Andrés Ollero: «Y parece que fue ayer»

«Da la impresión de que ha ido cuajando un acostumbramiento, que facilita en la sociedad mayores tragaderas» ante la corrupción política, afirma Ollero

Congreso de los Diputados (Madrid), en 2023. Autor: Javier Pérez Montes. CC vía Wikimedia Commons
Congreso de los Diputados (Madrid), en 2023. Autor: Javier Pérez Montes. CC vía Wikimedia Commons
José Manuel Grau Navarro

Andrés Ollero (Sevilla, 1944) es jurista, catedrático de Filosofía del Derecho y ex magistrado del Tribunal Constitucional (2012-2021).

Avance

Además de los méritos arriba condensados en su minibiografía, Andrés Ollero fue también parlamentario durante más de diecisiete años. En su último libro, Y parece que fue ayer, medita sobre su experiencia política como diputado, con el foco en la IV y sobre todo en la V Legislatura (1993-1996), la última del Gobierno socialista de Felipe González. Le basta situarse en esas dos de sus cinco legislaturas, las últimas que vivió desde la oposición, «para encontrar no pocos precedentes de lo que hoy parece espantar».

En su libro, Ollero reivindica el papel del diputado, cuya función, como pone de manifiesto su propia labor como portavoz de Educación y Universidad en el PP, va mucho más allá de obedecer acríticamente las órdenes de la dirección del partido, cuando hay interés y ganas de trabajar.

ArtÍculo

Queredme menos pero votadme más». Es una frase que se atribuye al expresidente Adolfo Suárez. No le sirvió de mucho. Se desgastó Suárez en la política y se hundió su partido, la UCD, con el que había ganado las elecciones de 1977 y 1979. Presentó la dimisión en 1981. Los intentos de liderar la derecha con el partido que él fundó, el CDS, fueron un fracaso. Así que la llegada del socialista Felipe González al poder estaba cantada y sucedió en 1982. Felipe blasonaba, dice Ollero, «cien años de honradez». Gobernó con poder casi absoluto desde diciembre de 1982 hasta mayo de 1996, cuando fue sustituido por José María Aznar, tras las elecciones generales de marzo de 1996.

Andrés Ollero: «Y parece que fue ayer». Tirant lo Blanc, 2026
Andrés Ollero: «Y parece que fue ayer». Tirant lo Blanc, 2026

«Dada mi edad —narra Ollero—, tuve la oportunidad de ser testigo de […] aquella última [legislatura] del gonzalato, de la que hoy se recuerdan solo aspectos positivos». Porque la sorprendente situación de este 2026 ha llegado a «represtigiar a quienes —por entonces, tan vilipendiados como los de ahora— se benefician del eficaz indulto del olvido». Ollero subraya: «Da la impresión de que ha ido cuajando un acostumbramiento, que facilita en la sociedad mayores tragaderas. Hace ahora cinco lustros había comenzado ya a haber altos cargos en la cárcel, pero todavía nadie consideraba constitucional una amnistía».

Volvemos a Felipe González. Apunta Ollero que al desgaste normal en sus tareas de gobierno, se fueron acumulando problemas adicionales. «Los primeros brotes de corrupción, iniciados con el caso Juan Guerra, cobraron mayor espectacularidad con el de Roldán, dada su ubicación en el seno del gobierno». Luis Roldán Ibáñez, socialista, director general de la Guardia Civil, señala Ollero, batió plusmarcas de corrupción, «antes de que Ábalos popularizara a sus sobrinas». A eso se sumaba «la constante erosión del azote terrorista y el recurso a fórmulas fuera de la ley en el intento de ponerle freno» al terrorismo de ETA, que dejaron también su huella.

Detalla Ollero, de aquella última época de Felipe González, también la falta de escrúpulos entre los socialistas para mangonear con el dinero público, con ocasión de la Exposición Universal de Sevilla (1992). Entre las empresas que por allí circularon, «no faltó una a la que le fue particularmente fácil prosperar: recibía un porcentaje de todos los contratos, aunque no hubiera aportado nada a su gestión. Casualmente su consejo de administración se lo repartían entre Viajes Ceres, que se había hecho famosa por sus trajines políticos, y un grupo en el que no faltaban sonoros apellidos aristocráticos». Sevilla había sido sede de una exposición presuntamente universal, «en la que no fue nada fácil que se expusiera todo. Se me encargó por el presidente de mi grupo parlamentario el control de lo ocurrido. Costó Dios y ayuda que se acabaran exponiendo las cuentas».

Se intentó colonizar el poder judicial, añade Ollero, tras haber defendido el PSOE durante años un autogobierno judicial. Hizo el PSOE propia una enmienda minoritaria para provocar una sobrerrepresentación de la asociación ideológicamente afín. De ahí «derivó una modificación de la interpretación hasta entonces vigente de la Constitución sobre la elección de vocales del Consejo General». Por si fuera poco, se pretendía «trasplantar a este ámbito lo ya experimentado en el universitario, eliminando en él todo asomo de mérito y capacidad». Hubo también progresiva colonización de la Administración, «que contó con un llamativo adelanto de la jubilación de funcionarios, para dar entrada a nuevas cohortes».

En el ámbito educativo, se extinguió el prestigioso cuerpo de catedráticos de bachillerato y se puso en marcha un nuevo sistema educativo con la LOGSE, «implantada precipitadamente y bien pronto falta de la adecuada financiación». En la universidad, con la nota dominante de «escasa afición a los principios de mérito y capacidad», se dio paso al «problema de un acceso endogámico del profesorado», evitando cuidadosamente todo atisbo de buena competencia para elegir a los mejores para una determinado puesto.

Conclusión

En 1996 reinaba la sensación de agotamiento de un programa de Gobierno que en su día había ilusionado. Se intuía el descarrilamiento socialista. Para Ollero, «no es difícil encontrar en esa legislatura de 1993 un paralelismo, salvando indudables distancias, con la actual, heredera de un golpe de Estado en trance de amnistía». Puede que la actual resulte más llamativa, «por una notable degradación de la clase política y todo lo con ella, directa o indirectamente, relacionado».

En este ensayo, finalmente, Ollero pone de relieve la importancia de un trabajo bien hecho de oposición parlamentaria, machacón, que insista en los temas, y que busque superar los intentos de omisión y opacidad de la clase política gobernante.

Más información

Ollero, Andrés. (2026). Y parece que fue ayer… La legislatura del agotamiento del cambio. Valencia: Tirant lo Blanc.

Crédito de la imagen: Congreso de los Diputados (Madrid), en 2023. Autor: Javier Pérez Montes. CC vía Wikimedia Commons