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Ver productos1 Mar 1992 - 4min.
Título: Le regain démocratique.
Autor: Jean-François Revel.
Editorial: Fayard. París 1992. 522 páginas.
Precio: 145 francos franceses.
Nuestro amigo Jean-François Revel acaba de publicar este libro que hace el número veintiocho de su producción. Cualquier libro de Revel es en Francia —y, también, en otros países como Estados Unidos— un acontecimiento intelectual de primera magnitud. Las razones son múltiples: Revel es un original analista de nuestras realidades, un humanista de un género a extinguir, un periodista de pulso, un conocedor profundo del mundo en que vivimos. Uno puede estar de acuerdo o no con la que Revel escribe, pero cometería un grave error si no lo tuviera en cuenta porque es uno de los espíritus más finos de nuestro tiempo.
Los últimos libros de Revel destilaban pesimismo sobre el presente y el futuro de la libertad política, social, económica. Desde La Tentación Totalitaria (1976) al Conocimiento inútil (1988) el ensayista francés se había volcado en describir los peligros que corrían los regímenes democráticos y las libertades en el mundo. La democracia era (¿sigue siendo?) para Revel una excepción de carácter porvenir en un planeta poblado mayoritariamente por dictadores, regímenes totalitarios, censura, desinformación y manipulación donde la economía libre de mercado tenía un uso restringido y donde la injusticia, la mala distribución, el abuso eran más la regla que la excepción.
En apenas tres años todo parece haber cambiado. E insiste en el término «parece» porque el cambio resulta más superficial que profundo, más cuantitativo que cualitativo. El comunismo, salvo raras y exóticas excepciones (entre las que hay que incluir al monstruo chino, en modo alguno despreciable) se ha derrumbado, algunos regímenes despóticos del Tercer Mundo, algunos dictadores de partido único han escogido el camino hacia la democracia con resultados diversos y hasta la izquierda occidental, estatista y, a veces, totalitaria se ha olvidado de sus viejas banderas y se orienta hacia el modelo socialdemócrata, un inmenso saco donde, al parecer, toda cabe y todo vale.
Este gran cambio ha producido lo que Revel llama la «euforia democrática». Su libro trata de indagar en la realidad que se oculta tras esta etiqueta y eso exige al autor una descripción de lo sucedido en los últimos tres o cuatro años. La mirada del autor pasa de la ex-URSS al Japón, de El Salvador a Birmania, de Argentina a Croacia. Su análisis no es ni histórico —sobran libros de historia inmediata— ni sistemático sino global, lo que sin duda lo hace mucho más atractivo y polémico. Porque Revel no renuncia a proclamar cosas chocantes, hipótesis heterodoxas, sugerencias turbadoras para cualquier conciencia bien amueblada. El lector se siente interlocutor y disiente a veces de lo que el autor afirma y ése es uno de los más altos valores de cualquier texto.
A lo largo de este extenso análisis el escritor francés trata los límites de la euforia, estudia las formas para salir del comunismo o del post-comunismo sin excesivos quebrantos (aunque lógicamente no ofrece la receta mágica) y describe algunos fenómenos emergentes tales como el renacimiento de los nacionalismos y los nacionalismos, la recuperación de los fundamentalismos religiosos, sobre todo islámico, y, la permanente tragedia del hambre, la enfermedad (sobre todo el sida), la droga y la degradación del medio ambiente como el fundamento mismo técnico utilizado.
Democracia islámica e islamo-cristiana sintetiza uno de los más reveladores. A quienes se interesen por estos temas nada baladíes aconsejo la lectura de otro libro, también recién publicado en Francia y titulado Del Islam en general y del mundo moderno en particular, brillante panfleto de Jean-Claude Barreau, donde se rompe al fin uno de los tabúes más preocupantes de nuestra cultura política: la crítica al Islam como religión y como forma de vida.
Revel en las últimas páginas de su libro expone con claridad cuál es en su opinión la «vía real» que conducirá a nuestra sociedad hacia una vida mejor «so pena de extinción»: el capitalismo democrático y liberal. Subraya lo de liberal porque existe, en efecto, un capitalismo no liberal, enfervorizado con el Estado, proteccionista que puede atentar indirectamente contra las libertades individuales y el desarrollo económico.
Revel dice tajantemente: «el capitalismo liberal democrático no es el mejor sistema, es el único». Cuando la vida pública se convierte en algo banal, añade, la vida privada puede ser original. Los políticos profesionales son quienes intentan convencernos de que solamente el colectivo impone porque temen perder su coto privado. «Es precisamente la democracia la que hace que nazca el hombre libre —concluye Revel— pero es el hombre libre el que permite a la democracia durar».
Libro, pues, importante y de obligatoria lectura, a veces reiterativo e incluso demasiado extenso pero fascinante en la mayor parte de sus textos. Ojalá pronto dispongamos de una buena traducción lo que parece bastante más difícil.