La paradoja francesa: un Estado fuerte y una sociedad débil

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Marc Le Chevallier, investigador del UCL Policy Lab, examina las raíces históricas de los disturbios franceses y encuentra una explicación que va más allá de la inmigración o la desigualdad económica. Desde la Revolución de 1789, el jacobinismo ha desconfiado de las organizaciones intermedias, aquellas situadas entre el individuo y el Estado. La ley Le Chapelier de 1791 simbolizó esa voluntad de eliminar dichos organismos (asociaciones, clubes, fraternidades, mutualidades) capaces de disputar la autoridad al Estado. Dos siglos después, Francia conserva un Estado omnipresente, pero cada vez menos capaz de organizar una sociedad excesivamente fragmentada. El autor sostiene que la desaparición de esas instituciones comunitarias ha dejado un vacío que favorece unas revueltas sin dirigentes, interlocutores ni reivindicaciones claras. El Estado francés se ha debilitado precisamente por querer ser demasiado fuerte.

Artículo completo: How France’s Jacobin state paved the way for the riots

https://engelsbergideas.com/notebook/how-frances-jacobin-state-paved-the-way-for-the-riots/

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