Zubien Mehta en Madrid

Bajo el patrocinio de Ibermúsica, se presentó de nuevo en el Auditorio Nacional de Madrid la Orquesta Filarmónica de Israel, dirigida, como tantas veces, por el hindú Zubin Mehta, con un programa compuesto por la Sinfonía Praga de Mozart y la V Sinfonía de Mahler. La orquesta -sin ser una de las primerísimas es una muy buena orquesta, y el director es uno de los grandes maestros del momento. Sin embargo, en virtud del prestigio universal de ambos, la versión de la sinfonía mozartiana nos produjo una cierta decepción. Desde los primeros compases se percibía que al sonido le faltaba el especial encanto de Mozart; que la gracia infinita del genial austriaco brillaba por su ausencia, de suerte que, a la postre, fallaba el matiz, característica sustancial de la obra del maestro de Salzburgo, sin el cual su música deja de ser o se convierte en otra música.

Pero vayamos pronto a la sinfonía de Mahler. La batuta que antes parecía agarrotada se mostraba ahora elástica y flexible hasta lo inverosímil, y la orquesta, antes adormecida, despertaba prendida en ella. El director se había transfigurado.

La orquesta, por su parte, volvía a ser el extraordinario conjunto que en realidad es. La cuerda se mostraba, en el famoso allegretto, compacta, densa, prístina, y Mehta conseguía emocionantes vibratos, así como maravillas de gran virtuosismo en el rondó final. Y en los tutti, con el metal sonando redondo, empastado como en toda la sinfonía, logró plenitudes sonoras tan difíciles de conseguir.

Alma Mahler consideraba esta sinfonía como «su» sinfonía. Nos cuenta que durante algún tiempo Gustáv la mantuvo sólo para ella, que juntos la cantaban y tocaban al piano. Aquel amor entre Gustáv y Alma -en el que los momentos de serenidad se sucedían con las tormentas, las pasiones con la calma, incluso con instantes pueriles, que también ahondan en el amor es lo que Mahler refleja en esta sinfonía, más que en ninguna otra. Mehta, cuyas cualidades son reconocidas mundialmente, con la colaboración entregada de una gran orquesta, ha logrado una versión impresionante, recreando por los mejores caminos del arte el espíritu de la V Sinfonía…, tan compleja…, tan bella.