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Campañas electorales: ¿qué hay de nuevo?

Le Ptit Sarko, La Face Karchée de Sarkozy, Ségo, Francois, Papa et Lmoi… Sin quererlo, los dos principales candidatos a las elecciones presidenciales francesas han conseguido lo que parecía imposible: devolver a los ciudadanos el interés por la política, aunque sea gracias a unos cómics que se están convirtiendo en los best sellers de esa Francia en declive que retrata Nicholas Baverez en su último libro. Los cómics sobre los candidatos están causando auténtico furor en el país vecino, hasta el punto de ir camino de convertirse en un nuevo género en la información política.

No es una simple anécdota. Las campañas electorales están cambiando. Esos dos mismos candidatos se han enfrentado en un plató de televisión a las preguntas de cien compatriotas. Tengo una pregunta para usted es el título de un programa que se ha emitido en horario de máxima audiencia, en el que, por separado, Nicolas Sarkozy y Ségolene Royal se han examinado ante la audiencia sin conocer previamente las preguntas del guión.

La regla del juego es contestar a las preguntas con datos, sin rodeos y evitando la ideología partidista. Tendremos ocasión de analizar ese formato de debate en directo con los ciudadanos, sin preguntas pactadas, cuando en España afrontemos las próximas elecciones nacionales, pues Televisión Española ha comprado los derechos de emisión del programa y tanto Rodríguez Zapatero como Rajoy han confirmado que contestarán a las preguntas de cien ciudadanos seleccionados aleatoriamente por TNS Demoscopia, del grupo Sofres, el 27 de marzo y el 16 de abril, respectivamente. El alcalde de de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, también ha afirmado que el formato le ha gustado y que también estaría encantado de debatir de ese modo con los representantes sociales durante la próxima campaña, así que es probable que algunos candidatos prueben también fortuna en Tengo una pregunta para usted.[[wysiwyg_imageupload:1134:height=166,width=200]]

¿Qué cualidades debe tener un candidato para salir vencedor de una prueba de ese tipo? Entre otras, dominio de la escena y capacidad para empatizar con el público. Sarkozy y Royal salieron más que airosos de la prueba. De hecho, la candidata socialista pasaba en ese momento por sus horas más bajas (hasta el punto de que en su partido se había abierto el debate sobre la posibilidad de cambiar de candidato a mitad de la carrera) y recuperó posiciones gracias al programa.

¿Consiste en esto la democracia participativa o la democracia deliberativa que políticos de distinto signo reclaman hoy en día? Evidentemente, no. La participación y la deliberación efectivas requieren algo más que cómics o programas de televisión, pero no cabe duda de que los nuevos formatos audiovisuales pueden contribuir a promover un debate político de naturaleza distinta.

De entrada, un debate mucho más pragmático y alejado de las tradicionales posiciones de izquierda y derecha, en el que tienen prioridad los temas concretos sobre cuestiones de la vida cotidiana (la subida de la gasolina, el precio de los alquileres, los impuestos a los jubilados…). Los impresionantes datos de audiencia de Tengo una pregunta para usted (los dos programas emitidos hasta el momento han superado los ocho millones de espectadores) reflejan un interés real de la audiencia por los asuntos de la vida pública y apuntan a la necesidad de construir de manera distinta la relación entre políticos y ciudadanos.

¿Cómo se construye esa nueva relación? ¿Qué técnicas están empleando los partidos políticos para abordar las próximas campañas electorales? Para empezar, las que ofrece Internet. Por ejemplo, el Partido Popular ha presentado su programa marco para las elecciones municipales y autonómicas. El partido que lidera Rajoy ha puesto en marcha un programa «personalizado» a través de Internet (www.agendaparaelfuturo.es), que ofrece a cada usuario unas propuestas a su medida, ajustadas a lo que a cada uno más le preocupa. El votante puede introducir sus intereses o preocupaciones, y el programa le ofrece las propuestas que para atender tales demandas ofrece el partido.

El PP también ha puesto en marcha una campaña de publicidad convencional en la que invita a los ciudadanos a llamar a una línea de teléfono para conocer sus ideas y propuestas y valorar el interés de incorporarlas al próximo programa electoral.

Lo nuevo en campañas también puede pasar a veces por volver a lo anterior. El candidato socialista a la Comunidad de Madrid, Rafael Simancas, ha dedicado algunas jornadas a hacer campaña «a la antigua», llamando de puerta en puerta a los vecinos y sentándose con ellos a tomar café.

Pero volviendo a Internet, no hay duda de que las nuevas tecnologías han supuesto un cambio de 360 grados para la comunicación de la política y, por esa razón, también para la comunicación de las campañas electorales. Todos los partidos cuentan con una web, una intranet, unas listas de correo a través de la cuales hacen llegar a dirigentes de todos los niveles, asesores y personas cercanas sus mensajes, sus propuestas, sus argumentarios. Incluso sus vídeos, convertidos en nuestro país en los últimos meses en una socorrida herramienta de comunicación. El candidato socialista al Ayuntamiento de Madrid, Miguel Sebastián, ha incluido en su página, por ejemplo, un vídeo con «tomas falsas», con el que espera transmitir una imagen amable y simpática.[[wysiwyg_imageupload:1135:height=192,width=200]]

Internet se ha convertido de ese modo en un instrumento fundamental para los estrategas y planificadores de campaña. ¿Significa eso que los políticos han agotado las posibilidades casi infinitas de la red? No. ¿Significa eso que desde la política se ha comprendido el nuevo pacto de lectura que las nuevas tecnologías establecen entre los políticos y los ciudadanos? Según los expertos, tampoco.

Son muchas las preguntas que ahora se abren. Las nuevas tecnologías modifican los estilos de comunicación política. De ahí que en el mundo académico hayan prosperado tanto términos como «teledemocracia», «democracia electrónica», «política virtual» o «ciberdemocracia».

Como explica Dader, la trascendencia de esa transformación divide a los expertos: «Frente a las tesis más esperanzadas y optimistas de realización definitiva de una democracia participativa y deliberativa integral, parece sin embargo afianzarse mucho más una visión escéptica según la cual, el sistema dominante de una democracia institucionalmente delegada y elitista estaría siendo capaz de reabsorber, para su propia conservación, las nuevas vías de comunicación sociopolítica que la interactividad y pluralidad cibernéticas apuntaban».

Lo que sí parece evidente es que las nuevas tecnologías de la información van a permitir superar un estilo de comunicación fundamentalmente vertical, en el que los políticos se dirigen a los ciudadanos, sin que éstos tengan muchos medios para hacer llegar su opinión y contribuir con ella a la toma de decisiones políticas.

Páginas web de partidos políticos o candidatos, correo electrónico, boletines, listas de distribución y debate, tertulias políticas electrónicas… constituyen, como señala Dader, «la batería de nuevos recursos tecnológicos que pueden permitir a los ciudadanos no sólo disfrutar de instrumentos de consulta, sino también de control, evaluación crítica y hasta gestión autónoma de asuntos específicos».

Los partidos políticos, al plantear sus campañas, no pueden ignorar que cualquier ciudadano puede ahora rastrear y encontrar un importante volumen de información sobre cualquier asunto que le interese; que puede dirigirse a distintos organismos con gran rapidez, bien solo o coordinado con muchos otros ciudadanos a los que puede no conocer personalmente.

¿Qué opciones tienen, en este contexto, los candidatos? En nuestra opinión, hoy más que nunca deben optar por un concepto de «campaña permanente». En ese sentido, deben siempre tener activadas y actualizadas sus páginas electrónicas personales, sus blogs, el correo electrónico…; los representantes de los ciudadanos deben estar presentes en las listas de distribución y discusión, en los foros y tertulias políticas electrónicas («chats»), y acostumbrarse a mantener abiertos foros de debate con los ciudadanos, a recibir y atender todo tipo de propuestas, preguntas o quejas… Acostumbrarse, en definitiva, a que la participación ciudadana vaya más allá del ejercicio del voto. Porque, efectivamente, como ha escrito Richard Davis, «esta nueva tecnología no revolucionará el resultado electoral, pero sí cambiará la forma de hacer campañas».

¿Qué beneficios electorales pueden aportar las webs a los partidos y candidatos? Según Dader, entre otros, los siguientes: una imagen de progresismo, dinamismo y espíritu innovador, en consonancia con las tendencias sociales más actuales; la sensación de «estar a la moda», que contribuye a captar la atención y simpatía de los medios periodísticos tradicionales; un instrumento de difusión de ideas muy barato en comparación con la publicidad y la propaganda tradicional; una línea de contacto directo con los electores en la que desaparece el filtro crítico de los periodistas o los adversarios; diferentes niveles de complejidad argumentativa y una combinación de apelaciones emocionales y racionales; finalmente, un instrumento para pulsar las reacciones que las declaraciones y propuestas de los candidatos inspiran a través de los mensajes de respuesta emitidos por los visitantes de sus páginas.

Pero volvamos a la pregunta que nos hacíamos más arriba. ¿Avanzamos hacia una democracia más participativa, hacia la «democracia fuerte» de la que habla Benjamín Barber? Este influyente autor sostiene que strong democracies son aquellas que «tratan de revitalizar la ciudadanía sin desatender los problemas de un gobierno eficaz, definiendo la democracia como una forma de gobierno en la que todas las personas se gobiernan a sí mismas en al menos algunos asuntos, al menos en algunos momentos». Este concepto de democracia se aparta del concepto de democracia representativa, tal y como lo entiende la teoría liberal, y pone precisamente énfasis en la responsabilidad cívica.

Pues bien, la transformación que están sufriendo las campañas va en buena parte en esa dirección. Por convicción o por necesidad (más bien lo segundo), los partidos políticos están modificando las rutinas con las que hasta ahora se dirigían a los ciudadanosvotantes. Y están aprendiendo a reorientar también sus agendas, en función de los intereses, necesidades y demandas de los ciudadanos.

Políticos y periodistas han tenido tradicionalmente un dominio incuestionable en la determinación de las agendas públicas. También eso está cambiando a pasos muy rápidos. La influencia que están, poco a poco, adquiriendo los ciudadanos tendrá consecuencias en muy diversos aspectos de la comunicación política, empezando por las campañas electorales. ¿Hacia dónde va a evolucionar el tradicional enfoque impuesto por la agenda de los partidos políticos y sus candidatos (horse-race campaign, campaña de carrera de caballos)? Las próximas elecciones autonómicas y municipales, y la experiencia de otros países, como Francia, aportarán, sin duda, interesantes claves de estudio.

Ma JOSÉ CANEL Y NAZARETH ECHART

Cuartetos para cuerda

y el control de la calidad de servicios, consiste, precisamente, en el examen de la evolución de la tecnoCuartetos para cuerda Op.59 logía disponible en cada sector, para Rasoumovsky de Beethoven poder distinguir los aspectos en los Intérpretes: Guarnen Quartet que se puedan dar monopolios natuPHILIPS. 432 980. DDD rales que hagan necesaria la regulación administrativa, de aquellos otros en los que es posible la competencia. La existencia en el Reino l Cuarteto Guarneri es en la Unido de agencias especiales indeactualidad uno de los más pendientes para cada servicio privaEveteranos en su género. Fue tizado, dotadas de poderes no siemfundado en 1964 durante el Festipre coincidentes, ha dado lugar a exval de Marlboro, y tres de sus periencias muy distintas cuya contramiembros, John Dalloy, Michael posición resulta de indudable interés. Tree y David Soyer poseían ya exLos amplios poderes de las agencias periencia en este campo, pues proreguladoras hace que uno de los tecedían de distintos cuartetos amerimas de mayor interés sea, precisacanos, mientras que Arnold Steinmente, el relativo al control de sus hardt, el primer violín, era concerdecisiones, sus relaciones con las tino de la Orquesta de Cleveland. empresas objeto de su supervisión, y Desde entonces ha cosechado granla búsqueda de transparencia en los des éxitos, en ocasiones junto al procesos de toma de decisiones. célebre Arthur Rubinstein en la interpretación de Quintetos, de los Cuando en España se está inique existen memorables grabaciociando un proceso de privatización nes. de empresas públicas, del que habría Tocar la integral de cuartetos que esperar mejoras en la calidad de de Beethoven es un gran reto y una los servicios, reducción de precios y apasionante empresa musical. Al aumento de las posibilidades de abordar la obra completa, con un elección por los consumidores, de conocimiento profundo de las disuna manera asistemática, sin un detintas partituras, la interpretación bate suficiente sobre los objetivos úlconsigue ahondar en el proceso timos a alcanzar, resulta de gran inevolutivo de Beethoven, en el lenterés este trabajo que presenta los guaje cada vez más complejo con problemas y la experiencia acumulaque el compositor elaboró sus da en el Reino Unido. • Baudilio cuartetos para cuerda. Tomé. La escritura para cuatro instruasistimos a lo largo de los tres mentos de cuerda ha sido consideCuartetos Op. 59 a una mayor rada en el período clásico como la compenetración entre los distintos forma musical más pura, por tratarmovimientos, a modo de transiciose de las cuatro voces del contranes psicológicas. Pero, además, en punto tradicional, expuestas por lugar de melodías determinadas los instrumentos de similar timbre, con temas son más bien configuraciototal independencia unos de otros e nes temáticas, esbozos rítmicos o igual responsabilidad. La ausencia relaciones armónicas. La estructura de alusiones verbales o extramusiformal se diluye: algunas reexposicales favorece la abstracción en la ciones son algo ambiguas, hay larforma, la rigurosa distribución de gas introducciones y amplias cocaracteres y temas y una elaboradas, manifestaciones de esa rebelción proporcionada y meticulosa día con el molde clásico, que posidel material sonoro. bilitan a Beethoven expresarse con mayor libertad. Los cuartetos beethovenianos son, en este sentido, el mejor ejemLa inclusión de dos temas rusos plo de música abstracta y de carácen el Finale del Cuarteto n 7 en ter especulativo. Desde sus primeFaM y el Scherzo del n° 8 en Mi m ros Cuartetos Op. 18 hasta la Gran se debe al origen de las partituras, Fuga Op. 133, transcurrieron más que habían sido encargadas por el de veinte años. El progresivo aislaconde ruso con la condición de que miento del mundo provocado por la hicieran referencia a la música de sordera y la misantropía del maessu país. Es el único elemento extratro influyeron en la evolución de su musical de estas obras y ello resulmúsica, que se hizo más introvertita un aspecto novedoso, pues es la da y difícil. primera vez que se incorporan temas folklóricos al seno del cuarteto En los Cuartetos Op. 59 para cuerda. (1806), que dedicó al Conde Rasoumovsky, gran melómano y emEn una profesionalísima lectura bajador de Rusia en Viena, pertede estas obras y desde la experiennecen a un primer estadio de esta cia y el conocimiento de la totalievolución. Conscientemente, Beetdad de la obra cuartetística de Behoven habló de un estilo nuevo ethoven, el Cuarteto Guarneri lleva en una carta a su editor fechada en a cabo una magnífica interpretaaquel mismo año. Y, en efecto, ción. • M*. José Fontán.

Utility regulation, Challenge an Response

Gómez Jordana, Martín Artajo o durante varios años una serie de conCastiella parangonable al glosado. ferencias sobre la regulación de los Es todavía grande la distancia servicios públicos que se publican que nos separa, en la vida cultural, después en forma de libro. En la de la mejor Europa intelectual y litecuarta serie de conferencias, desarroraria. • José Manuel Cuenca Tollada en el otoño de 1994, los princiribio. pales responsables de las agencias administrativas encargadas de la supervisión y control de las empresas VV.AA., concesionarias de los servicios púUtility Regulation: blicos privatizados exponen su expeChallenge and Response riencia relativa al proceso de fijación The Institute of Economic Affairs de precios, introducción de compeLondres, 1995, 139pags. tencia, libre acceso a las redes existentes, relaciones con los consumidores y concesionarios, entre otros ás de diez años después temas. Desde esta perspectiva, el lecde que se iniciase en el tor encontrará un examen de las inMReino Unido el proceso dustrias del agua, telecomunicaciode privatización de los principales nes, gas, ferrocarril, aviación y elecservicios públicos con la venta de tricidad, así como del papel de órgaBritish Telecom, el debate sobre el nos con competencias generales de mejor modo de asegurar a los consusupervisión y defensa de la compemidores que los mismos se prestan tencia como la Monopolies and Meren las mejores condiciones de caligers Commission y la Office of Fair dad y precio sigue abierto. El proceTrading. Cada conferencia va acomso de privatización en el campo de pañada por unos comentarios críticos los servicios públicos ha determinadesde un punto de vista universitario do que monopolios públicos sean o académico. sustituidos por monopolios privados. Las discusiones no se centran, acUno de los principales objetivos tualmente, en las ventajas del procede la privatización de los servicios so iniciado, sino que se trata de exapúblicos en el Reino Unido era la inminar, a la luz de la experiencia acutroducción de las ventajas de la commulada, las normas que regulan los petencia y del mercado en los sectoservicios privatizados. res privatizados. Por esta circunstancia, una de las tareas fundamentales La London Business School en encomendadas a las agencias regulacolaboración con el Institute of Ecodores, junto con la fijación de tarifas nomics Affairs ha venido celebrando y el control de la calidad de servicios, consiste, precisamente, en el examen de la evolución de la tecnoCuartetos para cuerda Op.59 logía disponible en cada sector, para Rasoumovsky de Beethoven poder distinguir los aspectos en los Intérpretes: Guarnen Quartet que se puedan dar monopolios natuPHILIPS. 432 980. DDD rales que hagan necesaria la regulación administrativa, de aquellos otros en los que es posible la competencia. La existencia en el Reino l Cuarteto Guarneri es en la Unido de agencias especiales indeactualidad uno de los más pendientes para cada servicio privaEveteranos en su género. Fue tizado, dotadas de poderes no siemfundado en 1964 durante el Festipre coincidentes, ha dado lugar a exval de Marlboro, y tres de sus periencias muy distintas cuya contramiembros, John Dalloy, Michael posición resulta de indudable interés. Tree y David Soyer poseían ya exLos amplios poderes de las agencias periencia en este campo, pues proreguladoras hace que uno de los tecedían de distintos cuartetos amerimas de mayor interés sea, precisacanos, mientras que Arnold Steinmente, el relativo al control de sus hardt, el primer violín, era concerdecisiones, sus relaciones con las tino de la Orquesta de Cleveland. empresas objeto de su supervisión, y Desde entonces ha cosechado granla búsqueda de transparencia en los des éxitos, en ocasiones junto al procesos de toma de decisiones. célebre Arthur Rubinstein en la interpretación de Quintetos, de los Cuando en España se está inique existen memorables grabaciociando un proceso de privatización nes. de empresas públicas, del que habría Tocar la integral de cuartetos que esperar mejoras en la calidad de de Beethoven es un gran reto y una los servicios, reducción de precios y apasionante empresa musical. Al aumento de las posibilidades de abordar la obra completa, con un elección por los consumidores, de conocimiento profundo de las disuna manera asistemática, sin un detintas partituras, la interpretación bate suficiente sobre los objetivos úlconsigue ahondar en el proceso timos a alcanzar, resulta de gran inevolutivo de Beethoven, en el lenterés este trabajo que presenta los guaje cada vez más complejo con problemas y la experiencia acumulaque el compositor elaboró sus da en el Reino Unido. • Baudilio cuartetos para cuerda. Tomé.

«Pope John Paul II: The Biography», por Tad Szulc

Tad Szulc: «Pope John Paul II: The Biography», Simon & Schuster Ltd, 1995

«Una biografía debe ser más que fechas, sucesos y citas. Debe expresar el corazón de la persona, su alma, sus pensamientos…» -le dijo Juan Pablo II al autor de este libro, hace poco más de dos años, cuando hablaron de su propósito de escribirlo-. Con esas palabras -que representaron, sin duda, un estímulo y un desafío para él-, abre Szulc el prefacio de su obra. Alentado por ellas ha elaborado una biografía del Papa polaco en la que convergen la capacidad de información del periodista, el rigor documental del historiador y la sabia disposición literaria de un escritor experto en construir obras de interés que sean a la vez profundas y atrayentes. (Debo confesar que esta breve nota es el primer fruto de una lectura minuciosa y atenta que me ha llenado de admiración).

Tad Szulc ha publicado casi veinte libros de asuntos de actualidad a lo largo de una brillante carrera de corresponsal de prensa y analista político. Dos de ellos versan sobre España, donde fue corresponsal del The New York Times en la década de los sesenta y donde todavía hay numerosas personas que le recuerdan con aprecio. Es el caso mío, que en aquellos años era director del diario Madrid.

Szulc es un periodista norteamericano con ese estilo «factual» que caracteriza a los buenos profesionales de su nación. Quizá por eso, el Papa, que tanto ha hablado con él y que debe conocerle bien, le previno contra una acumulación lineal y llana de «dates, facts, quotations«. No queda verse aprisionado entre las páginas de un gigantesco artículo de enciclopedia o Who is who? Pero Szulc es un excelente escritor y además, como muestra su propio nombre, es judeo-polaco de origen y posee una particular afinidad emocional con los pueblos de sus mayores y el universalismo propio de un intelectual formado en tres culturas. A lo que se agrega un infrecuente conocimiento, incluso una familiaridad, con la naturaleza, la historia y la estructura de la Iglesia Católica. Además, al leerlo, uno tiene la impresión de que escribe deslumbrado por su biografiado, del que no es exagerado decir que es la persona más conocida del mundo.

Para su empresa, Szulc ha realizado un trabajo inmenso. Ha leído – o más bien estudiado- más de trescientos libros, ha entrevistado -en inglés, en polaco, en francés, en italiano y en español, y de ordinario largamente-, a casi doscientas personas, ciento ochenta de las cuales están explícitamente mencionadas en los reconocimientos y en las notas, mientras que otras han preferido el anonimato. Y no se sabe, ni él lo dice, cuántas conversaciones ha mantenido con el Papa mismo para recabar información, enmarcar sucesos, contrastar noticias, repasar nombres, interpretar acontecimientos, etc. Así es como ha intentado acceder al corazón, al alma y a los pensamientos de Juan Pablo II. Siguiendo cronológicamente, con fechas («dates«), los sucesos («facts«) de la vida de Juan Pablo II, Szulc acierta a situarlos en los tres ámbitos que envuelven su figura histórica: Polonia, la Iglesia, el mundo. Parece advertirse el hilo de un destino providencial que guiase la vida de Woitila: desde la localidad natal de Wadowice a Roma; desde un hogar y una familia que pronto se le deshizo, a los millones de hogares cristianos -y no cristianos- en que hoy son recibidas su imagen y su palabra; desde los problemas políticos y los horizontes culturales de la más larga postguerra de la historia, a los momentos -tan distintos, aunque no menos dramáticos y dolorosos- con que tienen que enfrentarse su acción política y su magisterio pastoral. Del «Lolek» de su infancia y primera juventud al Juan Pablo II de su era de Pontífice.

El Karol Woitila de Szulc ha recorrido ese camino con firme decisión, pero sin ambiciones personales y casi sin planes de futuro. Con naturalidad y con una confianza -que sobrecoge- en que alguien, de alguna manera, encaminaba sus pasos. Manos amigas le conducían y le ayudaban a orientar su vida. Un sastre de Varsovia, verdadero apóstol de jóvenes cristianos, llamado Tyranovski; el párroco de la catedral de Wawwl en Cracovia; después, el príncipe cardenal Adam Sapieha; más tarde Pablo VI. Finalmente los cardenales del cónclave en octubre del 78 -del que Szulc ofrece un detallado relato-, inicialmente movidos por el austríaco König y el americano Krol…; pero también los maestros de la teología y de la espiritualidad, y figuras significativas de la historia de la Iglesia, que prendieron en su espíritu. Szulc destaca entre los polacos al obispo mártir San Estanislao y al hermano Alberto, hoy San Alberto (canonizado por Juan Pablo II) que era de Cracovia y de principios de este siglo; a los franceses Grignion de Montfort -de quien proviene el lema mariano Totus Tuus– y a Garrigou-Lagrange, que dirigió la primera tesis doctoral del sacerdote Woitila; a los españoles San Juan de la Cruz y Escrivá de Balaguer; a la filósofa judeo-alemana Edith Stein, y a eternos maestros de cristianismo como Gregorio Magno, Tomás de Aquino, etc.

Szulc subraya igualmente las paradojas de la vida y de la obra pastoral, doctrinal y de gobierno de Juan Pablo II. Lo que él llama, sin segundas intenciones, el conservatismo teológico y doctrinal, que responde a que el Papa no se siente dueño de una doctrina, sino custodio de un depósito, y a su apasionado empeño en promover la justicia social, que él concibe a escala planetaria. E igualmente remarca el indescriptible appeal de su persona, manifiesto en viajes, ceremonias, y encuentros con la gente, en verdadero calor de multitud, y también las dificultades que halla la puesta en práctica de criterios morales, que son capitales en el mensaje de uno de los mejores «comunicadores» de la historia cristiana.

El biógrafo del gran pontífice no deja de preguntarse sobre la suerte que pueden correr algunos de los grandes propósitos históricos de Juan Pablo II en el seno de la cristiandad e incluso en el interior de la Iglesia. Pero hay que reconocer que la casi encarnizada defensa de la vida -frente al aborto y el birth-control– está operando sobre millones de conciencias como uno de esos katejones de la historia de que se hablaba en la Iglesia primitiva, y que la reiterada voluntad ecuménica del Pontífice, aunque no restaure las divisiones de la historia, está acercando entre sí a muchos espíritus en las diferentes confesiones cristianas.

El de Szulc es un libro que no solo interesará a los cristianos, sino a las personas que quieran entender páginas esenciales de la historia contemporánea y acercarse «al corazón, al alma, a los pensamientos» de una de las más grandes e influyentes figuras del siglo XX.

Visiones de Europa

Europa que esa rigurosa tiranía de las ideas. Visiones de Europa es, desde tal Guillermo Gortázar (ed.), perspectiva, un legítimo ejercicio del Visiones de Europa derecho de resistencia frente a la Análisis de una opresión (intelectual). Llega tarde, controversia política quizá, pero merece ser muy bien veEditorial Noesis nido. Guillermo Gortázar, responsaMadrid, 1994, 332 págs. ble de esta cuidada edición, presenta el libro como un conjunto de artículos y ensayos (cerca de treinta) que proclaman una visión de Europa scribía hace algunos años el respetuosa con su constitución histómaestro Diez del Corral sorica. No es extraño, conforme a lo Ebre el doble proceso de rapdicho, que Gortázar (político desde to sufrido por el Viejo Continente su condición de historiador) titule su en su apasionante aventura histórica: aportación propia El rescate de Eudesde fuera, en tanto que expropiaropa y empiece por evocar el famoción en favor de otros pueblos del leso mito que narra Hesíodo en su Teogado cultural acumulado a lo largo gonia. El autor explica con brillantez de siglos; hacia dentro, como una el significado ideológico de la polésuerte de pérdida de sentido, esto es, mica: se trata de la Europa racionalcomo enajenación mental que ha constructivista frente a la liberaldesarticulado la estructura tensa y biconservadora; y defiende luego, con polar que constituye la esencia eurocoherencia y buen sentido, cuál es la pea. No es difícil extender, hoy en Europa que interesa a España. día, este último género de rapto a esa concepción exclusivista, autosuEl libro cuenta con una pluralificiente y dogmática que ha impuesto dad de colaboraciones, de extensión la eurocracia de la ingeniería social y y densidad muy variables, según la la presunción socialdemócrata. Una inspiración y el saber decir (bien traconcepción que, como es usual en ducido, por cierto) de cada uno de los dueños del sentido de la histosus autores, sin sujeción a esquemas ria, elude el debate en el terreno de rígidos ni a geometrías editoriales. las ideas, desde el desprecio que culIncluye un sólido artículo de Margativa el teólogo de la religión positiva ret Thatcher, sobre La actual arquihacia el discrepante o el simple estectura política de Europa; algunas céptico. Nada más ajeno, por cierto, reflexiones ingeniosas de Stephen a la naturaleza históricocultural de Hill sobre la burocracia como deciEl lector prudente sabrá juzgar motercera (ahora más) nación eurolas razones de unos y de otros. Pero, pea; muchos argumentos en favor de aunque los dogmáticos se enfaden, la soberanía nacional, ya sea britániacostumbrados como están a la moca (G. Barker, L. Blake, J. Laughnótona rutina del mando, Visiones de land) o francesa (P. Séguin); criticas Europa aporta una saludable dosis de permanentes a Maastricht (engreifrescura literaria e intelectual, mucho miento, delirios de grandeza, más próxima al Espíritu de la Épomegalomanía, en palabras de P. ca que su aburrido refinamiento tecBelien), al federalismo europeo (S.H. nocrático. • Benigno Pendas. Beer), al todopoderoso Delors (impostor o zopenco, dice sin ambages lord Hanis of High Cross); hay, en fin, buenos trabajos sectoriales sobre Carmen Rocamora, política monetaria o defensa común. Veinte museos de arte Además de Gortázar, el libro se contemporáneo del mundo enriquece con otras valiosas aportaEditorial Imprenta ciones españolas. Alejo VidalQuaValencia, 1995, 341 págs. ¡as«* mmmmmií¡mmmwmmmvMmmmmmmMm dras (una estupenda pluma, ganada desde la ciencia para las ideas políticas) cuenta, en Los viejos muebles or una serie de circunstancias de la familia, la curiosa convergenhistóricas y culturales, el arte cia valga este término en el más Pmoderno ha seguido unos neutro de los sentidos entre los teccauces muy diferentes a los de la nocratas socialistas y los defensores Edad Media, el Renacimiento y el románticos e historicistas de los miBarroco. Una pintura menos formacronacionalismos separadores, dos lista, más renovadora, inquieta y vicorrientes solo en apariencia antagótal, se genera durante el siglo xix y nicas. Alejandro MuñozAlonso fue fructifica en numerosas tendencias, autor, en su día, de un gran artículo marcadas por la rebeldía, las emocioperiodístico sobre el tratado de Manes y las angustias propias de nuestro astricht; seamos ingenuos: era pleno siglo xx. Es un arte que se refugia verano, y quizá por eso casi nadie donde puede, en galerías provisionaquiso entonces escucharle. Ahora exles, mansiones burguesas o residenplica, con buenas razones políticas y cias de excéntricos millonarios. No jurídicas, por qué no debe ni puede tiene otro remedio, puesto que no aplicarse a la construcción europea la hay cabida para él en las cortes reales concepción federal del Derecho y del o en los viejos museos, poblados por Estado. los grandes maestros.

C.Cavafis

Luis Alberto de Cuenca

El alejandrino C. P. Cavafis (1863-1933) es, sin duda, el poeta neogriego que más influencia ha ejercido en las letras universales. Dejó al morir un corpus muy exiguo de poemas, 154 en total, que reconocía como suyos. Luego los eruditos empezaron a encontrar muchos más para fastidiar al autor, como hacen siempre, pero los poemas mejores son, con mucho, los seleccionados por Cavafis. Traducido a multitud de lenguas, cuenta en España con algunas versiones memorables: Caries Riba lo tradujo, espléndidamente, al catalán (1962); en castellano, José Angel Valente lo dio a conocer en 1964 (Veinticinco poemas, Málaga, Caffarena León), y Pedro Bádenas, Alfonso Silván y Ramón Irigoyen, entre otros, lo han trasladado con pulcritud y mimo en los últimos años. Fue en las páginas de una Literatura griega medieval y moderna, firmada por José Alsina y Carlos Miralles (Barcelona, Credsa, 1966), donde leí por primera vez el poema de Cavafis Esperando a los bárbaros. Hoy, casi treinta años después, el contenido de ese poema resulta más vigente que nunca, tras el derrumbe de la utopía comunista. Dedico esta nueva versión de tan emblemática pieza a la memoria de mi maestro, Manuel FernándezGaliano (19181988), cuya estupenda traducción de los poemas canónicos de Cavafis aún permanece, por desgracia, inédita. ESPERANDO A LOS BÁRBAROS ¿A qué esperamos todos, reunidos en el foro? Es que hoy llegan los bárbaros. ¿Por qué nadie trabaja en el Senado? ¿Qué hacen sin legislar, sentados, los senadores? Es que hoy llegan los bárbaros y no vale la pena dictar leyes: que las dicten los bárbaros. ¿Por qué el emperador ha madrugado tanto y se ha ido con su trono a la puerta mayor de la ciudad, solemne y coronado? Porque hoy llegan los bárbaros Y nuestro emperador está esperando para recibir a su jefe como es debido. Incluso preparó un pergamino para él, con mercedes, dignidades y títulos sin cuento. ¿Por qué nuestros dos cónsules y pretores salieron hoy con togas de fiesta, recamadas de púrpura? ¿A qué esos brazaletes cuajados de amatistas y esos anillos con radiantes esmeraldas? ¿Por qué empuñan hoy báculos tan preciosos, labrados maravillosamente en plata y oro? Porque hoy llegan los bárbaros, y esas cosas deslumhran a los bárbaros. ¿Por qué no acuden hoy los oradores a decir sus discursos habituales? Porque hoy llegan los bárbaros, y los bárbaros odian los discursos. ¿Por qué se ha levantado de pronto esa inquietud y confusión? (¡Qué serios esos rostros!) ¿Por qué se han vaciado las calles y las plazas, y han vuelto a casa todos, taciturnos? Porque se hace de noche y no llegan los bárbaros, y desde las fronteras no sé quién ha venido diciendo que no hay bárbaros. Y ahora, ¿qué va a ser de nosotros sin bárbaros? De algún modo esa gente era una solución.

John Ford y el cine, un mismo centenario

José Luis González Quirós

La invención del cinematógrafo coincidió con el nacimiento de John Ford: éste unió magistralmente el dominio técnico de los secretos del oficio a la capacidad para escenificar la vida misma en la liturgia de la sala oscura. Una especie de justicia poética nos coloca frente a la coincidencia de dos centenarios en este año de 1995, el del nacimiento del cine y el de uno de sus máximos creadores, Sean Aloysius OFearna (o OFeeney en la forma inglesa del original gaélico) cuya más conocida autodefinición ha sido: Me llamo John Ford y hago películas del Oeste. Ford murió en Septiembre de 1973 rodeado de una gloria merecida y el cine, con sus más y sus menos, le sobrevive, aunque no sé si se podría decir que aspira a superarlo. En realidad, una de las notas más sorprendentes de la historia del cine (que está por hacer, en buena medida, aún en sus perfiles más generales) es la rapidez con la que el nuevo arte alcanzó su madurez y buena parte de sus más indiscutibles cumbres. Además, rara avis, el mejor cine supo obtener el éxito del gran público, dándose la singular circunstancia de que algunas de sus mejores creaciones han sido sonoros éxitos. No todo es igualmente dichoso, sin embargo: basta con reparar en que el año de Stagecoach (La diligencia, 1939) la industria americana decidió premiarse a sí misma haciendo, innecesariamente, que Gane with the wind se convirtiese en inolvidable. Ford ha representado mejor que nadie el prototipo del director que, apoyándose siempre en historias excelentes, sin las que intentar el buen cine es una pérdida de tiempo, consigue las mejores películas peleando con las exigencias de una industria más atenta al beneficio que al arte. Pero Ford pudo triunfar porque conocía como nadie los secretos técnicos de un oficio que habían creado unos cuantos aventureros y que él, junto con otros inolvidables autores como Capra, Hawks, Hitchcock, Preminger, Lang, Lubitsch o Wilder supieron convertir en un canon de clasicismo y belleza. Con la desaparición de esos primeros maestros que, en general, abandonan la cámara al comienzo de los setenta el cine entró en una segunda navegación, más azarosa, en la que la dicotomía entre creadores y comerciantes se hizo más acuciante y en la que ya no podía darse, como de hecho ha sucedido, una proporción tan alta de obras maestras entre todo lo que se produce para la pantalla que, además, se empequeñece por mor de la electrónica de consumo y se empieza a poner al servicio de algunas pasiones más bajas y más tontas de lo conveniente. Los optimistas tienden a suponer que esa larga crisis de vulgaridad y estruendo comienza a superarse, pero no conviene olvidar lo bienpensantes que suelen ser los optimistas. De todos modos, nombres como Kubrick, Alien, el mejor Spielberg o Kieslowski (entre otros, pero no muchos otros) nos hacen suponer que el cine puede seguir existiendo con dignidad y vigor en su segunda centuria. La discusión sobre cuáles son las mejores películas de Ford es sobremanera enjundiosa. Permítaseme terciar en esta nota circunstancial y modesta con un levísimo apunte sobre algunas, mis preferidas, de las obras maestras de Ford. Catorce películas de primer nivel En 1934 filmó The Lost Patrol (La patrulla perdida) en la que asistimos a la agonía de unos hombres sometidos al asedio de un enemigo invisible. Ford nos coloca ante una situación límite y se sirve de ella para analizar el valor, tan escaso e inútil en esas circunstancias, de las creencias personales, que son, por otra parte, el único bagaje que nunca se agota y el último consuelo frente a una vida que se extingue necesariamente. En 1935 y de nuevo con Victor McLaglen, uno de sus actores característicos filmó el drama de El delator {The Informer), un análisis riguroso del confuso margen en que se mueven el egoísmo, la esperanza y los remordimientos que llevan al autocastigo. Los rasgos estéticos del cine de Ford se perfilan con nitidez en un ambiente sombrío y sin esperanzas ni salidas. La diligencia es su primera obra indiscutible. El contraste entre el exterior hostil y la indiferencia de los compañeros de viaje, que fuerza a estos a convivir y a mostrar su verdadera faz, queda reflejado con un dramatismo y un ritmo insuperables. El tratamiento visual es enormemente innovador y aprovecha todos los recursos disponibles con una sobriedad y una expresividad de la mejor factura. Ford ha puesto la técnica al servicio de una lección moral: una breve definición de lo que será su cine. En 1941 rueda How green was my Valley (¡Qué verde era mi valle!), una de sus películas más galardonadas, en la que la nostalgia de una vida más natural y auténtica se produce ante el contraste de una sociedad que no sabe bien en que derroteros se adentra y cuantos sacrificios se impone persiguiendo ciertas formas de prosperidad. Después de la guerra rueda My darling Clementine (Pasión de los fuertes) en 1946, sin duda la versión más lograda de uno de los grandes mitos de la historia del Oeste (el duelo entre los Earp y los Clanton). El enfrentamiento entre el poder y la justicia, entre la cotidianeidad y la violencia irracional que siempre amenaza a aquella fue retratado con lirismo y perfección por la cámara de ese irlandés brusco, cristiano e irónico que fue Ford. En los años 1948, 1949 y 1950 rueda su trilogía sobre la caballería americana: Fort Apache, una apología sobre la heroicidad y la fama; La legión invencible (She wore a yellow Ribbori), y Río Grande, en las que plasmó con soltura sus ideas sobre la moral y el deber, sobre el compañerismo y la hipocresía. En 1952 dirige The quiet Man (El hombre tranquilo) una deliciosa historia llena de humor y de ternura en la que aborda las difíciles relaciones de un emigrado con las costumbres, que Ford admira y recrea con minuciosidad, de su pasado irlandés. Por encima de la anécdota la película es una lúcida reflexión sobre las pasiones humanas, sobre los prejuicios y sobre el amor y la bondad. En Escrito bajo el Sol (The Wing of Eagles, 1957) repite la misma pareja problemática de El hombre tranquilo (contando de nuevo con John Wayne y Maureen OHara, muy representativos de su filmografia) y recrea una vida real (la de su amigo Frank Wead) con todos sus altibajos, crisis y problemas. La película muestra con maestría cómo un implacable mecanismo se impone a los deseos humanos y nos lleva allí donde no querríamos haber ido. En 1959, Ford volvió al tema de la caballería con Misión de audaces (The horse Soldiers) para, de nuevo, mostrar el sinsentido de la guerra mediante el contraste entre el triunfo militar y el fracaso personal de quien ha de destruir aquello que creó con esfuerzo e ilusión. En 1960 profundiza aún más en las relaciones entre la vida personal y los códigos de la guerra al presentar el caso de El sargento negro (Sergeant Routledge) que se ve acusado injustamente de asesinato y violación en medio de un ambiente cargado de prejuicios raciales. The man who shot Liberty Valance (El hombre que mató a Liberty Valance, 1962) es otra indiscutible obra maestra en la que Ford aborda de nuevo las relaciones de la verdad y la leyenda (la fama), para lo que vuelve al blanco y negro y a los contrastes de sombras, a los ambientes cerrados y un poco opresivos en que se desenvuelve el drama personal de un personaje que ve que su tiempo ha pasado. Por fin, Cheyenne Autumn (El gran combate, 1964) es la despedida de Ford del Western, que, en esta ocasión, se contempla desde un inhabitual punto de vista indio. Su enorme duración (cerca de tres horas) y su aparente ausencia de épica han hecho decir que se trata de un film en cierto modo fallido. Pero Ford trató de reflejar fielmente el fin de una cultura y desgranó nuevamente con ello su permanente preocupación por los errores casi consustanciales a la vida del hombre. La película no resultó un éxito, aunque puede considerarse una suerte de testamento incompleto del universo fordiano. Aún dejando de lado obras que muchos críticos han considerado magistrales, cualquiera de estas películas bastaría para considerar a su autor un director de primer nivel; el poder haber hecho estos catorce filmes y unas decenas más fue sin duda para Ford una ocasión impagable para mostrar la vida como es y como debiera ser, para iluminar un poco más los perfiles de nuestro valor y los abismos de la miseria humana. Ello supone algo más que entretenimiento: mientras el cine sepa seguir haciéndolo podrá seguir considerándose, con entera justicia, como una de las artes, como aquella que es más propia de este siglo, veloz e insensato, pero aún capaz, tal vez, de domar a los titanes de la tecnología para ponerlos al servicio de una meditación que requiere la liturgia de la sala oscura y la única compañía de nuestra soledad.

Los comediantes, Rusia, fin del siglo

En las elecciones de junio de 1990, Yeltsin y su equipo hicieron creer que éste era la única persona capaz de ser presidente, que no había otros candidatos; y Occidente cayó en la trampa al apoyarlo en exclusiva. Mientras tanto, el pueblo ruso no votaba por el reformista Yeltsin, sino contra el comunismo. n acontecimiento de importancia histórica, según sus autores, tuvo lugar en Moscú a finales de abril. Seis meses antes de las elecciones parlamentarias se fundaron dos agrupaciones políticas, una de orientación de centroderecha, y otra de centroizquierda. Los directores del proyecto, los más sabios de Kremlin, decidieron aplicar en la Rusia postcomunista el viejo modelo de la democracia americana. Para desempeñar el papel de Alexander Hamilton, padre del partido republicano, se prestó el actual primer ministro ruso Victor Chernomirdin, un conservador moderado. El papel de Thomas Jefferson, líder de los demócratas, correspondió a Ivan Ribkin, portavoz de la Duma Estatal, cámara baja del parlamento ruso. Pero toda la jugada la echó a perder el propio presidente Yeltsin. Dijo, sin pensar mucho, que estos dos bloques habían sido creados a su voluntad y capricho. Los autores del proyecto se llevaron las manos a la cabeza. En efecto, todo el plan lo hicieron para Yeltsin, pero se suponía que el primer bloque tendría que ser gubernamental, mientras que el segundo debería reunir a la oposición moderada. Y ¿cómo iba a ser posible que, en vísperas de la campaña electoral, el Presidente creara una oposición contra sí mismo? Desde aquel entonces la prensa está burlándose del Presidente de la República. El invento infantil fracasó. Pero los analistas opinan que de no haber revelado Yeltsin el secreto, el plan hubiera fracasado igual. Se suponía que los dos bloques hubieran podido reunir hasta el 80% de los votos, dejando al margen del proceso a los extremistas de ambos flancos. Con los mismos objetivos se crearon dos partidos pro Yeltsin en las elecciones parlamentarias del 93. Se les brindó todo el apoyo financiero del Estado, pero entre los dos ganaron menos votos que un solo payaso, el ultranacionalista Vladimir Zhirinovski.

Un elector impredecible en un país de misterios

Los políticos pueden elaborar cualquier modelo, pero en definitiva la decisión corresponde al elector. Así pasa en cualquier país, pero Rusia es especial. Aquí el elector es un sujeto incontrolable. Vamos a hacer un bosquejo del elector medio ruso. Por lo general es un ciudadano de unos 40 años, con educación secundaria, casado, tiene dos hijos, trabaja de obrero o empleado en el sector estatal, gana unos 150 dólares mensuales, y tiene un apartamento de dos habitaciones de unos 30 metros cuadrados. Todos sus ahorros bancarios se los comió la inflación. En verano no puede permitirse el lujo de ir a los balnearios del Mar Negro, como antes, porque no tiene dinero. Perdió además todas las facilidades que antes le brindaba el socialismo (círculo infantil, educación y medicina gratuitas, etc.). Ese individuo medio, no obstante, hace cuatro años votó por Yeltsin, porque entonces aquél era perseguido por los comunistas. Ahora, mirando la pantalla de su televisor, dice a su esposa sobre el mandatario: Mira, ese cabrón otra vez está borracho. Mira su forma de caminar. Apenas se mantiene de pie, el imbécil. Ha sido precisamente este elector el que ha mostrado su potencial, dos años y medio más tarde. Aquel día de diciembre salió a la calle, miró alrededor, vió los viejos basureros llenos de escoria, vió las calles llenas de baches y votó por un payaso, por un loco que tiene una receta radical para todo el mundo y para cualquier situación. ¿Son malos los ucranianos? Les lanzaremos la bomba atómica. Y ¿se comportan mal los musulmanes? Les derrocaremos en la guerra y limpiaremos las botas de nuestros soldados en el índico. ¿Falta dinero a la población? Vamos a bajar los precios del vodka y la kolbasa (salchichón, mortadela). A la comunidad internacional le preocupa enormemente si el impredecible elector raso quiere repetir su hazaña de volver a votar por Zhirinovski. Yo creo que la hora estelar del líder nacionalista ruso ya pasó. Ahora la mayoría no lo apoyaría porque respaldó la criminal guerra en Chechenia. Chechenia y la guerra de la mafia Desatar la guerra en Chechenia ha sido el error más grave de Yeltsin, por concepto y por la forma en que se realizó esa aventura. Toda la nación sufrió un choque viendo en las pantallas de los televisores los horrorosos cuadros de muerte y destrucción. Yeltsin esperaba subir su índice de popularidad entre los nacionalistas que se manifiestan por un Estado fuerte. Pero se equivocó, porque desde siempre su principal apoyo han sido las masas democráticamente orientadas. Las perdió por completo. Otro fracaso, de la misma envergadura, ha sido su impotencia para combatir el crimen organizado. Los rusos han quedado asombrados por la eficacia con que los agentes del FBI han podido detener, en un período tan breve, al culpable del atentado de Oklahoma. El presidente Clinton hizo a la nación la promesa de detener a todos los criminales y la cumplió ejemplarmente. El presidente Yeltsin en un sin número de ocasiones ha prometido a la nación encontrar a los asesinos de prominentes políticos, destacados periodistas e importantes empresarios. Nunca ha podido cumplir con su palabra. La policía nunca ha podido encontrar un solo asesino a sueldo. A ninguno de los miles que operan en todo el territorio nacional. El elector medio hace rato que se ha dado cuenta de que la palabra del Presidente no vale para nada. De una forma u otra, los cien millones de rusos saben sobrevivir en medio de una aguda crisis económica. Una buena parte ya está integrada en la sociedad de mercado libre, aunque ese mercado libre, como me dijo un amigo, tiene una sonrisa de bolchevique. Están vendiendo y comprando lo que pueden, sin leer los libros de los Chicago boys. Lo imperdonable aquí son tres cosas. A la belicosidad manifestada en Chechenia y a la impotencia para luchar contra la mafia se agrega la tercera, que está estrechamente vinculada con las dos primeras: corrupción desenfrenada.

Secta Aum Shinri Kyo: Conexión rusa

En Rusia se ha robado siempre. Al gran clásico de la literatura del siglo pasado le preguntaron en una ocasión: ¿Cómo viven los rusos? Respondió tranquilamente: robando. Quería decir: como siempre, más o menos. Pero tradicionalmente los principales acusados eran solo los empleados. Ahora la corrupción ha contaminado todos los niveles del poder. Los ministros, los diputados, los altos Generales del ejército hacen fortunas millonarias en meses, a veces en semanas. Al Ministro de Defensa, Pavel Grachev, lo llaman Pasha el Mercedes, porque todo el mundo sabe que le regalaron tres Mercedes Benz traídos de Alemania Oriental. El portavoz de la Cámara Alta del Parlamento, Vladimir Shumeiko, ha sido acusado de apropiarse de las ganancias de una empresa que debió suministrar productos lácteos a los niños rusos. Los productos, por supuesto, nunca han llegado al mercado. Un ministro pide a un periodista de 500 a 1000 dólares por entrevista. Qué hacer exclama es la inflación…. Un director de escuela pide al padre de 2000 a 3000 por el ingreso de su hijo. Si no, el muchacho no pasará los exámenes. En la época del comunismo robaban con cuidado porque tenían miedo. En el período de Stalin podían perder la vida, en la época de Brezhnev un puesto cómodo. Ahora nadie teme nada, no responde ante nadie, no está controlado por nadie. Muchos meses antes de que el mundo se horrorizara con la tragedia en el metro de Tokio, los rusos conocían la cara del gurú japonés Asajara por sus prédicas televisivas. Este individuo de extraña retórica para un ortodoxo ruso llegó a Moscú por primera vez en 1992 en vuelo charter. Para su actuación religiosa se le cedió el Palacio del Kremlin, la sala más prestigiosa de la capital rusa. Estuvo dando clases también en la Universidad estatal Lomonossov de Moscú. Había sido recibido por el Vicepresidente, en aquel entonces Alexander Rutskoi, y por el portavoz del Parlamento Ruslan Jasbulatov. Estas dos figuras han desaparecido del panorama político actual, pero Rutskoi declara ahora haber recibido la orden de atender al gurú japonés directamente del Presidente Yeltsin. Pero la persona que más aportó para inmortalizar la obra del maestro japonés ha sido el actual Secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Oleg Lobov. Con la intervención personal de Lobov, que anteriormente se reunió con Asajara en Tokio, la secta recibió en Rusia un reconocimiento oficial y unas libertades como ninguna misión diplomática o empresa extranjera hayan tenido jamás. A Asajara se le permitió crear sucursales en todo el territorio ruso, así como empresas comerciales, supuestamente con fines humanitarios. Se le brindó un acceso casi ilimitado a los medios de información masiva (entre ellos el Canal Uno de la televisión nacional) y el derecho de dirigir mensajes tanto al interior como al exterior del país. Para colmo, varias semanas después del envenenamiento masivo en Tokio, la policía japonesa descubrió que la secta había comprado varios helicópteros de transporte rusos y que algunos de sus miembros habían hecho practicas de tiro en campos de entrenamiento rusos. En cualquier país civilizado estas denuncias costarían el puesto al Secretario del Consejo de Seguridad. Oleg Lobov ni siquiera dió explicación alguna. La prensa rusa está llena de testimonios de que, tras las visitas de los japoneses a los despachos del Kremlin, quedaban olvidados abultados sobres y, a veces, incluso maletines. Los sobres aparecidos quedaban en los despachos de los Generales que casualmente llevaban armas a Chechenia hace dos o tres años. El separatista rebelde Dudaev había sido armado hasta los dientes por la misma élite militar rusa que ahora está tratando, sin éxito, de eliminarlo. Por supuesto, nunca lo lograrán, mientras el ejército esté en las manos de los ladrones. Los magos de Kremlin Hay un servicio que está supervisando los horóscopos del Presidente, está corrigiendo las auras de los dirigentes, crea el campo electromagnético favorable a los líderes de la nación, extrae del cosmos toda la información necesaria. Ese servicio se llama Servicio de Seguridad del Presidente de la República. El jefe del servicio, el general Korzhakov, es la persona tal vez más temible del momento en Rusia. Tiene una influencia extraordinaria sobre Yeltsin. Hace poco se hizo pública la carta que mandó Korzhakov al Primer Ministro Chernomirdin, con recomendaciones de cómo organizar mejor el control sobre los suministros de petróleo al exterior. Pero no se trataba de control estatal: Korzhakov tenía en la mente el control del aparato presidencial. Es decir, sugería crear una empresa independiente que se ocupara de suministrar una buena parte del petróleo. ¿Con qué objetivos? Según algunos analistas, para crear una caja secreta a disposición del aparato, a fin de financiar la campaña electoral y tomar las medidas necesarias si ese partido del poder pierde las elecciones. Todo el mundo tiene miedo a la mafia rusa. Pero ¿dónde está? Se encuentra por todos lados. Y uno de los centros se ubica en el Kremlin. Una gran revolución criminal, así llamó a su documental uno de los más destacados cineastas rusos. Y es cierto, el proceso aparentemente democrático de los años 1990 y 1991 se transformó en una evolución criminal, una corrupción universal y una degradación moral completa en los altos niveles del poder. La vocación por el espiritismo siempre ha sido señal de agonía. Así era en los tiempos del famoso Rasputín. Así es ahora. El futuro incierto Con todo eso, los rusos no perdemos la fe en el futuro. No tenemos más remedio que conservar las esperanzas. El equipo de Yeltsin hizo todo lo posible para preparar un ambiente electoral homogéneo. Declaró mil veces que él, el Zar Boris, era la única persona capaz de ser presidente, que no hay otros candidatos por ahora. Occidente cayó también en esa trampa, al apostar solo por Yeltsin, un exdirigente comunista con todos los hábitos del pasado. Pero, ¿acaso es incapaz una nación de cien millones de personas de presentar un solo candidato serio? Nadie lo puede creer. El proceso democrático en Rusia ha ido degradándose, pero floreció una prensa independiente, atributo de toda sociedad civilizada. Se ha conservado la libertad de expresarse sin tapujos, lo que constituye, por ahora, el freno más importante en el camino de los que quieren usurpar el poder. El equipo de Yeltsin está utilizando la amenaza de la posible victoria de Zhirinovski. Preguntan al pueblo: ¿acaso vivís tan mal? No hay guerra civil en Moscú. Hemos parado la inflación. El mercado está lleno. ¿Qué queréis que hubiéramos logrado en cuatro años? El pueblo quiere salir adelante. No está satisfecho con la posibilidad de elegir entre un fascista y un presidente paralizado e ineficaz, entre la dictadura y la democracia corrupta. En junio de 1990 el pueblo no votó por el reformista Yeltsin, sino en contra del comunismo. Ahora también será un voto negativo, y si el partido de poder no aplaza las elecciones o no las falsifica, la joven democracia rusa ganará, dando la oportunidad a otros líderes que no están comprometidos con el pasado.