La gran ilusión

Alberto Míguez

Título: «El sueño de Einstein.»
Autor: Barry Parker.
Editorial: Cátedra, Madrid, 1990, 322 páginas.
Precio: 1.375 pesetas.


El libro presenta tres partes claramente diferenciadas. En la primera, se describe la teoría general de la relatividad y el macrocosmos. A continuación, se analiza el microcosmos, o sea, el mundo de las partículas. Finalmente, se estudian las recientes teorías sobre la unificación de campos. Precisamente, la gran ilusión de los físicos ha sido la de conseguir elaborar una teoría unitaria del Universo.

Hoy podemos afirmar que el sueño parece hacerse realidad, o, mejor dicho, que se hará realidad en una fecha no demasiado lejana. Una serie de teorías han aparecido, tales como la de la supergravedad, las supercuerdas, las teorías de gran unificación (TGUs) o la teoría de los Twistors. La supergravedad es capaz de predecir muchas de las partículas cuya existencia conocemos en estos momentos, como los quarks, pero predice otras que todavía no han sido observadas, como son los electrones y los winos. También las TGUs han conseguido, en los últimos años, determinados éxitos. Ahora cabe preguntarse: ¿cómo será el futuro?, ¿qué nuevos hechos experimentales podrán hacernos cambiar nuestra actual visión del Cosmos?, ¿se conseguirá, al fin, el gran sueño de una teoría unificada? Y de conseguirse, ¿cómo se llegará a esa teoría? Tal vez sea obra de una persona aislada, de un genio solitario. Se ha escrito que la verdad jamás ha salido de un congreso de científicos, que es obra del trabajo y del talento de un hombre solo.

Cuanto más complejo aparece el Universo, más resalta su inesperada armonía y su interna coherencia. Se muestra como evidente un orden y una unidad absolutamente inesperados. Y algunos físicos pretenden que esta unidad pueda extenderse a la propia vida. Y se especula con la posibilidad de que la vida se encuentre, de algún modo, vinculada a las constantes fundamentales del Universo.

Otro de los grandes acontecimientos que estamos viviendo y, cada vez con mayor intensidad, es el de la crisis del sentido común. El gran biólogo T. H. Huxley escribió que «la ciencia no es más que sentido común adiestrado y organizado». Hoy esta frase carece casi, por completo, de sentido. Las partículas subatómicas se rigen por modelos matemáticos y obedecen las leyes de una extraña lógica. En esos mundos, la intuición fracasa por completo. Las partículas se nos presentan con frecuencia como objetos fantasmales. Podríamos citar multitud de ejemplos. Por contar uno, nos referiremos a los neutrinos, que no poseen carga eléctrica y prescinden casi por completo de la materia sólida. Pueden pasar fácilmente a través de la Tierra y hasta atravesar una capa de plomo de varios años luz de espesor. Se encuentran muy próximos a ser la pura nada. Pero también en el fabuloso mundo de la Astrofísica, el sentido común parece no servir.