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Javier Sánchez Serna, diputado de Unidas Podemos, miembro del Consejo Ciudadano Estatal de Podemos donde coordina las áreas de Educación y Universidad, intervino ayer en el Foro de Nueva Revista sobre “La visión de la universidad desde la política”. Dirige este foro académico de reflexión Rafael Puyol, presidente del consejo asesor de UNIR.

Sánchez Serna es el cuarto en esta serie de seminarios. Antes que él han intervenido representantes del PSOE (José Manuel Pingarrón), del PP (Jorge Sáinz González) y de Ciudadanos (Marta Martín Llaguno). 

Extractamos debajo algunas de las ideas más importantes pronunciadas por Sánchez Serna (la conferencia entera se puede seguir en este vídeo):

“¿En qué momento estamos? La universidad española está viviendo una transición desde lo que se llamó la universidad de masas a una universidad de tipo neoliberal, con mucha influencia del mundo anglosajón. Este cambio se está dando además en una época de fuertes turbulencias políticas y económicas que se han aprovechado para acelerar todo este proceso” (Javier Sánchez Serna).
“La universidad actual es mezcla de tres modelos diferentes: el modelo autoritario, heredado del franquismo, la universidad de masas de la transición, y las nuevas transformaciones hacia el modelo liberal” (Javier Sánchez Serna).
“Lo que más nos preocupa es la desigualdad creciente en el acceso a la universidad. El aumento de los precios de grado y de másteres en muchas comunidades ha sido muy abultado, en algunos másteres del 250 por ciento, que ha supuesto un enorme esfuerzo a las familias” (Javier Sánchez Serna).
“Se ha mantenido un colectivo enorme de profesionales con empleo precario, es decir, bajísimos sueldos e inestabilidad laboral. Este sistema favorece el “adelgazamiento” al que se somete a la universidad. Convertir la carrera académica en una sucesión de años de precariedad tiene efectos demostrados contra la autonomía universitaria así como contra la libertad de cátedra” (Javier Sánchez Serna).
“La globalización de tipo anglosajón, que empieza a entrar en crisis, ha llevado a una universidad como proveedora de servicios educativos terciarios, sometida a controles internacionales como las empresas: una novedad respecto de la universidad nacional de la década de los sesenta. Ha traído un mercado de la educación terciaria que compite por los mejores alumnos, a nivel internacional, por medio de rankings o índices de calidad que caen bajo lo que se llama “universidad de la excelencia”. Deberíamos tener un debate público, un debate social, sobre qué entendemos por “universidad de la excelencia”… Se está descargando en las agencias decisiones que tendrían que corresponder al Estado, al debate social” (Javier Sánchez Serna).
“La forma de implementar Bolonia ha servido de excusa para introducir reformas de calado que han ido mucho más allá de los objetivos de homogeneidad y coordinación que se planteaban como necesarios” (Javier Sánchez Serna).
“Tanto el Estado central como las autonomías intervienen en el gobierno de las universidades controlando la financiación… las plazas académicas y las titulaciones” (Javier Sánchez Serna).

Propuesta de Unidas Podemos para la universidad: una universidad cooperativa

“Orientar la universidad a la investigación no se opone, todo lo contrario, a la enseñanza, que debe ser el elemento central en el grado” (Javier Sánchez Serna).
“La investigación está lastrada por la baja financiación, por la atomización de los grupos de investigación y la falta de centros y espacios donde se generen sinergias de investigación con masa crítica suficiente” (Javier Sánchez Serna).
Una universidad colaborativa, que es lo que estoy defendiendo, no es lo que suele entenderse como una universidad de excelencia sostenida bajo el principio de apoyar cada vez más a los más destacados y cada vez menos a los presuntamente retrasados. La universidad constituye una ecología compleja de saberes donde las diferencias no son siempre diferencias en calidad, medidas en impacto internacional, sino también en diversidad de capacidades (Javier Sánchez Serna).
La atención a la calidad de la enseñanza debe ser un eje fundamental. La enseñanza se degrada por la proliferación de contratos precarios, de figuras como los falsos asociados, sin incentivos para la renovación pedagógica y convertida en un mero servicio más de esa universidad de excelencia. Por eso, pensamos que debemos generar una tensión permanente para la mejora de la actividad docente (Javier Sánchez Serna).
Incentivos a la calidad pedagógica: mayor cooperación del profesorado, ánimo cooperativo en las clases, entre profesores, no de inspección; un sistema de cooperación por pares, y los alumnos también participarían en el control mediante reuniones abiertas, no solo mediante encuestas. Deberíamos avanzar también en sistemas de contratación basado en las actitudes docentes. Podría haber un sistema de tutorización del profesorado joven (un MIR educativo) y se podrían potenciar cursos cortos de formación docente (Javier Sánchez Serna).
“¿Qué significa la calidad del sistema? … Proponemos calidad de la educación basada en modelos cooperativos; calidad en la investigación, más allá de la publicación por la publicación, y una calidad de la transferencia. Hay que reformar, pues, la evaluación de la calidad, se ha de incluir que se logre valorar el impacto social de las universidades en el territoriocómo está contribuyendo la universidad al desarrollo de una ciudad, de una comunidad, de un país” (Javier Sánchez Serna).
“Esta reforma de la calidad no se puede realizar sin subir la financiación. Se apuesta ahora por la autofinanciación de las universidades. No hay por qué negar la financiación privada, en particular la que nace como contraprestación por investigación y mecenazgo, pero las universidades públicas no pueden desatender su función esencial de ampliar las oportunidades de las clases más desfavorecidas y ello no puede hacerse sin una fuerte financiación estatal como parte de la política de derechos sociales” (Javier Sánchez Serna).
“Nuestro programa define una modalidad que puede garantizar el control público así como los acuerdos y consensos sobre financiación. Se trata de la figura de los contratos programa. Definen una gestión de la universidad por programas a largo plazo de los que se puede y se debe rendir cuentas para que continúe la financiación. La financiación pública de la universidad no puede estar sujeta a los ciclos políticos por la incertidumbre que introducen en la planificación; tendrían que ser independientes de esos cambios políticos” (Javier Sánchez Serna).
“La democracia universitaria:  la universidad es una comunidad cooperativa basada en el control mutuo y también en la democracia deliberativa. El principio de corresponsabilidad debe extenderse a todos los niveles y con él la democracia a todos los niveles” (Javier Sánchez Serna).
“Los consejos sociales son teóricamente el órgano de conexión entre la universidad y su entorno pero ahora tienen más bien una función pasiva, poca capacidad de tomar decisiones y de realizar una tarea de monitorización y control. Por otra parte, su composición es discutible. Se tiende a proponer a grandes empresarios con la ilusión hasta ahora poco correspondida de que pueden atraer financiación extra para la universidad. Muchos de sus componentes apenas conocen la universidad. Entran como observadores más o menos externos sin una vinculación efectiva. En Murcia, por ejemplo, cuya Facultad de Medicina estará entre las cinco primeras de España, finalmente el Consejo de Universidades decide que se apruebe el título de Medicina para una universidad privada, en este caso la UCAM, sin quirófanos, sin cuerpos, y la persona que dio el voto de calidad finalmente estaba en la anterior legislatura en la comisión de universidad propuesto por el PP, era del PP. Con lo cual estamos viendo cómo los consejos sociales se convierten también en esas puertas giratorias que tanto hemos criticado” (Javier Sánchez Serna).
La universidad está en transición en un país que seguramente está abocado a una segunda transición. En el peor escenario, la universidad española corre el riesgo de incorporar los peores vicios del pasado sin abrirse a las nuevas oportunidades de futuro. Sería quedarse con el modelo anglosajón de excelencia sin cambiar el marco obsoleto de la universidad de masas y traduciendo la excelencia en prácticas hipócritas y claramente excluyentes” (Javier Sánchez Serna).

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