Mi cesta
Tu cesta está vacía, pero puedes añadir alguna de nuestras revistas o suscripciones.
Ver productos1 de febrero de 1990 - 2min.
Entre 1959 y 1971 una parte importante de los intelectuales europeos vivió un extraño sueño dogmático, el de la «revolución cubana». Atraídos al principio por la aventura guerrillera de Sierra Maestra, fascinados posteriormente por la personalidad sin duda carismática de Fidel Castro, encantados por un socialismo tropical aparentemente libertario, escritores, artistas, profesores y profesionales de la izquierda europea encaminaron sus pasos a La Habana para beber en las fuentes primigenias de una revolución sin «estalines» ni «berias». Esta extraña aventura, que recuerda bastante a otra vivida en Europa y Estados Unidos a raíz de la revolución de 1917 en la Unión Soviética, generó una importante cantidad de textos, declaraciones, poemas, reportajes, entrevistas, lienzos y hasta composiciones dodecafónicas, donde se exalta el castrismo como nueva vía para el socialismo. A la cabeza de aquella peregrinación iban vestidos de guayabera Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir y en rango disperso seguían personalidades tan diversas como Juan Goytisolo, Giorgio La Pira, Mikis Teodorakis, Claude Julien o Alberto Moravia.
En su gran mayoría ignorantes de las realidades latinoamericanas y mucho más de las cubanas, aquel puñado de influyentes personalidades permitió a Castro gozar de una excelente imagen internacional durante muchos años, pese a los disparates, brutalidades y crímenes que su régimen cometió desde su nacimiento. Por supuesto, España no es ninguna excepción y, aunque marginales, los antiguos «progres» de los sesenta intentan luchar contra el tiempo inclemente reivindicando la idolatría castrista. En algunos casos esta impúdica búsqueda de la perdida juventud se extiende a miembros eminentes del gobierno socialista.
Jeannine Verdés-Leroux, universitaria y escritora francesa, acaba de publicar un libro donde se estudia, sin ira y con pasión, el «sueño cubano de los intelectuales franceses». El texto se titula La lune et le caudillo (Gallimard. Paris 1989) en recuerdo de una histórica conversación entre Sartre y Castro en 1960. «Todos los hombres tienen derecho a todo cuanto pidan», dijo Castro. ¿Y si piden la luna?», preguntó el pequeño filósofo. «Si piden la luna es porque la necesitan…», concluyó el dictador.
La obra de la señora Verdés-Leroux -autora también de una monumental e imprescindible historia de las relaciones entre el partido comunista francés, los intelectuales y la cultura- se abre con varios capítulos de carácter histórico sobre Cuba. Historia ejemplar y un tanto cómica, la obra de Verdés-Leroux merecería ser traducida al castellano. O algo mejor: alguien debería escribir algún día, sin rencor ni temor, la historia del sueño cubano en España.
Título: «La lune et le caudillo.»
Autor: Jeannine Verdés-Leroux.
Editorial: Gallimard, París, 1989, 561 páginas.
Precio: 150 francos franceses.