conocimientos técnicos, necesarios para el ejercicio profesional y una for­mación humanista, para desarrollar la visión reflexiva y el análisis crítico. Debe garantizar una formación generalista y también una formación especializada, facilitando el ac­ceso al empleo de nuestros egresados. Ese empleo pue­de tener diferentes vertientes, una de ellas tal vez la que más necesita la sociedad de nuestro presente avanzado y sobre todo del futuro requiere una alta formación en emprendimiento, enseñar a nuestros alumnos a transformar ideas en negocio, incidir en el modelo de transformación y gestión del conocimiento, en la creación de empresas que lleven al mercado este conocimiento.

La apuesta por generar iniciativas empresariales que surgen desde la propia universidad es un importante mo­tor para generar empleabilidad en nuestros egresados. Los programas de spin-off universitarios y también de start-ups, estos últimos muy especializados y con una enorme ca­pacidad para generar innovación, surgen ya dentro de los grupos de investigación de nuestras universidades. Este nuevo papel de las universidades fortalece la sociedad, la hace más competitiva y adquiere una nueva dimensión en la formación de nuestros estudiantes para conseguir en su futuro nuevas posibilidades de empleabilidad o, mejor di­cho, de autoempleabilidad.

3. La internacionalización

Otro de los grandes ejes transversales de este proceso de cambios en los que está inmersa la sociedad y también la universidad es la internacionalización.

Ya nadie concibe la formación universitaria, en cual­quiera de sus dimensiones: estudio, docencia e investiga­ción, al margen de la construcción de la universidad del futuro. La movilidad de los estudiantes, el intercambio de profesionales de la docencia, la investigación o la gestión, las enseñanzas conjuntas con universidades extranjeras, las redes internacionales de investigadores, forman parte de la función universitaria.

Una movilidad podrá ser por varios países y campus, tantos como integren cada una de las alianzas establecidas por nuestras universidades.

4. El compromiso con el entorno de una universi­dad para la sociedad

Es fundamental plantearse una profundización de las relaciones con el entorno, para redefinir los objetivos y los agentes que participan en el ecosistema del conocimiento y para esto tenemos una buena herramienta, los campus de ex­celencia, volver a esta idea no es algo baladí, es fundamental e importante para la organiza­ción de las universidades. A medio y largo plazo el sistema universitario tendrá que apos­tar de nuevo por la agregación, especialización, diferenciación e internacionalización que suponen los campus de excelencia internacionales.

La apuesta por gene­rar iniciativas empre­sariales que surgen desde la propia uni­versidad es un impor­tante motor para gene­rar empleabilidad en nuestros egresados

Las relaciones con la sociedad se identifican tam­bién con la denominada formación a lo largo de la vida, que se incorpora a la universidad como estrategia para obtener vínculos estables y duraderos con el entorno económico y social.

La formación universitaria ya no se circunscribe a una franja de edad, que se corresponde con la juventud, sino que cada vez es mayor el número de universitarios mayo­res de 25 años y en el futuro, la formación cumplirá una función principal a lo largo de toda la vida profesional de los empleados y la universidad se convertirá, además, en la universidad de la experiencia.

5. Nuevos procesos de enseñanza y aprendizaje

Además, la universidad debe incorporar procesos de enseñanza y aprendizaje más flexibles, sistemas de eva­luación menos rígidos y sobre todo una actividad acadé­mica presencial, semipresencial o a distancia, orientada también al autoaprendizaje. Debemos potenciar las ense­ñanzas propias, mucho más especializadas y más dirigidas al sector productivo.

Es cierto que desde hace años las universidades pre­senciales han ido incluyendo en las metodologías de aprendizaje el uso de plataformas online. La irrupción de los MOOC fue un gran estímulo para que las universida­des presenciales nos planteásemos mejorar la metodología y la propia tecnología que daba respuesta a este tipo de enseñanza.

Afortunadamente este tipo de aprendizaje había empe­zado a ser algo de uso habitual en las universidades; este hecho ha permitido resolver con gran rapidez los graves y desafortunados sucesos que ha producido la COVID-19. Es cierto que para esta universidad, la UNIR, esto no ha existido ya que su forma de aprendizaje tiene su funda­mento en este modelo de enseñanza.

Estoy segura de que la universidad clásica presencial ya no volverá atrás, es evidente que su futuro será con toda seguridad la combinación de la presencialidad y la virtualidad.

6. La responsabilidad social y la formación en valores

Las universidades deben ser un referente y un ejem­plo: de buena regulación, de responsabilidad social, de calidad democrática, de participación en el gobierno y la gestión.

Los estudiantes universitarios deben salir de la uni­versidad convencidos de que su primera misión es buscar el bien común, defender el interés general y garantizar el buen gobierno y la gestión ética.

7. La sostenibilidad

El otro gran desafío de la universidad y de la sociedad, debe estar orientado a la sostenibilidad. En un mundo abo­cado a grandes crisis medioambientales, a cambios de los ecosistemas naturales, es necesario desarrollar estrategias dirigidas a concienciar a los estudiantes, a través de una formación integral, del valor del respeto al medioambiente y a garantizar la biodiversidad. Pero también es necesario incorporar a nuestra oferta académica títulos vinculados a preservar la naturaleza y a mejorar la sostenibilidad. Y finalmente, la investigación debe estar también dirigida a resolver los problemas que engloba el cambio climático: la contaminación, la conservación de ecosistemas naturales y especies animales, la gestión ambiental, etc.

Seguramente la universidad se enfrentará a muchos más desafíos, yo solamente he querido señalar algunos de ellos, los que considero que son ya futuros inmediatos por­que se encuentran presentes en nuestra sociedad.

Espero que este pequeño análisis sirva para preparar­nos con suficiente conocimiento para el futuro de esa so­ciedad cambiante que necesita de una universidad que dé respuestas y presente iniciativas que resuelvan las nece­sidades de los ciudadanos y ciudadanas que configuran nuestra sociedad.

Reivindicación del Sacro Imperio, eco de la Antigua Roma

El membrete “Sacro Imperio Romano” (con el añadido de Germánico o no) es un rótulo histórico tan sólido y afianzado como complejo de desentrañar. Para empezar, tienden a mezclarse las historias del Sacro Imperio y la alemana, como lo prueba ese otro membrete clásico de la infancia de una o dos generaciones españolas: “Carlos I de España y V de Alemania”, que muestra la confusión entre una Alemania nonata y el imperio.

“El Sacro Imperio Romano Germánico”. Peter H. Wilson. Desperta Ferro, Madrid, 2020. 834 págs. Traducción: Javier Romero Muñoz, 37’9 € (papel) / 12’3 € (digital)
“El Sacro Imperio Romano Germánico”. Peter H. Wilson. Desperta Ferro, Madrid, 2020. 834 págs. Traducción: Javier Romero Muñoz, 37’9 € (papel) / 12’3 € (digital)

Sin duda, la principal dificultad para aprehender al Sacro Imperio reside en nuestro punto de vista ineludiblemente marcado por la idea moderna del Estado nación, construcción totalmente ajena a lo que fue aquel. En otras palabras, si la nuestra es una sociedad líquida, qué decir de las de la Edad Media. El imperio es escurridizo por naturaleza para una mentalidad moderna; lo fue incluso para quienes vivieron dentro de sus difusas fronteras a lo largo de un milenio. Además de que “con frecuencia, los emperadores del Sacro Imperio han sido figuras extrañas de la historia europea. No parecen pertenecer a ninguna parte. Se movían constantemente de un lado a otro, apareciendo aquí y allí, para luego desaparecer, a veces durante décadas” (Peter H. Wilson).

“La Unión Europea –dice el autor- se asemeja al imperio por su carencia de una ciudadanía uniforme y organizada”

Esa dificultad la expresa desde las primeras páginas el autor de esta reciente, minuciosa y concienzuda historia de El Sacro Imperio Romano Germánico (los editores españoles no han querido renunciar al gancho del último adjetivo, ausente en la edición original inglesa, como ausente estuvo en la mayor parte de su historia; la expresión “de la nación alemana” no se añadió hasta 1474). “Un pasado que resulta profundamente confuso”, una historia “sumamente difícil de narrar”, escribe paladinamente Wilson para explicar el abandono académico del estudio del imperio. Y cuando se ha abordado ese estudio, constata el historiador, ha sido desde una perspectiva nacionalista (“la narrativa convencional”, sobre la que insiste a la largo del libro), peyorativa para el imperio, perspectiva que él combate abiertamente en la misma medida en que reivindica el constructo político del que se ocupa. Con esas premisas, el autor aborda su trabajo, que divide en cuatro bloques temáticos, cada uno de los cuales recorre sus 1.000 años de historia. Historia tan desmesurada, y contada con el detalle que lo hace el autor, resulta imposible de embutir en una reseña al uso. Sólo cabe ceñirse a algunas consideraciones que puedan dar idea de la indudable importancia de este trabajo.

Por encima de los detalles de esa historia, una más que posible tentación para el lector de hoy es tratar de ver al Sacro Imperio como precedente de la Unión Europea. Wilson no elude el asunto. Así, aun constatando que la historia del imperio “asienta sus reales en el corazón mismo de la experiencia europea”, que “conforma el núcleo del desarrollo general del continente”; y la coincidencia en gran medida entre el territorio del imperio y el espacio ocupado por los países que impulsaron la primera integración europea después de 1945, sostiene que el imperio no fue “un primer esbozo de la Unión Europea”. Aunque no faltaran políticos e historiadores que vieran en el imperio de la Edad Moderna un anteproyecto para la creación de la Europa de las regiones, y en su organización un anticipo de lo que la Comisión Europea denomina subsidiariedad. Esas ideas, dice Wilson, tienen al menos el mérito de presentar al imperio en términos inteligibles para el gran público en contraste con el énfasis en la complejidad, excepciones y titulaciones que caracteriza la vida académica moderna.

“La Unión Europea –dice el autor a este respecto- se asemeja al imperio por su carencia de una ciudadanía uniforme y organizada. Su relación con sus habitantes es indirecta y está mediatizada por diversos niveles políticos autónomos”. Pero “el imperio parece haberlo hecho mejor que la Unión a la hora de fomentar la identificación de sus habitantes, que valoraban que el imperio proporcionase un marco de defensa de las libertades locales y particulares y que respetase la diversidad, autonomía y diferencia. Es aquí donde, tal vez, puedan hacerse las comparaciones más interesantes.

En la Unión Europea, al igual que en el imperio, la soberanía está fragmentada. En ambos, la implementación de políticas depende de la cooperación de los miembros, algo que deja margen para iniciativas y adaptaciones locales… El imperio, como ocurre en la Unión Europea actual, se apoyaba en la presión interpares, a menudo más efectiva y menos costosa que la coerción y que funcionaba gracias a la aceptación generalizada de un marco y una cultura política comunes”. “La historia del imperio –concluye-, lejos de proporcionar un proyecto para la Europa de hoy, nos sugiere métodos que nos ayudarán a comprender con mayor claridad los problemas de la actualidad”.

La amenaza otomana confirió nuevo vigor al ideal del emperador como defensor de la cristiandad

En cuanto a la evolución del Sacro Imperio, objeto del trabajo del autor, este la sigue desde unos inicios en que el elemento sacro era parte integral de su misión de “proporcionar un orden político estable a todos los cristianos”; cuando el papado necesita un protector y lo encuentra en los francos del noroeste, “el reino posrromano mejor organizado para la guerra”. En ese comienzo es esencial la idea de la translatio imperii, la traslación imperial según la cual no se trataba de un imperio nuevo, sino de una continuación directa del antiguo Imperio romano, idea que devino el mito fundacional del imperio. El Sacro Imperio adquiere su forma definitiva a comienzos de la Edad Moderna: “una monarquía mixta en la que el emperador compartía el poder con una jerarquía cada vez más estratificada de príncipes, señores y ciudades, conocidos por el nombre colectivo de Estados imperiales”.

Y si bien la influencia pontificia sobre el imperio fue declinando con el tiempo, la inmensa mayoría de su población fue siempre cristiana. La llamada Iglesia imperial fue un pilar fundamental del orden político, pero nunca fue un instrumento exclusivo de dominación real. La amenaza otomana confirió nuevo vigor al ideal del emperador como defensor de la cristiandad.

Wilson insiste en reivindicar el imperio frente a la visión negativa de la historiografía nacionalista (cuyo epicentro es Leopold von Ranke) que lo presenta alejado de la vida cotidiana de la gente y lo asocia a una época medieval en que “el peso del universalismo cristiano” aplastaba toda posibilidad de Estado nacional viable. Con ese leit motiv, analiza la gobernanza y el modo en que se relacionaban con el imperio sus muchas tierras y pueblos; las instituciones (el Reichstag, que representaba a los Estados imperiales, no a las poblaciones, lo que le diferenciaba de los parlamentos); el modo en que se legitimó y se definió en relación con los foráneos: la aplicación de la justicia; el feudalismo (concepto clave: el emperador era un señor de señores feudal, un rey de reyes); los aspectos socioeconómicos (desarrollo agrícola y urbano, comercio, crisis alimentarias); la influencia de la Reforma; las complejas relaciones entre las élites; la fiscalidad; el asociacionismo (las Ligas, cuyo eco, como en el caso de la Lombarda, llega hasta la Italia de finales del siglo XX) o el papel de las principales dinastías.

Bajo los Habsburgo, la flexibilidad y creatividad del imperio le permitieron sobrevivir a los grandes desafíos de la Reforma y la Guerra de los Treinta Años

Destaca Peter Wilson el papel de los Hohenstaufen, cuyas reformas permitieron preservar el imperio tras la implosión de la dinastía hacia 1250. O el complejo caso de los Habsburgo, cuya pauta de dominio imperial consistió en asegurar el patrimonio territorial antes de ocuparse del resto del imperio, y que adolecieron de lentitud en la toma de decisiones y mala administración, pese a dar un verdadero monarca paneuropeo y, posiblemente, el emperador del Sacro Imperio más recordado después de Carlomagno: Carlos V. Bajo los Habsburgo, la flexibilidad y creatividad del imperio le permitieron sobrevivir a los grandes desafíos de la Reforma y la Guerra de los Treinta Años.

El Sacro Imperio, en fin, viene de la concepción franca de “un liderazgo imperial de reinos subordinados, no un Estado unitario y centralizado”; incluso tras la partición del Tratado de Verdún, los carolingios siguieron considerando sus tierras parte de un conjunto más amplio, no el nacimiento de Estados nación diferenciados que quieren ver los historiadores nacionalistas. Fue “un mosaico de tierras y pueblos bajo una jurisdicción imperial desigual y cambiante” que encaja vagamente en el modelo del dominio del núcleo sobre la periferia (nunca tuvo un único centro, ni un único pueblo imperial como los manchúes en China o los anglosajones en el imperio británico).

EL LATIN Y EL CRISTIANISMO, ELEMENTOS DE COHESIÓN

No era una única cadena de mando ni una pirámide bien definida con un emperador en la cúspide; era una amplia estructura idealizada que abarcaba múltiples elementos de jerarquía interna interrelacionados en complejos modelos. Sus componentes más importantes eran los reinos, definidos ya en el siglo IX (pero no bien delimitados hasta el siglo XI). Y ejerció un dominio no hegemónico (nunca poseyó un ejército permanente), caracterizado más por mediaciones y negociación, más basado en el consenso que en la autoridad, con una gobernanza guiada por ideales y objetivos coherentes.

Sus habitantes nunca carecieron de elementos de cohesión e identidad común, como el latín o el cristianismo; y en el momento de su desaparición, lejos de sentirse indiferentes, lamentaron el fin de un sistema que protegía a los débiles de los fuertes. Tras su disolución se impusieron criterios nacionales que marginaban o eliminaban a elementos considerados hostiles a la cultura nacional dominante, algo que, para el autor, hace cobrar nueva relevancia a la capacidad integradora del Sacro Imperio.

Alejandro Tiana: “El futuro de la universidad en España va a ser el de los modelos mixtos”

“El futuro de la universidad en España va a ser el de los modelos o fórmulas mixtas, en distintos niveles y combinaciones» (presenciales-online, públicas-privadas, oficiales-no oficiales) ha señalado Alejandro Tiana, secretario de Estado de Educación, en la presentación de Universidad 2021 y Universitarios en España, números monográficos de Nueva Revista, en un acto celebrado en la sede madrileña de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR). 

El acto estuvo presidido por José María Vázquez García-Peñuela, rector de UNIR, y contó con la participación de Federico Morán, director de la Fundación para el Conocimiento Madri+d; y de Rafael Puyol, presidente de UNIR y coordinador de los dos monográficos. 

El secretario de Estado de Educación coincide con los autores del informe Universitarios en España en que “hemos vivido una revolución educativa  en la segunda mitad del siglo XX” desde la Ley General de Educación de 1970, logro del conjunto de la sociedad y no de una parte de la misma, ya que “las sucesivas reformas educativas fueron promovidas por partidos políticos y gobiernos de muy distinto color, desde partidos conservadores hasta partidos de izquierda”

Pero “la universidad se enfrenta ahora a nuevos e importantes retos”. Uno de ellos, apuntado en el informe sociodemográfico Universitarios en España, es el fenómeno de las universidades no presenciales, que Alejandro Tiana conoce bien, como exrector de la UNED, universidad pública no presencial. Debido a diversos factores, como la crisis de la COVID,  “lo que era objeto de desconfianza -la no presencialidad- se está convirtiendo ahora  en objeto de deseo”. 

IMPACTO EN EL RENDIMIENTO DE LOS HIJOS

Destaca el secretario de Estado de Educación otro aspecto relevante del informe: “los procesos de feminización del alumnado universitario”, iniciados en las últimas décadas del siglo XX, y que van a crecer en el horizonte de 2030-2035. Más allá del impacto universitario, “van a tener un impacto social a más largo plazo, en cuanto a igualdad de género etc”. Estamos viendo -señala a este respecto- en estudios de evaluación de la enseñanza no universitaria “cómo el nivel formativo de las madres está teniendo una correlación muy alta con los resultados de los hijos y de las hijas”.

«Se está elaborando una nueva Ley de Formación Profesional para equiparar la formación del sistema educativo con la del sistema laboral»

Tiana considera que otro reto de la educación es “la necesidad de que España abra más la perspectiva y contemple de manera más integrada la educación superior no universitaria”. Y añade: “cuando la Unión Europea nos marca el porcentaje de personas en educación superior, es en educación superior, y no solo en educación universitaria”. 

La formación profesional de grado superior está creciendo en España, “sobre todo ahora que tenemos un proyecto muy compartido”. Indica Tiana que el Ministerio está elaborando “una nueva Ley de Formación Profesional sobre todo para equiparar la formación del sistema educativo con la del sistema laboral”.

“Ya no lo podemos considerar un sector muy lateral o marginal, cuando ha crecido el número de plazas de FP en grado medio y en grado superior” añade. Sin embargo, no se ha conseguido del todo que tenga el reconocimiento que se merece “ni en el imaginario social ni en relación a las instituciones”. 

En el Ministerio se está trabajando en esa dirección. Puso como ejemplo la disposición adicional que se ha introducido en la LOMLOE (Ley Orgánica de Modificación de la LOE) por la cual  el Gobierno presentará una propuesta de regulación normativa para la mejor conexión de las enseñanzas artísticas superiores con las universidades. 

PAPEL CLAVE DE LAS AGENCIAS DE CALIDAD

Federico Morán, autor de uno de los textos de Universidad 2021, recalcó en su intervención, “el importante papel de las agencias de calidad universitaria en la construcción del Espacio Europeo de Educación Superior”. Y que la calidad del sistema depende de la colaboración entre universidades y autoridades. 

Las agencias “no deben perder el objetivo de la mejora permanente y la competitividad internacional de los sistemas”. Morán añadió que ahora deben asumir nuevas responsabilidades como “las microcredenciales para la acreditación de formación y adquisición de competencias en estudios que no necesariamente sean oficiales”. Es el caso de la formación muy próxima al empleador que se está impartiendo por empresas o por instituciones que no son universidades pero son de educación superior. “Y Europa quiere tener en cuenta este tipo de formación”. 

Dijo que uno de los retos de madurez que tienen por delante las universidades europeas es “dar títulos que sean impartidos en varios campus, donde haya movilidad de estudiantes, y asegurar la calidad de los títulos conjuntos internacionales”, tarea fundamental del European Aproach. 

Rafael Puyol, por su parte, indicó que el informe Universitarios en España es “una proyección a corto plazo de la demanda de estudiantes”, en el horizonte de 2030-2035. Entre sus principales conclusiones destacan tres: “el notable incremento de la demanda tanto en grado hasta el año 2030, como en el máster hasta el 2035; el crecimiento de las universidades no presenciales; y la consolidación de la feminización del alumnado, que incluso aumentará en las enseñanzas privadas no presenciales”.

La previsión de incremento de la demanda universitaria se explica por “la recuperación de la natalidad en España, como consecuencia de la llegada de inmigrantes entre 1998-2008, hasta el punto de que, en ese periodo,  los hijos de padres extranjeros supusieron más de una quinta parte del total de nacimientos” 

MAS DE 400.000 ESTUDIANTES 

En el Grado, se va a pasar de los 1’3 millones de estudiantes de 2019-2019 a los 1.643.000 en 2030. Y en el máster, el volumen de alumnos pasará de los 214.000 de 2018-19 a los 266.253 en 2030; y a casi 300.000 en 2035, es decir un progreso de crecimiento continuo. La suma de grado y máster dará en 2030 un incremento de más de 400.000 estudiantes sobre los existentes en 2018-19

Respecto a los sexos, la feminización se mantendrá e incluso experimentará crecimientos. En las enseñanzas no presenciales, se aprecia un claro aumento en la feminización del alumnado entre 2019 y 2035, pero con niveles mucho más elevados en las privadas no presenciales. Y también experimentarán esa feminización los estudios de máster.