El arte español en Europa

S.A.R. el Príncipe de Asturias, don Felipe de Borbón y Grecia, presidió en el palacio Rohan de Estrasburgo la inauguración de una amplia muestra de piezas elaboradas en la Real Fábrica de Cristales de La Granja, seleccionadas de entre las más valiosas y significativas para conocer el nivel de las artes decorativas en España durante los siglos XVIII y XIX. La exposición, inaugurada por don Felipe de Borbón el 11 de febrero, permanecerá abierta hasta el 10 de marzo. El acto se encuadra en el programa de manifestaciones culturales que acompañan la actual presidencia española del Comité de Ministros de la organización de los «24», cumpliendo fines de promoción del arte, la ciencia y la técnica españolas en Europa.

Redacción NR

Las cerca de 200 piezas seleccionadas y expuestas en la muestra del palacio de Estrasburgo vienen a aclarar ciertos aspectos de la polémica sobre la industria y la técnica españolas, cuya importancia ha sido rebajada, cuando no negada, por considerarla inexistente en los siglos XVIII y XIX. Lo cierto es que, con la llegada de los Borbones a España, se observa un cambio muy acusado en las costumbres, modas y gustos artísticos de la Corte, indudablemente influenciada por Francia. La sobriedad de los Austrias será reemplazada por el refinamiento y el lujo de la dinastía borbónica. Los nuevos palacios y residencias reales exigían unas condiciones difíciles de satisfacer por la industria artesana española, por lo que era necesario adquirir en el extranjero (sobre todo en Francia e Italia) los productos adecuados a los tiempos. El rey Felipe V deseó muy pronto modernizar las técnicas y labores artesanas desarrolladas en España, favoreciendo la creación de manufacturas e industrias mantenidas por la Corona. Muy cerca de una de las residencias favoritas del rey, en La Granja de San Ildefonso, el año 1736, se ponen las bases de lo que pronto será la Real Fábrica de Vidrio y Cristal de La Granja, gracias a la instalación de sus talleres de vidrio de dos artesanos catalanes, Ventura Sit y Carlos Sac, acogidos a la protección de la Corona. En un principio, se trataba de fabricar preferentemente vidrios planos transparentes con destino a los ventanales de los palacios en construcción o en proyecto, que se ajustaran a las medidas y dimensiones de los nuevos estilos arquitectónicos. Pronto pudo comprobarse que la decoración de los palacios y las necesidades de utillaje y vajillas planteaban la conveniencia de ampliar la gama de productos hacia su vertiente artística, por lo que se constituye la Real Fábrica de Cristales con el fin de producir todo tipo de labores de vidrio y cristal, desde los ya mencionados vidrios planos para ventanales y galerías hasta las grandes lámparas de cristal para los salones, espejos artísticos, vajillas y juegos de cristalería, opalinas de adorno y hasta lentes de óptica de precisión, como anteojos, espejos de aumento y disminución, «lunetas para vista corta» y lupas de aumento «para leer en casa».

El modelo francés

Las pautas seguidas por los encargados de llevar adelante el proyecto real tuvieron presente las normas y propósitos de la Manufactura Real de Espejos de Francia, bien conocidos por el rey Felipe V, quien estaba dispuesto a crear en España una industria independiente, propia y sin nada que envidiar a las mejores de Europa en su género. Sin embargo, en un primer momento se vio la conveniencia de introducir en nuestro país artesanos y orfebres extranjeros, capaces de impulsar los primeros trabajos y enseñar a los maestros españoles las técnicas celosamente guardadas en la fabricación de vidrio y cristal. Los primeros maestros vidrieros de La Granja fueron, pues, franceses, seguidos por nuevas incorporaciones de alemanes que se ocuparon de crear y desarrollar distintas especialidades en el arte del vidrio y del cristal.

Las secciones recibían el nombre de los nacionales de origen, así que podían encontrarse denominaciones como la Fábrica de Labrados, o de los franceses, o la de «entrefinos» o de alemanes, que introdujeron el vidrio cristalino del tipo de Bohemia. Con el paso del tiempo, maestros españoles y artistas del país, una vez asimiladas las técnicas modernas, no tardaron en incorporar su propio genio creador expresado en los colores, motivos ornamentales y métodos de tallado que dieron a los productos de La Granja originalidad, finura y una calidad muy elevada, por lo que su exportación a otros países europeos proporcionaba sustanciosas ganancias y daba clara idea de la perfección lograda por la industria del vidrio y cristal artístico en nuestro país.

Los maestros artesanos reclutados con destino a la Real Fábrica de Cristales de La Granja, con sus nombres ya españolizados, fueron Dionisio Sibert, su hijo Carlos y su hermano Juan Sibert, originarios de Francia; los hermanos Elder, de Suecia, y los Brun, de Alemania. El taller de grabado estaba dirigido por el noruego Juan Wenceslao Guba, acompañado por su hijo Juan Francisco, y el de esmaltes por el alemán Juan Haly. Años más tarde, cuando la Real Fábrica ya ha logrado notoriedad fuera de nuestras fronteras, se produce la incorporación de una de las mayores celebridades de su género, el inglés Joshua Ketilby, que introduce su fórmula para la obtención del famoso «cristal inglés», el «flint-glass», codiciado en toda Europa.

Es evidente que en la Fábrica de Cristales de La Granja se combinan las mejores técnicas europeas a las viejas tradiciones artesanas españolas, en una síntesis de valores que aluden a esa unidad de arte y cultura tan característica de Europa, a pesar de rivalidades, celos y duras competencias, que tampoco faltaron respecto a los productos salidos de La Granja.

Vidrio y cristal

La exposición abierta en Estrasburgo, donde se exhiben muestras del cristal de la Real Fábrica, cumple una doble misión: testimonial y artística, demostrativa de la presencia europea de España, mantenida durante siglos a través de las dos dinastías que se sucedieron en el trono: Austrias y Borbones, reencontrada hoy con la pertenencia a las organizaciones y estructuras políticas y económicas europeas.

El Gobierno español, a través de los Ministerios de Asuntos Exteriores y de Cultura, junto a la Fundación Centro Nacional del Vidrio, ha facilitado los medios para la exposición del Palais Rohan, en Estrasburgo, procurando ofrecer, junto a la muestra de objetos de vidrio y cristales artísticos, la historia de la Real Fábrica de Cristal de La Granja, describiendo las técnicas utilizadas, gráficos y planos de la maquinaria, moldes de soplado y métodos de pulimento de espejos, que alcanzaron gran prestigio en Europa. Piezas de vidrio y cristal que, junto a los documentos complementarios, podrán ser admirados en Estrasburgo e incorporarse con toda justicia a la historia de las últimas industrias artesanales, desplazadas en el siglo XIX por las nuevas producciones en serie. ■