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Ver productos1 de marzo de 1990 - 4min.
El Centro de Estudios de Política Exterior, que dirige Santiago Mora-Figueroa, ha tenido el acierto de dar a conocer en España el Informe para la Comisión Trilateral sobre las Relaciones Este-Oeste, realizado en abril de 1989 por tres grandes hombres de Estado: Valéry Giscard D’Estaing, ex presidente de Francia; Yasuhiro Nakasone, ex primer ministro de Japón, y Henry Kissinger, ex secretario de Estado de los Estados Unidos. Para completar esta tarea ha contado con el brillante concurso de un prologuista como Miguel Herrero de Miñón, miembro distinguido de la propia Trilateral, cuyo preámbulo tiene valor en sí mismo, contribuyendo de manera sobresaliente a explicar qué es la Comisión Trilateral y cuál es el proceso de reflexión y práctica política en que el Informe se inserta. A este respecto, Herrero subraya, entre otras cosas, lo siguiente:
Norteamérica, Europa Occidental y Japón tienen intereses básicos comunes, pero también otros diferentes y aun opuestos, cuya coordinación es imprescindible para la eficacia de sus políticas y sólo puede ser obtenida mediante un permanente esfuerzo de consenso. Un consenso que, en este caso, como siempre, no es transacción, sino convicción y superación de lo conflictivo en algo que no lo resuelve, sino que lo disuelve en planos más elevados.
El Informe es un buen ejemplo de la trilateralización característica de las relaciones internacionales occidentales, desde los años setenta y cada día más. Segundo, el Informe responde a una opción política de la que penden las estrategias económicas. Tercero, el Informe merece una reinterpretación a la luz de los últimos acontecimientos.
Estas tres áreas tienen una homogeneidad básica fundada en el sistema constitucional y pluralista, tal como la definió en su día Raymond Aron, el desarrollo de alianzas concretas, como la OTAN, y el Tratado de Seguridad EE UU-Japón. De suerte que el concepto de Occidente, en palabras de Miguel Herrero, no es ya un concepto geográfico, sino político-cultural, en cuya virtud se trascienden pesimismo etimológicos de ente heideggeriano y se expresa una realidad histórico-existencial.
Entrando ya en el asunto crucial de la perestroika, Herrero señala que las motivaciones de la misma son económicas, debidas al fracaso rotundo del socialismo real para hacer progresar a la URSS… Pero es política la voluntad de mantenerla como superpotencia, así como la adopción de las medidas de reforma interior necesarias para ello, lo cual exige la normalización de las relaciones exteriores.
En este punto, el prólogo se transforma en epílogo. El autor se pregunta, en efecto, ¿qué ha variado tras la discusión en París de este Informe? La respuesta, abreviada, concluye que en la URSS la perestroika se enfrenta a dificultades apenas superables. Las reformas económicas no son viables sin reformas políticas cuyos efectos a corto plazo impiden aquellas. Simultáneamente, la liberalización política y social exigida por etc.
Título: Relaciones Este-Oeste
Autores: V. Giscard D’Estaing, Y. Nakasone y H. Kissinger (Prólogo de Miguel Herrero de Miñón).
Editorial: Tecnos. Centro de Estudios de Política Exterior, Madrid, 1989, 110 páginas
Precio: 500 pesetas.