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Ver productos1 Jun 1991 - 3min.
Título: «En Mayerling, una noche…».
Autor: Néstor Luján.
Editorial: Plaza-Janés. Barcelona 1991, 303 páginas.
Precio: 2.400 pesetas.
En la noche del 29 al 30 de enero de 1889, ocurrió en un lugar de los bosques cercanos a Viena, llamado Mayerling, un hecho decisivo para la historia del siglo XX: la muerte violenta del príncipe heredero del Imperio austro-húngaro. Este suceso, nunca aclarado y que guarda una remota semejanza con lo ocurrido con Don Carlos, el hijo malogrado de Felipe II de España, es el antecedente remoto de la primera guerra mundial y de cien años de agitada historia europea.
Néstor Luján, periodista y narrador imaginativo, reconstruye en esta novela la misteriosa y sorprendente historia de lo que unos consideran crimen y otros suicidio, pero sobre lo que nadie puede aún emitir otra cosa que no sean hipótesis. Contando con esto, el autor se lanza a un juego tan audaz como válido en el terreno de la ficción: ya que se trata de investigar, de aclarar un misterio decimonónico, lo mejor es recurrir a los dos grandes detectives de la época: Hércules Poirot y Sherlock Holmes, dejando, eso sí, al doctor Watson fuera de la escena. Reclamado por el rey Leopoldo de Bélgica, suegro del príncipe fallecido, y por la emperatriz Isabel, anglófila notoria, ambos personajes llegan en el Orient Express a Viena, y allí de inmediato comienzan su tarea, entrevistando a todos aquellos personajes, reales o ficticios, que, como incluso el Dr. Sigmund Freud, pudieran saber algo sobre el infortunado príncipe Rodolfo y sobre la joven baronesa Mary Vetsera, de diecisiete años, de la que se dice que era su amante y que murió con él.
Las conclusiones son sorprendentes y dispares a las que el policía belga y el detective inglés llegan, y el modo en que las elaboran son el centro de una trama de intriga bien elaborada y atrayente a la que seguramente nada tendrán que objetar ni Agatha Christie ni A. Conan Doyle. Sin embargo, Néstor Luján no se limita a centrarse en los inquietantes enigmas de la famosa y trágica noche de Mayerling, por más que en sí mismos constituyan un valioso material novelístico. A la par que se refiere a ellos, traza un cuadro muy expresivo de cómo debió ser la capital austriaca a finales del siglo XIX, una Viena agonizante aunque risueña, escenario ideal para una corte amodorrada, un mundo «marchito y mecánico» donde la emperatriz Isabel (Sissi) y su hijo parecían ya muertos mucho antes de perecer, ambos de modo violento.
Con un estilo barroco, muy adjetivado para precisar al máximo los matices plásticos, se describe no sólo lo que se califica de «crueldad poética» de los últimos Habsburgo, sino el profundo vitalismo de una sociedad decadente que quiere gozar al máximo de los últimos momentos de placer que le serán concedidos en mucho tiempo. Exquisitos manjares, perfumados vinos, delicados olores, frases galantes y amores sutiles desfilan por estas páginas en las que la sombra tenebrosa de la muerte alterna con una alegre voluptuosidad sensual, tan efímera como luminosa.
Novelista antes que historiador, Néstor Luján sabe que, sin embargo, la realidad puede superar, por insólita, a la fantasía más fogosa, y, así, se apoya en ella de modo fundamental, aun sin seguirla fielmente.
Tras recorrer con Poirot y Holmes el itinerario personal y sentimental del conflictivo príncipe Rodolfo, incluyendo amigos, familiares y amantes, el lector se acerca al final intrigado y curioso, sabiendo que no es posible encontrar en él nada decisivo ni esclarecedor. A falta de una solución definitiva, se encuentra con varias hipótesis a elegir de todas ellas razonablemente aceptables como posibles explicaciones. Basta que los historiadores con el paso del tiempo no puedan hallar documentación suficiente para tesis más sólidas, esta novela, bien escrita, amena y ágil, constituye una brillante aproximación al tema, ingeniosamente construida y de amena lectura.