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Ver productosEl 6 de Marzo de 1475 nace Miguel Ángel Buonarroti en Caprese, hijo de Ludovico di Leonardo y de Francesca Neri. Su vida transcurre entre Florencia, Roma, Venecia y Milán.
Contemporáneo de Rafael y de Leonardo, compite con ellos en cuanto a su valoración artística. Esta ha sido enfocada de diversas maneras a lo largo de los siglos. El XIX, determinó la gloria de Buonarroti por encima de los demás.
Fue pintor, escultor, arquitecto y poeta. Estudió el cuerpo humano a través de cadáveres, de forma subrepticia, ya que estaba absolutamente prohibido en la época. Miguel Ángel se especializó en el sistema muscular y óseo, mientras que Leonardo lo hizo en el circulatorio. Todo esto hace que los elementos anatómicos pierdan su secretismo y reflejen, con una realidad vehemente, su corporeidad, por encima de los límites del mármol.
Podríamos estudiar su obra escultórica a lo largo de tres periodos esenciales de su vida:
1). La época juvenil (1491-1505), en la que idealiza la belleza a través del clasicismo. A ésta época pertenece “La Pietá del Vaticano”.
2). La época de madurez (1505-1534). En ella desarrolla expresividad, basándose en el manierismo.
3). La época de la vejez (1548-1564), cuando, próximo a la muerte, entra en una crisis personal y religiosa, expresando con absoluta libertad su sentimiento interior. Es la época de la “Pietá Florentina “y de “La Piedad Rondanini», pero también, la de la Cúpula y los Frescos de la Sixtina, así como del Juicio Final.
Miguel Ángel esculpió tres figuras de “La Pietá”: ”La del Vaticano “, (la más conocida y valorada), “La Pietá Rondini”, (también llamada ”Pietá Florentina”)” y, finalmente “La Pietá Rondanini”.
Vamos a estudiar con cierto detenimiento éstas fabulosas esculturas para examinar la evolución de su arte a lo largo del tiempo, evaluando sus diferencias.
1. LA PIETÁ VATICANA
La obra fue encargada por el cardenal de Saint Denis, embajador de Francia ante la Santa Sede. El escultor tenía solamente 20 años, y en el contrato de aceptación figuraba que había de ser entregada en el plazo de un año, por importe de 450 ducados. La obra fue entregada veinte días antes del plazo, momento en el que el cardenal había fallecido, de forma que, en la primera etapa fue ubicada en la tumba del comprador y posteriormente trasladada entre 1749 y 1750 a la Basílica de San Pedro y colocada en la primera capilla de la derecha.

La Pietá tiene una estructura triangular. En ella está representada la Virgen, joven y bella según el ideal neoplatónico. Sobre su regazo se apoya Cristo inerte, abandonado, sin muestra de sufrimiento ni de dolor.
Parece imposible que de un trozo de mármol pueda extraerse tanta perfección y belleza
Para realizarla, Miguel Angel fue a la Toscana en busca de un solo bloque de mármol de 1m por 0,74 y por 2m de ancho. Parece imposible que de un trozo de mármol pueda extraerse tanta perfección y belleza. María está llena de dolor , tanto físico como moral y, unida a su hijo, siente su final y su acabamiento en un silencio monstruoso… Muere con Él la Palabra, …Muere el Verbo….Todo es ya inútil y sin sentido…
En el momento de su presentación al público, este consideró que la juventud de María no era proporcional a la edad de su hijo. El escultor se defendió diciendo que la juventud representaba la belleza, la virginidad y la ausencia del deterioro por el tiempo
Cuando fue entregada la escultura, alguna gente consideró que no podía ser obra de Miguel Ángel, dada su juventud y falta de madurez….El autor entró en cólera y grabó sobre ella, el siguiente mensaje: M.B.F.F. (Miguel Ángel Buonarroti , lo hizo). Esta es la primera y la última obra que firmó el gran genio florentino.
El 21 de mayo de 1972 la escultura fue vandalizada. El atacante, al grito de “Yo soy Jesucristo”, atacó quince veces con un martillo la escultura rompiendo el brazo, el hombro y la cara de María ….Hoy en día está restaurada y protegida por una urna de cristal.
Giorgio Vassari dijo de esta escultura: ”Miguel Angel por medio de estandares humanos y divinos ha obtenido la belleza Absoluta como su principal consecuencia»
2. PIETÁ RONDINI, TAMBIÉN LLAMADA PIETÁ FLORENTINA
La escultura fue vendida a Francesco Bandini por 200 escudos. Estuvo situada primero en la Villa de Rondini (de ahí su nombre) y más tarde en la Iglesia de San Lorenzo de Florencia, en Santa María dei Fiore, y finalmente en 1960 en el Museo dell Opera del Duomo de Florencia.
La realización la llevó a cabo en tres años. En ella se representa a Nicodemo sosteniendo al Cristo yacente, y a los costados están la Virgen María y María Magdalena.

La cara de Nicodemo es el autorretrato de Miguel Angel. Su elaboración fue muy costosa para el escultor ya que se sintió insatisfecho con ella e intentó destruirla en varias ocasiones.
Debido a una grieta en el mármol o por el perfeccionismo del autor (que nunca estaba satisfecho con su obra), esta fabulosa escultura estuvo a punto de desaparecer. Sin embargo, gracias que lo detuvo su criado, se consiguió conservarla para ser admirada en los siglos posteriores.
Veamos su historia. La relación entre Nicodemo y Jesús solo está narrada en el Evangelio de San Juan y en los Evangelio Apócrifos.
Nicodemo era un rico fariseo, miembro del Sanedrín y “hombre principal entre los judíos”. El día de la Pascua, hallándose Jesús en Jerusalen predicando entre los apóstoles se le acercó Nicodemo de noche, quizá para no ser visto dado su status social, ó bien porque la noche era el momento en el que los judíos estudiaban la Torá.
Le dijo: ”Rabino, sabemos que has venido de parte de Dios como Maestro, pues nadie puede hacer los prodigios que tú haces si Dios no está con él”.(San Juan . Cap. 3. Vers. 1 al 5). Jesús le respondió: “En verdad te digo que si uno no nace de nuevo al Agua y al Espíritu no podrá entrar en el reino de Dios”. Nicodemo: “Y cómo podría entrar en el reino de Dios?” . Jesús contestó : “Debes nacer de nuevo”.
Esto fue dicho de forma metafórica, significando que tenía que salir de la oscuridad del mundo para encontrar la luz y así obtener la redención, con éstas palabras: ”El que practica la Verdad, se acerca a la luz para que se vea que sus obras han sido hechas en obediencia a Dios “.
Nicodemo en el ejercicio de su autoridad rogó más tarde a Pilatos que liberara a Jesús, puesto que no veía maldad ni culpa en él, a lo cual se negó Pilatos. De esta manera el miembro del Sanedrín , contempló la agonía y muerte de Jesucristo en la cruz.
Llegada la noche, José de Arimatea junto con Nicodemo rogaron a Pilatos en secreto que le dejase el cuerpo de Jesús para embalsamarlo y sepultarlo.
Se les concedió y fue Nicodemo quien untó el cuerpo de Cristo con áloe y mirra, (San Juan. Cap. 19. Vers.38 y 39), le envolvió en una sábana o sudario y le enterró en la sepultura. A partir de ése momento Nicodemo encontró la luz y la verdad, siendo considerado como un discípulo más, ya que había enterrado al Maestro.
Miguel Angel estuvo influido por un gran sentimiento religioso, preparándose para el gran juicio divino
Miguel Angel a estas alturas de su vida, próximo ya a la vejez , estuvo influido por un gran sentimiento religioso, preparándose para el gran juicio divino.
Tardó cinco años en la elaboración de esta escultura. Desde 1500 a 1555 y su voluntad fue siempre que estuviera depositada en el Duomo de Florencia.
3. LA PIETÁ RONDANINI
Miguel Angel no tuvo tiempo de acabar esta obra. Murió en plena elaboración, y se cuenta que estuvo trabajando en ella seis días antes de morir, el 18 de febrero de 1.564 a los 89 años de edad, en su residencia romana junto al Foro Trajano.

La Pietá fue heredada por su criado Antonio Francese, quien se la vendió al marqués de Rondanini, de donde deriva su nombre. Mas tarde fue adquirida por el Ayuntamiento de Milán y ubicada en el Castillo Sforzano.
En la escultura pueden apreciarse dos cuerpos, el de la Virgen y el de Cristo, apoyándose uno sobre otro como si fueran uno solo.
Fue su gran e última obra inconclusa…
Después de sus últimos golpes de cincel , llegó el silencio de su muerte, el fin de su genialidad , la cita inexorable con la guadaña que pone fin a la creatividad y a la excelencia . Pero su espíritu, su fuerza de querer descubrir la luz de la verdad, quedó prendida en esas esculturas, haciéndonos ver a Dios tan cercano de su alma….
BERNINI VERSUS MIGUEL ÁNGEL
No puedo acabar este trabajo sin hacer un último comentario sobre diferencias y afinidades entre Miguel Angel (1475- 1564), y Bernini (1598-1680), separados por un siglo de diferencia. Ambos tuvieron una vida larga y fructífera. Miguel Angel murió a los 89 años, mientras Bernini falleció a los 82. El primero fue impulsado por las grandes familias del momento y por los diversos Papas. (Julio II, León X, Clemente XIII, Pauolo III, y Paulo IV). Mientras, por la vida de Bernini pasaron ocho Papas y las familias Sforza, Médicis y después los Duques de Urbino que fueron sus valedores e impulsores.
Miguel Angel capta la figura corpórea, la presencialidad. Bernini es capaz de extraer un sentimiento de un trozo de mármol
Pero la gran distancia de los dos escultores , a mi juicio, es la siguiente: La expresión del sentimiento, tanto la alegría como la tristeza, el deseo o el dolor , no surgen en la escultura hasta Bernini. Miguel Angel capta la figura corpórea, la presencialidad. Bernini es capaz de extraer un sentimiento de un trozo de mármol. Algo tan etéreo como una idea o un pensamiento expresado, o mejor diría, extraído de un trozo de piedra….¡Eso es el gran triunfo de la escultura del Settecento… el gesto expresando la idea!

En “El rapto de Proserpina, (Galería Borghese. Roma) el rostro de Plutón , sugiere el deseo, el triunfo conseguido,….los labios entreabiertos del Dios del Hades, en una semi-sonrisa, representan algo tan etéreo como una idea , mientras que la cara de la hija de la diosa Ceres es un gesto de desolación, de angustia …expresado por primera vez en la escultura por dos lágrimas que corren por sus mejillas.El pecado se justifica así a través de la estética y de la creación. ¡Bernini ha logrado de este modo el eterno milagro de la belleza!

Y para terminar, la expresión de la fuerza , la violencia y la desesperación que expresa Bernini en su David (Galería Borghese. Roma) aparece por primera y casi única vez ,en la historia de la escultura.
Bernini toma como modelo, el David de Miguel Angel que se encuentra en la Piazza de la Signoría de Florencia, pero le infunde expresividad, movimiento y fuerza.
El torso retorcido de David, la cuerda tensada que sujeta la piedra que él va a tirar y, sobre todo, la frente fruncida y los labios apretados nos hablan de su rabia, de su esfuerzo, de su deseo de lucha, de venganza….

Miguel Angel y Bernini, dos artistas inigualables que alcanzaron la cima de la estética, poblada por la belleza de la forma, movidos por los fantasmas de su imaginación, para llegar a las cumbres de la creatividad
BIBLIOGRAFÍA
-Evangelio de San Juan.
-Evangelios Apócrifos
-Rocamora, Carmen. Lo que esconde la Mitología. Ed.Xerion. Madrid.2020
-Llorens,Tomás. Miguel Angel, nuestro contemporáneo. Los Grandes Genios del Arte. Pags.7 a 22. Ed. Biblioteca El Mundo. 2003
¿Qué convierte un libro en algo delicioso? Pienso que una feliz conjunción de elementos. Una leve exageración, las memorias del poeta polaco Adam Zagajewski (Lwów, 1945-Cracovia, 2021), combina magistralmente la reflexión moral, la evocación del pasado, la sensibilidad poética y el espíritu de resistencia. Parece banal apuntarlo, pero un libro es palabra, lenguaje, estilo. Si carece de una forma bella, puede ser un ensayo riguroso o un valioso testimonio, pero no literatura.

Zagajewski siempre está en contacto con la belleza. Su prosa se caracteriza por una transparencia salpicada de apuntes líricos y filosóficos. Nunca lleva al lector a la penumbra y aridez del concepto puro. Cultiva esa cortesía que evita la frustración causada por lo hermético. Eso sí, su estilo no se limita a alumbrar frases claras, elegantes y preciosas. Además, posee hondura, precisión, sustancia. Para él, la belleza no es una pátina o una pirueta, sino profundidad y trascendencia. Amante de la música, católico de espíritu crítico y firme defensor de las sociedades libres y plurales, considera que el alma de Europa está en la Pasión según san Mateo, de Bach. El ser humano puede darle la espalda a las religiones, pero no al espíritu, pues siempre albergará el anhelo de verdad y belleza. Tenemos una naturaleza poética, metafísica. No nos conformamos con estar. Necesitamos hallar un sentido a las cosas, trazar un camino hacia alguna forma de plenitud, echar raíces, crear vínculos, sentir la caricia de lo permanente.
Aprendió a usar la escritura como una especie de pala que le ayudaba a escapar de los cánones estéticos del socialismo, una utopía que había devenido pesadilla
Zagajewski nos cuenta su vida, pero desde el pudor y la delicadeza, evitando las confesiones desgarradoras o escandalosas. Se considera un hijo de la historia. Parece una afirmación banal, pero no lo es, pues quiere dejar claro que su obra no se mueve en un terreno abstracto o atemporal. Nacido en Lwów, hoy Ucrania, los rusos expulsaron a su familia de su hogar, obligándola a desplazarse a Silesia. El poeta creció con la conciencia de vivir bajo un poder totalitario y muy pronto alumbró la determinación de resistir. No solo con los actos, sino también con el espíritu. Tras estudiar filosofía en Cracovia, comenzó a escribir. En la poesía de Czesław Miłosz halló las lecciones que le permitieron forjar su identidad como autor. Al igual que Miłosz, se cobijó bajo el paraguas de la trascendencia y aprendió a usar la escritura como una especie de pala que le ayudaba a escapar de los cánones estéticos del socialismo, una utopía que había devenido pesadilla. Zagajewski sostiene que el destierro se hereda. No es una simple catástrofe, sino una forma de estar en el mundo asociada a la certeza de ser un nómada sin remedio. Aunque se considera una pluma beligerante contra el totalitarismo, descarta el compromiso con fuerzas políticas concretas. Le pesan mucho las dudas, aprecia demasiado su independencia, el escepticismo le prohíbe comulgar con dogmas ideológicos. Su único absoluto es el rostro humano, que nunca cesa de convocarnos, demandando nuestra solidaridad. El poeta es un loco que busca el milagro del encuentro, ese chispazo de fraternidad que nos rescata de la soledad y el desarraigo.
Uno de los aspectos más emotivos de Una leve exageración es la evocación del padre, Tadeusz, ingeniero, catedrático universitario y activista del movimiento Solidaridad. Amante del paisaje otoñal y las montañas, escribía unas postales donde despuntaba su capacidad de síntesis y su sentido del humor, pero cuando intentó redactar sus memorias, no logró esquivar los escollos de la reiteración y lo disperso. Tadeusz no desdeñaba la poesía, pero estimaba que constituía «una leve exageración». Prefería el silencio a las metáforas, la contemplación a la inflación del lenguaje que engendra un torrente de palabras. La figura de la madre no es tratada con menos afecto. Zagajewski le agradece que le haya ayudado a conocer el pasado, narrándole las deportaciones masivas de judíos que presenció en su juventud. En Lwów, vivían 200.000 judíos. Después de la guerra, solo quedaban 500. El comunismo, lejos de honrarlos y acogerlos, los consideró una presencia molesta. Los poetas del Este de Europa, atrapados por los peores vendavales de la historia, no pueden transigir con la frivolidad. Deben ser la voz del sufrimiento y los heraldos de la esperanza. No es suficiente contar lo sucedido. Hay que avanzar hacia una mañana luminoso y exento de miserias. No se conseguirá con fórmulas políticas, sino con «un soplo de música». Escuchar «Erbarme dich, mein Gott», la famosa aria 39 de la Pasión según san Mateo, no es un simple placer para los sentidos, sino una forma de asomarse a la esperanza, trascendiendo «el jadeo de la historia».
UN LIBRO QUE INCITA A LA ALEGRÍA
Una leve exageración es un libro que incita a la alegría. El sufrimiento está entre nosotros, truncando ilusiones, pero también el júbilo de existir. Podemos escuchar a Mozart, pasear por un bosque de hayas, examinar un cuadro de Rembrandt, sonreír al reparar en un gato pelirrojo tomando el sol o sentarnos en una catedral para que la luz de los vitrales nos bañe el rostro con una claridad tibia y dorada. «Nuestro tiempo odia la grandeza», lamenta Zagajewski, pero no ha conseguido erradicarla. Está en nosotros, esperando la oportunidad de manifestarse. A veces lo hace de forma ejemplar, como cuando Bergson, pese a su Nobel, hizo cola para inscribirse en el censo judío impuesto por el ocupante alemán. Zagajewski afirma que la música expresa «una añoranza activa de la eternidad». Pienso que no le falta razón. Aconsejo leer Una leve exageración con La Canción de la Tierra, de Gustav Mahler, sonando como fondo. Conjuntados, el libro y la partitura nos conducen al terreno de lo inefable, que –es según Zagajewski– el espacio genuino del arte. Ojalá esa fuera nuestra morada habitual, pero como no es así, solo nos cabe recurrir a esas obras que promueven la nobleza de espíritu, aunando inteligencia y bondad. Los buenos libros nunca se acaban, pues cuando llegamos al final, surge el deseo de volver al principio. Es lo que sucede con las memorias de Zagajewski, que perduran en el recuerdo como una melodía con el poder de suscitar simultáneamente nostalgia y esperanza, melancolía e ilusión por el porvenir
Las redes sociales han potenciado la información y el entretenimiento; han alimentado la conversación pública; y han transformado el marketing político. Estas son las principales conclusiones que han expuesto Beatriz Arias, directora de Alianzas Estratégicas en Twitter España; Elena Pozuelo, broadcaster partner manager en Google Spain e Isaac Marcet, fundador y CEO de PlayGround, en un debate sobre el papel de las redes sociales celebrado en la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).
Se trataba de una nueva sesión del ciclo Panorama general de los medios de comunicación, organizado por el Consejo Social de UNIR, y codirigido por Javier Moreno, exdirector de El País; y Andrés Cardó, economista y consultor estratégico.
Beatriz Arias: “Las redes sociales han cambiado y optimizado las rutinas periodísticas: permite al periodista contactar, en tiempo real, con las fuentes o viralizar los contenidos”

Cardó introdujo el tema, con algunos datos del impacto social y económico de las grandes plataformas. Así, indicó que con 2.291 millones de usuarios activos, YouTube ocupa la segunda posición entre medios sociales más usados en el mundo; el 84% de las empresas B2B utilizan Twitter como herramienta de marketing digital; y se espera para 2022 que la inversión global en publicidad digital ascienda a 524.000 millones de dólares.
A lo largo del debate, Javier Moreno, por su parte, destacó que “las redes sociales y la telefonía móvil son los dos elementos de la modernidad, cuya conjunción define nuestra era”, cuestión que analizaron los ponentes.

TWITTER, EL SOFÁ MÁS GRANDE DEL MUNDO
Beatriz Arias, subrayó la relevancia de Twitter, al indicar que es la plataforma que refleja “lo que está pasando y de lo que la gente está hablando”. Cuenta con 229 millones de usuarios monetizables; el 69% de los usuarios activos la toman como referencia para estar informados, y el 68% la usa para seguir acontecimientos en tiempo real.

Respecto a los medios tradicionales, Arias afirma que son “aliados para la red social”: porque “el usuario encuentra en Twitter un altavoz de aquellos”; y porque “ha cambiado y optimizado las rutinas periodísticas: permite al periodista contactar, en tiempo real, con las fuentes o viralizar los contenidos”.
La misión de Twitter, al que califica como “el sofá más grande del mundo”, es “servir a la conversación pública”.
Elena Pozuelo, afirmó que Google ha alcanzado una cobertura en España del 78% de la población. “Las nuevas generaciones -explicó- buscan nuevas plataformas para consumir información y entretenimiento y también para compartir, siendo parte de las noticias”. Todo ello ha supuesto “una evolución de la forma de interactuar”; y “nos ha cambiado para bien, con más libertad para elegir plataformas y soportes”.
Elena Pozuelo: “El conocimiento del perfil del usuario, permite a Google apoyar al anunciante para definir el target en su estrategia de comunicación”
Por otro lado, “el conocimiento del perfil del usuario, permite a Google apoyar al anunciante para definir el target en su estrategia de comunicación”. La plataforma, recordó Pozuelo, cuenta con “Google Ads, que usa machine learning”, para ofrecer publicidad patrocinada a los anunciantes.

Respecto a la proyección social de las redes, Pozuelo resaltó la necesidad de “ser responsables” y puso el ejemplo de «los filtros que usa YouTube para evitar informaciones falsas, o las que puedan incitar al odio o la violencia».
Marcet comparó a las redes sociales con “una autopista” pero “falta imponer cinturones de seguridad y ciertas normas”
Finalmente, Isaac Marcet, fundador y CEO de PlayGround, señaló que “la mayor parte del consumo de información de la gente joven es a través de las redes sociales”. Las comparó con “una autopista”, más ancha y con más contenidos que antes, pero “falta imponer cinturones de seguridad y ciertas normas”, pues “la información se contrasta menos, lo cual es un peligro para la democracia”.

Subrayó la novedad que suponen las redes para “alimentar y enriquecer la conversación pública”, y la posibilidad de que “una pieza de redes pueda acabar en los telediarios”. Aunque matizó que tienen carácter efímero, y que carecen de la “impronta social” de los grandes medios tradicionales.
HA CAMBIADO EL MARKETING POLÍTICO
Coincidió con Andrés Cardó en recordar lo decisivas que “están siendo en el marketing político”. Las redes han sustituido a la radio o la televisión en los procesos electorales, como se pudo comprobar en las campañas presidenciales de Obama y Trump. Y añadió que “han servido como cauce del activismo, en causas como el Black Lives Matter”.
Antonio Piñero afirma sin ambages en su «Introducción» a Los libros del Nuevo Testamento: «Podemos estar relativamente seguros de que la crítica textual neotestamentaria ha reconstruido un texto bastante parecido al de los originales». Más aún: «Puede presumirse al menos que los escritos de gran importancia para los seguidores de Jesús, que contenían sus palabras, o de Pablo, fueron copiados y transmitidos con cuidado y que la tradición debió ser fiel en lo sustancial». Tercero: «Jesús de Nazaret es el presupuesto básico de todo el Nuevo Testamento. Negar su existencia real parece muy arriesgado desde el punto de vista de la ciencia histórica, entre otras razones, porque se plantearían entonces más problemas que los que se pretenderían resolver».

Sin embargo, Piñero considera más razonable una disposición de las obras del Nuevo Testamento que tenga en cuenta el orden cronológico de composición más probable. De ahí que en su libro rompa el orden establecido (Mateo, Marcos, Lucas, Juan, etc.), aun sin conocer la datación precisa de muchas de las obras neotestamentarias.
El valor de esta reordenación, añade, posee un valor crítico que la hace preferible a la presentación tradicional.
Ordena del siguiente modo los libros del Nuevo Testamento:
Cartas auténticas de Pablo: 1 Tesalonicenses, Gálatas, 1/2 Corintios, Filipenses, Filemón y Romanos.
Evangelios sinópticos: Marcos, Mateo y Lucas.
Hechos de los Apóstoles.
Cartas atribuidas a Pablo: Colosenses, Efesios y 2 Tesalonicences.
Carta a los hebreos.
Evangelio de Juan, 1/2/3 Juan.
Revelación / Apocalipsis.
Cartas comunitarias: 1/2 Timoteo, Tito.
Cartas universales: Jacobo, Judas, 1/2 Pedro.
El texto griego de partida, base para la traducción de este volumen en castellano, es la ya célebre edición crítica del Novum Testamentum Graece (28.ª edición, Deutsche Bibelgesellschaft, Stuttgart, 2012), al cuidado de Eberhard Nestle y Kurt Aland. Tanto los exégetas católicos como los protestantes consideran que el Novum Testamentum Graece es la mejor reconstrucción del texto del Nuevo Testamento hoy en el mundo. Ha sido un trabajo realizado con rigurosos procedimientos de crítica textual, partiendo de todo el material disperso existente y conocido del Nuevo Testamento.
Piñero escribe: «La necesidad de la presente publicación en lengua castellana nos parece tanto más acuciante cuanto que, a pesar de la proliferación de versiones del Nuevo Testamento en el mercado, hasta la fecha no existe una interpretación meramente histórica y efectuada con criterios estrictamente académicos».
En la «Introducción», se recuerda que los libros del Nuevo Testamento no solo constituyen los escritos fundacionales del cristianismo; son también un jalón importante de la literatura griega, y, quizá, la obra más importante de la cultura universal.
La novedad del Nuevo Testamento en la versión de Piñero es que, con el planteamiento puramente histórico y de crítica literaria, el lector del castellano se confronta con un punto de vista relativamente nuevo. Para algunos puede suponer un redescubrimiento, independientemente de sus creencias. Con una labor explicativa basada en conocimientos históricos y literarios, Piñero y su equipo han trabajado en la correcta compresión del sentido de textos escritos hace casi dos milenios. Su punto de partida es la aconfesionalidad y la laicidad no militante.
El Nuevo Testamento está todo él sin excepción escrito en griego, por lo que forma parte indudable de la historia de la literatura griega antigua. Pero se presenta a sus lectores no como simple literatura, sino como lo que un ser humano debe conocer para obtener la salvación, una vida de plena felicidad más allá de la muerte.
Dentro de las diversas opciones ofrecidas por los exégetas más prestigiosos, Piñero señala que el espacio cronológico que ocupa el corpus de escritos del Nuevo Testamento va probablemente desde el 51 después de Cristo, momento en el que se escribió la primera carta a los tesalonicenses de Pablo de Tarso, hasta el 145, fecha que señala el fin del segundo gran levantamiento judío contra Roma en tiempos de Adriano. Es este también —dice— el posible momento de composición de la segunda carta de Pedro, en realidad de autor desconocido. Cada escrito dentro del Nuevo Testamento es obra de un autor individual con sus perspectivas e intereses particulares, que son también probablemente los del subgrupo cristiano al que pertenece.
Piñero defiende que salvo las cartas genuinas atribuidas a Pablo de Tarso, siete en total, el resto de obras del Nuevo Testamento es anónimo, con la excepción del Apocalipsis (Revelación), «firmada por una anciano (‘presbítero’) llamado Juan, pero del que nada sabemos». La tradición secundaria cristiana desde mediados del siglo II procuró poner rostro y nombre a los autores de tales obras, pero esta pretensión ha sido desmontada por la exégesis moderna.
Hay acuerdo en que la tradición sobre Jesús empezó a formarse con los recuerdos sobre su persona y su obra inmediatamente después de su muerte, debido a la firme creencia de los discípulos de que había resucitado y de que de algún modo vivía entre ellos. Durante un cierto tiempo la transmisión fue oral. Más tarde se fue poniendo por escrito. Después se formaron otras tradiciones: sobre el bautismo, sobre la fracción del pan, sobre la convivencia mientras la comunidad esperaba la segunda y definitiva llegada del Mesías, etc.
El Nuevo Testamento es el producto final y por escrito de un proceso de transmisión y de reflexión teológica. El estudio científico del Nuevo Testamento permite bucear en este complejo proceso. Intenta separar lo que es lo primitivo en la tradición, qué pertenece básicamente al relato más antiguo sobre Jesús de Nazaret o bien qué fue añadido a ella como interpretación o reflexión. Pablo de Tarso, san Pablo para los católicos hoy, ocupa un lugar preponderante en el Nuevo Testamento por la interpretación que da a la figura de Jesús y cómo configura a la Iglesia.
Cada uno de los pasos y avances de la teología del Nuevo Testamento «debió de basarse de algún modo en algo que dijo o hizo Jesús, solo que ese algo fue visto o considerado desde una óptica distinta a la que tuvo el Maestro en vida», subraya Piñero. Tal visión surgió a partir de la creencia en su resurrección, probada según sus discípulos por diversas apariciones.
La reflexión teológica se debió en los primeros momentos a la necesidad de explicar el «escándalo de la cruz» y de aclarar con mayor precisión qué había significado la vida y figura de Jesús como Mesías. Más tarde influyó el incumplimiento de las expectativas escatológicas ligadas a la «parusía»: la segunda venida de Jesús como juez para instaurar definitivamente el reino de Dios.
Observaciones:
Antes que nada: es de justicia agradecer el enorme y excelente trabajo de Piñero, de su equipo y de la editorial Trotta. Todo lo que posibilite una lectura fresca del Nuevo Testamento es loable, y ellos lo consiguen.
Ahora bien:
1) Se echa de menos una orientación bibliográfica. En concreto, el problema del Jesús histórico, su aparente fracaso vital y su supuesta falsa escatología (¿anunciaba el fin del mundo en su propia generación?) conocen un punto de inflexión con la obra de Albert Schweitzer Geschichte der Leben-Jesu-Forschung (1913) [Historia de la investigación sobre la vida de Jesús]. A partir de ahí, hay muchas, muy valiosas y modernas aportaciones en varios idiomas.
2) No se apunta cómo algunos exégetas resuelven el aparente fracaso vital y la supuesta falsa escatología de Jesús. Católicos y protestantes suelen estar de acuerdo en los escritos más importantes de N.T. Wright (protestante, como Schweitzer), sobre todo con su The Resurrection of the Son of God (2003) [La resurrección del Hijo de Dios], dentro de la serie «Christian Origins and the Question of God» [Los orígenes cristianos y la cuestión de Dios]. Es difícil quitar galones científicos a N.T. Wright aludiendo a confesionalidad o laicismo. Lo mismo se puede predicar de Schweitzer.
3) La frase de Piñero: «A pesar de la proliferación de versiones del Nuevo Testamento en el mercado, hasta la fecha no existe una interpretación meramente histórica y efectuada con criterios estrictamente académicos» es, por lo menos, bastante discutible. Desde luego, en inglés y en alemán hay no ya libros, sino auténticas bibliotecas sobre este asunto, sobre prácticamente cada versículo del Nuevo Testamento. En castellano, por citar solo unos pocos, están los trabajos de José María Bover y de José O’Callaghan, de Juan Mateos, de Luis Alonso Schökel, la Biblia de Jerusalén (con prestigio aconfesional reconocido), la traducción literal del griego al castellano de Francisco Lacueva, etc., etc.
4) Sería útil, finalmente, una breve orientación bibliográfica del trabajo crítico exegético que explota con Die Geschichte der synoptischen Tradition (1921) [La historia de la tradición sinóptica], de Rudolf Bultmann, y llega hasta hoy: sus logros y sus límites.
Tras el espiritualismo de la Edad Media y el humanismo Renacentista, el racionalismo conquista una gran parte de la intelectualidad de Europa. Para el racionalismo la separación de Dios y la razón eran la única garantía para que el ser humano ocupase en el mundo el puesto que se consideraba le correspondía: de dominador de la naturaleza y generador de la nueva ciencia. En el siglo XIX Nietzsche defiende que si el ser humano quiere encontrar sentido en el mundo y dejar de buscarlo en vano fuera del mundo, hay que ir más allá de lo que fue la Ilustración. Tomar distancia de Dios no era suficiente y así el filósofo alemán anuncia la muerte de Dios. En un mundo sin Dios, el poshumanismo, que concibe al ser humano como un elemento más (si bien importante) del mundo material y el antihumanismo, tratan con un ser humano que sigue extraviado. Estando así las cosas, en sus exposiciones más materialistas el antihumanismo propone incluso la muerte del ser humano como último remedio, mientras los últimos retazos de la propuesta humanista son atacados en un intento de encontrar en la pura materia el sentido y la dirección de la vida del ser humano en el planeta tierra. A pesar de su evidente falta de atractivo, todo apunta a que el antihumanismo ideológico goza de influencia política y cultural hoy en día, por eso el libro Espiritualizarse, con su propuesta de una nueva espiritualización personal y de la humanidad, con toda seriedad intellectual, es ciertamente ‘políticamente incorrecto’, por no decir revolucionario. Apropiadamente, el libro está dedicado al Papa Francisco.

Su argumento es sencillo. Para vivir en paz y así generar a nuestro alrededor paz, bienestar y amor, el secreto es aceptar, y en un cierto sentido amar el hecho de que es Dios quien cuida del mundo y el Espíritu quien rige la materia. Lamentablemente el tema no puede ser más actual. En esta primavera del año 2022 una guerra en el corazón de Europa amenaza con convertirse en conflicto mundial, porque las superpotencias no han aprendido todavía a gobernar para servir y dirigen el mundo desde su ego desorbitado.
Los autores presentan un recorrido inverso al descrito arriba, desempolvando clásicos de la espiritualidad desde Basilio de Cesarea, Bonaventura, Teresa de Ávila, Alfonso María de Ligorio o Teresa de la Cruz (Edith Stein). Pero guardan también en el disco duro experiencias aprendidas del psicoanálisis freudiano. En una palabra, que aunque útil en cierta medida, para alcanzar la paz no es suficiente el mero escrutinio exhaustivo de los propios instintos, pasiones y experiencias (familiares) pasadas. Además como indica Eva Illouz en Saving the Modern Soul. Theraphy, Emotions and the Culture of Self-Help (University of California Press, 2008), probablemente alguien acabará tomando control de ese proceso: el propio ego narcisista, el psicoanalista de turno o las políticas capitalistas, corporativas o estatales, cuya meta es hacer de todos nosotros individuos eficientes, productivos y con un diseño emocional correspondiente. A este orden de cosas corresponde también el sueño capitalista de una completa programación del futuro. La primera y fantástica paradoja de Espiritualizarse es que quizá el planteamiento del (santo) abandono responda mejor que tanta otra cosa existente en el mercado a los sanos deseos de libertad y autonomía tan característicos de las generaciones de principios del siglo XXI. Sin entender a Dios no se entiende al ser humano, afirman los autores sagazmente.
En términos prácticos, la propuesta del libro es ‘tener una comprensión espiritual que me permita aceptar y abandonarme plenamente en la voluntad de Dios.’ Siguiendo a Tomás de Aquino, (ST, Prima, 82. a.3.), en la vida moral esta premisa da primacía a la razón, entendida en un sentido amplio. Adherirse libremente a la verdad de que todo, lo bueno y lo malo es plan amoroso de Dios, y dirigir los esfuerzos a aceptar todo lo que sucede en la propia vida, solo es posible cuando el individuo es capaz de comprenderlo así. De hecho, ‘es la forma más inteligente de vivir la vida en la práctica’. Junto a una teoría de la unidad de la realidad, el secreto de este libro es un complejo y rico concepto de razón (consciencia, mente y cerebro), que se beneficia sobre todo de la tradición teológica y mística cristiana, pero también contiene elementos de otras tradiciones: nuevas espiritualidades norteamericanas, hindúes, y psicoanálisis. El sincretismo metodológico es quizá la propuesta más innovadora de Espiritualizarse. También es a la vez la más arriesgada y fructífera, al proveer de penetrantes principios teológicos y herramientas de introspección personal más sofisticadas, lo que los autores llaman psicología espiritual, tanto a cristianos, como a aquellos, que teniendo inclinaciones espirituales se sienten más cómodos entre los autores orientales.
En cualquier caso, para todo esto la fe es naturalmente un requisito. En un mundo religiosamente fragmentado la pregunta que surge natural es: ¿qué fe será esa? Los autores adoptan en este sentido una actitud inclusiva, enfocándose en el hecho de la aceptación de una concepción de Dios común a ‘las religiones abrahámicas (ej. el judaísmo, el cristianismo y el islam), otras formas de monoteísmo trascendente (ej. zoroastrismo, sijismo o fe bahaí), el hinduismo teísta de la escuela advaita vedanta y algunos tipos de deísmo’. Al mismo tiempo, sugieren la mayor ayuda que supone aceptar un Dios al que se habla de Tú.
Los autores, Rafael Domingo, catedrático de Derecho Romano y actualmente Spruill Profesor of Law and Religion en el Center of Study of Law and Religion de la Universidad Emory, y Gonzalo Rodriguez-Fraile, hombre de negocios y presidente fundador de la Fundación para el Desarrollo de la Consciencia, forman un equipo inusual, pero a la vez competente, de expertos en derecho, derecho natural y espiritualidad. Por un lado, en sentido estricto, su proyecto es legal, puesto que está enmarcado conforme a cuatro leyes: la ley del amor, la ley del crecimiento espiritual, la ley de la armonía y la ley de la naturaleza. Por otro, la noción de consciencia que utilizan se diría que es un término metafísico con ambición de abarcar la realidad misma. ‘A la postre, lo que está en juego es determinar si la materia crea espíritu o si el espíritu crea materia’, escriben, animados por la intuición de que la segunda opción es la verdadera, es decir, que el Espíritu —sin mayor especificación— crea y sostiene toda la materia, y en particular a cada ser humano.
En términos psicológicos el argumento del libro gira alrededor de tres conceptos centrales: el ego, el alma o espíritu y la paz. Tomando como base que para el ser humano existen dos posibles modos de entender la realidad, una que se apoya en el ego freudiano y la otra en el alma, la sustancia del libro consiste en explicar por qué merece la pena transferir los esfuerzos vitales del ego hacia el espíritu y cómo hacerlo. En cuanto objetivo, la paz es consecuencia de una renuncia gradual a la actividad gubernativa del propio ego, fuente principal de conflictos, en favor de un diálogo interior y deferencia del ego hacia la realidad que capta el propio espíritu. La segunda paradoja que resulta de la lectura de este libro es también fascinante. Cuando consentimos en perder el control de nuestro devenir diario a través de la búsqueda activa de la paz, los resultados vitales siempre serán mucho más creativos e inimaginables que cuando nos envolvemos en un conflicto personal para alcanzar ciertos fines solo con nuestras propias fuerzas. Al fin y al cabo, el Espíritu es Creador.
Por otro lado, Espiritualizarse se detiene poco en la experiencia universal del conflicto fruto del conflicto. Esa resistencia que experimentamos todos los seres humanos a aceptar la derrota, el sufrimiento y en última instancia la muerte. Por el contrario, el geógrafo humano Paul Harrison describe con cierta simpatía la tradición paralizante del loser de los pesimismos existencialistas continentales. Harrison cita al escritor rumano E.M. Cioran: ‘Solo una cosa es importante, aprender a ser un perdedor’ (en ‘After Affirmation, or, Being a Loser. On vitalism, Sacrifice, and Cinders’ 1 GeoHumanities, (2015), 285-306). Con Cioran se trataba del desgaste del siglo XX, tras una profunda decepción ante el rotundo fracaso de las promesas del super hombre y del liberalismo. En un contexto cristiano de espiritualización, sin embargo, quien acepta la derrota triunfa, innovando y redimiendo. Es el tiempo que inaugura Jesucristo —este nombre aparece poco en Espiritualizarse. Quizá por eso también, el énfasis que hay en el libro sobre el hecho de que compartimos el cuerpo con los animales. San Alberto Magno, por ejemplo, el gran teólogo-biólogo, en cambio nos dice que ‘la naturaleza es razón’ y que el cuerpo humano está penetrado de razón (Georg Wieland ‘Zwischen Natur und Vernuft: Alberts des Grossen Begriff vom Menschen’, Lectio Albertina, Aschendorff, 1999). Sugiere así que somos personas porque nuestro cuerpo está espiritualizado; de ahí la gran distancia con el cuerpo de los animales.
Lógicamente estaríamos ante otro libro si estas ideas fueran parte del argumento de Espiritualizarse, por eso, su omisión no desdice de su valor. Sin embargo, vale la pena sugerirlas como potenciales desarrollos de lo que es un gran tema para nuestro siglo.
Espiritualizarse es difícilmente categorizable. Se trata quizá de un libro posmoderno —aunque los autores no parecen considerarlo así en la introducción— mezcla de teología, moral de virtudes, doctrina, mística y autoayuda que lo hace accesible y útil, y de gran potencial divulgativo. Lo posmoderno aparece en el deseo de empezar de nuevo, dejando atrás la neoescolástica para convertirse a lo real, pero no desde el fenómeno sino desde el espíritu. De hecho en Converts to the Real. Catholics and the Making of Continental Philosophy (Harvard University Press, 2019), Edward Baring sugiere que entre los fenomenólogos del siglo XX lo real no ha sido garantía de llegar a Dios. Visto desde esta perspectiva, Espiritualizarse es un libro importante.
Espiritualizarse compromete tremendamente al individuo en el esfuerzo de tomar múltiples decisiones en el proceso de ‘desvincularse’ de un asunto, un pensamiento, un afecto, hasta conseguir un hábito virtuoso de abandono. Lejos de fomentar el pietismo pasivo, esta actitud de ver en todo lo que suceda la voluntad de Dios, no solo no anula la iniciativa vital del individuo, sino más bien lo contrario. Solo la práctica más importante tiene lugar en el espíritu y —esto es fundamental—, por medio de reconocer al Espíritu, con mayúscula. Quizá por eso Espiritualizarse es un libro que más que nada se ha de experimentar. ¿Cómo será recibido? ¿Será capaz de resonar con los muchos occidentales educados en un miedo ultra-racionalista a lo espiritual, o con quienes conocen la teoría espiritual pero carecen de herramientas para ponerla en práctica? Otra pregunta abierta se refiere al seguimiento futuro del ambicioso proyecto de espiritualizar el elenco de campos que ya se anuncian en el libro: desde las relaciones sociales, al derecho internacional, pasando por las relaciones de pareja, instituciones del estado y la religión.
El conocimiento que ofrece la inteligencia artificial, las altas tecnologías, el mundo de las criptofinanzas son hoy fuente de poder que muchos ambicionan. Cuánto más poder da conocer las posibilidades que ofrece la espiritualización es el tema de este libro: el poder vivir una vida mucho más plena y humana, una vida de paz, y en definitiva, con visión de eternidad. Sin duda Espiritualizarse es una hoja de ruta profunda y tremendamente útil para la busqueda de la paz personal que ofrece también una perspectiva optimista de las teorías del antropoceno. Dios es la realidad más básica y relevante a la vez, por eso ordenar la vida individual coordinándola con la realidad divina es el secreto de la paz: una o uno funciona bien, por así decir, al ritmo de su medioambiente existencial.
Rafael Domingo Oslé es catedrático de Derecho Romano, «Spruill Family Professor of Law and Religion» en el «Center for the Study of Law and Religion» (Universidad Emory, Atlanta, Estados Unidos), y catedrático Álvaro d’Ors del Instituto de Cultura y Sociedad de la Universidad de Navarra.
Gonzalo Rodríguez-Fraile Día es licenciado en Derecho por la Universidad de Navarra, con premio extraordinario, así como Máster en Administración de Empresas (MBA) por la Harvard Business School, empresario y experto en finanzas internacionales.
En sus orígenes, siglos XII-XIII, las primeras universidades se constituyeron en base a dos modelos.1 Las Universitas Scholarium se generaron como comunidades de estudiantes que demandaban, mediante contrato, maestros para su formación. La Universidad de Bolonia se considera el prototipo y el origen de esta modalidad. Por su parte, las Universitas Magistrorum se organizaron a partir de un modelo especular del anterior: eran en este caso los maestros los que ofrecían formación a los estudiantes. La Universidad de París es la referencia y el origen documentado histórico de este modelo. Tanto en un caso como en otro, y desde el inicio de la historia de la universidad, la concentración inicial de personas, procedentes de numerosos y diversos lugares, en el espacio donde se instala la universidad es un hecho de carácter local que, simultáneamente, posee en su esencia un fin de carácter universal: la trasmisión y desarrollo del conocimiento.
Tal como expresa Walter Rüegg, y nos recuerda el rector Rivero en su obra «El futuro de la Universidad»: «La Universidad es una institución europea; en realidad, es la institución europea par excelence»
Aun cuando existen otras iniciativas dirigidas a la difusión y creación del conocimiento procedentes de otras tradiciones, la base de este movimiento ha de considerarse esencialmente europea. Tal como expresa Walter Rüegg2, y nos recuerda el rector Rivero en su obra El futuro de la Universidad3 «la Universidad es una institución europea; en realidad, es la institución europea par excelence». Las razones que justifican esta afirmación se basan en la estructura estratificada de sus títulos (actualmente en los niveles de grado, máster y doctorado); en la organización institucional en centros y facultades; y en su voluntad, innegociable, inherente e intrínseca, de autogobierno y autonomía frente al resto de autoridades.
CARÁCTER UNIVERSAL
En síntesis, la universidad, como concepto de profunda raíz europea, ha recorrido un largo camino, desde hace un milenio, en el que ha ido evolucionando en sus funciones, desde la nuclear función docente necesariamente imbricada con la función de creación y crítica de la ciencia, hasta las más actuales funciones de transferencia del conocimiento y de difusión y preservación de la cultura al servicio de la sociedad; todas ellas generadas siempre desde el ansia de conocimiento y saber. Su desarrollo se ha nutrido en todo momento del interés de sus actores naturales: profesores y estudiantes. Su actividad, necesitada en todo momento de una adecuada autonomía frente a controles o injerencias externas, se encuentra enlazada a un territorio, en el que se instala y al que proyecta y prestigia. Con todo, su naturaleza es abierta a las personas con independencia de su origen, como abierta es su misión de búsqueda del conocimiento. Por tanto, su carácter universal existe desde su más temprana edad, mucho antes que se generalizarán términos como la globalización o la glocalidad.
Una vez expresada y justificada su inherente esencia universal, es preciso identificar los mecanismos que la universidad ha ido desarrollando a lo largo de su historia en este ámbito y las influencias que las condiciones de contorno, externas al mundo universitario, han ejercido sobre este hecho. De manera diáfana, ha de expresarse que la existencia de redes universitarias, elemento indispensable para entender el actual mapa interconectado del mundo universitario, es un movimiento de muy reciente creación. Hasta llegar a este espacio reticular, varios han sido los pasos que la universidad, como institución reconocible, ha recorrido y que se describen a continuación.
Desde las primeras etapas, la base de la interconexión entre las diferentes universidades fue de carácter individual. Entre los numerosos ejemplos, valga la experiencia de Elio Antonio de Nebrija, autor de la primera gramática castellana
Desde las primeras etapas, la base de la interconexión entre las diferentes universidades fue de carácter individual. Eran los profesores o los estudiantes los que viajaban de unas universidades a otras. En esas estancias se producía todo un flujo de conocimientos y de experiencias compartidas que enriquecían, gracias al saber acumulado en los centros universitarios más prestigiosos, el conocimiento y los métodos empleados para la enseñanza y la discusión científica. Entre los numerosos ejemplos posibles de mencionar, valga la experiencia de Elio Antonio de Nebrija, ilustre sevillano de Lebrija y autor de la primera gramática castellana, justo ahora que nos disponemos a celebrar la efeméride del quinto centenario de su muerte, ocurrida el 2 de julio de 1522, a la edad de 78 años. Nebrija, tras estudiar en la Universidad de Salamanca se trasladó a Bolonia, donde progresó en sus estudios y posteriormente retornaría, como profesor de Gramática y Retórica a la propia Universidad de Salamanca, ilustrando el carácter individual asociado a esta primera etapa de interconexión4.
Junto a estas interacciones de carácter individual, la conexión natural de los profesores en torno a sus particulares intereses científicos y académicos constituye un segundo tipo de interrelación, en este caso de carácter colectivo y organizado alrededor de las particulares ramas y especialidades del conocimiento. Ello produce, desde principios del siglo XVII, la creación de asociaciones académicas y científicas. Entre las más antiguas deben destacarse la Accademia Nazionale dei Lincei5, fundada en 1603 con sede en el palacio romano de Corsini; la Académie Française6, fundada en 1635 por Richelieu con sede en el Institut de France de París; o la Deutsche Akademie der Naturforscher Leopoldina7 fundada en 1652 en Schweinfurt y con sede actual en Halle.
Curiosamente, aun participando en su creación y desarrollo numerosos miembros de las universidades, estos forman parte a nivel personal o individual. Así, sorprendentemente, y a pesar de su propia naturaleza de creadoras y transmisoras del conocimiento, la colaboración internacional de las universidades no aparece hasta mucho tiempo después: la creación de la Asociación Internacional de Universidades (IAU)8, bajo los auspicios de la UNESCO, data de 1950; la Asociación de Universidades Iberoamericanas de Posgrado (AUIP)9 fue fundada en 1987; y la Asociación de Universidades Europeas (EUA)10 ha celebrado en 2021 su vigésimo aniversario.
A continuación, se menciona un conjunto de acontecimientos que ha condicionado la creación de redes internacionales de universidades, espacios relevantes en el momento actual para conjugar la responsabilidad local de las universidades con la necesaria colaboración global en el presente.
Los tremendos sucesos vividos en la primera mitad del pasado siglo, con las consecuencias devastadoras que las dos grandes guerras ocasionaron en la conciencia colectiva de todo el planeta, originó una creciente corriente internacional de reflexión que debe considerarse singularmente estimuladora de los movimientos conducentes a las asociaciones universitarias. Numerosos intelectuales e instituciones impulsaron acciones diversas con el propósito de fortalecer una conciencia internacional que evitara situaciones similares en el futuro. Aun existiendo grandes dificultades en su desarrollo y la aparición de nuevos escenarios preocupantes, dos hitos deben ser considerados como los padres del escenario mundial y europeo que han dado lugar a la situación actual.
A escala mundial, la fundación en 1945 de la Organización de las Naciones Unidas por 51 países comprometidos a mantener la paz y la seguridad internacional y a promover el progreso, la mejora de las sociedades y la defensa de los derechos humanos debe ser considerada un paso inédito y trascendental11. A nivel regional, los tratados de Roma, firmados en marzo de 1957 por los seis Estados fundadores, es el punto de partida de la actual Unión Europea12. Ambos parten de una idea central: la asociación de los Estados y de las instituciones con intereses concurrentes son fundamentales para alcanzar objetivos comunes, además de solucionar los posibles conflictos y mantener la paz.
ASOCIACIONES INTERNACIONALES DE UNIVERSIDADES
Es en este contexto, y aun existiendo dificultades geopolíticas en un mundo separado en bloques, en el que comienza un verdadero desarrollo de asociaciones internacionales de universidades. Dos acontecimientos deben considerarse especialmente relevantes. De una parte, representantes de varias Instituciones de Educación Superior (IES), expresan en 1977 su posicionamiento favorable al desarrollo y la intensificación de una cooperación entre todas. A esta declaración de intenciones le sucederá la segunda fecha relevante. El 18 de septiembre de 1988, un numeroso grupo de rectores de universidades europeas, reunidos con ocasión del IX centenario de la más antigua de ellas (Bolonia), y cuatro años antes de la supresión definitiva de las fronteras europeas intracomunitarias y ante la perspectiva de una colaboración más amplia entre todos los pueblos europeos, declararon en la Magna Charta Universitatum13 que los pueblos y los Estados han de ser conscientes del papel que las universidades, como proyecto interconectado y global, deben tener en el futuro en una sociedad que se transforma y que se internacionaliza. En la Carta Magna, las universidades, especialmente las europeas, consideran el intercambio reciproco de información y de documentación y la multiplicación de iniciativas comunes, como instrumentos fundamentales para el progreso continuado de conocimientos.
Por estos motivos, y volviendo a sus orígenes, las universidades alientan la movilidad de los profesores y de los estudiantes, y estiman que una política general de equivalencia en materia de estatutos, de títulos, de sistemas de evaluación (aun manteniendo los diplomas nacionales), y de concesión de becas, constituye el instrumento esencial para garantizar el ejercicio de su misión contemporánea. Las bases de un espacio internacional universitario quedaban declaradas. De esta manera, el 19 de junio de 1999, y dentro del marco de los principios fundamentales expresados en la Magna Charta Universitatum de Bolonia, los ministros europeos de enseñanza asumieron en la Declaración de Bolonia14 el papel principal que los Estados y las universidades deben tener en la construcción del espacio europeo de enseñanza superior. La proliferación de redes, asociaciones y grupos de Universidades ha sido extraordinaria desde entonces.
En los momentos actuales, una vez desplegada una verdadera red de asociaciones internacionales de universidades como plataforma real de interconexión y posicionamiento, dos movimientos de relevante significado universitario, internacional y social van a medir la verdadera dimensión, importancia e influencia que la Universidad, local y global, tendrá en el desarrollo de este siglo XXI.
LA PROPUESTA DE EMMANUEL MACRON
En el ámbito europeo, el discurso del presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, pronunciado el 26 de septiembre de 2017 en la Sorbona, titulado Para una Europa soberana, unida y democrática, debe considerarse el embrión de la iniciativa de universidades europeas15. El presidente Macron propuso la creación de «universidades europeas» constituidas por una red de universidades de varios países del continente, en las cuales cada uno de sus estudiantes estudiara en el extranjero y en al menos dos idiomas diferentes. Dichas universidades deberían ser lugares singulares de innovación pedagógica y de investigación de excelencia y propuso que para el año 2024 se hubieran constituido al menos unas veinte.
La Comisión Europea ha encargado a las 41 universidades una participación protagonista en el diseño de una agenda de transformación en la educación superior en Europa
La Comisión Europea ha hecho suya esta idea y ha puesto en marcha la iniciativa Universidades Europeas, en el marco del programa Erasmus+, habiendo resuelto dos convocatorias, 201916 y 202017. En este momento, un total de 41 universidades europeas (consorcios) han sido seleccionadas, con algo menos de 300 instituciones involucradas y con un notable éxito del sistema universitario español. Una nueva convocatoria se encuentra en preparación, la cual cerrará esta etapa del proyecto y permitirá tanto una nueva selección de consorcios como la ampliación de los ya seleccionados.
El momento resulta singularmente interesante. La Comisión Europea presentó el 30 de septiembre de 2020 la Estrategia Europea del Conocimiento. Y para ello ha encargado a las 41 universidades europeas actualmente seleccionadas una participación protagonista en la construcción del diseño de una agenda de transformación de la educación superior en Europa. Se trata, desde un punto de vista interconectado y global, de valorar el camino andado y configurar el nuevo Espacio Europeo de Educación Superior. Para ello se identifican unos pilares bases que soportan la propuesta y un conjunto de elementos claves que deben marcar la agenda de transformación.
En cuanto a los pilares bases, la primera motivación se identifica en la petición expresa, a nivel europeo, de elaborar una visión conjunta sobre el futuro de la universidad. Ello se ve respaldado por el fuerte impulso político mostrado para aprovechar esta petición en aras de generar un plan de reformas del espacio de educación superior a nivel internacional. La pandemia sanitaria, casi siempre expresada desde su innegable dificultad, constituye el tercer pilar en términos de oportunidad: ha propiciado una aceleración de la transformación digital del sistema educativo que mejorará la capacidad inclusiva del sistema, potenciará el apoyo al aprendizaje permanente y rediseñará las acciones de movilidad. Por último, la experiencia que generen las universidades europeas debe ser empleada como laboratorio de análisis y de elaboración de proyectos piloto y debe permitir la redefinición de la financiación del sistema universitario europeo a través de los instrumentos de la propia UE.
Cinco elementos claves se han lanzado para la reflexión y programación de cara al desarrollo y elaboración de la agenda de transformación: el refuerzo de la conectividad y la profundización en la sociedad europea del conocimiento; la garantía de la inclusión y la mejora del acceso a la excelencia, incluido el aprendizaje permanente y la igualdad de género; la aceleración de la competitividad de las instituciones de educación superior; la priorización de inversiones y reformas dirigidas a la transformación digital, al pacto verde y a la resiliencia; y la innovación del nuevo espacio de educación superior y su transferencia de sus resultados a la sociedad.
El efecto de la importancia de la conectividad global del sistema universitario respecto de su capacidad de transformación merece en este momento una trascendental atención. La iniciativa de universidades europeas ha de considerarse un verdadero banco de pruebas para la transformación de estas instituciones. Son ensayos pioneros para la reflexión y diseño de este proceso de transformación y motivo clave de inspiración. La iniciativa deberá ofrecer, y en ello se juega el futuro toda la universidad, un marco a largo plazo para la colaboración transnacional, lo que deberá permitir una profunda cooperación, con superación de fronteras y con un incremento en la circulación de conocimientos y talentos.
El proyecto de construir el Espacio Iberoamericano del Conocimiento, interconectado y con proyección mundial, continúa avanzando con una relevancia estratégica innegable para España
En el ámbito iberoamericano, el escenario no resulta menos trascendente, aunque se halle innegablemente en una etapa mucho menos avanzada: aun así, el proyecto de construir el Espacio Iberoamericano del Conocimiento, interconectado y con proyección mundial, continúa avanzando con una relevancia estratégica innegable para España.
En este entorno, con motivo de la preparación de la XXVII Cumbre de jefes de Estados Iberoamericanos que, aplazada al mes de abril de 2021 y con el título: Innovación para el Desarrollo Sostenible – Objetivo 2030. Iberoamérica frente al reto del coronavirus, se celebraron diversas reuniones y foros de debate con contenido fundamentalmente académico que deben tenerse en cuenta.
ESPACIO IBEROAMERICANO DEL CONOCIMIENTO
Entre ellos, los días 1 y 2 de julio de 2019 se celebró una Cumbre de Universidades Iberoamericanas en la ciudad lusitana de Vila Real que debe ser especialmente reconocida. Dos conclusiones fueron acordadas y trasladadas a los jefes de Estado de cara a la preparación de la citada Cumbre. En primer lugar, la necesidad de impulsar estratégicamente la consolidación de un Espacio Iberoamericano del Conocimiento como una apuesta fundamental para la sostenibilidad real de la alianza, entendiendo la coyuntura geopolítica actual como una oportunidad única para lanzar un nítido mensaje de acento puramente iberoamericano. En segundo lugar, la creación, como soporte y base de partida para lo anterior, de un potente programa de movilidad a nivel iberoamericano para estudiantes, profesorado e investigadores, financiado adecuadamente por la totalidad de los Estados miembros.
Como consecuencia del trabajo realizado, la declaración de Andorra18 de la citada Cumbre, fechada a 21 de abril de 2021, recoge tres apartados que deben destacarse en el contexto de este artículo. En su acuerdo 63º, los Jefes de Estado «respaldaron los trabajos para la formulación e implementación de la propuesta de Estrategia Iberoamericana para la Transformación Digital de la Educación Superior»; en su acuerdo 65º «sostuvieron que la recuperación económica y social posterior a la pandemia ofrece una oportunidad para acelerar las reformas en educación y formación profesional y técnico-profesional, especialmente en competencias digitales, y fortalecer su resiliencia»; y en su acuerdo 67; «saludaron la firma, en el marco de esta Cumbre Iberoamericana de Andorra, del Convenio Marco para el Impulso de la Circulación del Talento en el Espacio Iberoamericano, suscrito por aquellos de nuestros países que voluntariamente han decidido vincularse con él». El conjunto de los acuerdos descritos se considera un paso decisivo, aunque insuficiente, y requerirá del trabajo conjunto de los distintos sistemas universitarios implicados para hacer realidad la creación de un espacio de movilidad, conectividad y reconocimiento del sistema universitario y de conocimiento de Iberoamérica. Las alianzas universitarias iberoamericanas, como la AUIP (Asociación Universitaria Iberoamericana de Postgrado), deberán liderar y avanzar en los siguientes pasos.
En esta concisa exposición, comprometida, intencionada y deliberadamente parcial, se ha puesto de manifiesto la importancia clave de la universidad en el desarrollo de las aspiraciones de la humanidad. Los últimos hechos presentados nos permiten terminar volviendo al principio. La historia de la universidad ha determinado el avance y el progreso de nuestra especie en el último milenio. Su presencia ha condicionado el progreso y desarrollo del territorio que ha ocupado geográficamente y su actividad ha marcado el saber y el conocimiento global adquirido por nuestra especie. Seremos los que nuestras universidades sean y hoy ellas se encuentran, como nuestra especie y nuestro planeta, en un momento trascendental. De su capacidad, de la atención que se le preste y de los recursos que se le asignen, de la autonomía que pueda disfrutar, y de la interconectividad que puedan conseguir dependerá su futuro y el de toda la humanidad. La universidad merece nuestro respeto y nuestra atención.
Miguel Ángel Castro Arroyo es rector de la Universidad de Sevilla.
Concepción Horgué Baena es delegada del rector para Asuntos Normativos.
NOTAS
1 Janin, Hunt. The University in Medieval Life, 1179-1499.McFarland & Company, Inc., Publishers, 2008.
2 Rüegg, Walter. A History of the University in Europe. Volume 1: Universities in the Middle Ages. Cambridge University Press, 1992.
3 Rivero, Ricardo. El futuro de la Universidad. Ediciones Universidad de Salamanca, 2021.
4 Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. “Biografía de Elio Antonio de Nebrija”. Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea. Barcelona, España, 2004 https://www.biografiasyvidas.com/biografia/n/nebrija.htm
5 Speake, Jennifer and Bergin, Thomas G. “Encyclopedia of the Renaissance and the Reformation”. Revised Edition. Copyright © 2004, 1987 Market House Books Ltd.
6 Pellisson et D’Olivet. “Histoire de L’Académie Française”. Didier et Cie., Libraires-Éditeurs. París, 1858
7 “The German Academy of Sciences Leopoldina: History, Structure, Tasks”. Volker ter Meulen Ed. Deutsche Akademie der Naturforscher Leopoldina e. V. 2007. Fourth edition
8 Web: https://www.iau-aiu.net/
9 Web: https://auip.org/es/
10 Web: https://eua.eu/
11 Web: https://www.un.org/es/about-us/un-charter
12 Aldecoa, Francisco. “Los Tratados de Roma en su cincuenta aniversario”. Marcial Pons Ediciones Jurídicas y Sociales, 2008.
13 Web: http://www.magna-charta.org/resources/files/the-magna-charta/spanish
14 Web: https://www.educacionyfp.gob.es/dctm/boloniaeees/documentos/02que/declaracionbolonia.pdf?documentId=0901e72b8004aa6a
15 Web: http://international.blogs.ouest-france.fr/archive/2017/09/29/macron-sorbonne-verbatim-europe-18583.html
16 Web: https://ec.europa.eu/commission/presscorner/detail/en/IP_19_3389
17 Web: https://ec.europa.eu/commission/presscorner/detail/en/ip_20_1264
18 Web: https://www.segib.org/wp-content/uploads/Declaracio%CC%81n-XXVII-Cumbre-Andorra-ES.pdf
En octubre de 2022 se cumplirá el centenario de la aparición en la revista londinense The Criterion de La tierra baldía (1) del poeta angloamericano T. S. Eliot: sin duda, el poema más emblemático, innovador, enigmático y oracular del siglo XX hasta nuestros días. Apenas podemos hacernos pálida idea de la sacudida que supuso su lectura entre los jóvenes lectores, élites culturales y críticos literarios de aquel entonces. Tanta que su aparición establece un hiato en nuestra comprensión de Occidente y su destino, marcando un antes y un después en nuestra percepción y estimativa del sentido de la modernidad. Y nos sitúa, ya sin ambages, en un estado de alerta sobre el destino crepuscular de Europa, la cultura occidental y el porvenir del humanismo clásico y cristiano y significa, en su quejumbre y desahogo, el acta de defunción del reino moderno. De ahí que me guste definir a La tierra baldía como El grito de Munch de la poesía y a Eliot, siguiendo el paralelismo pictórico, como un doctor Tulp muy siglo XX mostrando en su disección, incisivamente, el interior de una modernidad laberíntica donde ya no hay Dios y apenas hombres.
El poeta más moderno alumbra un poema no menos actual en el que precisamente se pone en cuestión esa modernidad misma
Porque el poema no mira solo a un pasado donde todavía humeaban las trincheras del gran naufragio que fue la I Guerra Mundial. Cien años después, envueltos como estamos en un malestar político, económico y laboral, en cuyo fondo late una grave crisis existencial y espiritual, sus versos centenarios suponen un «poema-candil» para nuestros días. Y como esas velas de los cuadros de La Tour, arroja para quien quiera leerlo un haz de luz no solo sobre nuestra desorientadora actualidad, sino sobre la humana condición, lo divino y lo profano, el pasado y el presente, la memoria y el olvido, la desesperación y la esperanza, Dios y su ausencia.

Justo sobre aquello de lo que hoy no se habla, ahogados en el ruido y la palabrería cotidiana que Heidegger denunciaría muy poco después. Y por este carácter anticipatorio del poema, podemos calificar a Eliot –como a Kierkegaard o a Kafka– como uno de nuestros grandes avisadores. Dichos avisos proféticos conforman un poema escandalosamente vanguardista con 434 versos con 50 notas aclaratorias añadidas por el autor en diciembre de 1922 para la edición americana, y utilizando en su composición siete idiomas: inglés, italiano (el toscano de Dante), francés, sánscrito, latín, griego y alemán. Como si aventara sus versos urbi et orbi en lenguas variadas para hacerse comprender en un mundo babélico.
Y en esa su modernidad reside la gran paradoja de la obra: el poeta más moderno alumbra un poema no menos actual en el que precisamente se pone en cuestión esa modernidad misma, como si solo desde sus entrañas fuera tal crítica posible y legítima, es decir, honesta. De modo que cualquier crítica a dicha modernidad, que tantos beneficios y avances en lo humano nos ha reportado, comportara un inevitable desgarro en quien la plantea. Y genera ese dolor que atraviesa las cinco secciones en que se divide la obra, al contemplar lo que se ha perdido del legado del pasado y las trazas infernales que puede tener nuestro tiempo después de la experiencia de la Gran Guerra.
YACIMIENTO DE SENTIDO
Que sea el poema más emblemático de nuestra época no significa ser el más perfecto de la producción lírica de Eliot –donde brilla cimero sin duda Cuatro cuartetos, la gran catedral poética del pasado siglo–, pero sí el que mejor refleja las grandes contradicciones, dolores y heridas de nuestro tiempo con su crisis civilizatoria y su cultura dañada. Y también junto a su desolación, su posible esperanza y redención, lo que a menudo se soslaya en las lecturas fundamentalmente pesimistas del poema. En este sentido, la obra resulta un genuino yacimiento de sentido para que busquemos en sus múltiples hilos tendidos, como Teseo en Creta, salir del laberinto en que nos encontramos. Instalados en plena encrucijada histórica, con la experiencia y el shock de una pandemia e inmersos en una cuarta revolución industrial –que comporta una profunda revolución antropológica– con sus nuevas tecnologías y amenazas, ansiedades y perplejidades. Que pueden, como en el reino desolado del poema poblado por espectros, hacer superfluo al ser humano mismo.
Y en esta aproximación al poema desde hoy destacan cuatro grandes temas que considero los de mayor vigencia cien años después y que reflejan esta crisis de la modernidad a la que asistimos, en medio de un mundo que ya se nos ha ido y otro que todavía no ha llegado. Ellos son: nuestro desarraigo urbano, el extravío de la memoria y de la cultura del recuerdo, el daño ecológico y, finalmente, el problema de la gracia y redención del hombre y mujer contemporáneos.
Así, la nota peculiar que une a todos los protagonistas del reino desolado (desde Tiresias hasta la secretaria londinense pasando por san Agustín y el Rey Pescador) es el desarraigo lo que imprime a cada uno de ellos su aire espectral, volátil, no circunscrito a lugar alguno. De hecho, bien podemos considerarlo como el poema del no-lugar debido a la falta de raíces. Eliot veía en el desarraigo uno de los problemas capitales de la modernidad, provocado a través de sus sucesivas revoluciones industriales inherentes, que conocía desde la industrialización de su Saint Louis natal hasta su consolidación urbana definitiva en París y Londres, donde residió.
Pocos años después de la publicación del poema, Simone Weil escribía en su clarividente ensayo sobre el desarraigo moderno que el mismo Eliot prologará en su edición inglesa:
“Echar raíces quizá sea la necesidad más importante e ignorada del alma humana. Es una de las más difíciles de definir. Un ser humano tiene una raíz en virtud de su participación real, activa y natural en la existencia de una colectividad que conserva ciertos tesoros del pasado y ciertos presentimientos del futuro. Participación natural, esto es, inducida automáticamente por el lugar, el nacimiento, la profesión y el entorno. El ser humano tiene necesidad de echar raíces, de recibir la totalidad de su vida moral, intelectual y espiritual en los medios de que forma naturalmente».2
El poema es, al mismo tiempo que una topología del desarraigo, la certificación del olvido y de la quiebra de la recepción del legado que había permeado Occidente durante milenios
Pero el poema es, al mismo tiempo que una topología del desarraigo, la certificación del olvido y de la quiebra de la recepción del legado que había permeado Occidente durante milenios. Sin embargo, frente a la mera añoranza de un universo cultural milenario olvidado, hay en ella un esfuerzo propositivo al tratar de rescatar ese caudal perdido de entre los restos de un naufragio cuya magnitud pocos supieron comprender. En este sentido, nos trae a nuestra conciencia una pérdida cultural –que es también religiosa– como condición necesaria para tratar de reconstruirla y reintegrarla en nuestra existencia individual y colectiva.
A este «montón de imágenes rotas» (v. 22) (heap of broken images) de una razón instrumental desintegrada en la fragmentación moderna, Eliot opone una cultura del recuerdo que argamasa el poema con sus múltiples alusiones históricas, religiosas y mitológicas. Todo el esfuerzo de recordación que ejecuta el autor al componerlo resulta necesario para poder navegar por el universo simbólico del ayer y encontrar el significado perdido y reconstruir la «palabra rota». Un saber recordar que implica una razón ananmética, recordatoria, capaz de recuperar el conocimiento registrado en épocas pretéritas y condensarlo en sabiduría que nos ilumina la actualidad. Una razón tal que es capaz, pues, de conocer mediante el recuerdo a largo plazo, frente al vaciado de la memoria al que asistimos hoy. Y que es por tanto capaz de desamortizar ese pasado abolido por la mente moderna y ponerlo a través de la obra ahora sugestivamente a nuestro servicio. Dicho mirar hacia atrás que ejecuta el poeta como re-conocimiento que salva el presente y prepara el futuro y nos otorga arraigo y seguridad intelectual lo ha comentado inmejorablemente Gadamer cuando escribe:
“Re-conocer no es volver a ver una cosa. Una serie de encuentros no son un re-conocimiento, sino que re-conocer significa: reconocer algo como lo que ya se conoce. Lo que constituye propiamente el proceso de «instalación en un hogar» –utilizo aquí una expresión de Hegel– es que todo re-conocimiento se ha desprendido de la contingencia de la primera presentación y se ha elevado al ideal. Eso lo sabemos todos. En el re-conocimiento ocurre siempre que se conoce más propiamente de lo que fue posible en el momentáneo desconcierto del primer encuentro. El re-conocer capta la permanencia en lo fugitivo.”3
Junto a ello, Eliot establece una derivada ecológica del reino de la modernidad que atraviesa la tierra yerma y explica su dolencia. Que consiste en la dominación prometeica del hombre moderno desde el siglo XVII ante un mundo visto ya como inerte, que ya no es dado sino por hacer. Dominio que lleva en sí mismo el desprecio de la naturaleza en su sentido ecológico entendida como algo anteriormente dado, fuente y lugar de vida que se alza ante nuestros ojos como digno de respeto. Para Eliot –como para Rilke– sin el contrapeso de Orfeo el mero prometeísmo que implica de suyo una revolución industrial tras otra lleva a la destrucción del entorno vaciado de sentido al no regir el contrapunto de la lira del dios griego. Solo una modernidad equilibrada entre Prometeo y Orfeo podría haber evitado las perplejidades y callejones sin salida a la que nos ha llevado la unilateral «modernidad arrebatadora» escogida.
EL MALTRATO AL ENTORNO NATURAL
Años más tarde en sus conferencias, que dan lugar al ensayo posterior La idea de una sociedad cristiana (1939), Eliot vierte en prosa su denuncia del maltrato al entorno natural y explicita las causas de esta ruptura con él:
“Estoy hablando de la conformidad con la naturaleza en un sentido más amplio que este. Nos estamos dando cuenta de que la organización de la sociedad basada en el lucro privado así como en la destrucción pública nos llevan a la destrucción de la humanidad debido al industrialismo no regulado, al agotamiento de los recursos naturales y a que una buena parte de nuestro progreso material es un progreso por el cual las generaciones venideras tendrán que pagar un precio muy alto. Solo necesito mencionar como un ejemplo que está a la vista de todos, los resultados de la erosión del suelo, la explotación de la tierra a gran escala durante dos generaciones para beneficio comercial. […] Lamentaría que se creyera que condeno una sociedad debido a su ruina material, pues ello implicaría reconocer que su éxito material constituye una prueba suficiente de su excelencia. Solo quiero significar que una actitud equivocada hacia la naturaleza implica, de algún modo, una actitud equivocada hacia Dios y que la consecuencia es el desastre inevitable.”4
Por último, en carta a Bertrand Russell de 1923, Eliot comenta que la última sección, la V, «no solo era la mejor parte, sino la parte que justificaba el todo»5. Esta parte final supone el paso desde el Infierno de las secciones precedentes del poema al Purgatorio por parte del yo del autor, preparándonos para la lectura posterior de su poema penitencial Miércoles de Ceniza. Y es esta sección que justifica el resto de la obra y al peregrino que la transita, la que hace de La tierra baldía un poema eminentemente religioso en tanto que atañe a las posibilidades de religación con lo divino y al rescate y redención del hombre y mujer contemporáneos a través de la búsqueda y encuentro del Grial, que es Cristo mismo.
GUÍA PARA APROXIMARSE AL POEMA
Dada su dificultad, aconsejo leerlo por primera vez sin preocuparse de entenderlo, para luego acudir a su poema de conversión Miércoles de Ceniza (1935) y, tras ello, abordar la lectura de su obra magna, Cuatro Cuartetos (1942). Y a la vuelta de ambos re-leer La tierra baldía. Así quedarán retrospectivamente iluminados desde el autor varias partes y significados velados de ella. Creo que la sugerencia obtendría la aprobación del propio Eliot quien decía que solo entenderemos cabalmente el Infierno de La Divina Comedia si lo leemos desde el Paraíso.
Tenga siempre presente el lector que su tema principal, su leitmotiv en sentido wagneriano, es la búsqueda incesante del Santo Grial por parte de su protagonista, el Rey-Pescador que no es otro que Eliot
Tenga siempre presente el lector que su tema principal, su leitmotiv en sentido wagneriano, es la búsqueda incesante del Santo Grial por parte de su protagonista, el Rey-Pescador que no es otro que Eliot. Y procure asirse a ese hilo rojo de Ariadna –que da sentido a sus cinco secciones– para no extraviarse en el laberinto que nos plantea su lectura que, como tal, supone –al igual que en Dante– un descensus ad inferos; en este caso al infierno contaminado de la realidad urbana contemporánea.
Por otra parte, este universo doliente está poblado por varios personajes de entre los cuales destaco aquí con breve nota los que en mi lectura considero más importantes. Espero así que el lector comprenda mejor el encuentro personal, como Dante y Virgilio tuvieron, que tendrá con cada uno de ellos al acceder al poema:
El Rey Pescador/Eliot mismo: Es el protagonista del poema y del peregrinaje por el reino yermo. Recordemos que en la leyenda artúrica del Grial el Rey Pescador está herido en la ingle, enfermo y estéril, y por su culpa la tierra se halla baldía. No es capaz de moverse por sí mismo y su actividad pescadora se relaciona con faenas y ritos de fertilidad en el paganismo y con los frutos de la gracia en el cristianismo. Solo el encuentro del cáliz de la Última Cena traído a Europa por José de Arimatea puede curar al Rey y devolver la fertilidad a su reino. El Rey Pescador-Eliot mismo atraviesa, titubeante, inválido, sufriente, cada una de las cinco secciones en que se despliega el poema.
La Muchacha de los jacintos/Emily Hale (1891-1969): Si Dante inicia su viaje por el mundo ultraterreno en busca de una Beatriz perdida, Eliot decide su inmersión en el mundo infernal también por el recuerdo de una joven –en este caso la hyacinth girl– conocida en 1914 en Harvard, que es el alter ego de Beatrice. La rememoración aparece ya en la sección I:
«Me diste jacintos por primera vez hace un año;
me llamaron la chica de los jacintos.»
Pero cuando volvimos tarde del jardín de los jacintos,
tus brazos llenos y tu pelo mojado…102 (vv. 35-38)
Durante muchos años se ignoraba qué mujer se escondía tras esta advocación pero la reciente apertura y publicación en enero de 2020 por parte de la Biblioteca de Princeton de las cartas de amor entre él y Emily Hale permiten deducir que ella era la chica evocada de los jacintos en la sección I del poema. Su recuerdo, como en Dante Beatriz, actúa como motivo de búsqueda redentora fundiendo pasado y futuro. Se asocia también su figura al mito de Jacinto y al lamento y lágrimas de Apolo caídas sobre la flor que Ovidio nos refiere por su pérdida.
La Sibila de Cumas: Aparece expresamente mencionada en el frontispicio del poema con el texto latino y griego del Satyricon de Petronio, dándonos la tonalidad de la obra:
Pues yo mismo vi con mis propios ojos a la Sibila colgando de una botella en Cumas y cuando le dijeron los muchachos: Sibila, ¿qué quieres?, respondía ella: «Quiero morir».
Adviértase que la obra de Petronio supone también una meditación sobre la decadencia de Roma, como La tierra baldía lo es sobre la de Occidente.
Así, la más famosa de las sibilas de la Antigüedad, representada en la Capilla Sixtina, profetiza los dolores y penalidades que comporta atravesar el reino baldío como una severa advertencia iniciática al desprevenido lector. Y también simboliza en su peculiar castigo la desesperación del hombre moderno. Como custodia de los libros sibilinos. guarda además en su seno las claves para poder encontrar el Santo Grial.
Tiresias: Como Eliot declara en sus notas, Tiresias, el antiguo profeta adivino de Tebas, es el espectador del poema aunque estuviera ciego por castigo divino. Como Virgilio con Dante, es el acompañante y guía del Rey Pescador por las diferentes secciones del averno.
Al haber participado de los dos sexos, Tiresias comprende la naturaleza masculina y femenina desde su «ojo interior». Y sabe que los sufrimientos de la condición humana son parejos en ambos. Las voces masculinas y femeninas del poema se funden en la ambivalencia sexual del adivino tebano. Y su capacidad de predecir el futuro –como un déjà vu en este caso– sirve como advertencia para los moradores del reino y lectores del poema.
Jean Verdenal (1890-1915): Joven médico francés aficionado a la poesía, que Eliot conoce en su estancia de 1910 en La Sorbona. Y con el que establece una breve pero gran amistad. Muere en combate como ayudante medico mientras socorría a un herido en la batalla de Gallipoli en los Dardanelos. En 1917 le dedica su poemario Prufrock y otras observaciones con una escueta nota: «To Jean Verdenal. Mort aux Dardanelles». En 1925 amplía la dedicatoria añadiendo versos del Purgatori, que da cuenta del dolor que su pérdida supuso para Eliot (Purg., XXI, 133-36). En mi lectura asocio a Verdenal con el cuerpo sepulto de la sección I y luego con Flebas el Fenicio de la sección II y los ciclos míticos de muerte-resurrección.
La figura de su primera mujer invade toda la sección II. Vivienne se mostró entusiasmada con el poema y se reconoció de inmediato en dicha parte
Vivienne Haigh-Wood Eliot (1888-1947): La figura de su primera mujer invade toda la sección II. Vivienne se mostró entusiasmada con el poema y se reconoció de inmediato en dicha parte, tal y como se desprende de sus acotaciones al manuscrito. Las dificultades comunicativas del protagonista del poema con su interlocutora femenina refieren a los graves obstáculos que existían en la relación conyugal. También en la imagen que allí se muestra de Cleopatra como femme fatale reverbera la figura de Vivienne como amenaza del héroe que va en busca del Grial.
San Agustín: Aparece como el gran maestro interior de la espiritualidad cristiana. Su peregrinaje desde Cartago a Roma y Milán es paralelo al que inicia el Rey-Pescador. Las alusiones a su llegada a Cartago en la sección III, refieren la condición sensual y pecadora de la naturaleza humana, incluida la de Eliot, pero también sus anhelos de redención. La sección V recoge a su vez la doctrina agustiniana de la gracia, tan importante en el itinerario del poeta antes y después de su conversión en 1927.
Jesucristo: Se presenta de forma indirecta al describirse lacónicamente su Pasión en la sección V y última del poema. Y versos después se muestra de manera embozada en el profundo pasaje del Camino de Emaús. Sin la búsqueda más o menos consciente de Jesús y este primer encuentro bien que imperfecto con Él, no se aprehende adecuadamente toda la dimensión religiosa y sacrificial, en definitiva cristológica, del peregrinaje que supone la obra. Y que preanuncia la posterior conversión al anglocatolicismo de su autor.
En su conocido verso, al que luego Heidegger trataría de dar respuesta, Hölderlin se preguntaba en su poema «Pan y vino»: ¿Para qué poetas en tiempo de miseria? Quizá, respondemos, para escribir obras como La tierra baldía con sus fragmentos sibilinos en los que apoyar, como hizo su autor, nuestras ruinas. Nada menos.
NOTAS
(1) Aconsejo escuchar el poema en algunas de las audiciones disponibles gratuitamente en You Tube. De ellas recomiendo bien la recitación del propio Eliot con su característico inglés nasal en https://www.youtube.com/watch?v=CqvhMeZ2PlY o la estupenda de Jeremy Irons y Eileen Atkins en https://www.youtube.com/watch?v=sYROFY_Kh8M . Sin desmerecer la de sir Alec Guinness en https://www.youtube.com
(2) S, Weil, Echar raíces, Trotta, Madrid, 2014, p. 49. Los subrayados son míos.
(3) La actualidad de lo bello, Paidós, Madrid, 1991,pp.113-114.
(4) T. S. Eliot, La idea de una sociedad cristiana, Espasa Calpe Argentina, Buenos Aires, 1942, pp. 89-90.
(5) Carta a B. Russell, 15 octubre 1923, Letters, vol. III, p. 438.
Existe un pensamiento compartido, con cierto grado de indudable subjetividad, por cualquier persona que haya abandonado su ciudad natal y se haya aventurado a viajar. Paul Graham, reconocido experto en computación y brillante ensayista, lo recoge en su breve pieza Ciudades y ambición: en cada ciudad y pueblo del planeta late un carácter propio, que susurra a cualquier visitante que paseando por sus calles que se preste a escuchar. Palo Alto dice en voz baja pero firme «aquí se valora el poder personal». Taipei premia la libertad y el sacrificio personal. Ciudad del Cabo no oculta su tensión identitaria. Londres transpira ambición, pero no toda ambición es mala, y en su carácter de gran metrópolis la ambición por el saber ocupa un lugar destacado. Solo cabe pasear por los alrededores de sus cuarenta campus universitarios o tomar una muestra de las conversaciones en cualquier coffee shop. Un carácter similar impregna Boston y su área metropolitana, que pese a su mucho menor tamaño acoge a casi cincuenta instituciones de educación terciaria, muchas de ellas del más alto pedigrí.
Vivir en cualquiera de las dos ciudades no resulta particularmente agradable. La baja calidad de la luz y un clima poco apetecible para la mayoría, el alto precio de la vivienda y el día a día, el enorme tamaño de Londres o la relativamente pequeña oferta cultural en Boston no son sus mejores reclamos. Sin embargo son capaces de atraer y retener talento, y se han consolidado en importantísimos motores económicos y sociales dentro de sus respectivos países. ¿Qué bazas juegan para lograr mantener su posición competitiva en un entorno cambiante, y a qué retos se enfrentarán en las próximas décadas?
Algunas de las startup más exitosas del mundo fueron fundadas por estudiantes en campus de EE.UU. Solo en el MIT (Massachusetts Institute of Technology) se han creado 26.000 empresas con una facturación combinada de dos billones de dólares
La presencia de universidades de primer nivel ha tenido un impacto importante en el desarrollo del ecosistema emprendedor de ambas ciudades. Algunas de las startup más exitosas del mundo fueron fundadas por estudiantes en campus de EE.UU. Mark Zuckerberg fundó Facebook mientras cursaba sus estudios universitarios en Harvard. Solo en el MIT (Massachusetts Institute of Technology) se han creado 26.000 empresas con una facturación combinada de dos billones de dólares.
El Reino Unido cuenta con algunas de las instituciones académicas más prestigiosas del mundo y, a pesar de estar lejos del nivel de EE.UU. en creación de startups en las universidades, es sin duda el referente en Europa y existe una clara tendencia al alza en la actividad emprendedora en los campus del Reino Unido.
En 2005 el profesor Hagan Bayley, investigador de nanoporos en la Universidad de Oxford, decidió fundar Oxford Nanopore Technologies con el fin de transformar el conocimiento acumulado de los nanoporos en una tecnología altamente competitiva para el análisis de moléculas. Diez años más tarde, en 2015, alcanzaría una valoración superior a los mil millones de dólares, convirtiéndose en uno de los primeros unicornios británicos. Asimismo, los fundadores de DeepMind se conocieron en University College London (UCL), fundaron la empresa en 2010 y en 2014 fue adquirida por Google por más de 500 millones de dólares.
El 71% de los fondos invertidos en startups en el Reino Unido se destina a las que se ubican en Londres. En el caso de startups fundadas en universidades, esta proporción es mucho menor. Aunque solo un 38% de las fundadas por estudiantes están en Londres, esta sigue siendo con diferencia la mayor fuente de startups en universidades. Oxford y Cambridge, siguientes en el ranking, generan menos de la mitad de startups que la capital inglesa.
ECOSISTEMA DE INNOVACIÓN
Es difícil abordar el tema que nos ocupa sin recurrir a la tan manida expresión ecosistema de innovación. Sin embargo, es imposible comprender el éxito y evolución de los motores de ideas, cultura y dinamismo social que son Boston y Londres si no tenemos en cuenta la estrecha involucración que mantienen sus actores principales. Universidades, emprendedores, industria, gobierno y capital riesgo mantienen vínculos estables que no se limitan a sus intereses inmediatos. Gracias a una estrategia pactada, no siempre en papel pero sí con hechos, existe una visión a largo plazo que dota de estabilidad, coherencia y fortaleza a ambos núcleos donde formación e innovación van de la mano.
A pesar de que esta visión no es estática y difiere en cierto modo entre ambos hub, existen numerosos elementos en común que también hemos observado en otros entornos de similar riqueza de ideas como Tel Aviv, Zúrich o Seúl. Entre otros, creemos oportuno destacar:
1. El enfoque de marca.–La mayoría de universidades en ambas ciudades consideran su marca uno de sus activos principales. El nombre de Imperial College, Harvard, Berklee o London School of Economics se ha labrado con el esfuerzo de sus profesores y estudiantes por décadas y siglos en algunos casos, y son sellos de calidad reconocidos a lo largo y ancho del planeta. El celo con el que velan por su protección garantiza la alta calidad en promedio de su investigación y la dificultad que presentan sus procesos de admisiones (aunque no estén exentos de controversia). De otra parte, también genera burocracia y resistencia al cambio, por lo que estas universidades de primera división no suelen ser las primeras en responder a las nuevas demandas sociales según estas se presentan.
Aproximadamente el 20% del presupuesto anual del MIT (unos dos mil millones de dólares) proviene de acuerdos de investigación industrial
2. La existencia de programas interdisciplinarios dentro y entre las universidades.–Muchas de ellas ofrecen programas de grado y posgrado interdepartamentales como por ejemplo el programa conjunto de MIT en Ciencias Computacionales con Neurociencia (EECS+BCS). Otras lo hacen entre universidades locales, aprovechando las fortalezas de una y otra, como el programa de MIT y Harvard en Ciencias y Tecnologías de la Salud (HST). Incluso se dan casos de programas que unen clústersde formación internacionales, como el programa de grado dual entre la London School of Economics y Sciences Po (Instituto de Estudios Políticos) en París.
3. La existencia de acuerdos de cross-registration.–Las propias universidades reconocen sus diferencias en estilo y capacidad de atraer investigadores en áreas específicas. Para ofrecer una experiencia formativa más completa a sus alumnos, es posible matricularse en una universidad y tomar cursos en universidades vecinas libremente. En el caso de Boston, por ejemplo, cualquier estudiante de Harvard puede tomar cursos en MIT, Tufts y Brown y recibir convalidación académica inmediata. En Londres, los estudiantes del gran consorcio que es University of London pueden estudiar como intercollegiate studentsen cualquiera de sus escuelas y centros universitarios.
4. La fortaleza de las relaciones empresa-universidad, no solo en el ámbito laboral, sino especialmente en investigación.–Aproximadamente el 20% del presupuesto anual del MIT (unos dos mil millones de dólares) proviene de acuerdos de investigación industrial, en su mayoría coordinado por una unidad específica, el Programa de Intermediación Industrial (ILP, por sus siglas en inglés). Este tipo de estructura junto a una potente oficina de transferencia de propiedad intelectual son comunes en universidades de élite, y gozan de elevadísimo estatus político y de financiación dentro del organigrama de dichas instituciones. Más allá de su estatus interno, destacan por contar entre sus filas a profesionales de elevado prestigio y altamente cualificados, que están en constante relación con el profesorado y el resto de la jerarquía institucional.
En el Reino Unido, las universidades tienen una larga tradición de investigación, innovación y colaboración con el sector privado. Y esta tradición se ve reflejada en la cantidad y calidad de startups
En el Reino Unido, las universidades tienen una larga tradición de investigación, innovación y colaboración con el sector privado. Y esta tradición se ve reflejada en la cantidad y calidad de startups que están emergiendo de los departamentos de investigación de las universidades británicas. De las diez universidades del mundo cuyas startups han recibido más inversión, cinco de ellas se encuentran en el Reino Unido: Cambridge, University College London (UCL), Oxford, Imperial College London y la Universidad de Edimburgo (Fuente: Global University Venturing).
5. El elevado número de profesores y docentes que alternan su labor entre el mundo académico e industrial o político.– En particular, la existencia de la figura de professor of the practiceque otorga un estatus político-económico equivalente a una cátedra a profesionales reconocidos, con el fin de atraer y retener perfiles docentes e investigadores no convencionales.
6. La diversidad de instituciones de formación en tamaño, enfoque, y público.–Aunque MIT y King’s College son de sobra conocidas, no cubren las necesidades de todo estudiante. Los elevados niveles de exigencia y coste, así como las desventajas que conlleva su tamaño, justifican la existencia de otras instituciones que también compiten por talento y juegan un papel relevante con mérito propio. En Boston, por ejemplo, Olin School of Engineering ofrece programas de altísima calidad en un entorno íntimo, y Benjamin Franklin Institute of Technology hace lo propio con programas de 2 y 4 años a un coste muy inferior para alumnos con dificultades económicas.
7. La industria de capital riesgo establecida en ambas ciudades está altamente especializada.–Por supuesto, existen fondos de todo tamaño con tesis de inversión generalistas. Pero también son hogar de fondos con enfoques sectoriales que aportan valor añadido y atienden a las necesidades específicas del hubtecnológico. En Londres, por ejemplo, fondos especializados en e-commerce y fintech mantienen excelentes relaciones con los bancos comerciales y facilitan a los emprendedores el apalancamiento en capital y deuda cuando sus proyectos despegan a gran velocidad. Y en Boston, fondos especializados en tough tech (o tecnologías complejas) admiten horizontes de inversión a mucho más largo plazo (10-15 años). Esto responde a la idiosincrasia de tecnologías emergentes como la computación cuántica o experimentales, como las biotecnológicas, que necesariamente suelen estar vinculadas a un laboratorio universitario.
Desde su fundación, Deal Room Fund ha invertido en más de 300 startups lideradas por estudiantes, empresas que ahora valen un total de más de 3.000 millones de dólares
8. Estudiantes como inversores en sus propios compañeros.–El creciente interés por la actividad emprendedora en las universidades se ha visto reflejada en iniciativas como Dorm Room Fund, un fondo de capital riesgo creado en 2012 sobre una idea sencilla: encontrar a los mejores estudiantes interesados en desarrollar su futuro en fondos de capital riesgo y pedirles ayuda para identificar a sus compañeros de universidad que estén desarrollando los proyectos con mayor potencial para convertirse en la siguiente generación de unicornios. A cambio, Dorm Room Fund les ayudará a formarse como futuros inversores de capital riesgo y a construir una red de contactos que les ayudará a cumplir sus objetivos post-universitarios. Desde su fundación, Deal Room Fund ha invertido en más de 300 startups lideradas por estudiantes, empresas que ahora valen un total de más de 3.000 millones de dólares. Este modelo aterrizó en Europa en 2020 de la mano de Creator Fund, respaldado por capital de Founders Factory. Desde su sede en Londres, Creator Fund ha creado una red de 40 estudiantes replicando el modelo de Deal Room Fund. En solo unos meses consiguió demostrar el potencial del modelo y a finales de 2020 ya había levantado su segundo fondo, con una mayor inversión de Founders Factory y añadiendo inversores como Schmidt Futures, de la fundación de la familia del antiguo consejero delegado de Google.
9. La disposición de la empresa privada por ofrecer prácticas de alta calidad.–Esta práctica –en las que los becarios reciben abundante formación y un salario competitivo– contrasta con la precariedad de la mayoría de puestos de prácticas laborales en España y países de nuestro entorno. En el caso de Boston y Londres, las empresas entienden la formación de recién graduados como parte de su labor social, a pesar de ser usualmente deficitaria y no garantizar que el alumno retorne como un empleado a jornada completa tras su graduación. En el medio-largo plazo el impacto neto es positivo para la empresa privada, que se beneficia de una fuerza laboral más motivada y formada.
10. Diversidad de talento.–Boston y Londres se encuentran entre las ciudades más cosmopolitas del mundo. Alrededor de un 37% de la población londinense nació fuera del país y, según el censo americano, este porcentaje se eleva a 67% en el caso de Boston, con prácticamente todas las nacionalidades del mundo están representadas en ambas ciudades. Hay pocos lugares en el mundo en los que sea más fácil empezar una vida nueva independientemente de tu país de origen. Esto, unido a la altísima calidad de las universidades que alojan, les convierte en destinos muy atractivos para estudiantes de todo el mundo. Según un estudio de Creator Fund, de las startups fundadas en el Reino Unido, casi un 60% tienen un fundador no británico. Como comenta uno de los entrevistados para este estudio, el estudiante emprendedor de nacionalidad china, Shawn Du, decidió estudiar en Imperial College London porque quería montar una empresa y pensó que allí encontraría el mejor talento para formar su equipo. Esta gran diversidad no se ve reflejada solo en el país de origen de los emprendedores. Las startups fundadas por estudiantes presentan mucha más diversidad que la media de startups. El 40% de las startups fundadas por estudiantes tienen una mujer en su equipo fundador y casi la mitad tienen un fundador o fundadora de etnia minoritaria.
La idiosincrasia de estas dos ciudades hacen que sus ecosistemas emprendedores presenten características particulares. Resulta interesante destacar el diferente perfil emprendedor en Reino Unido en comparación con el de EE.UU. Las startups británicas están fundadas por estudiantes de doctorado en mucha más proporción que las americanas. El fondo de capital riesgo americano especializado en startups fundadas por estudiantes, Dorm Room Fund, realizó el 43% de sus inversiones en startups fundadas por alumnos de licenciatura y solo el 8% en alumnos de doctorado. Sin embargo, el estudio realizado por su homólogo, el Creator Fund, refleja que en el Reino Unido, alrededor del 30% están fundadas por alumnos de licenciatura y el 25% por alumnos de doctorado.
Cada año, las grandes consultoras y corporaciones realizan su famoso tour conocido como Milkround, en el que recorren las universidades entrevistando alumnos en su último año, compitiendo entre ellas para contratar a los mejores alumnos
Esta diferencia se explica por varios factores. En primer lugar, las carreras universitarias en el Reino Unido son más cortas, de tres años en vez de los cuatro de las carreras en EEUU. Además, en el Reino Unido, particularmente en Londres, existe una gran demanda de estudiantes en las grandes empresas. Cada año, las grandes consultoras y corporaciones realizan su famoso tour conocido como Milkround, en el que recorren las universidades entrevistando alumnos en su último año, compitiendo entre ellas para contratar a los mejores alumnos. Este esfuerzo de las grandes empresas por atraer alumnos a sus equipos aumenta el coste de oportunidad de elegir una carrera emprendedora. Por último, la estructura académica británica está más compartimentada. Los alumnos en el Reino Unido, al igual que en el resto de Europa, estudian carreras con planes de estudio preestablecidos, por lo que tienen menos acceso a personas e ideas fuera de su especialidad. El sistema americano, sin embargo, permite a los estudiantes una mayor flexibilidad y la posibilidad de realizar estudios combinados. Esto facilita que alguien estudiando Administración de Empresas conozca a un compañero estudiando una ingeniería, por ejemplo, aumentando las posibilidades de crear un equipo fundador con habilidades complementarias.
En cuanto a inversión en I+D, es importante recordar que tanto el motor de innovación tecnológica de Boston como el de Silicon Valley tienen su origen en la colaboración entre las universidades norteamericanas y el ejército durante la Segunda Guerra Mundial, en particular en torno al desarrollo del radar y las telecomunicaciones avanzadas. Esta estrecha colaboración se mantiene en la actualidad. Sirva de ejemplo el propio MIT, cuyo Laboratorio Lincoln –entre otros– desarrolla tecnología militar avanzada y recibe la mitad del presupuesto de la institución, aproximadamente mil millones de dólares anuales. Esta generación de riqueza tecnológica y conocimiento impregna el ámbito civil, ya que muchos investigadores y profesores alternan entre ambos entornos, y ello supone una ventaja competitiva frente a las universidades europeas.
RIESGOS ESPECÍFICOS A MEDIO PLAZO
De otra parte, tanto una ciudad como otra se enfrentan a riesgos específicos en el medio plazo. En el caso de Londres, unos de los factores de riesgo más determinantes son las implicaciones de la salida del Reino Unido de la Unión Europea. El fin de la libertad de movimiento entre Gran Bretaña y la Unión Europea y la nueva legislación resultante ya ha reducido el atractivo de la isla para profesionales europeos y esto se está viendo reflejado en la creciente dificultad para atraer talento y cubrir vacantes. Según datos de la Oficina Nacional de Estadística (ONS), el número de vacantes de trabajo abiertas ha alcanzado su récord en septiembre con casi 1,2 millones de ofertas de trabajo activas. Por otro lado, existe una gran preocupación entre muchos emprendedores ubicados en Londres por el riesgo de que grandes plataformas como Google, Apple o Facebook decidan mover sus sedes operacionales a Europa continental. Esto haría que parte de la riqueza del ecosistema londinense se traslade a otras ciudades europeas, resultando en una pérdida de competitividad para Londres.
En el caso de Boston –y EE.UU. en general–, la dificultad creciente para obtener visados de trabajo y las limitaciones que presentan los estudiante a la hora de emprender han sido tradicionalmente un freno a la hora de retener talento internacional, en especial fuera del ámbito de la gran empresa. La deslocalización de la fuerza laboral gracias al teletrabajo y nuevos modelos de educación a distancia pueden propiciar el empobrecimiento de la diversidad de origen de los estudiantes y la fuerza laboral altamente cualificada. Adicionalmente, el incesante crecimiento del costo de vida tanto en Boston como en Londres les restan progresivamente atractivo como destino, especialmente entre estudiantes que en su mayoría se ven obligados a vivir con presupuestos muy ajustados.
Aunque la cultura inversora británica va lentamente acercándose a la americana, los fondos de capital riesgo locales todavía tienen un perfil inversor relativamente conservador
Otra causa de preocupación es la inversión británica en I+D. 2019 presenció una desaceleración en este tipo de inversión, con 38.500 millones de libras. Como referencia, esto es menos de la mitad de la cantidad invertida en Alemania y menos que la invertida por Apple y Alphabet, con una inversión en I+D combinada de 50.000 millones de dólares el año pasado. El gobierno está promoviendo iniciativas para cubrir esta brecha, como el plan para incrementar la inversión pública anual en I+D hasta los 22.000 millones de libras. Sin embargo, el clima regulatorio británico se suele considerar poco eficiente y demasiado complejo, sobre todo en comparación con el de EE.UU.
Por último, aunque la cultura inversora británica va lentamente acercándose a la americana, los fondos de capital riesgo locales todavía tienen un perfil inversor relativamente conservador y muchos son reacios a invertir en tecnologías con ciclos de desarrollo largos y con requisitos de capital altos. Esto ha creado una oportunidad para inversores extranjeros, que aprovechan esta brecha en la oferta de inversión. En los últimos 10 años, alrededor del 50% del capital invertido en spin-outs de universidades británicas ha venido del exterior. Los inversores de EE.UU. han sido con diferencia los más interesados en spin-outs británicas, invirtiendo en el 7,6% de todas las operaciones desde 2011 (Fuente: Beauhurst).
FUENTE DE INSPIRACIÓN
En definitiva, tanto Londres como Boston resultan ejemplos increíblemente ricos sobre cómo los distintos actores locales pueden alinear sus objetivos a medio y largo plazo, y establecer fructíferas colaboraciones que se extienden por décadas. No por ello su estatus está garantizado en el futuro. Aunque es difícil imaginar que universidades como Harvard o University College London puedan perder su prestigio, sí pueden ver mermado su ecosistema de innovación emprendedora si dejan de darse las condiciones para que exista un campo fértil para que nazcan nuevas empresas. El mayor riesgo radica en que, una vez terminada su educación, la mayoría de estudiantes-emprendedores decidan cambiar su localización y perder el vínculo con dichas universidades. Esto puede transformar el flujo de creación de riqueza y conocimiento en unidireccional, corriendo el riesgo de empobrecer el círculo virtuoso que mantiene la energía de ambos clústers de innovación.
No es causa de alarma aún, de todos modos, para los autores de este artículo. Sí es, sin embargo, un recordatorio para no sentirse embriagados por la brillante historia de éxito de ambas ciudades, y fijarse en sus carencias, errores, y debilidades. Replicar modelos tan complejos es garantía de fracaso. Pero confiamos en que resulten en una fuente de inspiración para generar nuevas y específicas propuestas de transformación social e institucional, sin duda necesarias para que el caso de Madrid, Barcelona, Valencia o Málaga se estudien en Londres y Boston, en un futuro aún por construir.
Jaime Noain es senior start-up development manager de Amazon.
Javier Agüera es IDM Fellow, Massachussetts Institute of Technology (MIT).