Novedades discográficas

María José Fontán

Colección Glenn Gould

Obras: Obras para piano y orquestales de varios autores.
Intérpretes: Glenn Gould, piano y director, junto a otros intérpretes.
Edición: SONY CLASSICAL. 17 CD’s, 12 VHS y 6 LASER DISC.


Coincidiendo con el 10.º aniversario de la muerte de Glenn Gould, Sony Classical ha publicado una colección muy completa en compact disc, vídeos y laser disc, de la polifacética obra del excepcional pianista.

Aunque él mismo no se autodefinía como pianista, sino como un comunicador, un compositor y un escritor canadiense que toca el piano en sus ratos libres, lo cierto es que Glenn Gould ha sido probablemente el mejor pianista de la historia de Canadá. Y en efecto su obra no se circunscribe sólo a la interpretación pianística, pues fue también organista, clavicembalista, director de orquesta, compositor y músico teórico, además de productor de radio y televisión, actor, presentador y animador, ensayista y escritor satírico. Poseía un carácter tan crítico y una personalidad tan fuera de lo común, que le hacían adoptar una actitud provocadora en cualquier campo de su actividad.

Cuando a los 32 años decidió retirarse de los escenarios y dejar a un lado la carrera concertística que venía desarrollando desde los 14, causó cierto estupor en los círculos musicales. Era 1944 y por aquel entonces ya era bastante conocido y su fama, sobre todo en Estados Unidos era similar a la que habían alcanzado músicos como Leonard Bernstein, con quien trabajó muy a menudo. Decidió que a partir de entonces sólo se dedicaría al mundo de la radio, de la televisión y a las grabaciones. La agotadora vida del intérprete en constantes giras no le atraía demasiado, ni tampoco el calor del público le suponía un estímulo tan grande como para renunciar a otras actividades que le interesaban mucho. De este modo pudo dirigir y realizar películas para el cine y la televisión, programas musicales, componer y escribir numerosos ensayos sobre música y sobre sí mismo (Entrevistas con Jonathan Cott, 1977; El último puritano, 1983; y Escritos I, II y III, reunidos por Bruno Monsaingeon, 1985-86). Un gran número de artículos entrevistas y programas documentales forman junto a sus grabaciones parte muy importante de su legado.

Era un hombre excéntrico, aunque él confesara lo contrario, pero sabía que sus manías despertaban mayor atención por parte de la prensa que sus dotes interpretativas. Lo más llamativo era su personalísima técnica pianística, pues se sentaba excesivamente bajo ante el teclado, lo que le hacía adoptar una postura encorvada y mover sus largos dedos de forma poco ortodoxa pero consiguiendo a pesar de ello una sonoridad muy cuidada, en general muy ligera, y gran variedad de matices. Acostumbraba a calentarse las manos antes de cada concierto en un recipiente con agua caliente en lugar de hacer ejercicios como otros pianistas. Mientras tocaba el piano o dirigía, canturreaba y hacía ruidos, y así lo atestiguan muchas de sus grabaciones. Resultan muy interesantes y divertidos estos vídeos publicados que nos acercan más a la personalidad de este increíble pianista, y sentir por él la misma fascinación que quienes le conocieron.

Su interpretación de la música de Bach ha sido siempre muy aplaudida, y muy especialmente las Variaciones Goldberg BWV 988, cuyas dos versiones grabadas (junio 1955 y septiembre 1982) son hoy de obligada referencia. Adoraba la música de Beethoven y de hecho fue con el 4.º Concierto para piano y orquesta con el que realizó su debut a los 13 años. Algunas de sus versiones han sido bastante polémicas, como la que llevó a cabo de la Sonata Appassionata de una lentitud excesiva, con la que nunca se supo qué quería demostrar. Hizo transcripciones para piano de algunas Sinfonías beethovenianas y grabó las que hiciera Liszt de la Quinta y la Sexta. Son inmejorables sus versiones de los ciclos de variaciones para piano de Beethoven, como las alegres Variaciones de la Heroica Op. 35, y las profundas Variaciones en Do menor.

Glenn Gould era esmerado en su interpretación de música de cámara y grabó junto a artistas como Yehudi Menuhin (Sonata n.º 4 para violín de Bach y Op. 96 de Beethoven) o Leonard Rose (Sonata para violonchelo y piano Op. 69 de Beethoven), a los que al mismo tiempo que tocaba hacía gestos para dirigirles.

Incomprensible para muchos fue que excluyera totalmente de su repertorio autores románticos como Schubert, Schumann, Liszt, Chopin o Rachmaninov, por considerarlos muy amorosos. Sin embargo cultivó autores tan poco trabajados como los clavecinistas ingleses Bird, Sweelink o Gibbons. Tenía en su repertorio obras de Grieg, Bizet, Sibelius y, demostró su entusiasmo por las Sonatas de Hindemith y las primeras obras de Strauss, además de una adaptación pianística de su ópera Elektra.

Fue la de Glenn Gould una vida musical llena de anécdotas por sus rarezas, su pose irónica y sus constantes contradicciones. En cierta ocasión en una reunión de profesores de música declaró: Concededme media hora de vuestro tiempo y de vuestra atención y enseñaré a cada uno de ustedes a tocar el piano, pues todo lo que se necesita saber sobre el piano se puede enseñar en media hora. Sólo desde su privilegiada situación al poseer un gran talento musical y ser un pianista fuera de serie podía hacer comentarios de ese estilo. Gran parte de la razón tenía igualmente cuando afirmaba en una entrevista que no comprendía cómo se podía practicar el piano durante siete u ocho horas diarias, pues debía resultar aburridísimo. Confesaba Glenn Gould que cuando debía preparar unas obras para grabarlas, tan sólo se dedicaba a ellas unos meses antes, estudiando ante todo la partitura de forma intelectual, es decir, sólo cuando las había desentrañado nota por nota, se sentaba ante el piano para poner en práctica esa profunda reflexión, pero nunca más de una o dos horas al día. El resto del tiempo pensaba constantemente en ellas, pues según él, sólo cuando se tiene verdaderamente claro cómo se quiere tocar una obra se consigue el resultado deseado.

Su atrayente personalidad, sus versiones en algún caso polémicas y en su mayoría extraordinarias, lo infrecuente de su repertorio, su afán perfeccionista, el ser un artista tan polifacético y su mítica retirada de los escenarios, además de sus irónicos comentarios y escritos, hacen que Glenn Gould ocupe un lugar destacado en la música de este siglo.

Su contribución más personal ha sido el trabajo realizado en el mundo audiovisual, no sólo con sus grabaciones sino con los programas musicales tan innovadores para su tiempo, en los que aplicaba a la música elementos totalmente extramusicales, creando en suma un nuevo concepto multidimensional del arte musical.

Glenn Gould siempre entusiasta con los progresos en la técnica del registro sonoro habría aplaudido el trabajo de reelaboración digital de sus grabaciones, con la nueva tecnología de alta definición (20 bits) de la que hace gala con excelentes resultados la casa Sony. A esta primera serie le seguirá a lo largo de este año 93 una segunda parte de la colección Glenn Gould con programas de vídeo adicionales y algunas grabaciones inéditas de este enigmático pianista.

Seis Sonatas para violonchelo Op. 5

AutorFrancesco Geminiani (1687-1762)ObrasSeis Sonatas para violonchelo Op. 5IntérpretesAnthony Pleeth, violonchelo; Richard Webb, violonchelo continuo; Christopher Hogwood, clave, junto a otros intérpretes.EdiciónL’Oiseau-Lyre. 433 192-2. ADD.

Francesco Geminiani fue más conocido en su época como violinista que como compositor, pues sus obras no fueron bien comprendidas. Tartini le llamaba el furibundo Geminiani, y en general fue víctima de críticas muy negativas por parte de sus contemporáneos y de los historiadores más cercanos.

Había sido alumno de Corelli y recibió algunas enseñanzas de Scarlatti. El renombre de sus maestros ensombrecía su obra y sus sonatas se comparaban constantemente a las de Corelli, considerado como un verdadero maestro en la composición de sonatas y concerti grossi. No componía habitualmente óperas, excepción hecha de su Bosque encantado, y pasó desapercibido en esos medios tan influyentes.

Después de ocupar el puesto de primer violín y director de la orquesta de la corte de Nápoles, y tras algunos conciertos con éxito en Italia, marchó a Londres en 1714. Allí junto al propio Haendel como acompañante, dio algunos conciertos en la corte, donde consiguió tanto aprecio como violinista que varios aristócratas ingleses le acogieron bajo su protección.

Enseguida se valoraron sus dotes de profesor y en 1733 cuando viajó por primera vez a Dublín, consiguió un gran número de alumnos. Allí decidió quedarse.

De nuevo en Londres en 1755, le ofrecieron la dirección de orquesta del conde Coote en Dublín y allí se quedaría hasta el final de su vida.

Grabaciones como ésta de Christopher Hogwood de tan cuidada interpretación rinden un merecido tributo a Geminiani. Sus contemporáneos no dudaban en criticar su falta de interés por la música de escena y decían que sus obras aunque elegantes y adornadas, no contenían ninguna huella de la genialidad que exigía la música dramática, ni denotaba tampoco el menor esfuerzo por mostrar que sabía asociar la música a la poesía o traducir sentimientos en música (John Hawkins). Como violinista era gran virtuoso pero al tocar con orquesta resultaba difícil seguir sus aceleraciones o disminuciones de tiempo, no indicaba ni las cadencias ni los rubatos lo que le acrecentó la fama de brillante intérprete.

La mayor parte de sus obras son piezas para cuerda (sonatas, concerti, y adaptaciones de Corelli), o tratados sobre interpretación y sobre el acompañamiento. La Op. 5 es una colección de seis Sonatas en tres tiempos para violonchelo y clave, de la que realizó posteriormente una adaptación para violín, que también fue publicada.

En estas bellísimas Sonatas se aprecian esas irregularidades que le criticaron y que les dan un aire de improvisación, donde no se repiten los temas, ni las melodías están estructuradas en la forma de pregunta-respuesta. En nuestros días son estos aspectos los que más se valoran, y lo que se considera más original en la obra de Geminiani.

Hogwood es un gran intérprete de música antigua y de la época del barroco. Su trayectoria artística está marcada por el rigor tanto instrumental como técnico y estilístico. No es menos rigurosa esta preciosa grabación de un autor infrecuente, que contribuye justamente a difundir su obra y a situarla en el lugar histórico que le corresponde.