Sobre la manipulación técnica y médica del organismo humano

Luis Núñez Ladevéze

Título: Manual de Bioética general
Autor: A. Polaino-Lorente
Editorial: Rialp, Madrid, 1994
490 páginas, 5.825 pesetas


¿Cuál es el límite normativo de la manipulación del organismo y cómo ha de orientarse la atención médica? El estudio de la respuesta a esta pregunta ha desembocado en el interés por el estudio de la bioética, una nueva disciplina cuyo objeto es la aplicación de las normas éticas generales a los nuevos problemas suscitados por la descontrolada aplicación de la manipulación tecnológica y el desplazamiento de la atención médica a la aplicación de recursos químicos o quirúrgicos.

Un equipo de filósofos, científicos, médicos, psicólogos y psiquiatras, coordinado por Aquilino Polaino, catedrático de Psicopatología de la Complutense han confeccionado un denso y sistematizado Manual de Bioética General, el primero de los trabajos de esta naturaleza fruto de la colaboración interdisciplinaria que se publica en España. No es posible resumir en líneas tan denso y minucioso trabajo. Baste señalar que colaboran cerca de treinta profesores y especialistas universitarios que enfocan los diversos temas desde una perspectiva científica y ética común. Y tal vez sea esto lo más importante: la unidad de perspectiva y el intento de encontrar una fundamentación unitaria que sirva de base al desarrollo de la ética y aglutine una organización compartida de sus directrices orientándolas a la distinción entre lo que es una aplicación de las técnicas artificiales de manipulación del organismo éticamente lícitas y lo que no lo es.

No pretendo condensar tan importante contribución en indicaciones genéricas. Pero como lo que se intenta es distinguir un principio unitario que sirva de punto de referencia común y de criterio normativo, tal vez no esté de más subrayar que lo más sugerente, desde el punto de vista de los principios, de este valioso estudio, que no es un mero mosaico de colaboraciones, radica en el redescubrimiento de la pertenencia del hombre a un mundo natural del que procede y del que, ontológicamente, forma parte.

La radical disociación ilustrada entre espíritu y materia tuvo entre otras consecuencias la de que, separado el mundo del espíritu del natural, se perdiese el sentimiento de que la espiritualidad humana es tan natural en el hombre como en los demás seres es natural su carencia. Desde el punto de vista práctico, este radical divorcio entre espíritu y naturaleza condujo a separar tan tajantemente los productos del espíritu de los fenómenos naturales, que llevó a considerar la cultura humana como una gran construcción de ingeniería. El sueño del progreso ilustrado permitió creer que el homo faber convertido en homo creator construiría la moral, la política y el derecho con la misma facilidad que el arquitecto diseña la construcción de su obra y el ingeniero aplica el cálculo a sus proyectos.

En la época de la postmodernidad, resulta patente que es la razón científica una expresión limitada de la creativa racionalidad humana, la que necesita una orientación moral, y no al revés. El complejo y reciente desarrollo de la medicina artificial y de la manipulación genética, muestra que las objetivaciones de la ciencia no pueden servir de base para la fundamentación de la ética, pero resulta obvio que si hubiere algún fundamento objetivo y racional de la ética, habrá de servir de base para orientar moralmente las objetivaciones científicas y sus aplicaciones tecnológicas y médicas. En suma, ese esfuerzo racionalizador de la ciencia y la tecnología modernas, válido si es correctamente enfocado al servicio de la realización moral de los hombres, resulta, por sí solo, demasiado estrecho para encontrar un fundamento racional de la moralidad. De aquí sus fracasos.

Probablemente lo más profundo del Manual de Bioética general, coordinado y escrito en su tercera parte por Aquilino Polaino, sea esa insistencia en la posibilidad de fundamentar racionalmente un criterio objetivo de moralidad, la consideración del hombre como ser naturalmente personal, para lo cual ser un individuo humano significa ser natural y no artificialmente una persona cuya integridad personal o moral debe quedar preservada de cualquier técnica de manipulación.

Esa perspectiva unitaria es enfocada y aplicada en los distintos trabajos a los asuntos más concretos, de los que, sólo es posible hacer una relativa enumeración. El Manual está dividido en tres partes.

  1. La primera dedicada a la fundamentación de la bioética como disciplina especial de la ética es redactada casi íntegramente por Polaino y completada por el profesor Pardo Caballos.
  2. La segunda dedicada a la consideración del valor fundamental de la vida humana abarca un estudio de los problemas de la manipulación genética, por el profesor Santos Ruiz, las técnicas de reproducción y los trasplantes fetales, la esterilización anticonceptiva y la medicina prenatal.
  3. La tercera está dedicada a la ética en la práctica médica cotidiana y se abordan cuestiones como la relación entre el médico y el paciente, las relaciones interprofesionales de los médicos, el secreto médico, el consentimiento informado de los pacientes, la publicidad en la biomedicina, la atención, y la información al paciente terminal, el suicidio desde el punto de vista ético, el sentido del sufrimiento y del dolor.