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Ver productosNew London Consort. Director: Philip Pickett. L’Oiseau Lyre. DECCA. CD 436718-2. Stereo. DDD
1 Feb 1995 - 3min.
Florencia fue uno de los focos artísticos más fecundos e influyentes de Europa durante la Edad Media y el Renacimiento y al mismo tiempo uno de los centros musicales más importantes.
No cabe duda de que los Médicis fueron, en gran medida, sus impulsores. El momento de mayor apogeo artístico se alcanzó durante la vida de Lorenzo el Magnífico (1449-92), al que los florentinos veneraron casi como a un rey. Había recibido una intensa educación musical y humanística, y creció rodeado no sólo de obras de arte, sino también de los propios creadores, así como de escritores y humanistas en general. Todo ello le proporcionó una fina sensibilidad y afición por toda clase de manifestaciones artísticas. Como mecenas gastó gran parte del patrimonio familiar en el patrocinio de obras artísticas, literarias y musicales.
Lorenzo de Médicis creó una Capilla musical en su propio palacio, para lo cual hubo de reclutar afamados músicos del norte de Europa, cantantes e instrumentistas de prestigio. Pero no se contentó con hacer una labor para la historia que fuera disfrutada en su momento por un selecto grupo de aristócratas y artistas, sino que auspició y fomentó la celebración de Festivales al aire libre que tuvieron una amplia resonancia popular. Las tres grandes ocasiones festivas para los florentinos —el Carnaval, el Calendimaggio (el 1º de Mayo) y los Trionfi en honor a San Juan, patrón de Florencia— se vieron engrandecidos de forma deslumbrante durante esta etapa.
El propio Lorenzo fue el creador literario y musical de bastantes de estos cantos, y estimuló a que otros artistas así lo hicieran. Aunque cada una de estas fiestas poseía géneros musicales y poéticos específicos, en todos ellos se cantaba a los dioses y mitos clásicos, según el ideal renacentista, y se exaltaban los placeres terrenales.
Muchos de estos cantos no han sido conservados, pues fueron destruidos con la llegada de Savonarola a Florencia. Coincidiendo con la decadencia en el poder de la familia Médicis, durante los últimos años de vida de Lorenzo, el dominico Girolamo Savonarola arremetió, desde el púlpito de San Marcos, contra los fastos profanos, e impuso un periodo de ascetismo y austeridad, suprimiendo el Carnaval y quemando libros y manuscritos musicales. Algunos años más tarde, los florentinos acabaron quemando a Savonarola y retomaron la tradición carnavalesca, aunque ya nunca con el esplendor de la etapa precedente.
Este disco presenta una serie de canciones burlescas y jocosas de carácter popular, magníficamente interpretadas, y danzas muy acertadas en su instrumentación. Asimismo se intercalan una serie de Trionfi, que se ofrecían tanto en San Juan como durante el Carnaval: consistían en representaciones de cierto espectáculo sobre hechos o figuras alegóricas de la mitología o de la historia antigua, que se escenificaban sobre unas vistosas carrozas. En este caso los textos cobraban mayor importancia y la música solía servir de apoyo a recitados o a los coros que alternaban con las distintas estrofas.
Philip Pickett es un magnífico intérprete de música antigua, riguroso y con buen gusto. Y a ello une el afán por recrear en sus versiones los aspectos más lúdicos de la música de aquel tiempo.